Cerca de las puertas del castillo, varios estudiantes se reunían, esperando que fuera la hora para partir hacia Hogsmeade.
Mitchell miró a Steve, que parecía algo menos satisfecho de lo habitual.
Mitchell: "Entonces… ¿no conseguiste nada?"
Steve dejó escapar un suspiro.
"Lo intenté. Los carruajes del colegio son de uso exclusivo para asuntos oficiales y, para contratar uno de fuera, primero tendríamos que salir del castillo."
Mitchell: "¿Y qué hay de pedir escobas prestadas? Eso debería ser mucho más-"
Steve: "¿Olvidas que los demás también irán? Ya había pensado en eso, pero, salvo los alumnos de años superiores que van de vez en cuando y no parecen muy interesados, la mayoría de los de nuestro año que tienen una escoba la usarán para ir. Y con los mayores… bueno, mi red de contactos entre ellos es un poco débil."
Trudor miró hacia las puertas del castillo.
"Entonces… ¿caminamos?"
Steve: "Eso parece…"
Padma: "¡Hola, chicos! ¿Listos para partir?"
Padma y Parvati se acercaron al grupo.
Parvati: "Hola."
Steve: "Aún no. Falta Extimum. Hola, Parvati."
Padma: "¿Aún no llega? Es raro en él llegar tarde."
Extimum: "Por suerte, no demasiado."
La voz surgió prácticamente al lado de Trudor.
Trudor: "¡Mierda! ¿De dónde saliste?". Casi dio un salto antes de girarse y encontrar a Extimum junto a él.
Extimum: "Simplemente acabo de llegar."
Mitchell: "Amigo, estás perdiendo tu toque. Solías llegar antes que todos."
Extimum: "Sí, lo siento por eso. Tenía que revisar algo antes de partir y se me pasó un poco el tiempo."
Steve: "Bueno, parece que ya estamos todos."
Mientras los demás terminaban de comprobar que no hubieran olvidado nada, Padma dirigió la mirada hacia Luna.
Padma: "Es una lástima que no puedas venir con nosotros."
Luna: "Está bien. Ginny me invitó a jugar con ella y sus amigas."
Mitchell alzó ligeramente las cejas.
"¿Ginny? ¿La hermana de Ron? No sabía que fueran amigas."
Luna: "Nos hicimos amigas hace poco."
Steve: "Es bueno que ahora tengas más amigas. No te preocupes, solo espera hasta la cena. Yo, el gran Steve, te traeré la mejor selección de aperitivos de Hogsmeade."
Luna: "Lo esperaré con ansias, entonces." Dijo con una sonrisa tranquila.
Steve: "Bueno, vámonos."
Finalmente, el grupo comenzó a dirigirse hacia el lugar donde debían formarse para la salida.
Mientras avanzaban, Extimum miró a Steve.
Extimum: "¿Y qué hay del transporte? ¿Consiguieron algo o caminaremos?"
Steve hizo una pequeña mueca.
"Sobre eso… no hubo suerte."
Padma sonrió de inmediato.
"Lo suponía… Y es por eso que, todos, regocíjense: he conseguido transporte."
Trudor: "¿En serio?". Preguntó sorprendido.
Padma: "Sí. Ayer, apenas nos despedimos, envié una carta a casa y mi madre consiguió que un primo suyo que vive en Hogsmeade viniera a recogernos."
Mitchell: "¡Wow, Padma, eres increíble! Un punto para Padma y cero para Steve."
Steve: "Tch"
Extimum: "Sí, así evitaremos la remota posibilidad de encontrarnos con algún dementor en el camino."
"…"
El grupo quedó en silencio durante un instante.
Mitchell: "¡Mierda! Lo había olvidado por completo."
Steve: "No sé si es bueno o malo que nos lo recuerdes justo en este momento."
Trudor: "Tranquilícense. Le pregunté al profesor Flitwick cuando estaba entregando mi hoja de permiso porque tenía la misma preocupación. Me aseguró que los profesores ya lo habían considerado y que habían asegurado el área para este momento."
Padma: "Suspiro. Es un alivio, entonces. Casi me sentía un poco culpable por hacer que el primo de mi madre viniera hasta aquí."
Extimum: "Viviendo en Hogsmeade, probablemente él también fuese consciente de ello. Lo más seguro es que aceptara sabiendo ese hecho."
"Hola, chicos".
Un saludo llamó la atención del grupo, haciéndolos mirar en esa dirección.
Harry, Ron, Hermione y Neville se acercaban por la fila de al lado.
Steve: "Hola"
Ron: "¿Emocionados por ir a Hogsmeade?"
Mitchell: "Por supuesto. Anoche casi no paré de dar vueltas en la cama de solo pensarlo."
Antes de que pudieran continuar, una voz áspera los interrumpió.
Filch: "¡Silencio todos! Digan sus nombres uno a uno. Revisaré si están en la lista."
Filch ladró la orden mientras sostenía un pergamino entre las manos. Uno a uno, los estudiantes fueron dando sus nombres mientras él comprobaba la lista con expresión recelosa. A sus pies, la señora Norris observaba atentamente a cada estudiante que pasaba frente a ellos.
Después de la verificación, comenzaron a dejarlos salir del castillo.
A primera vista, el procedimiento parecía poco más que una formalidad. Sin embargo, Extimum sabía que no era así.
La comprobación de los nombres era solo la parte más visible de la seguridad.
Los terrenos del castillo estaban delimitados por altos muros y verjas, reforzados además por poderosas barreras capaces de detectar a cualquiera que intentara atravesarlos. Las puertas y los caminos principales eran los únicos puntos preparados para permitir un paso seguro, bajo la vigilancia de los conserjes y guardias apostados en ellos.
Por supuesto, existían excepciones. Las barreras no impedían el paso de criaturas comunes y tampoco podían bloquear los pasadizos secretos, aunque estos últimos no eran precisamente conocidos por la gran mayoría de los estudiantes.
Una vez fuera del castillo, todos volvieron a agruparse mientras se dirigían hacia los muros exteriores, donde los esperaba el transporte que Padma había conseguido.
Hermione: "¿Vamos juntos? Así no será tan aburrido el viaje."
Trudor: "No es mala idea, pero… conseguimos transporte, así que no caminaremos."
Ron levantó la cabeza con interés.
"¿Vaya, en serio? Ahora siento un poco de envidia. No quiero tener que caminar tanto. ¿No habrá lugar para nosotros?"
Steve: "Hmm… la cosa es que aún no sabemos qué clase de transporte es, así que tampoco sabemos si habrá espacio."
Ron: "Oh. No importa, entonces."
Mientras caminaban entre el grupo, Extimum se acercó a Harry.
Extimum: "¿No tuviste problemas para conseguir el permiso?"
Harry: "Uff, ni lo menciones. Por poco y no. Fue una suerte que se lo hubiera pedido al tío Vernon antes de que llegara la tía Marge. De otra forma… bueno, dudo que lo hubiera firmado."
Ron: "Sí. Porque con su hermana volando por el cielo, dudo que te dejaran."
Hermione: "Ron…"
Mitchell: "Sí, escuché sobre eso. Eres increíble, Harry."
Harry: "Ughh"
Poco después, el grupo cruzó el perímetro de los muros.
Mitchell se detuvo.
"Eso…"
Trudor: "No puede ser…"
Todos habían esperado encontrarse con algún carruaje, una montura o, al menos, algo que se pareciera un poco más a un transporte adecuado para estudiantes.
