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Chapter 37 - Capítulo 36: Naruto vs Haku

El puente estaba envuelto en una niebla antinatural. 

Dentro de esa niebla, había una cúpula de espejos de hielo demoníacos.

Naruto entró en la cúpula caminando, no corriendo. 

Sus botas pisaron charcos de sangre. 

Sangre de Sasuke.

El Uchiha estaba tendido en el suelo, convertido en un alfiletero humano. 

Había despertado su Sharingan en el último momento para proteger a Naruto (quien había llegado segundos antes), recibiendo una andanada de agujas senbon destinadas al rubio.

Naruto se arrodilló junto a Sasuke. 

No gritó su nombre. 

No lloró. 

Puso dos dedos sobre la carótida del Uchiha.

Sus yemas, sensibles a la presión hidrostática, sintieron el flujo. 

Débil. 

Muy débil. 

Pero constante. 

Las agujas habían evitado los órganos vitales por milímetros. 

Haku no quería matar. 

Haku quería incapacitar.

—Estás vivo, idiota —susurró Naruto, sintiendo cómo una ola de alivio frío lavaba su sistema.

Si Sasuke hubiera estado muerto, tal vez el Kyūbi habría tomado el control. Pero sabiendo que seguía vivo, Naruto mantuvo la puerta de la jaula cerrada. Se puso de pie. Su chaqueta naranja estaba manchada con la sangre seca de los bandidos y la sangre fresca de Sasuke.

Levantó la vista hacia los espejos. 

Haku estaba en todos ellos, reflejado mil veces.

—No deberías haber vuelto —dijo la voz de Haku, resonando en estéreo—. No puedo dejarte pasar. Y no quiero matarte, Naruto-kun.

Naruto desenvainó su chokutō. La hoja estaba mellada en el borde y la punta estaba ligeramente doblada tras atravesar el esternón del bandido en la casa de Tazuna. Era una espada dañada para una pelea imposible.

—No vas a matarme, Haku —dijo Naruto con una calma desconcertante—. Y yo tampoco quiero matarte a ti. Pero voy a romper tus espejos.

Haku salió disparado de uno de los espejos. Velocidad de la luz (o cercana). Naruto no intentó seguirlo con los ojos.

—Jutsu de Sustitución (Kawarimi no Jutsu).

Thwack. 

Haku clavó tres agujas en el pecho de Naruto. 

Pero el cuerpo de Naruto explotó en una nube de humo y se convirtió en un trozo de madera podrida del puente.

Haku parpadeó. ¿Tan rápido?

Desde el aire, tres Narutos cayeron sobre él. —Jutsu Clones de Sombra (Kage Bunshin no Jutsu).

No eran mil clones. 

Eran solo tres. 

Sólidos. 

Eficientes. 

Haku giró en el aire, lanzando agujas. Dos clones desaparecieron. 

El tercero, el real, bloqueó las agujas con la hoja plana de su espada dañada.

Cling, cling, cling.

Naruto aterrizó y rodó. Haku volvió a entrar en un espejo.

—Eres bueno —admitió Haku—. Pero no puedes tocarme aquí.

Haku lanzó una lluvia de senbon desde todas las direcciones. 

Naruto no tenía defensa de 360 grados como el Kaiten de los Hyūga. 

Así que usó lo que tenía: Geometría y Sacrificio.

Naruto creó cinco clones más. 

No los usó para atacar. 

Los usó para rodear a Sasuke, creando una cúpula de carne humana alrededor del cuerpo inconsciente de su compañero. 

Los clones recibieron las agujas. Gimieron y desaparecieron, pero Sasuke quedó intacto.

El Naruto real se quedó fuera, expuesto. Varias agujas se clavaron en sus brazos y piernas. Dolía. Dolía como el infierno.

Pero Naruto no gritó. Cerró los ojos.

—Concéntrate —guió Kurama. —El hielo es agua. El agua distorsiona el sonido y la luz. Pero no puede ocultar el calor de un corazón latiendo a toda velocidad.

Naruto activó su Control Sanguíneo a un nivel interno. Aceleró su propia circulación para aumentar su temperatura corporal y la velocidad de sus sinapsis nerviosas. El mundo pareció ralentizarse ligeramente. Ignoró el dolor de las agujas. Ordenó a sus heridas que se cerraran alrededor del metal, deteniendo la hemorragia al instante.

Ahí.

Entre los veintiún espejos, solo uno tenía un "ritmo". El Haku real estaba detrás de él, a las cuatro en punto.

