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Chapter 5 - Capítulo 5:  El tiempo Vuela. 

Capítulo 5: El tiempo Vuela. 

El tiempo pasó volando; antes de que Naruto o Rias se dieran cuenta, se habían convertido en jóvenes bastante prometedores. Por supuesto, Zeoticus y Venelana ya no confiaban tanto en su segundo hijo como antes, debido a su tendencia a lanzarse precipitadamente a cualquier cosa que le llamara mínimamente la atención. Sin embargo, Oliver siempre se aseguraba de mantener a su hijo a salvo. Para ser honestos, los padres aún no estaban seguros de por qué él había elegido llamarla Oliver cuando la reencarnó como su reina, solo sabían que a Naruto la idea le pareció graciosa en su momento, y que todavía no se arrepentía de haberlo hecho, y probablemente nunca lo haría.

Además, a la chica no parecía molestarle el nombre masculino. Ella argumentaba que el hombre que le había dado propósito a su vida sin sentido podía llamarla como deseara, y su nombre, aun siendo de hombre, era su tesoro más valioso.

Para ambos padres, era evidente que la ahora joven estaba completamente enamorada de su hijo. Esto no les sorprendía, ya que a pesar de su personalidad impulsiva y su fascinación por cualquier tipo de magia que le pareciera mínimamente interesante (es decir, absolutamente todas), Naruto había demostrado ser un buen rey.

Él se había dedicado a investigar para ayudar a las niñas a superar el estigma de ser rechazadas por su sociedad debido a la deuda de vida que tenían con él. Las trataba como su familia, algo normal en su clan. A diferencia de Rias, quien también los consideraba familia, Naruto se enfocó en hacerlas crecer junto con él, formando un grupo que Zeoticus mismo consideraba increíblemente fuerte para ser un grupo de demonios relativamente jóvenes.

No había duda de que, a sus diecisiete años, la fuerza que demostraban superaría con creces a la de varios demonios de clase alta mayores cuando llegaran a los veinte. Por ejemplo, su sobrino político apenas podía luchar de igual a igual contra Naruto.

A pesar de su obsesión por dominar toda la magia del mundo, Naruto no había descuidado su físico. Gracias a Rias y a su incapacidad para distinguir entre fantasía y realidad, el joven había descubierto cómo usar la energía demoníaca para fortalecer el cuerpo. Incluso había logrado replicar el "Black Flash" de uno de los shounen favoritos de Rias, y lo enseñaba a cualquiera que estuviera dispuesto a pagar un módico precio, ya que era una habilidad increíblemente poderosa que no regalaría a cualquier idiota... no es que pudiera hacerlo fácilmente, pues replicarlo requería, figurativamente hablando, que los astros se alinearan para conseguirlo.

No obstante, si lo que Rías le había contado era cierto, en realidad Naruto había roto las reglas del anime del cual extrajo la técnica. El hecho de que pudiera asegurar un Black Flash a voluntad era, de hecho, lo verdaderamente imposible. Dentro de la serie original, se requerían tantos factores ajenos al control del hechicero para garantizar un Black Flash que los estudiantes de Naruto no lo exigían precisamente porque entendían que lo que él hacía era insólito. De todas formas, ellos lograban realizar el golpe potenciado al 2.5 si los astros se alineaban para que pudieran conseguirlo.

Debido a esto, los Rating Games tuvieron que ser modificados. Esto se debió a que las habilidades que Naruto enseñaba (que él había conseguido descifrar del mundo del anime, pensando que eran series documentales), no eran el único poder que había descubierto. De hecho, necesitaba tener una conversación muy seria con él antes de que decidiera emprender una búsqueda para encontrar a Acnologia, el dragón negro, o las siete esferas del dragón.

El punto es que, gracias a su dojo, donde enseñaba a otros las maravillas que había descubierto y donde incluso vendía algunas armas de su diseño, los Rating Games se vieron obligados a cambiar.

Uno podría pensar que los demonios no tomaron en serio a un niño que afirmaba haber logrado lo imposible. Y, de hecho, así fue al principio. Sin embargo, cuando de repente los pocos que acudieron a verlo, más por curiosidad que por convicción, empezaron literalmente a superar a los demás, el "negocio" entró en un auge explosivo. Ahora, las técnicas y armas creadas por Naruto se convirtieron en el motor de una revolución en los juegos.