En su lugar, frente a ellos había una carreta cargada de paja, tirada por dos burros.
Durante unos segundos, nadie dijo nada.
Steve: "Bueno… debo admitir que esperaba algo un poco más sofisticado. Pero supongo que, técnicamente, cumpliste."
Padma sintió que el rostro se le enrojecía ligeramente, aunque se esforzó por mantener la compostura.
Padma: "Al menos conseguí algo." Respondió duramente, mientras trataba de mirar alrededor, rezando porque ese no fuera.
Pero esa esperanza murió enseguida, cuando una voz entusiasta llegó desde la carreta.
?: "¡Padma! ¡Parvati! ¡Vaya, cuánto han crecido! ¡No las veía desde hace años!"
El hombre sentado en el asiento de la carreta bajó de un salto y se acercó a ellas con una amplia sonrisa.
Padma tardó un instante en reconocerlo.
"¿Tío… Arjun?"
Arjun: "En persona. Me alegra que aún me recuerdes. Me sorprendió recibir la carta de tu madre, pero me pareció una buena oportunidad para volver a reunirnos. Vamos, tengo la carreta lista. En ella podrán ir todos tus amigos."
Parvati también parecía un poco avergonzada, pero lo ocultó rápidamente acercándose para darle un abrazo a Arjun.
Ya no quedaban dudas. Aquella era, en definitiva, la forma de transporte que Padma había conseguido.
Ron: "Bueno… al menos es mejor que caminar."
Hermione le dio un pequeño codazo.
"Shh. Ron."
Extimum observó la carreta durante unos segundos junto con los demás.
Luego, simplemente le restó importancia.
Se acercó, dio un salto y cayó sobre la paja. Tras apartar un poco de ella, encontró un lugar cómodo y se acomodó sin mostrar la menor preocupación por la sencillez del transporte.
Los demás dudaron un poco más. Especialmente al ver las caras burlonas de algunos estudiantes que pasaban e incluso risas.
Pero al ver a Extimum instalarse con tanta naturalidad, terminaron tragándose la vergüenza y comenzaron a subir también.
A esas alturas, no había otra opción. Además, como bien había dicho Ron, seguía siendo mejor que caminar.
Extimum miró hacia los demás.
"Aún queda espacio. ¿Van a subir?"
Ron hizo una mueca.
"Eh…"
Harry: "Claro."
Ron: "Bien…"
Los cuatro subieron a la carreta y buscaron un sitio entre la paja.
Arjun tomó las riendas y las agitó.
"¡Jia!"
Los burros comenzaron a avanzar y la carreta se puso en movimiento, acompañada por el rítmico *tlock, tlock* de sus pezuñas golpeando el barro.
El clima era agradable. No hacía demasiado calor ni demasiado frío, y el simple hecho de saber que al final del día los esperaba la cena de Halloween hacía que el viaje resultara todavía más agradable.
Bloom intentó acomodarse junto a Extimum sobre la paja, pero después de unos instantes pareció decidir que aquello era demasiado incómodo. Finalmente, volvió a volar hasta su cabello, donde encontró un lugar mucho más confortable para recostarse.
...
El trayecto transcurrió con tranquilidad. No hablaron demasiado, salvo por las ocasiones en que Arjun conversaba con Padma y Parvati o intentaba sacarles conversación a los demás para conocerlos un poco mejor.
Pronto, la entrada del pueblo comenzó a distinguirse en el horizonte y la carreta redujo lentamente la velocidad.
Arjun: "Yo vivo en las afueras, así que a partir de aquí tendré que desviarme. Pueden bajarse aquí y continuar caminando."
Todos estuvieron de acuerdo.
Bajaron de la carreta y comenzaron a sacudirse ligeramente la ropa para quitarse el polvo y las pequeñas briznas de paja que se habían quedado pegadas.
Una vez que todos estuvieron en el suelo, la carreta retomó su camino.
Arjun: "Nos vemos, Padma, Parvati. Si aún me necesitan para volver, pueden avisarme. Mi hogar es la granja que está al final de este camino"
Padma: "Gracias, tío Arjun."
Parvati: "Nos vemos."
La carreta se alejó por el camino.
Mitchell: "Bueno, eso estuvo entretenido."
Trudor: "Sí. No estuvo nada mal. Fue cómodo."
Steve pareció recuperar inmediatamente su habitual confianza.
"Bien, ya que estamos aquí. Tomen, organicé unos folletos para que lean."
Mitchell: "Wow, ¿tan preparado?"
Steve sonrió con orgullo.
"Por supuesto. Yo, el gran Steve, sigo siendo alguien confiable cuando se me necesita."
Luego reparó en Harry y los demás.
"Ah, y ya que ustedes están, tomen. Hice unos de más." Les entregó dos folletos adicionales que tenía.
Neville examinó el folleto en las manos de Harry con curiosidad.
"¿Qué es eso?"
Hermione abrió el folleto y comenzó a leerlo.
"Es un folleto con puntos de interés y recomendaciones". Levantó la mirada hacia Steve viéndolo con una nueva luz.
No esperaba que se lo hubiera tomado tan en serio. Ella misma había venido simplemente con la intención de explorar el pueblo y pasar el rato.
Extimum desplegó el suyo mientras Bloom se sentaba sobre su hombro para leer también.
Extimum: 'Hmm… es más o menos lo que sabía, pero hay información interesante. Incluso incluye los precios habituales de los artículos más frecuentes'.
Bloom señaló una de las páginas.
Bloom: 'No solo eso. Incluso tiene recomendaciones sobre qué pedir en cada lugar. Realmente se esforzó recopilando todo esto… o ya lo esperaba desde mucho antes'.
Extimum pasó una página.
'Y tienen una oficina de correos'.
Steve: "Y bien, ¿a dónde vamos primero?"
La respuesta llegó prácticamente al mismo tiempo.
Todos: "Honeydukes."
Steve parpadeó.
"Vaya. Eso es unanimidad, ¿no?"
Extimum cerró ligeramente su folleto.
"En realidad, yo quiero ir primero a la oficina de correos. ¿Por qué no van ustedes primero y luego los alcanzo?"
Steve: "¿Ah? ¿Tienes que enviar una carta justo ahora?"
Extimum: "Es importante y tampoco tomará mucho tiempo."
Mitchell: "En ese caso, te acompañamos. De paso podemos aprovechar y dar un vistazo por el pueblo."
Padma: "Me parece bien."
Seguidamente, todos dieron su acuerdo.
Incluso el grupo de Harry decidió seguirlos. La planificación de Steve parecía lo suficientemente buena como para asegurarse de que no se perdieran nada en aquella primera experiencia en Hogsmeade.
Además, todavía era temprano y habían ahorrado aún más tiempo gracias al viaje en carreta.
Al acercarse al pueblo, pudieron ver la entrada principal, con un letrero de bienvenida bajo el nombre de Hogsmeade.
El pueblo era pequeño y de aspecto antiguo, formado principalmente por cabañas y edificios de piedra y madera que se agrupaban alrededor de unas pocas calles adoquinadas. Algunas fachadas estaban inclinadas por los años, mientras que otras lucían mejor cuidadas, aunque todas conservaban cierto aire rústico.
Los letreros de las tiendas sobresalían sobre las calles, balanceándose ligeramente con el viento y anunciando establecimientos de toda clase. Más allá de las casas podían verse algunas granjas dispersas por los alrededores, así como pequeñas parcelas de terreno que se extendían entre las construcciones y las colinas cercanas.
