Damián ya tenia su decision tomada, pero opto por investigar cuidadosamente sin meterse tan a fondo, y estar atento a sus alrededores.
Pero antes debía hacer una cosa,obtener recursos por si algo salia mal y asi escapar con éxito del lugar.
Obtuvo recursos para curarse heridas,infiltrandose en una caravana a la cual también les quito algunas raciones de comida.
Pero por falta de algunos recursos no solo para esta misión sino también personales debia hacer un último robo antes de la misión de infiltracion la cual era la prueba de fuego.
Se metió en el castillo de la familia real Clayton por la noche aprovechando de que no había tanta seguridad.
Reviso con cuidado sus alrededores y empezo a escalar la torre del castillo.
Siguio subiendo y llego a la cima,luego con una cuerda bajo por el otro lado para entrar a esta por medio de una ventana,pero al ver a su derecha vio a otra persona también bajando una cuerda.
—Eres nuevo en esto?
Damián niega
—Ya hago esto desde hace meses pero aún no soy experto.
—Que eres? Ladrón o asesino?—Pregunto el extraño.
—Emm... soy un ladrón, necesito algunas cosas.
—Entiendo, yo soy un asesino, me encargaron eliminar a alguien, solo no intervengamos con la misión del otro, estabien?
—Me parece justo—Respondio Damián.
Le extiendio la mano a Damián y se la se la da en un apretón.
—Te dare un consejo joven ladrón ,debes aprender diferenciar el silencio y la oscuridad, aveces sera tu aliado o tu condena.
Hecho esto cada quien entro por una ventana distinta, y habian acordado que ninguno intervendría en la misión del otro.
Damián entro en un pasillo pero algo se le hacía extraño, no había tanta seguridad, había unicamente un guardía por cada esquina de los pasillos.
Tomó solo algunas cosas pequeñas pero antes de irse vio una puerta abierta, la curiosidad le gano pero antes de entrar trató de escuchar si había alguien dentro.
Tras no escuchar nada Damián entro, pero la habitación parecia ser un dormitorio, pero no uno cualquiera ya que por la decoracion parecia ser de una chica, y se le vino en mente que podría ser el de la princesa Melinda.
Tomo algunas cosas pequeñas pero antes de salir escucho unos pasos acercandose a la habitación por lo que por los nervios trepo al techo y se quedo pegado alli gracias a unas cuerdas.
Vio entrar a la princesa y esta deseandole las buenas noches a sus guardias, ella se sento en su cama, el corazón de Damián latia muy fuerte ya que si esta se recostaba boca arriba lo veria y esta llamaría a los guardias.
Esta se recosto pero se cubrio la cara con una manta. Damián decidio aprovechar esto para salir rápido de allí y se descolgo y se dirigio hacia la ventana para salir.
Pero antes de esto ella se descubrio y se volvio a sentar...y lo vio. Esta dio un grito y Damián se dio cuenta que ya su plan se había arruinado.
—Tranquila, no grites, no pienso hacer daño físico— dijo tratando de calmarla.
Ella lo vio de arriba a abajo, la luz de la luna brillaba encima de el. Pero en ese momento los guardias ya se acercaban y el ya sabia que todo ya se habia hechado a perder.
Pero la princesa le dijo
—escondete abajo de la cama.
Damián se sorprendio por esto pero decidio obedecer y se metio debajo de la cama. Los guardias abrieron la puerta.
—Que sucede alteza?—preguntaron.
—Perdonenme, era solo un ratón que había pasado, no se preocupen, pueden volver a sus labores—Claramente mintiendo.
—Pero alteza, esta segura que no es nada más?
—Ya e dicho que si, porfavor retirense de mis aposentos ahora mismo.
—Porsupuesto alteza—dijo uno.
Y asi se retiraron aunque con cierta confusión.
—Ya puedes salir—Dijo Melinda.
Damián salio arrastrandose y cubierto de polvo,luego se sacudio y se puso frente a Melinda.
—Un ratón eh? Aunque no veo tanta diferencia de un ratón y yo.
—Pues yo no estoy tan deacuerdo con eso, sabes?—Dijo con una sonrisa.
—Pero porque cree eso alteza?—Pregunto con cierta curiosidad.
—Porfavor, solo dime Melinda.
—Perdoneme alteza, pero no soy capaz—dijo inclinandose.—Pero puedo llamarla señorita Melinda...si es que usted me lo permite.
—Pues me parece bien, y cual es tu nombre?
—Perdoneme señorita Melinda, pero no debo revelar mi identidad.
—Entiendo—empezo a ver a Damián de arriba a abajo y recordó que...tenía a un ladrón que su atuendo lo hacía lucir bastante atractivo.
—Que sucede señorita?—Preguntó Damián con cierta curiosidad ya que se le hacia curioso la forma en que ella lo veia.
Ella reacciono con un pequeño sobresalto y con un leve rubor.
—Nada, solo...emmm. Nunca creí que un ladrón podia ser tan atractivo, yo creía que los ladrones eran tipos extraños que siempre olían mal.
Damián se sorprendio por el comentario de Melinda y dijo en su mente para si mismo.