El niño, de hecho, nunca abandonó el Inframundo. Optó por quedarse en lugar de ir al mundo humano con su hermana, quien se había marchado a los doce años en busca de aventuras. Prefirió involucrarse en esto porque le permitiría presenciar magia aún más asombrosa y ver hasta dónde podían llegar los demonios con las superhabilidades geniales que estaba desarrollando.

Naruto, junto con Roygun Belphegor, se involucró tan activamente en la liga de rating games que esencialmente transformaron las reglas, convirtiéndolos en un deporte real. Implementaron un sistema completo con ligas, mercancía promocional e incluso giras con los mejores jugadores. Esto causó una crisis existencial en Ajuka, quien nunca imaginó que un niño pudiera impulsar una revolución tan masiva en el sistema que él mismo creó. Sirzechs, en cambio, estaba inmensamente orgulloso. De hecho, decoraba su habitación con toda la mercancía promocional oficial de la liga tan pronto como salía a la venta, siendo siempre el primero en la fila, a menos que Grayfia fuera a buscarlo antes.

De hecho, muchos ya lo daban por seguro como el campeón de la liga juvenil de este año. Esto se debía a que él mismo había impuesto un límite de edad para los rating games oficiales y había declarado públicamente, en un par de ocasiones, que ingresaría a la liga como participante al mismo tiempo que su hermana. Además, como tenía acceso de primera mano a las técnicas más recientes… dado que él era el desarrollador de tales técnicas, y a las armas que estaban a la venta, la gente estaba convencida de que no había forma de que el joven perdiera contra nadie en la división Juvenil. 

especialmente porque aseguraba que Shiron —su querida, preciosa, hermosa y muchos otros adjetivos que el patriarca Gremory prefería no recordar en ese momento— había logrado algo increíble que le garantizaba la victoria sobre cualquiera.

Para ser honesto, Zeoticus no estaba seguro de querer saber qué demonios había creado para que se comportara de esa forma. Ni siquiera cuando creó las herramientas malditas actuó así. Solo esperaba que no fuera otra locura que rompiera completamente el sistema; ya habían tenido suficientes de esas.

No obstante, dejando de lado a su heredero, el consejo Gremory prácticamente se vio forzado a levantar el periodo de prueba antes de tiempo debido a sus numerosos logros. Para el prestigio del clan, era mucho más ventajoso decir que "el heredero del clan" había logrado tales hazañas que atribuírselas simplemente a "un hijo del clan".

En cuanto a Rias, su amor por su princesa era innegable, pero... sinceramente, sentía cierta decepción. Recientemente se había enterado de que ella había conseguido dos usuarios de Sacred Gears increíblemente útiles y que, de alguna manera, había desbaratado una especie de movimiento de ángeles caídos en la ciudad donde vivía actualmente... un asunto que honestamente era preocupante y que mantenía a Sirzechs ocupado intentando esclarecer lo sucedido. Sin embargo, en comparación con su hermano mayor, la chica se había estancado.

No era débil, al contrario, cada año se hacía mucho más fuerte. Sin embargo, su nobleza sí que se había estancado. Akeno parecía haber desarrollado una vena sádica y lucía cada vez más inestable emocionalmente. Kiba era una bomba a punto de estallar: casi saltó sobre la pequeña Eta cuando la chica les presentó una nueva línea de espadas llamada "Excalibur Morgan". Naruto tuvo que darle una paliza tremenda por ello, lo que demostraba que el chico aún no superaba su trauma con las espadas sagradas, no entendía las repercusiones políticas que acarrearía si lograba su meta.

En cuanto a Koneko, ni siquiera sabía por dónde empezar. La niña tenía varios problemas. Para empezar, aparentaba tener doce años cuando en realidad tenía quince, casi dieciséis. Tenía la emotividad de una piedra. Y por último, estaba el vampiro que literalmente no salía de su habitación porque le tenía miedo a su propia sombra.

Aún no conocía a las nuevas piezas de su hija, ya que habían sido reencarnados recientemente y Rias aún no los había traído a casa para presentarlos a la familia. O, en el caso de Naruto, para que él los bombardeara con tantas preguntas que los pobres no podrían contestar ni una antes de que él cambiara de tema. No obstante, por el bien de su hija, esperaba sinceramente que fueran fuertes, puesto que Sirzechs había encontrado un resquicio legal en el contrato de compromiso: si Rias vencía a Raiser en un rating game, el compromiso se anularía.

No es que le preocupara en particular, pues Revan ya había dejado bastante claro (y sin sutilezas) que Ravel estaba muy interesada en su segundo hijo y que él no vería inconveniente en revisar el acuerdo de compromiso si así lo deseaba.