A esa hora había bastante movimiento.
Estudiantes de Hogwarts caminaban de un lado a otro en pequeños grupos, entrando y saliendo de los establecimientos, mientras los habitantes del pueblo continuaban con sus propios asuntos. De vez en cuando algún carro pasaba por una de las calles, obligando a los peatones a apartarse ligeramente para dejarle espacio.
Para muchos de los estudiantes era la primera vez que podían recorrer el pueblo libremente. Aunque algunos ya habían pasado cerca de Hogsmeade al llegar o marcharse de la estación de tren, hacerlo ahora era diferente. No tenían que limitarse a observarlo desde lejos ni seguir el camino hacia el castillo; por primera vez podían detenerse frente a los escaparates, entrar en las tiendas y simplemente caminar por sus calles como cualquier otro visitante.
El grupo no tardó demasiado en llegar a su primer objetivo.
La Oficina de Correos de Lechuzas se encontraba en una de las calles principales y, desde su entrada, incluso podían ver el llamativo letrero de Honeydukes un poco más adelante. Siendo un grupo tan grande, la mayoría decidió esperar afuera después de echar un rápido vistazo al interior, mientras que algunos se quedaron curioseando el local.
Al cruzar la puerta, el aire golpeaba con un fuerte olor a plumas, paja seca y guano. A pesar de la cantidad de aves, el suelo de madera y el mostrador se mantenían sorprendentemente limpios.
El espacio se abría hacia un techo alto, cruzado por gruesas vigas de roble marcadas por los años y los incontables rasguños de las garras. En las paredes había cientos de estantes y pequeñas casitas de madera pintadas de distintos colores, agrupadas según el tipo de envío. Allí descansaban lechuzas de todas las razas y tamaños, algunas perfectamente quietas y otras removiéndose entre sus pequeños compartimentos.
El lugar estaba lleno del sonido constante de los ululatos y del aleteo de las aves que entraban y salían por los tragaluces de la azotea.
Extimum se acercó a una de las mesitas altas situadas a un lado y sacó de su propia bolsa una hoja de pergamino junto con una pluma y un pequeño frasco de tinta.
Bloom: '¿Realmente le vas a escribir a esa mujer?'
Extimum mojó la pluma en la tinta y comenzó a escribir.
'No se me ocurren otras opciones. Ya buscamos en toda la biblioteca del castillo y no hay ni rastro de ese libro. Tampoco recuerdo que en la biblioteca de la mansión hubiese algo sobre él. Además, tratándose de un inefable, no es extraño que sus investigaciones sean secretas o poco conocidas. Así que, ¿quién mejor que otro inefable para conseguirlo?'
Bloom permaneció sobre su hombro, observando cómo las palabras iban apareciendo sobre el pergamino.
'Aun así, ¿siquiera estás seguro de que estará dispuesta a ayudarte? Porque ya sabes, tal vez se trate de material confidencial'
Extimum: 'Eso no lo sé, pero no pierdo nada con intentarlo. Además, la última vez que la vi, no parecía muy en desacuerdo con que estudiara cosas peligrosas. De hecho, por lo que escuché de los profesores, ni siquiera parece alguien a quien le importen particularmente las reglas, o al menos no alguien que tema romperlas.'
Terminando la carta, firmó con su nombre al final y luego agitó ligeramente la hoja para que se secara antes de enrollarla y sellarla con cera caliente, disponible en la propia mesita.
Una vez hecho esto, se acercó al mostrador.
?: "Buenos días. ¿Envío local o larga distancia?"
Extimum: "Larga distancia, Londres".
?: "Excelente. ¿Prioritario o común?"
Extimum: "Hmm… una rápida estaría bien"
?: "Bien, en ese caso sería un galeón".
Extimum extrajo una moneda de su bolsa y se la entregó al dependiente.
?: "Un placer atenderlo. ¡N°51!".
** Huuu **
Una gran ave ululó desde arriba y, con un rápido despliegue de alas, aterrizó sobre la mesa junto al dependiente. Este tomó un pequeño tubo, introdujo la carta en su interior y lo ató con cuidado a la pata del búho.
"Entrégaselo a Christelle Izorim"
** Huuu **
Con otro ululato y un aleteo, el ave despegó a toda velocidad, atravesando el tragaluz abierto y desapareciendo en el cielo en poco tiempo.
Extimum lo observó marcharse durante unos segundos antes de dirigirse hacia la salida.
"Ahora sí, vamos a Honeydukes".
Mitchell: "¡Vamosss!"
El grupo se dirigió con pasos algo apresurados hasta el otro lado de la calle y un poco más adelante.
Honeydukes resaltaba con creces entre los demás establecimientos, con su llamativo color verde y su letrero rosa, acentuados por el gran escaparate exterior que dejaba ver dulces de todas las formas y colores imaginables. Incluso desde fuera podían distinguirse algunas golosinas extrañas que parecían moverse por sí solas detrás del cristal.
El lugar ya estaba abarrotado, con una corriente interminable de niños y adultos que entraban y salían, muchos de ellos cargando pequeñas bolsas de papel llenas de dulces.
Pese a la multitud, el grupo no se dejó intimidar y se abrió paso entre la gente para llegar al interior.
El espacio era amplio, pero no parecía suficiente para la cantidad de personas que había allí en ese momento. El aroma azucarado se mezclaba con el olor del chocolate, la miel y otros ingredientes que resultaban difíciles de identificar, envolviendo todo el establecimiento en una especie de dulzura constante.
Filas de estantes y mostradores se encontraban por todos lados, repletos de frascos de Grajeas Bertie Bott, cajas de Ranas de Chocolate y bolsas de Plumas de Azúcar. En las mesas centrales, las bandejas se amontonaban con turrones, tofes artesanales y recipientes de cristal llenos de caramelos de levitación que flotaban apenas un par de centímetros sobre sus frascos.
Algunos clientes tomaban los dulces directamente de los estantes, mientras otros se detenían frente a las vitrinas para decidir qué comprar. El aire vibraba con el murmullo constante de risas, el chasquido de las monedas sobre el mostrador de madera y el crujido de los envoltorios al ser abiertos.
Entre la multitud, el grupo se dividió de forma natural, ya fuera para observar las distintas e hipnotizantes golosinas o para buscar sus favoritas entre la amplia selección.
Bloom se apretó contra el cuello de Extimum, encontrando algo asfixiante tanta multitud, aunque ligeramente también tentada por los dulces en exhibición.
Tomando una pequeña canasta que había apenas entrar, Extimum se movió por el lugar, añadiendo de vez en cuando algún dulce curioso.
El aroma en el aire era todo un revoltijo para sus sentidos. Aun así, cada tanto alguno conseguía llamar especialmente su atención, haciéndolo detenerse frente a alguna repisa o frasco.
Uno en especial resultaba bastante envolvente…
Sin darse cuenta, terminó en una esquina del local donde parecía haber menos gente y, por tanto, poco interés general por los dulces allí expuestos.
Allí, unas canicas rojo carmesí atrajeron su olfato y sus ojos por la intensidad de su color. Tomando una, se la llevó a la boca sin casi consideración.
En seguida, un sabor dulce y familiar que no había probado en un tiempo, acompañado de algunos otros matices, llenó su boca.
Hermione: "¿Encontraste algo bueno?".
Moviendo la canica de un lado a otro en su boca, Extimum respondió: "Sí, uno muy sabroso".
Hermione: "Déjame probar". Tomó una canica ella misma del frasco y también se la metió en la boca.
