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Chapter 40 - JOVENES MUTANTES

Me quedé sentado un momento más, sosteniendo el termo con una mano mientras la otra tamborileaba sobre la mesa de metal.

La sonrisa de cortesía que le había dedicado a Kitty se desvaneció en cuanto doblaron la esquina.

Eran jóvenes, ruidosos y, a pesar de sus poderes, terriblemente descuidados.

-SID, ¿los tienes? *susurré, apenas moviendo los labios hacia el micrófono oculto en el cuello de mi chaqueta.

-Afirmativo, Señor. El rastreo de biométrica confirma las identidades: Katherine Pride, Robert Drake, John Allerdyce, Illyana Rasputina y Jubilation Lee. Kurt Wagner se encuentra a 45 metros de altura, posicionado en la gárgola del edificio Chrysler. Se dirigen exactamente hacia la zona de exclusión de los Purificadores.

-Son unos confianzudos *mascullé, guardando el mate en mi mochila* Van a entrar por la puerta principal de una trampa para osos pensando que es una guardería.

Me levanté y empecé a caminar en la dirección opuesta a ellos, metiéndome en un callejón oscuro.

No podía simplemente aparecer y decirles "Hola, se que soy un extraño pero no entren ahí".

Illyana, la pequeña Magik, ya sospechaba de mí. Si me acercaba de nuevo, se pondrían a la defensiva y perdería el tiempo

-SID, despliega el dron de reconocimiento táctico 'Ojo de Materia Gris'. Necesito visión térmica del refugio de los Purificadores. Quiero saber cuántos hombres tienen en los techos.

-Desplegando... Señor, detecto doce tiradores con armamento de pulso electromagnético en el perímetro superior. También hay una unidad de contención biológica en el sótano, justo donde se encuentra la joven Kincaid. 

Me detuve frente a una pared de ladrillos, lejos de miradas indiscretas. Miré mi muñeca. El Omnitrix pulsaba en mi muñeca, como si estuviera ansioso por entrar ya a la accion

-No voy a dejar que estos chicos terminen en una mesa de disección solo porque Xavier no les enseñó a chequear sus flancos *dije, girando el dial del reloj.

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POV KITTY PRIDE

Nos detuvimos frente a la pesada puerta de madera del "Refugio de la Mano Amiga".

Kurt se mantuvo en las alturas para vigilarnos desde el cielo

Bobby tenía las manos en los bolsillos, ya enfriando el aire a su alrededor, John jugaba con su encendedor e Illyana... bueno, Illyana parecía lista para invocar su espada en cualquier momento.

-Recuerden *susurré, mirando a cada uno* Vinimos por Cessily. No busquen pelea a menos que sea necesario.

Empujé la puerta, esperando encontrarme con guardias armados, laboratorios secretos o, al menos, un ambiente hostil. Pero lo que vi me dejó descolocada.

El interior era amplio, cálido y estaba inundado por una suave luz amarillenta que se filtraba por vitrales limpios. No había armas ni gritos, solo tranquilidad

Caminamos por el pasillo central y nos quedamos quietos, asimilando la escena.

Decenas de personas con túnicas grises y blancas —el uniforme de la comunidad supongo— se movían con calma. Estaban atendiendo a mutantes, pero no como prisioneros.

A nuestra izquierda, un hombre con escamas verdes en todo el rostro hablaba animadamente con un joven del refugio mientras este le vendaba una herida en el brazo.

Más allá, en un área alfombrada, vi a un grupo de niños; uno de ellos tenía una cola prensil y otro orejas puntiagudas, y ambos reían mientras una mujer del personal les leía un cuento.

-Esto... no es lo que esperaba *murmuró Bobby, bajando los hombros y dejando que el vapor frío que salía de sus manos se disipara.

-Parece una clínica de la Cruz Roja, pero con mejor presupuesto *añadió Jubilee, guardando sus chispas y mirando con curiosidad a una anciana mutante cuyas manos temblaban con pequeñas descargas eléctricas mientras una enfermera le ofrecía una taza de té.

