En el tren de la familia Imperial, La gran Sacerdotisa Shion miraba por la ventana del tren con ojos indiferentes.
Al ir a una velocidad sorprendente, el desierto de Gobi fue siendo reemplazado gradualmente por colinas bajas, y comenzaron a aparecer senderos sinuosos en el terreno, que ocasionalmente permitían ver pueblos agrícolas dispersas con volutas de humo que se elevaban de las hogueras para cocinar.
A medida que avanzaba el viaje, las colinas se convirtieron en vastas praderas.
Hasta donde alcanzaba la vista, la hierba verde era como una alfombra, salpicada de todo tipo de flores silvestres rojas, amarillas y moradas que florecían en una brillante competencia.
«No me extraña que las grandes naciones estuviera tan empeñado en iniciar una guerra contra este país;el país del fuego tiene grandes extensiones de tierra fértil así como tierras raras muy codiciadas».
Era la primera vez que Shion viajaba fuera de su país. Al ver aquello, sintió una profunda empatía y finalmente comprendió la obsesión del país del viento y Sunagakure.
"Sin embargo, en este mundo, al final todo se reduce a quién tiene los puños más grandes."
"Ya que no hay forma de cambiar el mundo, bien podría cambiarme a mí mismo. Sin duda, convertiré mi país de los demonios, en un paraíso terrenal."
Aunque Shion sintió un poco de pena por el pueblo del viento. Cómo conquistadoras de los países occidentales siempre a codiciado los recursos enérgicos del país del viento.
A medida que se acercaban a la aldea de Konoha , las praderas fueron reemplazadas gradualmente por densos bosques. Por doquier surgían imponentes árboles centenarios, con frondosas ramas y hojas que ocultaban el cielo y el sol.
A lo lejos, el contorno de la Aldea de Konoha emergía gradualmente, las esculturas en la Roca del Hokage eran claramente visibles, y el aura familiar de la Aldea se precipitaba hacia ellos.
Tras un mes de turismo por todo el país del fuego, finalmente llegaron a su destino.
Al llegar a la estación fue recibida por una gran multitud con fervor.
Los enormes soldados dorados salieron de los vagones, Shion y la delegación diplomática salieron detrás de ellos y detrás de ellas los equipos de Gai, Kurenai y Asuma salieron con aspecto cansado.
"Oye, Oye, mira esos... Llevan armadura dorada"
"¿Son de Oro?"
"¡¡La Gran Sacerdotisa es hermosa!!"
La multitud comenzó a murmurar en voz baja.
Muchos quería acérquese, pero la policía militar y algunos Ninja bloquearon el paso.
Shion sonrió a la multitud y sus ojos miraron a la niña de su edad con el sombrero de Hokage mirándola con una sonrisa cordial.
Hinata así como los altos funcionarios y cabezas de los grandes Clanes shinobi de Konohagakure estaban presentes.
"Es un honor tenerla en mi aldea, gran Sacerdotisa Shion"
Hinata dio un paso y se inclino ligeramente.
"Es un placer visitarte tu aldea Quinta Hokage." Shion le devolvió el saludo con una sonrisa sincera, mientras que en la superficie sonrió radiantemente, extendió su mano derecha y dio unos pasos hacia adelante, queriendo estrechar la mano de Hinata.
Antes de que Shion pudiera acercarse, varias figuras oscuras salieron disparadas para rodearlo, simultáneamente los 12 soldados dorados también se movieron bloqueando el espacio entre ella y Hyuga Hinata, formando una compacta línea defensiva.
El ninja que lideraba el grupo era de la misma altura de Hinata, dejando ver solo un par de ojos penetrantes, y su tono era frío.
Al frente de ellos está un guerrero de unos tres metros largos, de físico perfecto, cubierto de una armadura dorada barroca, con capa roja, casco de águila y una enorme lanza.
"Shion-Sama, por favor, deténgase. Sin la orden del Hokage-sama , los forasteros no tienen permitido acercarse, por favor, compórtese."
Los ninjas 20 ninja de negros restantes también sacaron sus kunai y Katana uno tras otro. En cuanto la gran Sacerdotisa hiciera algún movimiento inusual, lo atacarían de inmediato.