Steve: "¿Algo bueno? A ver, déjame ver. Es err… Crimson Drops".
Hermione: "Sabe algo raro… no diría que sabe mal, pero algo no me termina de gustar".
Steve les dio una mirada extraña a los dos, especialmente a Extimum, quien ya estaba llenando su canasta con una buena cantidad de ese dulce.
Extimum: '¿Quieres probar, Bloom?'.
Bloom: 'No, gracias, eso no entra exactamente dentro de mis gustos'.
Hermione: "¿Pasa algo?".
Steve: "Eh, bueno… ¿sabes de qué están hechas?".
Hermione: "Hmm, no lo sé. Hay varios matices extraños que no había probado antes, acompañados de algo un poco picante, como jengibre. ¿Por qué? ¿Están hechas de algo repugnante?". Hermione se detuvo de repente cuando la posibilidad entró en su mente.
Steve: "Bueno, yo no diría que es algo repugnante… exactamente".
Siguió mirando extrañamente a Extimum, quien parecía bastante contento disfrutando del caramelo en su boca.
Hermione: "Uff, es un alivio entonces".
Steve titubeó seriamente, con el "pero" en su boca y el ingrediente principal en la punta de su lengua. Sin embargo, decidió no decir más y se dio la vuelta para escabullirse entre los demás clientes y mirar otros dulces.
Extimum: "Sabe bien, pero no es tan bueno como el original".
Hermione: "¿El original? ¿Sabe mejor? Este no me termina de convencer, sabe algo raro".
Extimum: "Mucho mejor, más fresco y más adictivo…".
Un escalofrío repentino recorrió a Hermione. Había algo familiar en la forma en que Extimum lo describía. Sin saber exactamente por qué, una parte de ella se volvió repentinamente vigilante.
Desvió la mirada hacia los dulces de alrededor, buscando distraerse, hasta que sus ojos se fijaron en uno situado justo al lado del frasco de Crimson Drops.
Hermione: "Oh, mira, esas son las piruletas de sangre. Había oído de ellas, aunque todos dicen que mejor no las pruebe. Como si fuese probar un dulce como ese. Eso solamente lo compran los vampiros".
Extimum: "Oh, no las había visto, aunque esas tienen jarabe de maíz".
El olor de aquellas piruletas era algo inferior al de los Crimson Drops que ya tenía en su canasta, pero aun así tomó tres para probarlas después.
Hermione: "¡Ah! ¿Por qué tomas eso? ¡Están hechas con sangre!".
Extimum: "Lo sé".
Respondió con total naturalidad, como si aquello no tuviera nada de particular.
De repente, y casi por instinto, Hermione se llevó una mano al cuello y recordó los acontecimientos pasados. Ya había pasado un largo tiempo desde la última vez que Extimum la había mordido y sus acercamientos posteriores habían sido más una burla que algo real, llevándola a casi olvidar su afición por la sangre.
Hermione: "Espera…".
Su mirada se giró bruscamente hacia el tarro de Crimson Drops, observando con más atención la etiqueta.
** Suspiro **
Hermione: "Bueno… parece que no tienen nada de eso".
Extimum: "Bueno, sigamos. Todavía hay muchos dulces que no hemos visto".
Hermione asintió y ambos continuaron recorriendo los estantes.
Entre el constante movimiento de los clientes, un empleado pasó por aquella sección cargando varias cajas para reabastecer. Al pasar junto al frasco de Crimson Drops, se detuvo por un instante y miró el recipiente.
Buscó en el bolsillo de su delantal, sacó una etiqueta y la colocó en el frasco antes de continuar con su trabajo, perdiéndose nuevamente entre la multitud.
Poco después, el grupo volvió a encontrarse frente a la caja, pagando por todos los dulces que habían recogido y empaquetándolos en bolsas para llevar.
Al terminar, todos salieron de la tienda y se reunieron nuevamente en la plaza.
Steve: "Bueno, creo que ya hemos cubierto lo más importante. ¿Qué les parece si nos dividimos por un rato y nos encontramos en unas horas para almorzar en Las Tres Escobas?"
Trudor: "Es buena idea. Después de aquí me gustaría ir a comprar algunas cosas en Limoncillo y Hongo de la Muerte para mis prácticas de pociones".
Neville: "Iré contigo. También me gustaría ver la variedad de semillas que tienen".
Hermione: "Yo quería ir a la tienda de té de Madame Pudipié. He escuchado a las estudiantes mayores hablar todo el tiempo de ese lugar y tengo curiosidad".
Steve: "Parece que estamos de acuerdo, entonces".
Todos discutieron brevemente sobre dónde planeaban ir antes de comenzar a separarse, algunos por su cuenta y otros en grupos de dos o tres.
Justo antes de que se separaran, Extimum se acercó a Hermione y le susurró:
"Aunque también están hechos de eso".
La expresión de Hermione cambió por completo al escuchar aquellas palabras, volviéndose fascinante de contemplar.
Extimum no se quedó para apreciarlo. Simplemente se dio media vuelta y siguió su propio camino.
No había quedado con nadie para ir, ya que no tenía nada demasiado definido luego de haber enviado la carta y quería aprovechar para caminar solo un rato por el pueblo.
Bueno, no completamente solo.
Bloom: '¿Y ahora adónde vamos?'
Extimum: 'No lo sé'.
Bloom: '¿No tienes ningún plan?'
Extimum: 'Un plan… Hum… ¿Qué te parece entonces una bella caminata, solo los dos?'
Bloom: 'Eh… Solo lo haces sonar así, pero no es muy diferente de solo dar un paseo como siempre hacemos'.
Extimum: 'Pero en un lugar diferente'
Bloom: 'Sigue sonando a lo mismo, salvo por ver lo que hay en las tiendas'.
Extimum: 'Entonces… ¿y si lo hago más interesante?'
Bloom: '¿Cómo qué?'
Extimum pensó durante unos segundos.
Extimum: 'Una cita'
Bloom: 'Una ¿c-cita?'
Extimum: 'Eso dije'
Bloom: 'Eso…'
Extimum: 'Aunque en realidad no será tan diferente. Solo cambia el significado que le damos'
Bloom guardó silencio durante unos segundos.
'Aun así, ponerlo así… ¿Debería entonces tomar mi forma verdadera?'
Extimum: '¿Puedes?'.
La pregunta salió con genuina sorpresa. Desde la última vez que Bloom había adoptado aquella forma, ninguno de los dos había vuelto a mencionar el tema.
Bloom: 'Puedo…Aunque no por mucho tiempo'
Extimum: '¿Cuánto?'
Bloom: 'Unas dos horas o así'
Extimum: 'Es suficiente, pero…'. Una ligera incertidumbre se instaló en su corazón.
Bloom: '¿Qué pasa? ¿No quieres?'
Extimum: 'No es eso… Es solo…'
Por un instante, permaneció callado.
Extimum: 'Olvídalo. Hagámoslo entonces'
Bloom: 'Muy bien'.
Extimum miró alrededor y encontró un callejón algo apartado del ajetreo de la calle. Caminó hacia allí con Bloom sobre su hombro y, una vez estuvieron lo bastante lejos de la multitud, extendió una sólida capa de ilusión que los hizo desaparecer de la vista del público.
Extimum: "Ya puedes hacerlo".
Bloom voló desde su hombro y se alejó unos metros, quedando suspendida frente a él. Cerró los ojos y comenzó a concentrar su magia.