Incluso John cerró su encendedor. La agresividad con la que entramos se sentía de pronto fuera de lugar, casi grosera en un ambiente tan hospitalario.

-¿Bienvenidos buscadores? *Una voz suave y madura nos sacó de nuestro asombro.

Una mujer de unos cuarenta años, con el cabello castaño recogido en un moño pulcro y una sonrisa que irradiaba una serenidad maternal, se acercó a nosotros. Llevaba el mismo atuendo gris que los demás, con una pequeña cruz de plata colgada al cuello.

-No se queden ahí parados, jóvenes. Aquí nadie es un extraño *dijo, extendiendo las manos de forma acogedora* Me llamo Martha. ¿Han venido por la palabra, o quizás alguno de ustedes necesita un lugar donde descansar del ruido del mundo exterior?

Miré a Illyana, que seguía con la mandíbula tensa, y luego a la mujer. Me sentí extrañamente avergonzada por haber entrado imaginando una masacre.

-Nosotros... buscamos a una amiga *dije, tratando de suavizar mi tono* Se llama Cessily. Es una chica de... piel plateada. Creemos que entró aquí hace poco.

La sonrisa de Martha se ensanchó, pareciendo genuinamente complacida.

-¡Oh, la joven Cessily! Sí, una niña encantadora, aunque venía con el corazón muy apesadumbrado. Está en el ala de meditación, hablando con uno de nuestros consejeros. Estaba muy ansiosa por encontrar una forma de "sentir" otra vez. Por favor, pasen. Pueden esperarla en el comedor, o si quieren, les puedo mostrar cómo trabajamos aquí mientras ella termina su sesión.

Nos quedamos en silencio unos segundos tras la invitación de Martha.

Bobby miró a Jubilee, quien simplemente se encogió de hombros con una expresión de "¿por qué no?", mientras Pyro guardaba su encendedor con un gesto de indiferencia, como si el lugar ya lo hubiera convencido.

Illyana me miró a mí; la tensión seguía en su postura, pero al ver que no había guardias ni celdas, sus hombros cedieron un poco

-Bueno... supongo que no perdemos nada con entrar y esperar a Cessily aquí *dije, mirando a mis amigos. Todos asintieron levemente* Espera, falta uno.

Me llevé la mano al auricular.

-Kurt, baja. Parece que todo está bien.

De repente, un estallido de humo azulado y el característico olor a azufre llenó el espacio justo al lado de nosotros.

Con un sonoro ¡BAMF!, Kurt apareció con su agilidad habitual, colgándose de una de las barandillas antes de saltar al suelo con elegancia.

Martha dio un salto hacia atrás, llevándose una mano al pecho por el susto. Sus ojos se abrieron de par en par al ver la piel azul, la cola y los rasgos de Nightcrawler.

-¡Oh, cielos! *exclamó, con el corazón acelerado.

-¡Mil disculpas, señora! *dijo Kurt rápidamente, haciendo una pequeña y caballerosa reverencia

-No era mi intención sobresaltarla. Soy Kurt Wagner, un placer.

Martha soltó una risita nerviosa y recuperó la compostura con una velocidad asombrosa. Se arregló el talle de su túnica y volvió a sonreír 

-No se preocupe, joven. Solo me tomó desprevenida *dijo, restándole importancia con un gesto amable de la mano* En este lugar hemos visto milagros de todas las formas y colores. Sean todos bienvenidos, pasen, por favor.

Nos hizo un gesto con la cabeza para que la siguiéramos hacia el interior del refugio. Kurt nos miró y sonrió, relajándose al ver que no lo habían mirado con asco o miedo.

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Empezamos a caminar detrás de ella.