Era una forma bastante sutil de expresar su deseo de participar en los negocios de su hijo y que no veía inconveniente en forzar un compromiso entre su hija y él para conseguirlo. Para Naruto, la idea podría ser funcional, dado su interés en desentrañar los secretos de la magia del clan Phoenix, y además, Ravel le resultaba encantadora. El verdadero problema radicaba en la insistencia del anciano Zekram en casar a Rias rápidamente. Como hija de un clan principal, su valor político era inmenso, prometiendo grandes beneficios tanto para el clan Gremory como, consecuentemente, para la casa Bael, de la cual ella era descendiente.

—Zeoticus... creo que podríamos tener un problema. —comentó Venelana con una mezcla de nerviosismo y preocupación al entrar en el despacho de su esposo.

—Tu padre vino de nuevo a intentar convencer a Naruto de que se case con su nieta, —adivinó el patriarca Gremory.

Desde que Naruto fortaleció al Inframundo—gracias a una combinación de suerte, obstinación y su particular incapacidad para distinguir la realidad de la ficción (o, como Zeoticus lo llamaba, su 'locura afortunada')—prácticamente todos los clanes con hijas de su edad, e incluso algunos con hijas ya solteronas, buscaban comprometerlas con él. Su objetivo era claro: beneficiarse del genio de su hijo y de sus futuros descubrimientos.

Naruto sabía cómo manejar esos asuntos, e impresionantemente, lograba hacerlo sin insultar a nadie, algo que a él no le preocupaba.

—Eh... sí —admitió Venelana. No veía razón para ocultar el intento semanal de su padre de convencer a su hijo de casarse con su prima legal. —Pero ese no es el problema.

—Entonces, ¿qué pasó? —preguntó Zeoticus, ahora sí con un semblante preocupado, esperando que Naruto no hubiera ofendido al viejo lobo Bael.

—Básicamente… secuestró a su prima y la llevó al mundo humano —explicó Venelana.

No estaba del todo segura de lo que implicaba: si Naruto tenía interés en su sobrina, o si simplemente era una forma nada sutil de fastidiar a su abuelo y joderlo en el proceso de una manera que solo Naruto entendía.

—¿Por qué? —preguntó Zeoticus.

Normalmente, Naruto no actuaría de esta manera. Si buscaba un usuario de magia única y poderosa, recurriría a su método habitual... aunque, pensándolo bien, ese sí era el comportamiento típico de su hijo… secuestrarlas y devolverlas una vez que hubiera logrado su objetivo.

Sin embargo, su sobrina poseía el poder de la destrucción, una habilidad que Naruto dominaba completamente. Por lo tanto, el hecho de que secuestrara a la joven no tenía sentido.

—Algo sobre ayudarla a superar sus límites, que él estaba increíblemente aburrido y una promesa de meñique, —comentó Venelana, en sintonía con su esposo. Por lo que sabía, la chica no era un prodigio ni tenía habilidades nuevas que Naruto desconociera, y la parte de la promesa de meñique no la entendía.

—¿Y tu padre cómo se lo tomó? —preguntó Zeoticus, esperando no tener que hacer nada drástico con su hijo.

—Dijo, y cito: "Si no vuelves con un bebé dentro de ti, no te molestes en volver a mi casa" —dijo Venelana, poniendo los ojos en blanco. Honestamente, su padre debería tener al menos un poco de consideración con la niña, considerando que es literalmente su única nieta... además de Rias... con el Poder de la Destrucción.

—Entonces, ¿dónde está el problema? —preguntó a su vez el patriarca Gremory, sin percibir la dificultad. Si Zekram no estaba clamando por un derramamiento de sangre, sino solo porque su nieta concibiera un hijo con su vástago, lo que inevitablemente conduciría al matrimonio o al exilio de la joven hasta que el embarazo se confirmara... entonces no había una crisis inmediata que resolver.

—Los otros Lores estaban allí y tomaron el secuestro de la chica como una genuina muestra de interés de Naruto en ella, y no están precisamente contentos —reveló Venelana, exponiendo el verdadero problema: que Naruto, una vez más, los había metido en un lío político por su imprudencia e idiotez.

—Cuando regrese... lo haré limpiar los establos con un cepillo de dientes —gruñó Zeoticus, dejando caer la cabeza sobre el escritorio. Esto ignoraba el hecho de que Naruto, de hecho, había ideado una forma de mantener esas áreas limpias después de que ese fuera su castigo por sexta vez.

Fin del Capitulo. 

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