A los pocos segundos, su cuerpo empezó a brillar con una intensa luz blanca, atravesada por matices iridiscentes. El resplandor envolvió por completo su figura mientras el espacio que ocupaba comenzaba a expandirse.
Extimum la observó con atención.
Su expresión permaneció serena, aunque en el fondo de sus ojos se ocultaba una mezcla de expectación y aprensión.
Cuando el brillo comenzó a retroceder, la figura de Bloom apareció nuevamente.
Su larga cabellera, compuesta por tonos anaranjados y rojizos semejantes al fuego, cayó sobre su espalda. Sus grandes alas se extendieron detrás de ella, bañando su silueta con un tenue resplandor iridiscente, mientras sus ojos azules conservaban aquel brillo particular y hechizante.
Su figura, ahora de tamaño humano, resultaba tan llamativa como la recordaba.
[Imagen]
Por un instante, Extimum permaneció en silencio.
Una ligera tensión recorrió su cuerpo.
Pero no ocurrió nada más.
Bloom continuó con la segunda parte de la transformación. Sus alas comenzaron a desaparecer y algunos de sus rasgos más evidentemente feéricos se suavizaron, hasta que su apariencia sobrenatural quedó reducida a la de una joven humana de extraordinaria belleza.
Aún era varios centímetros más alta que Extimum, aunque aquella diferencia se había reducido un poco.
Bloom abrió los ojos y lo miró.
"¿Y bien?"
Extimum tardó un instante en responder.
Extimum: "Hermosa, sin duda."
Bloom se sonrojó ligeramente y una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
Extimum: "…Aunque aún tenemos que hacer algo con tu vestimenta."
Bloom: "¿Qué pasa con mi ropa?"
Extimum: "Llama demasiado la atención. En tu forma pequeña no es un problema, pero ahora… necesitas algo más simple. Y zapatos."
Pensando en ello, jugueteó con su varita durante unos segundos, organizando mentalmente la imagen antes de agitarla hacia Bloom.
En seguida, el vestido azul adquirió una forma más sencilla y recatada, mientras sus colores se volvían más discretos.
Luego sacó un par de zapatos de su bolsa y los transfiguró en unas baletas cómodas y elegantes, a juego con el nuevo vestido.
Bloom: "¿Por qué traes zapatos en tu bolsa?"
Extimum: "Por si algo les pasa a los míos."
Bloom: "Hmm, pero tu gusto no es malo." Observó durante unos segundos su nueva vestimenta antes de volver a mirarlo.
Extimum: "¿Vamos, entonces?". Extendió una mano hacia ella.
Bloom sonrió dulcemente y tomó su mano.
El contacto le resultó extraño por un instante. En retrospectiva, no solía ser muy físico con nadie, quizás con Hermione y Luna un poco más en los últimos tiempos, pero aún era limitado.
Estaba acostumbrado a sentir a Bloom sobre su hombro, acomodada entre su cabello o escondida en alguno de sus bolsillos.
Ahora, en cambio, podía sentir directamente el calor de su mano.
Juntos salieron del callejón y se reintegraron a la multitud.
Aunque Bloom había ocultado sus rasgos más llamativos, seguía siendo una joven extraordinariamente hermosa. Su cabello rojizo, sus ojos azules y la energía que transmitía bastaban para atraer alguna que otra mirada mientras caminaban.
Bloom, sin embargo, parecía no darse cuenta.
O, si lo hacía, no le importaba.
"¡Mira eso!"
Bloom señaló una de las tiendas con entusiasmo antes de tirar ligeramente de la mano de Extimum para acercarlo al escaparate.
Extimum la siguió, observando su expresión.
Podía sentir la alegría que emanaba de ella con una intensidad mucho mayor que de costumbre.
Aquella sensación parecía transmitir una sola cosa.
Libertad
Y él sintió cada parte de ello.
Por primera vez, ella podía caminar por las calles como alguien más.
No tenía que esconderse sobre su hombro ni permanecer entre sus cabellos. Podía detenerse frente a un escaparate, mirar a las personas pasar y recorrer las tiendas a su propio ritmo. Antes podía hacerlo volando, pero no era lo mismo. Ahora ella existía…
Entraron en un par de establecimientos, recorrieron algunos escaparates y terminaron haciendo una pequeña parada en una panadería.
Bloom no tardó en interesarse por los distintos dulces expuestos. Aunque habían entrado antes en Honeydukes, aquellos eran otro tipo de dulces y, más importante aún, estaban pensados para llevar.
Bloom: "¿Cuál crees que está mejor?"
Extimum: "No lo sé. Aunque los que tienen queso en su interior son mis favoritos"
Bloom: "Tendremos que probarlos."
Extimum: "Entonces cómpralos. Todos los que quieras."
Extendió una pequeña bolsa con algunos galeones y la depositó en su mano.
Bloom miró la bolsa sorprendida y luego a él.
Bloom: "¿Tan generoso?"
Extimum: "Puedo permitírmelo, solo por hoy."
Bloom no dijo más. Sonriendo, entró en la panadería y pidió para llevar todo lo que le llamó la atención, regresando poco después con una gran bolsa que incluso ocultaba su rostro.
Extimum torció un poco la boca.
Extimum: "¿Puedes siquiera comerte todo eso?"
Bloom: "Probablemente no, pero tú sí. Y si no… bueno, siempre podemos compartirlos con los demás, ¿no? Lo importante es que no me quedaré con la duda de nada."
"¿No has entrado a una panadería, visto la enorme variedad y aun así pedido siempre lo mismo, pese a que hay muchas cosas que te llaman la atención y nunca has probado?"
Extimum: "En realidad, no."
Bloom: "Ughh."
Extimum: "Pero puedo entender de qué estás hablando."
Bloom: "Mejor continuemos. Ya tenemos bocadillos para todo el camino."
Poco después continuaron caminando por las calles del pueblo. Bloom hablaba de prácticamente cualquier cosa que llamara su atención, desde las tiendas hasta las personas que pasaban a su alrededor.
Extimum no pudo evitar sonreír ligeramente.
Se había mantenido atento durante los primeros minutos, esperando sentir nuevamente aquella perturbación en su interior.
Pero no ocurrió nada.
Poco a poco, dejó de pensar en ello.
En su lugar, simplemente disfrutó de la compañía de Bloom.
También era agradable poder hablar con ella sin necesidad de recurrir constantemente a su vínculo mental mientras caminaban por las calles, algo que antes estaba reservado únicamente para cuando estaban a solas.
Escuchar su voz directamente a su lado hacía que todo se sintiera más… real.
Y luego estaba aquel aroma floral, suave, distintivo y único, que solamente aparecía cuando tomaba esa forma. Jugueteaba con su olfato cada vez que el viento pasaba y, de alguna forma, calmaba sus pensamientos.
Extimum bajó la mirada por un instante hacia donde se unían sus manos.
'Se siente diferente.'
Después de recorrer buena parte del pueblo, ambos se alejaron un poco del centro y atravesaron los campos de cebada y calabazas que rodeaban Hogsmeade.
Tomaron asiento en una pequeña banca junto al camino. Un pequeño descanso después de tanto caminar.
La temperatura del día había subido un poco, pero se veía compensada por los fríos vientos de octubre. De hecho, era raro tener un día tan caluroso en esta época del año.
Bloom: "Creo que casi había olvidado lo que se sentía estar en esta forma. Ser reconocida, caminar, hablar con la gente."
Extimum: "Y usar zapatos."