Los doces soldados dorados apretaron las lanzas y como una montaña inmóvil se quedaron mirando a los pequeños niños con indiferencia.
"¿Eh, la guardia personal del Hokage?" Pensó Shion sin dejar de sonreír.
Hinata por su parte miró los enormes soldados dorados con Interes.
"Son enormes y los materiales de sus armaduras y armas son de primera calidad. Eh, veo algunos sellos y runas en ellos." Pensó Hinata mirando los enormes soldados.
"No hay por qué estar tan nervioso. Solo quería estrechar la mano del Hokage-sama para expresar mi sinceridad y no tenía ninguna mala intención." Shion-Sama dió un paso hacia adelante sin darle mucha importancia a su guardia y los ninja de negros.
Hinata también dio un paso adelante sin mirar a su capitana llegó al frente de Shion con una linda sonrisa.
"Por favor, perdóname, Gran Sacerdotisa. Cómo le dije en la capital de fuego, Konoha siempre le dará la bienvenida, después de todos el país de los demonios y el país del fuego son Naciones hermana."
Las dos niñas se tomaron de la manos y como si fuera amiga de toda la vida comenzaron hablar de cosas sin importancia y abandonando la estación.
Los Hyuga de negro y los soldados dorados se miraron con hostilidad y siguieron a sus Amos.
Los presentes se quedaron en silencio, no sabía que decir.
De la nada los dos grupos de guardaespaldas casi comenzaron a pelear.
Yuki y el Nara se miraron con incredulidad, casi pensaron que la relación entre ambos países se rompería.
Los altos funcionarios y los jefes de los Clanes Shinobi sudaron frío.
La delegación diplomática del país de los demonios no sabía que hacer y simplemente siguieron a su Señora.
...
Santuario Uzumaki.
Naruto acababa de regresar de su granja situada al oeste del pueblo.
Había pasado toda la mañana revisando los registros de grano y las cuentas bancarias personales.
La financiación procedente de los nuevos negocios se retrasó, y sus finanzas personales se vieron mermadas por la reparación de su distrito y su Santuario. Si no se controlaban de cerca estas cuentas detalladas, incluso el suministro logístico se convertiría en un problema a finales de mes.
Además gasto una gran suma de dinero para los preparativos de la ceremonia de esta tarde.
Normalmente todo este trabajo contable y administrativo debería ser realizada por su amigo Shikamaru. Y para su mala suerte el equipo de Asuma está protegiendo a la Gran Sacerdotisa.
Naruto miró el majestuosidad del nuevo Santuario Uzumaki en la cima de la pequeña colina en el centro del distrito.
Sin hablar del distrito Uzumaki, con edificios de apartamentos de tres pisos, tiendas de conveniencia y locales para negocio.
Los caminos pavimentos, un pequeño parque para los niños y árboles y arbustos que decora todo el distrito Uzumaki.
Aún recuerda cuando su amada le devolvió la herencia de su Clan.
El estado del distrito Uzumaki, no era más que una docenas de casas deteriorada, la naturaleza ya era el amo de este lugar y el santuario no era más un par de columnas podridas y un techo de paja con goteras que resguardaba las milenarias máscaras Shinigami del clan Uzumaki.
Naruto casi escupe sangre cuando vio el estado del distrito Uzumaki, porque sabía que debería gastar más de la mitad su herencia personal para recuperar la prosperidad de su legado.
Al principio del mes estaba feliz, cuando Gaara le pidió ayuda y que su amada lo recompensaria con una veta de oro y plata.
Pero si felicidad llegó a su fin cuando Gaara se nego con el nuevo acuerdo.
¡¡Su nueva fortuna y su sueño de tener un escultura de Oro desapareció!!
Pero ahora no tiene que preocuparse, su amada le dió una importancia misión.
¡¡La ceremonia Sintoista de la Gran Sacerdotisa se realizará en el santuario Uzumaki!!
No solo los dioses Uzumaki será reconocida por la Gran Sacerdotisa del País de los demonios sino también le dará un auge económico al distrito Uzumaki y un lugar sagrado para los fieles.
"Bien... La ceremonia es esta tarde... ¿En dónde estar Kimimaro?" Naruto se pregunto un poco enojado.
