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Chapter 6 - Capítulo 6: Ruido

Nota del compilador

 

Después de los tres primeros avistamientos que circularon por las redes, ocurrió algo predecible.

 

Los registros se multiplicaron.

 

No porque el fenómeno se hubiera intensificado de inmediato,

sino porque la atención lo había hecho.

 

La mayoría de esos nuevos videos eran falsos.

 

Creaciones digitales.

Maquetas mal elaboradas.

Personas burlándose de la situación.

Otros buscando atención, visitas, relevancia momentánea.

 

Durante mi travesía encontré cientos de estos archivos.

 

No los descarté.

 

Los conservé.

 

No como evidencia del fenómeno,

sino como prueba de algo igualmente importante:

 

La incapacidad humana para reconocer la gravedad de una amenaza cuando aún puede ser convertida en espectáculo.

 

El siguiente archivo pertenece a ese grupo.

 

[Archivo 14 – Exterior / Bosque / Día]

 

La grabación comienza de forma estable. La imagen es nítida, demasiado cuidada para ser casual.

 

Una pareja camina por un sendero forestal. Ambos ríen. La cámara cambia constantemente de ángulo, como si estuvieran grabando para entretener, no para documentar.

 

—Dicen que aquí aparecen cosas raras —dice uno de ellos, mirando a la cámara—. Dinosaurios y todo eso.

 

La mujer exagera una expresión de miedo.

 

—Ay, no digas eso —responde—. Me voy a asustar.

 

Ambos ríen.

 

La cámara apunta hacia los árboles.

 

—Si aparece uno, prometo grabarlo —dice él—. Así nos hacemos famosos.

 

Avanzan unos pasos más.

 

Entonces, desde unos matorrales cercanos, algo se mueve.

 

La cámara se detiene de inmediato.

 

Una cabeza emerge entre las hojas.

 

Es claramente falsa.

 

La textura es rígida. Los movimientos torpes. Los ojos no parpadean de forma natural.

 

—¡¿Viste eso?! —grita la mujer, sobreactuando—. ¡¿Qué es eso?!

 

—¡Oh, Dios mío! —responde él, acercando la cámara—. ¡Es real!

 

Desde fuera de cuadro se escucha un rugido.

 

El sonido es humano. Forzado. Sin profundidad.

 

La cabeza falsa se mueve de un lado a otro, exageradamente.

 

—¡Corre! —grita ella, entre risas mal disimuladas.

 

Ambos salen corriendo mientras la cámara se agita de forma teatral. El rugido se repite, aún más exagerado.

 

La grabación termina abruptamente.

 

Nota del compilador

 

Este tipo de registros no eran raros.

 

Al contrario.

 

Durante ese período, la saturación de contenido falso ayudó a reforzar la negación colectiva.

 

Cada video como este hacía que los registros auténticos parecieran menos creíbles por asociación.

 

La burla se volvió un escudo.

 

Uno muy eficaz.

 

Porque mientras se reía,

la humanidad no miraba con atención.

 

Y mientras no miraba,

lo real se movía sin ser visto.

 

Cuando reír era más fácil que pensar

 

Nota del compilador

 

Durante una de mis expediciones al sur del continente, en lo que alguna vez fue una zona suburbana de la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Encontré una vivienda relativamente intacta.

 

No había señales de saqueo violento.

Solo abandono.

 

La mayoría de los archivos recuperados eran irrelevantes: grabaciones familiares, videos personales, intentos fallidos de contenido que nunca alcanzó a ser visto por muchos.

 

En una de las habitaciones, encontré una computadora que ya había pasado a mejor vida. El equipo estaba corroído, parcialmente destruido por la humedad y el paso del tiempo.

 

El disco duro, sin embargo, aún conservaba fragmentos recuperables.

 

Muchos archivos estaban dañados.

Otros eran incompletos.

La mayoría, inútiles.

 

Pero uno llamó mi atención.

 

Parecía pertenecer a un creador de contenido. Un youtuber, según la estructura de los archivos. No puedo confirmar si era conocido. Cuando la red cayó, toda jerarquía digital cayó con ella.

 

El archivo que sigue es uno de sus últimos videos recuperables.

 

[Archivo 15 – Interior / Grabación directa a cámara]

 

La imagen es estable. Buena iluminación. Fondo cuidado, aunque sencillo.

 

Un hombre adulto, sentado frente a la cámara, habla con naturalidad. No parece nervioso. No parece preocupado.

 

Hace comillas con los dedos al hablar.

 

—Últimamente han estado circulando un montón de videos sobre supuestos… "dinosaurios" —dice, exagerando el gesto— que ahora vagan por internet.

 

Niega con la cabeza y sonríe.

 

—No digo que sean falsos —aclara rápidamente—. Pero tampoco digo que sean reales.

 

Se inclina un poco hacia adelante.

 

—A ver, pensemos un segundo. Estamos hablando de animales que, según todo lo que sabemos, desaparecieron hace millones de años.

 

Hace una pausa breve, como esperando que el argumento se sostenga solo.