Bloom: "Pff, jajaja. Vamos, no dañes mi momento sentimental. Además, en mi otra forma no suelo necesitarlos. Casi todo el tiempo estoy volando o en algún lugar limpio y cómodo. Si usara zapatos, ¿no te estaría pisando?"
Extimum no dijo nada y solo la miró.
Bloom: "¿Qué?"
Extimum: "Solo estaba pensando. Sería agradable verte más así."
Ahora fue el turno de Bloom de guardar silencio.
Aun tenia sus consideraciones, sus dudas y más allá de eso…sus límites. Quizás eran esos mismos límites, lo que la salvaban de tener que pensar en ello. Era algo simple, pero al mismo tiempo, un salto, una barrera. Una que aun no estaba lista para cruzar.
Extimum solo la observo en silencio.
Tomó un mechón de su larga cabellera y comenzó a enredarlo entre sus dedos, reflexionando sobre el leve cosquilleo que sentía. Creía que, después de que terminó su relación simbiótica con Hermione, su cuerpo ya no necesitaba aquella reacción química especial. Había dejado de sentirla, de necesitarla. Incluso había llegado a pensar que Bloom no servía para ello debido al alineamiento de sus naturalezas.
Pero… quizás el problema siempre había sido que Bloom estaba… incompleta.
Extimum: "Pero no importa si no. Mientras estés conmigo."
Soltando el mechón, se levantó del asiento.
"¿Seguimos?"
Bloom también se levantó, pero no tomó la mano extendida hacia ella. En su lugar, se acercó, cerró la distancia y lo abrazó desde atrás.
El repentino abrazo puso algo rígido a Extimum, aunque poco después consiguió relajarse.
Bloom: "Al menos puedo dejar un recuerdo lo suficientemente cálido."
** Ba-dum Ba-dum **
Su magia de ilusión parpadeo, amenazando con desestabilizarse, mientras sus colas se agitaban, quizás correspondiendo al abrazo, se enredaron a la figura de Bloom en su espalda.
** Ba-dum Ba-dum **
El sonido incesante de los corazones pareció sincronizarse en un único ritmo, una única melodía.
…
Poco después, continuaron el paseo, volviendo al pueblo por otra entrada.
Cerca de la entrada por la que habían llegado, un pequeño local llamó la atención de Extimum.
"Engranajes y Relojes".
Extimum se detuvo frente al escaparate, recordando algo.
Extimum: "Entremos aquí"
La tomó suavemente de la mano y la condujo hacia el interior.
** Tick. Tick. Tick. **
El espacio interior era pequeño, con una recepción que ocupaba más de la mitad del local. Detrás de ella, un viejo mago ajustaba el mecanismo de un aparato irreconocible.
?: "Bienvenidos. ¿En qué puedo ayudarlos?"
Extimum observó el lugar.
Los mostradores se extendían desde el suelo hasta el techo y exhibían una variada colección de artilugios: desde juguetes para niños hasta herramientas de distintas disciplinas y, por supuesto, relojes.
De hecho, lo que más llamaba su atención era el constante…
** Tick. Tick. Tick. **
…que llegaba a sus oídos.
Había cerca de un centenar de relojes diferentes, de mano, de pared, de pie y de sobremesa. Sin importar su tamaño o mecanismo, todos avanzaban con una precisión exacta, produciendo aquel sonido constante y sincronizado.
Extimum: "Me gustaría que le echara un vistazo a mi reloj."
?: "¿Está dañado o algo?"
Extimum: "Hmm, no. Solo quiero una revisión. Desconozco si necesita algún tipo de mantenimiento. En todos los años que lo he llevado conmigo nunca le he hecho nada y ha seguido funcionando bien."
Metió la mano en su bolsillo y sacó su reloj de bolsillo, entregándoselo al anciano.
El hombre lo tomó y lo examinó durante unos segundos.
?: "Hmm… No suelo ver muy seguido de estos."
Giró el reloj entre sus dedos y examinó con atención sus detalles.
?: "Estos no los fabrican aquí. De hecho, en toda Europa tampoco. Son del otro lado del mundo. Déjame ver…"
Con experiencia, el anciano manipuló el reloj antes de presionar un pequeño seguro oculto que permitió revelar su mecanismo.
?: "Ciertamente le vendría bien un ajuste. Apretamos un poco aquí… otro poco allá…"
Sus dedos trabajaron durante unos instantes.
?: "Con eso debería bastar. Está bien cuidado, no habrá de qué preocuparse."
Extimum: "¿No es de este lado del mundo? ¿Sabe de dónde es?"
?: "Hmm, si mi memoria no me falla, estos los fabrican en Canadá. Aunque este en especial es bastante antiguo. Estoy seguro de que es de allá."
Señaló una pequeña marca en el mecanismo.
?: "Tiene esta firma… Mire, es de una antigua casa de relojeros de allá."
Extimum observó la marca durante unos segundos.
"¿Cuánto es?"
?: "No fue mucho, así que quince sickles bastarán."
Extimum pagó, agradeció al anciano y volvió a guardar el reloj en su bolsillo antes de salir junto a Bloom.
Bloom observó pensativamente el bolsillo donde había desaparecido el reloj, pero no dijo nada.
Pronto se acercaron nuevamente a una de las calles principales del pueblo.
Extimum: "¿Hmm?"
Un olor familiar cruzó por su nariz, acompañado por otro que no esperaba encontrar junto al primero.
Deteniendo sus pasos, giró la mirada hacia la fuente y alzó ligeramente las cejas al confirmar lo que había percibido.
Extimum: "Eso… es bastante interesante."
Bloom: "¿Qué es? No veo nada raro."
Extimum sonrió débilmente e hizo un ligero ademán hacia una pareja que pasaba no muy lejos de ellos.
.-.
La tienda de Limoncillo y Hongo de la Muerte estaba ubicada a las afueras del pueblo.
La tienda estaba llena de pequeños recipientes, bolsas y cajas cuidadosamente organizadas en estantes que cubrían buena parte de las paredes. El aire estaba impregnado de distintos olores vegetales y terrosos, algunos bastante familiares para Neville y otros que no reconocía. Sobre el mostrador había varias bandejas con semillas clasificadas y pequeñas etiquetas indicando sus nombres y características.
Neville pasó un rato revisando las distintas variedades hasta encontrar algunas que le interesaron y comprarlas. Luego se dirigió hacia Trudor.
Neville: "Ya conseguí lo que necesitaba, pero ahora tengo que ir a otro lado".
Trudor: "Oh, si quieres espérame un momento. Ya casi terminó con lo mío, podemos ir juntos".
Neville: "N-No, no... está bien. Prefiero ir yo solo".
Trudor lo observó durante unos segundos, ligeramente extrañado por su nerviosismo, pero finalmente se encogió de hombros.
Trudor: "Bueno, nos vemos luego entonces".
Neville: "Sí".
Neville salió de la tienda con algo más de prisa de la necesaria. Una vez fuera, esperó unos instantes antes de echar a andar, procurando no llamar la atención.
Después de recorrer un par de calles, se aseguró de que nadie lo estuviera siguiendo antes de doblar una esquina y entrar en un estrecho callejón.
Apenas había dado unos pasos cuando una mano lo sujetó del brazo y lo arrastró hacia un lado.
Pansy: "¿Por qué llegas tan tarde?"
Neville: "Lo siento. Tuve que comprar unas cosas primero y estaba con los demás..."
Pansy: "Hmp... bueno, lo importante es que ya estás aquí".
Neville: "Sí, lo siento".