Todo se veía tan perfecto, tan humano... que una parte de mí quería creer que nos habíamos equivocado con este lugar, tal vez si era un refugio, un lugar seguro en el que los mutantes pueden estar tranquilos...incluso puede que logren ayudar mas a Cessily que en la mansion

Caminamos por el pasillo central, y la sensación de alivio en el grupo era casi palpable. Bobby ya iba comentando en voz baja lo mucho que se parecía este lugar a la Mansión, pero con un aire más espiritual.

Martha caminaba delante de nosotros con un paso ligero, saludando por su nombre a cada mutante que se cruzaba en nuestro camino.

-Verán, chicos *nos decía Martha mientras nos guiaba hacia el ala este* el mundo exterior a veces es demasiado rápido y cruel para quienes son "especiales". Aquí no buscamos cambiarlos por la fuerza, sino ofrecerles un espacio donde su carga sea más ligera.

Pasamos frente a un jardín interno donde un hombre con piel pétrea estaba sentado bajo un árbol, cerrando los ojos mientras el sol le daba en la cara. Se veía en paz. Realmente parecía que nos habíamos preocupado por nada.

Las paranoias de Illyana en la cafetería sobre espías y ataques ahora se sentían como una exageración adolescente.

 Incluso yo me sentía un poco tonta por haber entrado con el corazón acelerado.

-Cessily está justo detrás de aquellas puertas dobles *señaló Martha, indicando una zona que parecía más privada y silenciosa* Está en una charla introductoria. Es un proceso delicado, pero si quieren, pueden pasar a la sala de estar contigua. Les traeré algo de beber.

-Gracias, Martha. De verdad, perdón por entrar así... un poco a la defensiva *le dije, rascándome la nuca con timidez.

-No te preocupes, querida. El miedo es el lenguaje del mundo, pero aquí hablamos el de la comprensión. Pónganse cómodos.

Nos sentamos en unos sofás de cuero sumamente cómodos.

Jubilee se hundió en uno de ellos y soltó un suspiro.

-Vale, oficialmente me retiro de la carrera de "detective de mutantes secuestrados". Este lugar es genial. ¿Vieron esa fuente de chocolate en el comedor?

-Es casi demasiado bueno para ser cierto *murmuró Illyana, aunque ya no tenía los puños cerrados.

Se limitaba a observar la decoración, confundida por la falta de hostilidad.

-Y bien, Illyana... *soltó Pyro, mirando al techo con fingida decepción* ¿Dónde están las hordas de fanáticos? ¿Dónde están las trampas mortales? Me prometiste una masacre y lo único que veo es un montón de gente amable compartiendo galletitas.

Illyana no respondió. Estaba de pie, apoyada contra una columna, con los brazos cruzados y la mirada fija en la puerta por la que Martha acababa de salir.

-Admítelo, 'Yana *continuó Pyro, riendo* La única amenaza real en este lugar es esa fuente de chocolate en el comedor; Jubilee podría ahogarse ahí mismo de la emoción.

-¡Hey! *exclamó Jubilee, ofendida mientras se limpiaba una manchita de chocolate de la comisura de la boca* ¡Es chocolate belga, John! Es una muerte digna.

Magik fulminó a Pyro con una mirada gélida, de esas que suelen preceder a un viaje forzoso al Limbo. Sus ojos claros brillaban con una intensidad peligrosa.

-Mis instintos no fallan nunca *masculló Illyana con voz ronca* Hay algo en este lugar que no encaja. No hay eco de maldad, pero tampoco hay... alma. Es como si todo fuera un decorado. Algo anda muy mal aquí, pero todavía no puedo ver qué es.

Bobby soltó una carcajada ahogada mientras le daba un sorbo a un vaso de agua con hielo que él mismo acababa de enfriar.

-Vamos, Illyana, relájate un poco *dijo Bobby, guiñándole un ojo a Kitty* ¿Tus instintos son los mismos que te dijeron que el chico en la cafetería era un espía de alto riesgo? Porque me pareció que lo único que quería el pobre tipo era juntar valor para pedirle el número a Kitty.

Me hundí un poco más en el sofá, sintiendo como mis mejillas se calentaban de nuevo.