 

—Millones.

 

Levanta las manos.

 

—Y ahora, de repente, aparecen justo cuando cualquier cosa se puede volver viral.

 

Se recuesta en la silla.

 

—Esto ya lo vimos antes. El monstruo del lago Ness. Pie Grande. Luces en el cielo. Cada generación tiene su moda.

 

Sonríe, esta vez con cierto cansancio.

 

—Historias que duran unos años, después se olvidan, y nadie vuelve a hablar de ellas.

 

Se encoge de hombros.

 

—Si empezamos a creer todo lo que circula solo porque es tendencia, no seríamos muy distintos de esos "dinosaurios" —vuelve a hacer comillas— que no supieron adaptarse y desaparecieron hace tiempo.

 

Ríe suavemente.

 

—Hay que pensar un poco más antes de entrar en pánico.

 

Mira a la cámara con gesto confiado.

 

—Eso es todo lo que digo.

 

La grabación termina.

 

Nota del compilador

 

No encontré respuestas a este video.

 

No sé si alguien lo contradijo.

No sé si alguien lo apoyó.

No sé si llegó a ser visto por muchos.

 

Pero su discurso no era raro.

 

Era cómodo.

 

Comparar lo desconocido con mitos pasados permitía mantener la distancia. Convertir la amenaza en una anécdota repetida evitaba tener que replantear la realidad.

 

No era ignorancia absoluta.

 

Era algo peor.

 

Era confianza en que el mundo seguiría funcionando como siempre.

 

Y cuando el mundo decide no hacerlo,

ese tipo de confianza se convierte en una sentencia.

 

 

Lo que nunca llegó a publicarse

 

Nota del compilador

 

El archivo que sigue no fue encontrado en una ciudad, ni en una vivienda común.

 

Lo hallé en una zona aislada, lejos de rutas transitadas, en un área boscosa donde la naturaleza había reclamado casi todo.

 

Allí encontré los restos de una aeronave ligera.

 

El estado del fuselaje indicaba que el impacto había ocurrido antes de la caída total de la humanidad, o poco después de que comenzaran a circular los primeros registros ambiguos. Es imposible determinar una fecha exacta.

 

El daño no correspondía a fallas mecánicas evidentes.

 

Algo había golpeado la aeronave en pleno vuelo.

 

Entre los restos, encontré una cámara.

 

Estaba protegida por un aislante artificial. Un material diseñado para resistir impactos y temperaturas extremas. No intacto, pero suficiente.

 

Ese aislamiento fue lo único que permitió que el archivo sobreviviera.

 

El video jamás fue publicado.

No apareció en redes.

No fue replicado.

No fue comentado.

 

[Archivo 16 – Interior de aeronave / Vuelo]

 

La grabación comienza de forma estable.

 

La cámara apunta hacia el interior de la cabina. Se escuchan risas. Una familia.

 

Un hombre adulto en el asiento delantero habla mientras controla la aeronave. A su lado, una mujer observa el paisaje. Detrás, dos adolescentes miran por las ventanas, grabando con entusiasmo.

 

—Mira eso —dice uno de ellos—. Es enorme desde aquí arriba.

 

La cámara gira brevemente hacia el exterior. Bosque. Montañas. Nubes bajas.

 

—Tranquilos —responde el hombre—. Estamos bien.

 

Todo parece normal.

 

Entonces, el sonido cambia.

 

No es viento.

No es el motor.

 

Es un rugido.

 

Viene de arriba.

 

La cámara se sacude ligeramente.

 

—¿Escucharon eso? —pregunta la mujer.

 

El rugido se repite. Más cerca. Más profundo.

 

—Papá… —dice uno de los adolescentes—. ¿Qué fue eso?

 

La cámara se mueve hacia el parabrisas.

 

Por una fracción de segundo, algo cruza el campo de visión.

 

No completamente.

 

Solo lo suficiente.

 

Una forma gigantesca.

Alas extendidas.

Membranas tensas, similares a las de un murciélago.

Un cuerpo alargado. Reptiliano.

 

El impacto ocurre casi de inmediato.

 

La cámara cae. Gira. El sonido se distorsiona. Se escuchan gritos.

 

Durante un instante brevísimo, antes de perder el control, la cámara capta nuevamente el exterior.

 

La criatura se aleja.

 

Vuela.

 

Se eleva hacia las nubes y desaparece en ellas.

 

El video se vuelve caótico.

 

Alarmas.

Viento.

Golpes metálicos.

 

Luego, el impacto.

 

La imagen se corta.

 

Nota del compilador

 

No encontré sobrevivientes en la zona.

 

No había restos humanos identificables.

No había refugios cercanos.

No había señales de rescate.

 

No puedo afirmar qué ocurrió después del impacto.

 

Pero sí puedo afirmar esto:

 

Ese archivo no fue un error.

No fue una ilusión.

No fue una broma.

 

Y, aun así, nunca llegó al público.

 

No porque no existiera evidencia,

sino porque jamás pudo llegar al publico para ser visto.

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