Naruto no se giró. Hizo sellos de mano, dándole la espalda al enemigo.

—Transformación (Henge no Jutsu).

Poof. Naruto se transformó en... una aguja senbon gigante, idéntica a las que Haku lanzaba, tirada en el suelo.

Haku salió del espejo para rematar al "Naruto" que creía ver (que en realidad era un clon que Naruto había dejado en su lugar un milisegundo antes de transformarse). Haku destruyó el clon. —¿Dónde está? —se preguntó Haku, buscando al real.

Naruto deshizo la transformación justo detrás de Haku, en el aire. Era una táctica básica de Academia. Nivel E. Pero usada con una sincronización perfecta, era letal.

Naruto lanzó un tajo con su espada. Haku, con reflejos sobrenaturales, sacó un kunai y bloqueó.

CLANG.

La chokutō barata de Naruto no aguantó más. 

Se partió. 

La mitad de la hoja salió volando.

Pero Naruto no se detuvo. 

Soltó el mango inútil. 

Aprovechó la inercia del choque para acercarse. 

Y le dio un cabezazo brutal a Haku en la máscara.

CRACK.

La máscara de porcelana se rompió en pedazos. Haku cayó al suelo, rodando. Naruto aterrizó de pie, jadeando, con sangre goteando de sus brazos pinchados.

Haku se levantó lentamente. 

Su rostro, hermoso y andrógino, estaba expuesto. 

Tenía un hilo de sangre bajando por la frente. 

Miró a Naruto.

Esperaba ver a un demonio enfurecido. 

Esperaba ver odio. 

Pero vio los ojos azules de Naruto, claros, tristes y terriblemente serenos.

—¿Por qué? —preguntó Haku—. Podrías haberme apuñalado con el kunai en lugar de darme un cabezazo. Podrías haberme matado.

Naruto se arrancó una aguja del hombro con un gesto seco. La herida se cerró en segundos, dejando solo una marca roja. Haku abrió los ojos al ver la regeneración. ¿Qué es él?

—Tú no mataste a mi amigo —dijo Naruto, señalando a Sasuke—. Apuntaste a puntos no vitales. Lo sentí en su pulso.

Naruto dio un paso hacia Haku. —Eres una herramienta, ¿verdad? Eso dijiste. Las herramientas no matan por maldad. Matan porque las usan.

—Zabuza-san me necesita —dijo Haku, levantando agujas de nuevo, aunque sus manos temblaban—. Si no le soy útil, no soy nada. Mátame, Naruto. Quítame este sufrimiento.

Naruto se detuvo frente a él. Estaba al alcance de la mano. Podría haber usado un clon para sujetarlo y cortarle la garganta con un kunai. Podría haber usado su sangre para envenenarlo.

En cambio, Naruto bajó los brazos. Desactivó su intención de combate.

—No —dijo Naruto.

Haku se quedó paralizado. —¿Qué?

—No voy a matarte para que te sientas mejor —dijo Naruto con dureza—. Eso es cobarde. Si quieres morir, muere peleando por tu sueño, no pidiendo limosna.

Haku sintió una sacudida en su pecho. Ese chico... no estaba peleando para ganar. Estaba peleando para entender. Haku bajó las agujas. Sintió que su voluntad de hielo se derretía frente a ese calor extraño, no de fuego, sino de sangre viva.

—Cuidado —advirtió Kurama de repente.

Naruto y Haku sintieron el cambio en el aire al mismo tiempo. A lo lejos, la firma de chakra de Kakashi se encendió como una bengala eléctrica. El Raikiri.

Haku jadeó. —Zabuza-san.

Haku miró a Naruto una última vez. —Gracias, Naruto-kun. Por detenerme. Pero... él me llama.

Haku desapareció. No usó los espejos para atacar. Usó su velocidad para interceptar la muerte de otro.

Naruto se quedó solo en el puente, rodeado de espejos que comenzaban a derretirse. Miró hacia la niebla, donde el sonido de mil pájaros cantando (Chidori) anunciaba el final de la tragedia.

—Ve —susurró Naruto al aire vacío—. Ve a ser útil por última vez.

Naruto se dejó caer sentado junto a Sasuke. Estaba exhausto. Su sangre se calmó. Sacó un rollo de vendas de su bolsa y comenzó a vendar al Uchiha inconsciente, ignorando el estruendo del destino cumpliéndose a unos metros de distancia.

Había ganado la pelea. Pero sabía que la verdadera pérdida acababa de ocurrir.

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