-¡Ya dejen eso! Fue solo un saludo educado.

-Fue una "evaluación táctica de belleza", según Illyana *se burló Pyro, haciendo que Bobby y Jubilee estallaran en risas

Poco a poco todos nos terminamos de calmar, dejando que el silencio cómodo de la sala volviera a reinar.

Kurt, que había estado observando un cuadro de un paisaje tranquilo en la pared, se dio la vuelta y nos miró con esa expresión reflexiva que suele poner cuando algo le ronda la cabeza.

-Díganme una cosa *soltó Kurt, cruzando sus dedos de tres garras sobre las rodillas* ¿Realmente creen que Cessily estará bien aquí?

Jubilee, que había regresado de la mesa con una copa llena de chocolate líquido para ir dándole sorbitos como si fuera un vino caro, se encogió de hombros.

-Digo, el lugar es lindo y no hay uniformes amarillos ajustados *comentó Jubilee tras lamerse el labio* Si ella quiere dejar de ser una "T-1000" y vivir una vida normal, este parece el sitio menos traumático para intentarlo.

-Es una tontería *masculló Pyro, estirando las piernas sobre una mesa ratona y tomando una botella de agua mineral que Martha había dejado* La chica es una mutante de clase alta. Tarde o temprano se va a aburrir de rezar y de comer galletas de avena. La gente como nosotros no encaja en acuarios, por muy limpios que estén.

Bobby, que también le dio un trago largo a su vaso de agua con hielo, negó con la cabeza.

-No seas cínico, John. No todos queremos estar en medio de una guerra de facciones. Si Cessily encuentra aquí una forma de... no sé, sentirse humana otra vez, ¿Quiénes somos nosotros para juzgarla? A veces la mansión se siente como un cuartel, y esto se siente como un hogar.

-Un hogar demasiado perfecto *añadió Illyana en un susurro.

Bobby le extendió un vaso de agua con un gesto amable, pero ella simplemente lo miró y negó con la cabeza, declinando la oferta sin despegar la espalda de la columna.

Kurt suspiró, mirando el líquido claro en su propio vaso antes de beber un poco.

-Entiendo lo que dicen todos *dijo el demonio azul con suavidad* Independientemente de que Cessily decida volver a la mansión con nosotros o prefiera quedarse aquí... solo espero que encuentre la felicidad. Se lo merece después de todo lo que ha pasado. No puedo imaginar lo difícil que a sido no sentir nada durante tanto tiempo

Me quedé mirando a Kurt, conmovida por su optimismo de siempre.

Todos, menos Illyana, estábamos compartiendo un momento de relax, bebiendo y charlando.

El agua estaba fresca y el chocolate de Jubilee olía increíble.

-Tienes razón, Kurt *dije, sintiendo de pronto una extraña calidez en el pecho* Si ella es feliz, nosotros... nosotros...

Me detuve.

Por un momento, sentí que la lengua se me ponía pesada. Sacudí la cabeza pensando que era solo el cansancio de la caminata por la ciudad.

-¿Kitty? *preguntó Bobby, pero su voz sonó extrañamente lejana, como si estuviera hablando bajo el agua* Te pusiste pálida de golpe.

Vi cómo Kurt intentaba dejar su vaso sobre la mesa, pero sus movimientos eran torpes, lentos, como si el aire se hubiera convertido en melaza.

El mundo se volvió espeso.

Un calor pesado empezó a subirme por el cuello, nublándome la vista como si alguien hubiera puesto un filtro de humo sobre mis ojos.

Intenté mover la mano para dejar el vaso de agua en la mesa, pero mis dedos pesaban como el plomo, el cristal chocó contra la madera con un golpe seco que me retumbó en los dientes.

A mi lado, escuché un sonido sordo.

Bobby intentaba levantarse, pero sus piernas simplemente cedieron y cayó de vuelta en el sofá, con la mirada perdida y la boca entreabierta

Kurt, mi pobre Kurt, trataba de sujetarse la cabeza, pero sus manos temblaban violentamente antes de quedarse laxas sobre sus rodillas.

