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Chapter 23 - ¡Instruyendo a Shizuka!

NOTA: CHAVALES ACÁ EL CAPITULO, AYER NO SUBI POR QUE SINCERAMENTE NO ENCONTRABA CÓMO ESCRIBIR ESTE, PERO BUENO AL FINAL LO LOGRÉ, ESPERO TE GUSTE ES MI PRIMERA VEZ ESCRIBIENDO PORNO xD. DEJEN SUS POWER STONESSS!

Shizuka estaba arrodillada sobre la alfombra cálida, sus ojos enormes y fijos en el monstruo de carne que se erguía ante ella.

Aunque su naturaleza era un tanto tonta, en el fondo de su ser sabía exactamente lo que Takeshi deseaba. Pero el saberlo y hacerlo eran dos universos distintos. Nunca había realizado un acto así, y su mente era un torbellino de dudas.

«Tengo que... metérmelo en la boca. Es asqueroso... pero... es lo que él quiere. Debo ser responsable por Takeshi-sensei. Pero... ¿por dónde empiezo?».

Takeshi, con su aguda percepción, vio su vacilación. Aunque la impaciencia le recorría las el cuerpo, suprimió ese sentimiento y la guió con una voz suave pero firme.

—Tómalo con tus manos, Shizuka —dijo, en ese momento, Takeshi dejó de usar honoríficos. Después de todo ya no eran compañeros de trabajo.

Eran solo un hombre y una mujer, consumidos por el deseo. Shizuka, tan absorta en su tarea, ni lo notó o, si lo hizo, le importó poco. Su atención estaba completamente en la polla de Takeshi.

Ladeó la cabeza, confundida, y tras un segundo de duda, extendió su mano temblorosa. Sus dedos se cerraron alrededor de él.

La sensación la sorprendió levemente. La piel era suave, casi sedosa, pero por debajo se podía sentir una calidez indescriptible. Sintió cómo esa cosa latía en su palma, y ese pulso le subió por el brazo directo a su entrepierna, que empezó a humedecerse en anticipación.

—Bien. Ahora, usa la lengua Shizuka, lámelo como si fuera un helado.

«Un helado... sí... puedo hacerlo», pensó, aferrándose a esas simples palabras. Asomó la punta de su lengua rosada y la pasó lentamente por el glande. El sabor era salino, intensamente masculino, y el aroma que desprendía era embriagador.

—Mmmph... —gimió ella debido a la sensación que esta cosa le transmitía.

—¡Así, Shizuka! ¡Más! ¡lame toda la punta! —animó él, con los ojos cerrados, mientras su mano se enredaba en su cabello rubio, acariciándola como si fuera un gato.

El toque de Takeshi fue suave. Inmediatamente se animó. Su delicada lengua comenzó a trazar largos y húmedos recorridos por toda la longitud de su polla, explorando cada vena a lo largo.

—Siiiiggghhh... —exhaló Takeshi— Eso es, Shizuka. No olvides mover la mano.

Shizuka parpadeó, y al ver el rostro de placer de Takeshi, redobló sus esfuerzos. Su mano, desde la base, comenzó un ritmo de subida y bajada, suave pero constante, mientras su lengua recorría toda la polla con un fervor recién descubierto.

Schhuppp!

Un líquido viscoso y transparente brotó de la punta, manchando su delicada barbilla. Impulsada por la curiosidad, su lengua se extendió para probarlo.

Un sabor ligeramente amargo inundó su paladar, haciéndola fruncir el ceño. No era desagradable... de hecho, era extrañamente familiar.

«¡Sabe a ese yogurt natural que suelo comer!».

El descubrimiento la encendió de curiosidad, su lengua se volvió más audaz, más salvaje, lamiendo sin control, por todos lados, mientras tanto Takeshi no podía evitar gruñir de pura satisfacción.

—Ahora abre la boca, Shizuka. Tómalo. No intentes tragarlo todo de golpe, empieza por la cabeza. Solo relaja tu garganta, usa tu lengua para darle vueltas mientras lo chupas y haz un vacío con tus labios.

Shizuka asintió, su mente procesando las instrucciones. —De acuerdo, Takeshi-kun.

Abrió la boca y dejó que la cabeza se deslizara dentro. Era más grande de lo que había imaginado.