"¿La princesa Melinda me considera atractivo? Creo que no recuerdo la ultima vez que alguien me dijo algo parecido, y menos alguien con la autoridad que posee una persona como ella la cual probablemente tiene cientos de pretendientes."
—Señorita.—Respondio con un leve sonrojo en sus mejillas.
—Perdoname si te incomóde con mi comentario, pero es verdad.
—No se precupe señorita, solamente no es algo que suela escuchar sobre mi, y menos de alguien que tiene tanta autoridad como usted.
Luego Damian dijo en su mente para si mismo.
"¿Deberia aprovechar esta oportunidad para escapar? Si, pero tratare de seguirle el juego de forma natural."
—Tranquilo, no digas esas cosas, después de todo tambien soy una persona como tú, aveces la vida aquí es muy repetitiva, con gente que te trata bien por obligación o por conveniencia y no porque de verdad quieran hacerlo.
Damián se acerco a ella lentamente.
—Señorita, permitame decirle que, usted es de las pocas princesas que aún sin arreglarse tanto siguen destacando demasiado, no solo por su belleza natural, sino tambien por la forma en que expresa como se siente.
El rubor de ella se hiso un poco más intenso.
—¿Eso crees?
—Desde luego señorita—Seguia acercandose más. —Usted me habia dado la oportunidad de tutearla, siendo usted una hermosa princesa y yo solo un simple ladrón. Definitivamente sería un gran privilegio el cual no merezco.—Dijo ahora inclinandose y tomando su mano.
Ella no era capaz de moverse y su corazón le latia tan fuerte que sentía que podría salirsele del pecho en cualquier momento.
—Señorita—Dijo y luego beso el dorso de su mano.—Es más, yo nisiquiera soy digno de estar a mil metros de su castillo, y ahora me encuentro aquí en sus aposentos. Eso simplemente no puede ser.
Melinda sentia que su cuerpo no le respondia, y solo lo veía con un rubor intenso.
Por su lado, Damián deslizo lentamente un anillo del dedo anular de Melinda, y esta no se dio cuenta.
Damián se puso de pie pero aun sin soltar su mano, con un suave tirón la acerco a el y puso su otra mano sobre la cadera de ella, y puso su rostro cerca del de Melinda la cual parecía estar en un trance.
—Veame, creo que deberia pagar por lo que he hecho.
—Emm...yo...—Trataba de hablar pero simplemente las palabras no salian de su boca, como era posible que se sintiera tan nerviosa teniendo tan cerca de sí el rostro de un ladrón muy atractivo...simplemente no tenía sentido.
En ese momento ella cerro los ojos ya que esperaba un beso del joven atractivo ladrón, pero solo sintio como cayo sentada sobre su cama, al abrir los ojos el ya no estaba, miro su mesita y vio que faltaba su cajita de maquillaje.
Se frustro ya que esperaba un beso del joven ladrón, aunque ni ella entendia el porque, pero al verse la mano vio que en su dedo anular le faltaba su anillo de oro con una joya incrustada.
Esto la hizo molestarse más ya que cayo en la trampa de coqueteo de Damián y lanzo un florero al suelo.
—Maldito ladrón, cai en tu trampa y no se porque, te vas ilucionandome cuando te salve de que te arrestáran los guardias, pero se que nos volveremos a ver...y esperare con ansias ese dia. Ya que no te dejare escapar.
Por su parte Damián se encontraba ya bajando la soga para salir de allí.
—Por alguna razón, esta vez me siento mas sucio que de costumbre, se que lo debia hacer por que sino no podria haber salido, pero esto estuvo mal ya que ella me salvo de que me arrstaran.—Dijo cuestionandose lo que hiso.
Pero al ver hacía arriba vio al asesino de hace rato también baja su soga pero con bastante rapidez.
—¡¡¡Hay que irnos ya!!—Dijo el asesino.
—¡¡¡¡¡¡GUARDIAAAS, EL SEÑOR EUGEO ESTA MUERTO. BUSQUEN POR TODOS LADOS AL ASESINO AHORA MISMO!!!!!!—Se escucho por una de las ventanas.
—Almenos cumpliste con tu objetivo, verdad?—Dijo Damián con una leve sonrisa.
—Asi es, y veo que tu también, pero ahora hay que huir, fue un placer conocerte, hasta pronto—Dijo el asesino dirigiendose al bosque y perdiendose en la oscuridad del mismo.
Damián se fue corriendo hacia el bosque aunque con dificultad por el dolor de sus heridas que parecían jamás cerrarse del todo, al perderse entre la oscuridad del bosque se sento en una roca y comenzo a ver algunas posibles rutas de escape.
—La ubicación que maracaba el mapa apuntaba al este, si me encuentran podría intentar escapar por el camino del arroyo ya que se divide en tres partes en cierto punto.—Dijo recostandose en la roca— ¿Porque e tomado esta opción? Quizas porque necesito saber si soy el unico reencarnado en este mundo.
Tras esto volvio a la aldea y se acosto a dormir, aunque cada noche extrañaba más su antigua vida... Antes se preocupaba por sus calificaciones de la escuela y ahora por saber si es el único que reencarno.