De pronto, sentí unas manos fuertes sujetándome el rostro. Era Illyana.

-¡Kitty! ¡Mírame! *su voz sonaba lejana, como si gritara desde el fondo de un túnel.

Sentí cómo me abría los párpados con brusquedad.

Sus ojos, siempre tan claros y afilados, estaban llenos de pánico.

Ella miró mis pupilas y soltó un gruñido de puro asco. Antes de que pudiera reaccionar, me arrebató el vaso que aún sostenía y lo lanzó contra el suelo, rompiéndolo en mil pedazos.

-¡Todo tiene drogas! *rugió

En un estallido de luz oscura su Espada del Alma apareció en su mano, bañando la habitación con un brillo plateado 

Illyana se giró hacia la puerta, lista para destripar a quien estuviera detrás, pero antes de que pudiera dar un paso, las puertas se abrieron lentamente

Martha entró. Pero ya no era la mujer dulce que nos había recibido. Su sonrisa seguía ahí, pero ahora era fria, vacía de cualquier rastro de humanidad.

-Tienes razón, querida *dijo Martha, haciendo un gesto suave con el dedo, un "ah, ah" que me dio náuseas* Pero no te recomendaría usar eso. Verás, los sedantes que usamos aquí son... especiales. No solo duermen el cuerpo; anulan la voluntad. Te hacen dócil, tranquilo... y muy, muy cooperativo.

Martha caminó dos pasos hacia nosotros y fijó su mirada en Jubilee, que sostenía su copa de chocolate con manos temblorosas.

Vi las lágrimas correr por las mejillas de Jubes; estaba aterrada, pero su rostro estaba extrañamente relajado.

-Jubilation, querida *dijo Martha con voz melosa* ¿podrías romper ese vaso que tienes en la mano y apuñalarte en el cuello con uno de los trozos?

-No... por favor... *balbuceó Jubilee, pero su cuerpo no la escuchó.

Mis ojos se llenaron de lágrimas cuando vi a mi amiga apretar el cristal con fuerza hasta que estalló.

Tomó el trozo más largo y afilado y lo dirigió directamente hacia su propia yugular.

-¡DETENTE! *gritó Illyana, su espada vibrando con furia. Sus nudillos estaban blancos de tanto apretar la empuñadura.

-Detente, Jubilee *ordenó Martha justo cuando el vidrio rozaba la piel del cuello de la chica.

Jubilee se quedó congelada, con el brazo rígido y los ojos suplicantes, rogando en silencio que alguien la detuviera.

Illyana estaba tensa, observando a Martha con odio 

Yo intenté concentrarme, intenté desfasarme para caer a través del suelo y buscar ayuda, pero no pude.

Era como si mi cerebro hubiera olvidado cómo conectar con mi poder. 

-Chicos... *logré decir. Mi voz sonó arrastrada, lenta, pero me esforcé para que sonara firme* Escúchenme... vamos a estar bien.

Vi cómo la mano de Jubilee temblaba violentamente mientras sostenía ese trozo de vidrio roto a milímetros de su garganta. Quería gritar, quería saltar y arrebatárselo, pero solo podía hablar.

-No se asusten... *continué, forzando cada palabra mientras miraba a Bobby y luego a Kurt* Vamos a salir de esta. Solo... aguanten. Somos X-Men... siempre salimos de esta.

-Qué conmovedor *intervino Martha, cruzando los brazos con suficiencia* "Vamos a salir de esta". Me encanta el optimismo juvenil, de verdad. Pero la química es una ciencia exacta, Katherine. No importa cuánto creas, tu sangre ahora mismo me pertenece a mí.

Martha caminó por el centro de la habitación, ignorando la espada de Illyana

-Sinceramente, no habíamos conseguido nada realmente bueno desde que abrimos este "refugio" hace un año. Algunos mutantes de bajo nivel, nada útil. Pero imaginen nuestra sorpresa cuando la joven Cessily llegó a nosotros rogando por ayuda... y mejor aún, diciendo que sus amigos vendrían directo hacia aquí.