Comenzó a mover la cabeza de forma torpe, chupando como si fuera un caramelo gigante. Takeshi emitió un gruñido bajo de aprobación.

Acarició el cabello de Shizuka, sintiéndose en la gloria. Ver a la adorable e ingenua Shizuka con el rostro desaliñado, las mejillas hinchadas por su polla, era la imagen más emocionante que jamás había visto.

Al ver que ella intentaba tomar más, Takeshi ayudó, empujando sus caderas suavemente.

¡Mmmph!

Gimió ella de sorpresa al sentir cómo él se adentraba un poco más en su garganta.

Glok... glurk...chupa...chupa!

Con cada minuto que pasaba, Shizuka se convertía en una experta. Su garganta, instintivamente, se apretaba alrededor de él, su lengua danzaba y sus mejillas creaban el vacío perfecto que le había enseñado.

La escena era un espectáculo lascivo y cómico a la vez. La saliva y el presemen se derramaban de su boca, deslizándose por su barbilla y cayendo sobre sus pechos perfectos, que se mecían al ritmo de sus movimientos.

Los ruidos húmedos y obscenos llenaban la habitación. Shizuka sentía las lágrimas correr por sus mejillas por el esfuerzo, pero curiosamente, persistía.

«El pene de Takeshi... el pene de Takeshi... ¿sabe extrañamente bien?».

Esa era la razón. Conforme pasó el tiempo le había tomado el gusto. El sabor extraño, la sensación de poder hacer que hiciera varias expresiones divertidas... era una adicción extraña para Shizuka.

Glok... glurk...chupa...chupa...slurpppsh!

Al ver el rostro sumiso y guarro de Shizuka, que parecía una aspiradora de carne, Takeshi sintió que estaba por llegar.

—Shizuka... aquí viene la crema que estuve guardando para ti. ¡Tómala toda! —gruñó, empujando sus caderas a fondo, sobresaltándola. Pero al escuchar la palabra "crema", los ojos de Shizuka se iluminaron con un brillo codicioso.

¡Spluuuush! ¡Splaaash!

Con un último y profundo embestida, la polla de Takeshi se hinchó al máximo, palpito un par de veces y liberó su carga sin control.

Los ojos de Shizuka se abrieron como platos. Sus mejillas se hincharon, haciéndola parecer una adorable ardilla con la boca llena de nueces.

La cantidad era tal que algo se escapó por los bordes de sus labios, pero su garganta trabajó sin descanso, tragando ansiosamente la preciada crema.

Glup... glup... glup.

Cuando el último temblor recorrió el cuerpo de Takeshi, soltó un suspiro de satisfacción. Miró hacia abajo y vio a Shizuka, todavía con su polla en la boca, terminando de tragar y una idea, perversa y excitante, cruzó su mente.

—Shizuka, no lo tragues todo. Muéstramelo.

Shizuka lo miró con confusión, pero asintió. Con un sonido húmedo y satisfactorio de ¡plop! sacó la polla de su boca y abrió sus delicados labios, mostrando el charco blanco y espeso que descansaba en su lengua.

Takeshi sonrió satisfecho con Shizuka sin importar que dijer Shizuka estaba dispuesta a complacerlo lo cual hizo querer más a esta mujer, sin duda Shizuka era la esposa perfecta.

—Ahora, trágalo.

Shizuka asintió de nuevo y comenzó a tragar el resto del semen en bocados pequeños. Lo probó una y otra vez, haciendo muecas, intentando descifrar el complejo sabor en su boca. Cuando terminó, lamió sus labios para no perder una sola gota.

—¿Qué tal estaba, Shizuka? —preguntó Takeshi con una sonrisa mientras acariciaba su cabello rubio.

Shizuka parpadeó tontamente con su mente aún nublada por el éxtasis. Se llevó un dedo a la comisura de sus labios pensativa.

Finalmente levantó la vista hacia él, sus ojos brillando intensamente.

—Estaba... salado —dijo, su voz un poco ronca debido a su esfuerzo anterior —Y un poco amargo. Como... como el queso fuerte. Pero... cremoso. Y caliente, curiosamente no está tan mal como pensé.

La respuesta fue tan directa que hizo que Takeshi riera suavemente acariciando la mejilla de Shizuka con una mano, le apartó un mechón de cabello rubio y pegajoso de su frente.