Pansy soltó un pequeño suspiro. Durante los últimos minutos había empezado a preocuparse de que Neville finalmente no apareciera y la dejara plantada.
Pansy: "Bueno, acércate".
Pansy sacó su varita y la apuntó hacia Neville, quien instintivamente dio un paso atrás.
Pansy: "Relájate. Solo tenemos que hacer algunos ajustes para que no nos reconozcan".
Neville suspiro y se quedó quieto mientras Pansy cambiaba el color de su cabello y alteraba ligeramente algunas de sus facciones. Después, sacó un sombrero y un cambio de ropa de su bolsa.
Pansy: "Ponte esto".
Neville: "Eh... pero aquí no hay dónde".
Pansy: "Detrás de ese barril. Deprisa. No miraré".
Neville: "Bueno..."
Se apresuró a esconderse detrás del barril y comenzó a cambiarse. Unos minutos después, salió nuevamente y se paró frente a Pansy.
Pansy lo examinó de arriba abajo durante unos segundos.
Pansy: "Nada mal. Definitivamente no te reconocerán. Ahora es mi turno. Lanza los hechizos sobre mí".
Neville: "No me sé esos hechizos..."
Pansy soltó un suspiro y negó con la cabeza.
Pansy: "Olvídalo entonces. Solo cambiaré el color de mi cabello y me cambiaré de ropa. Con eso y un sombrero debería bastar".
Neville: "¿No puedes lanzarlos sobre ti misma?"
Pansy: "Sí, pero entonces no me saldrían muy bien y tampoco quiero ir por ahí viéndome de cualquier manera. Ahora espera aquí mientras me cambio. No te atrevas a mirar".
Neville: "No lo haré".
Pansy: "Más te vale".
Pansy se apartó para cambiarse mientras Neville permanecía de espaldas, intentando concentrarse en cualquier cosa que no fuera escuchar los movimientos detrás de él.
Poco después, una pareja que difícilmente sería reconocida por sus conocidos apareció nuevamente en el callejón.
Neville: "Bueno, ahora, ¿a dónde iremos?"
Pansy: "A la tienda de té de Madame Pudipié".
Neville: "¿Por qué allí?". Pregunto preocupado, al recordar que Hermione había dicho que iría específicamente a ese lugar.
Pansy: "Tos. No importa. Solo escuché que es un buen lugar. Vamos".
Pansy evitó entrar en más detalles. No se atrevía a decirle que había elegido aquel sitio precisamente porque era uno de los lugares a los que las parejas solían ir para tener sus citas.
Había escuchado hablar de ello a algunos estudiantes mayores, quienes mencionaban sobre todo el ambiente acogedor y algo reservado del establecimiento, además de las mesas apartadas que ofrecían cierta privacidad.
Neville no pareció del todo convencido, pero finalmente decidió no insistir y siguió caminando junto a ella.
.-.
El sol continuó ascendiendo en el cielo hasta que llegó el mediodía.
Después de pasar las siguientes horas separados, los grupos comenzaron a regresar poco a poco al punto que habían acordado.
Cuando finalmente estuvieron juntos de nuevo, entraron en Las Tres Escobas.
A esa hora del día, el interior estaba mucho más concurrido que las calles. Las mesas estaban ocupadas por estudiantes y habitantes de Hogsmeade, mientras el murmullo de las conversaciones se mezclaba con el sonido de los vasos y cubiertos. Varias personas se abrían paso entre las mesas cargando bandejas, y el aroma de la comida recién preparada llenaba el establecimiento.
Tras buscar durante unos instantes, encontraron una mesa lo bastante grande para todos y tomaron asiento.
Una de las camareras se acercó poco después para tomarles el pedido.
?: "Buenas tardes. ¿Qué van a querer?"
Al ver a la mujer, Steve mostró una pizca de reconocimiento.
Steve: "Buenas tardes, Madam Rosmerta. Espero que se encuentre bien el día de hoy".
La mujer lo miró fijamente durante unos segundos antes de dejar escapar una leve sonrisa.
Rosmerta: "Hmm... chico listo. ¿Y bien?"
Mitchell: "Un almuerzo del día para todos, gracias".
Rosmerta: "Diez almuerzos del día, entonces. ¿Y de beber?"
Padma: "Jugo de calabaza para mí".
Trudor, Steve y Mitchell: "¡Cerveza de mantequilla!"
Harry: "Lo mismo para nosotros".
Extimum: "Una Infusión Flotante".
Rosmerta anotó todos los pedidos, antes de detenerse un momento y mirar fijamente a Extimum, recorriéndolo de arriba abajo.
Rosmerta: "Los niños no tienen permitido pedir alcohol".
Extimum: "Oh..."
Extimum se dio cuenta de su descuido. Se había dejado llevar ligeramente por el ambiente, olvidando que no estaba en una de las ocasiones en las que entraba transformado en adulto a alguna posada.
Los demás también le dirigieron una mirada extrañada.
Extimum: "...Entonces una cerveza de mantequilla".
Rosmerta: "Eso sí".
Con todos los pedidos hechos, Rosmerta se giró y se dirigió hacia la cocina.
Los demás no le dieron demasiada importancia y estaban a punto de retomar la conversación cuando un par de cabezas pelirrojas aparecieron junto a Extimum.
Fred: "Si realmente quieres probarla..."
George: "Conocemos a gente".
Fred: "Gente muy útil".
George: "Y discretísima".
Extimum los miró durante unos segundos antes de negar con la cabeza.
Extimum: "No es necesario".
Fred: "Tú te lo pierdes".
George: "Pero ya sabes dónde encontrarnos si cambias de opinión".
Los gemelos se alejaron hacia otra mesa, dejando a Extimum nuevamente con el resto del grupo.
Steve los observó durante unos segundos.
Steve: "Hmm... ahora que tengo acceso a Hogsmeade, quizá debería empezar a construir una red de contactos aquí también".
Ron: "¿Y ustedes qué hicieron?"
Parvati: "Yo fui con Padma al emporio de los tirabuzones de Madam Snelling. Nos recortamos el cabello y después estuvimos mirando varios vestidos en Harapos Finos, Moda para Magos. Tenían mucha variedad".
Mitchell: "Hmm, debería ir en alguna ocasión. Me hacen falta unos calcetines nuevos. Steve y yo fuimos a Artículos de Zonko. Había bastantes cosas interesantes".
Harry: "Yo fui con Ron a Spintwitches para ver artículos de Quidditch".
Ron: "Tenían algunas cosas bastante buenas, aunque no compramos nada".
Habló con un tono algo lamentable, ya que no tenía mucho dinero y todo estaba bastante caro.
Extimum: "Principalmente dar vueltas por ahí".
Steve: "¿Con una pelirroja?"
Mitchell: "¿Quién?"
Steve: "No sé, parecía mayor y... era muy bonita".
Hermione dirigió una mirada atenta hacia Extimum.
Padma: "Tch, así que por eso te fijaste".
Steve: "Oye, me estás calumniando. Simplemente era muy llamativa".
Padma: "Claro..."
Trudor: "¿Pero si era Extimum?"
Mitchell: "Lo tienes frente a ti. ¿Por qué no le preguntas?"
Trudor dirigió de inmediato la mirada hacia Extimum e, inconscientemente o no, todos hicieron lo mismo, claramente curiosos ante la posibilidad de un buen chisme.
Extimum: "Miente".
Mitchell: "Lo sabía. Steve está delirando otra vez".