Martha nos miró gratitud 

-Gracias a su ayuda, ya no tendremos que cerrar esta operación. Tenemos material para experimentar durante años.

Se volvió de nuevo hacia Illyana, endureciendo el tono.

-Ahora, baja el arma, niña. O no puedo prometer que tus amigos terminen este día con todas sus partes intactas.

Vi cómo los ojos de Illyana saltaban de Kurt a Jubilee, y luego se detenían en mí.

El odio que emanaba de ella era casi tangible, pero la vida de mis amigos colgaba de un hilo que Martha sostenía 

Finalmente, con un suspiro, Illyana bajó el brazo. La Espada del Alma se desvaneció en el aire, dejando solo un rastro de chispas azuladas que se apagaron antes de tocar el suelo.

-Así está mejor *dijo Martha, relajando los hombros con satisfacción* Eres una jovencita muy sabia, Illyana. Entender que no hay salida es el primer paso para la verdadera...

No terminó la frase.

En un parpadeo, el aire mismo se rasgó. Antes de que Martha pudiera reaccionar, Illyana blandió su mano en un arco violento.

Un portal de luz blanca y discos de energía del Limbo se abrió justo detrás de ella. 

Illyana se lanzó hacia atrás, entrando en el portal. Sus ojos me lanzaron una última mirada antes de que la grieta dimensional se cerrara con un estruendo seco, dejando la habitación en un silencio absoluto.

Martha se quedó congelada, con la mano extendida hacia el vacío donde hace un segundo estaba Magik.

Los guardias levantaron sus armas, confundidos, mirando a todos lados. Pasaron unos segundos eternos en los que nadie se atrevió a respirar

Y entonces, el silencio se rompió.

Fue una risa ronca, una carcajada que empezó pequeña y fue creciendo, cargada de arrogancia. Era Pyro.

A pesar de que apenas podía mantener el cuerpo erguido sobre el sofá, John estaba riéndose en la cara de Martha.

-Eso fue... *Martha respiró hondo, tratando de recuperar su compostura, aunque una vena palpitaba en su frente* Eso fue inesperado.

Giró su vista hacia John, sus ojos entrecerrados 

-Me sorprende, jovencito *dijo Martha, caminando hacia él* que en la situación en la que están, tú puedas reír. ¿Acaso no entiendes que ahora que tu amiga se ha ido, ya no tengo ninguna razón para ser "amable" con el resto de ustedes?

Pyro no apartó la mirada. Sus ojos, inyectados en sangre pero brillantes de desafío, se clavaron en los de ella.

-¿Crees que me importa eso? *escupió John, con una sonrisa torcida* Illyana escapó. Y ella no es de las que se queda a llorar en un rincón.

John soltó otro siseo de risa

-En cuanto llegue a la mansión y le cuente a los profesores lo que está pasando aquí... los X-MEN vendrán. Y créeme, "Martha", ellos no vendrán tocando la puerta. Vendrán aquí y les patearán sus jodidos traseros racistas de mierda hasta que no quede nada de este basurero.

Sentí una chispa de esperanza encenderse en mi pecho al oírlo. Tenía razón. Estábamos atrapados, drogados y vulnerables, pero el cronómetro para el fin de este lugar acababa de empezar a correr.

Martha apretó los puños y miró a uno de sus guardias.

-Llévenselos. Ahora. Y dupliquen la dosis. No quiero que vuelvan a hablar hasta que estén en la mesa de operaciones y preparen todo, nos iremos cuanto antes

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POV ILLYANA

El aire helado del Limbo me rozó la cara solo un instante antes de que el portal se cerrara tras de mí.

Salí expulsada al otro lado, en un pasillo metálico de paredes frías.

Me quedé un segundo apoyada en la pared, confundida.