—Me alegro de que te gustara, Shizuka. Porque eso es solo el principio.

Los ojos de Shizuka se abrieron con sorpresa. ¿El principio? La idea de que pudiera volver a ocurrir, y que quizás fuera aún más intenso, envió una nueva ola de calor a través de su cuerpo, haciendo que su estómago se revolviera de anticipación.

Aunque en un principio estaba algo nerviosa, debido a lo sucedido Shizuka estaba más relajada y esperaba con ansias lo que seguía.

—¿De-verdad? —susurró, su corazón latiendo con fuerza.

—En realidad — Susurro Takeshi

—N-no he terminado?

—No —dijo él, acercándose y rodeándola con sus brazos, atrayéndola contra su cuerpo—Has probado la crema. Pero la polla todavía está dura. Una chica responsable se encargaría de ayudar... ¿verdad?

La lógica torcida y excitante de Takeshi penetró la mente de Shizuka como un rayo. Por supuesto. Él todavía necesitaba ayuda. Era su deber. Asintió con la cabeza, con determinación.

La tomó suavemente y la puso sobre la cama con un suave. El colchón se hundió con su peso y los ojos de Takeshi brillaban al ver esas tetas.

Takeshi sin pensarlo más se lanzó sobre ella como un animal, su boca buscando y encontrando un pezón hinchado, duro y rosado. 

¡SLURP! ¡CHUP!

Un gemido largo y tembloroso escapó de Shizuka al sentir como sus pechos sensibles eran devorados. La sensación era un shock eléctrico, un placer tan intenso que casi le dolía.

Takeshi pasó al otro pecho de Shizuka con la misma avidez, su mano libre masajeando y aplastando el primero, sintiendo su peso, la carne que se deslizaba entre sus dedos y su calidez. 

"¡Mierda los pechos de Shizuka son demasiado grandes que no me puedo controlar!" pensó Takeshi mientras chupaba los pezones con avidez provocando que se hincharan aún más.

—¡Takeshi-kun! ¡Aghhmmm! ¡se siente raro! — Shizuka abrazo la nuca de Takeshi y lo tiro más hacia ella.

Takeshi se emocionó más Su boca era un torbellino, sus dientes rozando los pezones congestionados molestandolos más, su lengua trazando círculos alrededor de sus areolas rosadas.

En un momento de pausa, Takeshi enterró su rostro en los pechos de Shizuka inhalando el aroma lechoso de estos, en ese momento se llenó de curiosidad por lo que pregunto.

—Shizuka... dime, ¿qué copa eres?

Shizuka aunque confundida con la pregunta, con la mente nublada por el placer, balbuceó la respuesta.

—S-soy... copa J...

Los ojos de Takeshi se abrieron con sorpresa eso era bastante grande ¿verdad? —¿Y cuánto miden? —insistió, apretando sus pechos con el rostro entre ellos, en ese momento los pezones hinchados de Shizuka sobresalieron y brillaron en lo alto

—U-unos... 113... centímetros...creo..umm no lo se Takeshi-kun...

Los ojos de Takeshi brillaron con más emoción eso era demasiado escandaloso, pero a la vez bueno después de todo a partir de ahora estos pechos le pertenecían.

Satisfecho, Takeshi sonrió y volvió a su tarea feliz, con un renovado fervor. Shizuka, sintiendo cómo él no podía despegar la boca de sus pechos, como un bebé con su biberón, soltó una risita entre gemidos.

—Oh, Takeshi-kun... ¡eres como un bebé! —dijo con ternura acariciando el cabello de Takeshi suavemente, al ser acariciado así y al sentir el aura madura y calidad de Shizuka, Takeshi sintió que sus ojos se enrojecian y una calidez lo lleno de inmediato.

Continuo chupando los pechos de Shizuka y en su corazón se prometió protegerla hasta la muerte incluso si eso significaba su propia muerte. No quería pensar más quería hacer a Shizuka suya.

Takeshi se deslizó hacia abajo, separando sus piernas con suavidad, Shizuka al notar esto las abrió tímidamente.

Por otro lado Takeshi en ese momento al bajar, el espectáculo que se abrió ante él era una obra de arte.

Shizuka estaba completamente empapada, sus labios rosados e hinchados brillando, abriéndose como una flor en la mañana. Se posicionó entre sus piernas, la cabeza de su polla enorme y pulsando en la entrada de su coño.