Steve: "¿Qué? Oye, Extimum, no puedes tratarme así".
Padma: "Je..."
Steve: "¿Qué es ese 'je'? Te juro que lo vi".
Ron: "Ya decía yo que mi hermana siempre me contaba rumores".
Steve: "¿Tú también?"
Las risas no tardaron en extenderse por la mesa.
La conversación continuó durante un rato, con todos tomándole el pelo a Steve hasta que finalmente los platos comenzaron a llegar y fueron ocupando poco a poco el espacio frente a ellos.
Había sido una larga mañana y sus estómagos ya rugían, por lo que la conversación terminó cediendo ante algo mucho más importante: comer.
…
Luego de almorzar y charlar un rato, salieron de Las Tres Escobas.
El aire de la tarde resultó agradable después del calor y el bullicio del local. Las calles de Hogsmeade seguían llenas de estudiantes, aunque el movimiento ya comenzaba a disminuir poco a poco. Algunos grupos se dirigían hacia la salida del pueblo; otros todavía aprovechaban los últimos momentos de libertad antes de tener que regresar al castillo.
Steve: "Entonces, ¿nos vamos?", comentó mientras se estiraba ligeramente.
Mitchell: "¿En carreta?"
Padma negó con la cabeza.
"Mejor no. Ya molestamos bastante a mi tío para que viniera esta mañana."
Trudor: "Además, podríamos bajar el almuerzo caminando."
Extimum: "Caminemos entonces."
No hubo objeciones.
Ya habían recorrido el pueblo durante varias horas y, aunque todavía quedaban lugares que no habían visitado, ninguno tenía demasiadas ganas de correr de un establecimiento a otro solo para poder decir que habían estado allí. Hogsmeade no iba a desaparecer. Siempre podrían volver en otra ocasión.
Y, después de todo, quizá era mejor regresar ahora que todavía tenían energías.
El sol todavía se encontraba relativamente alto, pero el aire comenzaba a enfriarse con mayor rapidez.
...
El camino de regreso transcurrió de forma tranquila. A medida que se alejaban de Hogsmeade, los grupos de estudiantes se iban separando hasta quedar reducidos a pequeños conjuntos dispersos por el camino.
El trayecto les tomó cerca de una hora y media.
Cuando finalmente volvieron a divisar las torres del castillo, el cansancio comenzaba a hacerse notar.
Nadie ni siquiera pensó en los dementores una sola vez, completamente olvidados luego de una buena tarde de ocio.
Una vez en el castillo, cada uno se dirigió hacia su respectiva sala común y, una vez allí, se despidieron para ir a descansar.
Extimum no fue la excepción. Aunque la caminata no había sido demasiado exigente, aun así, había sido un día bastante ocupado.
Dejó sus cosas sobre la mesa, sacando especialmente los dulces y bocadillos de la panadería que no habían terminado.
Bloom: "Uahhh, creo que tomaré una siesta. Aún queda bastante tiempo hasta la noche."
Extimum: "Adelántate, primero tomaré un baño."
Bloom: "Te esperaré en la cama."
Dicho aquello, se soltó ligeramente el vestido, que hacía tiempo había regresado a la normalidad, y se zambulló entre las almohadas.
Extimum entró al baño, sin molestarse siquiera en cerrar la puerta. Mientras se desvestía, dejó la ropa sobre un gancho cercano.
Al hacerlo, sacó el reloj del bolsillo del pantalón y lo miró por un momento.
** Tick... tick... tick **
El segundero sonaba claro en su oído mientras contemplaba la pequeña marca grabada que antes había pasado por alto.
'Una malus añeja y un reloj de bolsillo.'
** Clic **
Cerró el reloj y volvió a guardarlo.
Entró en la ducha y se refrescó durante unos minutos antes de salir, ponerse un pantalón y dejarse caer también sobre la cama para descansar un rato.
...
"Kiajajajaja."
Risas macabras salían de las cabezas de los esqueletos que decoraban los pasillos mientras Extimum y los demás se acercaban al Gran Comedor.
Al igual que el año pasado, el Gran Comedor y las zonas aledañas estaban lujosamente decoradas con temática de Halloween. Incluso parecía algo mejor que el año pasado.
Calabazas con caras aterradoras y fuego llameante en su interior flotaban en el aire, siguiendo con sus miradas los pasos de los estudiantes.
Los fantasmas también volaban por todos lados, provocando pequeños escalofríos cuando atravesaban a alguno de ellos.
Trudor: "Este año sí se esforzaron."
Mitchell: "Sí, todo luce increíble y aún falta la cena."
Steve: "Oí que este año Lupin ayudó en las decoraciones."
Pronto, el grupo tomó asiento en la mesa de Ravenclaw.
No muy lejos, una cabellera rubia se agitó al verlos, levantándose de su asiento.
Ginny: "¿Qué pasa?"
Antes de que pudiera decir más, Luna la tomó de su mano y la arrastró consigo.
Ginny: "¡Luna, espera...!"
Ambas llegaron hasta el grupo.
Luna: "Volvieron. ¿Cómo les fue?"
Padma: "Bastante bien. Hogsmeade estuvo más entretenido de lo que esperaba."
Ginny permaneció un poco detrás de Luna, mirando al grupo con cierta timidez. A excepción de Extimum, la mayoría eran personas con las que apenas había tenido contacto.
Extimum: "Hola, Ginny."
Ginny: "Hola."
Luna escuchó mientras Padma comenzaba a contarle brevemente algunas de las cosas que habían hecho, con Mitchell y Trudor añadiendo detalles y Steve presumiendo lo efectivos que habían sido sus folletos.
Steve: "¡Ah! Pero espera."
Metió una mano en su bolsa y sacó varios paquetes.
Steve: "Prometí traerte la mejor selección de aperitivos de Hogsmeade."
Luna: "¿Tanto?", preguntó sorprendida.
Steve sonrió, orgulloso.
Steve: "Por supuesto. Yo cumplo mis promesas. Además, simplemente había demasiadas cosas buenas y no sabía cuál traerte."
Luna recibió los paquetes con ambas manos.
Luna: "Gracias, Steve."
Steve: "Sabía que apreciarías el esfuerzo."
Luna miró los paquetes durante un instante, sonriendo alegremente por el detalle de Steve.
Entonces Extimum también metió la mano en su bolsa.
Sacó una pequeña bolsita de papel y se la extendió.
Extimum: "También te traje algo. Tus favoritos."
Luna dejó los paquetes que Steve le había dado sobre la mesa y tomó asiento mientras recibía la bolsa de Extimum. Luego la abrió y miró dentro.
Reconoció inmediatamente los dulces.
Luna: "Te acordaste."
Extimum: "Hmm."
Luna: "Gracias, Extimum". respondió, con su sonrisa volviéndose más radiante.
Extimum: "De nada."
Steve observó el intercambio en silencio.
Primero miró los paquetes que había llevado él.
Después, la pequeña bolsita que Luna todavía sostenía entre las manos.
Steve: "Hmm..."
Padma: "¿Qué?"
Steve: "No sé por qué siento que le emociona más el regalo de Extimum que el mío."
Luna: "No es así. Estoy muy agradecida con los dos."
Steve: "Hmm... no me termina de convencer."
Mitchell: "Ya deja a Luna, el banquete está por empezar."
Dumbledore: "Su atención, por favor..."
Con las palabras del director, un pequeño resumen sobre los eventos de la noche y el inicio de una orquesta, la comida apareció sobre las mesas, dando inicio al banquete.