Había intentado saltar directamente a la mansión o, al menos, a varios kilómetros de este lugar, pero era como si el espacio mismo se hubiera vuelto denso, como si intentara nadar a través de cemento.

Solo me había movido unos pocos metros dentro del mismo maldito edificio. Algo me impedía moverme con libertad, una especie de presión invisible que entumecía mi conexión con el Limbo.

Conjure mi Espada del Alma iluminando el lugar con su característico resplandor azul plateado.

-Malditos... *mascullé, con el odio quemándome la garganta.

El silencio del pasillo no duró ni tres segundos.

-¡Ahí está! ¡Sujeto 14-B! ¡Fuego! *gritó una voz desde el fondo.

El estruendo de las ráfagas de fusiles automáticos perforó mis oídos.

Sin pensarlo, giré mi espada en un arco perfecto frente a mí. El acero mágico no solo bloqueó los proyectiles, sino que las balas se desintegraban al contacto con la energía de mi arma, soltando chispas que bañaban el corredor.

Vi a tres guardias en formación táctica. Uno de ellos, el que parecía estar al mando, llevó una mano frenética a su comunicador en el casco.

-¡Central, aquí equipo 4! La mutante saltadora está en el sector C-4. Repito, ¡la tenemos en el sector C...!

No lo dejé terminar.

Rugí de furia y lancé un tajo horizontal al aire. Una onda de choque de energía pura salió disparada de mi espada, una media luna de luz azul que golpeó a los tres soldados de lleno. Sus chalecos se hicieron añicos y salieron despedidos contra la pared del fondo

Pero el daño estaba hecho. Mi posición estaba comprometida.

Empecé a escuchar el eco de botas pesadas golpeando el metal. Venían de todas partes. Decenas de pasos, el chirrido de equipos tácticos y el sonido de seguros siendo quitados.

-¡Acorrálenla! ¡No la dejen abrir otro portal! *gritaban desde los altavoces.

Eché a correr.

Mi corazón latía con una mezcla de adrenalina y la necesidad desesperada de salvar a Kitty y a los demás.

Una escuadra apareció frente a mí en una intersección; antes de que pudieran apuntar, invoqué un disco de paso bajo mis pies. Caí en el vacío y reaparecí instantáneamente en el techo, colgada de una tubería, dejando que sus disparos golpearan el suelo donde yo estaba hace un segundo.

-¡Aquí arriba, idiotas! *les grité.

Salté de nuevo, abriendo otro portal en el aire para aparecer detrás de ellos.

Mi espada cortaba el aire, bloqueando ráfagas y desviando culatazos. Entraba por una pared para salir por el suelo, aparecía detrás de un soldado para lanzarlo contra el siguiente.

Pero eran demasiados. Por cada diez que derribaba, aparecían veinte más.

-No voy a parar... *jadeé, mientras bloqueaba otra ráfaga que me obligó a retroceder* No hasta que los saque de aquí.

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Mis pulmones ardían. El olor a ozono de mis propios portales y el rancio aroma de la pólvora llenaban el pasillo. No podía detenerme, cada segundo que perdía era un segundo en el que Martha podía cumplir sus amenazas contra Kitty y los demás.

Iba a doblar una esquina a toda velocidad cuando, de la nada, una mano enguantada surgió de las sombras de un nicho a la izquierda. Fue tan rápido que apenas pude reaccionar; el brazo me rodeó la cintura con fuerza y me arrastró hacia la oscuridad de un pasillo lateral, mientras otra mano me sellaba la boca con firmeza.

"¡Malditos sean!" pensé, con la rabia estallando en mi pecho. "No soy una víctima. Soy la Reina del Limbo."

Hice fuerza con mis piernas, usando mi centro de gravedad para girar sobre mi propio eje.

Apliqué un codazo seco hacia atrás que me permitió ganar espacio y, en un movimiento fluido, sujeté el brazo de mi atacante, giré las tornas y lo estampé contra la pared con un estruendo metálico.