—Shizuka... prepárate. Voy a entrar ¿de acuerdo? —dijo él con suavidad mirándola a los ojos.

Ella lo miró a los ojos, con miedo y anhelo mezclados en su mirada, y asintió tímidamente. 

Con un movimiento lento y firme, comenzó a penetrarla. La resistencia de su himen se hizo sentir, Takeshi sintió una barrera que le impedía el paso y dudo por unos instantes.

En ese momento Shizuka habló —Mmmgh...e-estoy...bien sigue!

Takeshi no dudo más con un empujón final y más fuerte rompió esa barrera y se abrió paso hasta el cérvix de Shizuka.

—¡AHHHH!

Un grito de dolor agudo y placentero escapó de Shizuka. Takeshi no se detuvo. Le dio un segundo para que se acostumbrara a su tamaño, mientras besaba sus labios para calmarla un poco.

El dolor pronto dio paso a una sensación de plenitud abrumadora, y luego, a un placer que crecía con cada centímetro que él ocupaba dentro de ella.

—¿Puedo moverme un poco más Shizuka? —susurró él en su oído.

Ella solo pudo asentir, moviendo las caderas tentativamente para cooperar. Sorprendentemente la sensación fue más increíble de lo esperado

Takeshi comenzó a moverse, lentamente al principio, con largas y profundas estocadas que la hacían gemir con cada embestida. El ritmo se aceleró pronto, la habitación llenándose de sonidos obscenos.

¡FAP! ¡FAP! ¡FAP!

El sonido de sus pelvis chocando contra las nalgas de Shizuka era un tambor primitivo. Sus gemidos se mezclaban con los jadeos de él y los crujidos de la cama.

¡GLUG! ¡GLUG! ¡GLUG!

El sonido de su polla entrando y saliendo de su coño, cada vez era más húmeda y chapoteante. 

—¡Takeshi-kun! ¡Más rápido! ¡Ah! ¡Más fuerte! ¡Estás muy dentro! —gritaba ella, sus uñas arañando su espalda, dejando marcas rojas.

—¡Shizuka! ¡Shizuka! ¡te amo, te amo! —gruñó él, sin poder dejar de mirar cómo sus pechos gigantes rebotaban salvajemente con cada uno de sus golpes, como globos de agua a punto de reventar.

Los ojos de Shizuka se pusieron rojos al escuchar esas palabras, sus miradas se encontraron y ella respondió —Takeshi-kun...ahhgmm....yo también amo a Takeshi-kun!

Sin pensar más Takeshi beso a Shizuka apasionadamente luego se inclinó y volvió a chuparle un pezón, mordiéndolo suavemente. Shizuka lo abrazaba fuertemente queriendo fundirse con él. Finalmente el doble estímulo fue suficiente para empujar a Shizuka al borde.

—¡Takeshi-kun! ¡Siento algo raro! ¡Creo que voy a... ¡AHHHHHHHH!*

Un orgasmo devastador recorrió su cuerpo. Sus piernas se cerraron con fuerza alrededor de su cintura, su espalda se arqueó en un ángulo imposible y un grito lascivo de placer puro se escapó de su garganta mientras su interior se contraía violentamente, exprimiendo la polla de Takeshi.

La sensación de sus paredes apretándose y pulsando a su alrededor fue demasiado para él.

—¡Shizuka! ¡Yo también... ¡TOOOOMAAA!

Con un último y poderoso embiste, se hundió hasta el fondo, tocando el útero y liberó toda carga, inundando su interior con su semen caliente.

¡SPLUUURT! ¡SPLUUURT! ¡SPLUUURT!

Se derrumbó sobre ella, ambos jadeando, sudando y temblando, sus cuerpos pegajosos y completamente satisfechos. El olor a sexo, sudor y semen llenaba la habitación.

Permanecieron así en silencio durante varios minutos, con el corazón de Takeshi latiendo con fuerza contra su pecho. Finalmente, él se levantó un poco la miro con amor y le besó la frente.

—Eso... —dijo ella, con la voz apenas audible, mientras sentía cómo su semen caliente se deslizaba por sus muslos—Fue... muy bueno Takeshi-kun!

Takeshi no pudo evitar reír, abrazándola con fuerza. La noche, apenas estaba empezando

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