En un parpadeo, mi Espada estaba a milímetros de atravesar su garganta, brillando con una luz asesina.

Pero me detuve en seco. Mi respiración se cortó por la sorpresa.

-¡Espera! ¡Detente! *la voz salió del casco, distorsionada por un modulador metálico.

Frente a mí no había un guardia. El que me sujetaba vestía una armadura tecnológica avanzada. Mis ojos se clavaron en el casco liso de diseño futurista y en el símbolo circular que brillaba en su pecho.

-¿Legión? *susurré, reconociendo la figura de los diversos videos en internet y los noticieros

Dudé un segundo. Esa pequeña vacilación fue suficiente. El levantó las manos en gesto de paz, pero rápidamente me tomó por el brazo y me atrajo hacia su cuerpo con fuerza, pegándome contra él en el rincón más oscuro del pasillo.

-No te muevas *ordenó con esa voz robótica.

Vi cómo llevaba su mano hacia un panel de su antebrazo.

De repente, una fina línea de luz, casi imperceptible, se desplegó desde su posición, cubriéndonos a ambos como un velo transparente que distorsionaba el aire.

Apenas un segundo después, el eco de botas pesadas resonó justo frente a nosotros.

Me quedé helada. Dos soldados se detuvieron exactamente delante de nuestra posición. Estaban tan cerca que podía olerlos

Nos separaba solo esa extraña pared de luz, pero ellos miraban a través de nosotros como si no estuviéramos ahí

-¿A dónde diablos se fue? *gruñó uno de ellos, mirando frenéticamente hacia ambos lados del corredor* La teníamos rodeada hace un instante.

-Los inhibidores de frecuencia no deberían dejar que saltara muy lejos. No pudo haber ido a ninguna parte. Revisa el siguiente bloque *respondió el otro, ajustándose el casco*

De repente, sus radios chirriaron.

-¡Atención a todas las unidades! Movimiento detectado en el bloque de celdas sur. ¡Desplácense de inmediato!

-¡Recibido! Vamos *asintió el primero.

Ambos soldados arrancaron a correr, sus pasos perdiéndose en la distancia hasta que el silencio volvió a reinar.

Me solté de su agarre con un movimiento brusco, aunque manteniendo mi espada en alto. Miré la línea de luz y luego volví a clavar la vista en aquel símbolo en su pecho.

-¿Qué haces aquí? *pregunté con desconfianza.

-¿Aquí? Bueno, ya sabes *respondió con ligereza* Estaba haciendo un poco de turismo, pero el servicio de habitaciones es pésimo. Demasiadas armas y poca hospitalidad.

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COMO ANDAN? ESPERO QUE BIEN, Y TAMBIEN ESPERO QUE HAYAN PASADO UNA HERMOSA NAVIDAD

POR AQUI VAMOS A IR DEJANDO ESTE CAPITULO, PARECE QUE LOS JOVENES E INEXPERTOS X MEN SE HAN CONFIADO Y BAJADO LA GUARDIA, CAYENDO EN UNA TRAMPA, AFORTUNADAMENTE MAGIK SIGUIO SUS INSTINTOS Y PUDO ESCAPAR, ENCONTRANDOSE SORPRESIVAMENTE CON UN LEGION INFILTRADO ¿QUE HARAN AHORA ESTE DUO DE HEROES PARA SALVAR A SUS AMIGOS? 

SE ACERCA AÑO NUEVO, ASI COMO CON NAVIDAD, LES DESEO UN BUEN FIN DE AÑO JUNTO A QUIENES AMAN Y QUE COMAN COSAS RICAS, YO ME ASEGURARE DE COMER TANTO MANTECOL COMO PUEDA :)

MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS Y TODO SU APOYO, SE LOS AGRADEZCO

NOS VEMOS EN EL PROX CAPITULO

PD: 4833 PALABRAS, ESTE A SIDO UN CAPITULO LARGO Y NI ME HABIA DADO CUENTA JAJA

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