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Chapter 75 - Capítulo 74: Un Nuevo Día

Robin abrió sus ojos con lentitud. El intento de incorporarse fue detenido por una jaqueca inmediata y punzante que la obligó a llevar una mano a su cabeza. Frunció el ceño mientras un recuerdo recorría su mente.

"De ser posible no me hubiera gustado llegar hasta este punto... No contigo al menos, pero por el bien de cumplir nuestro sueño, para levantar este paraíso... Lo siento, Robin. Deberás dormir un poco más."

Robin apretó los labios, se puso de pie, y a medida que su mirada recorría los alrededores su expresión comenzó a oscurecerse ante la imagen de personas inconcientes que cubrían las calles, apoyadas contra paredes, sentadas en bancos, recostadas unas sobre otras como figuras abandonadas.

¿Por qué?

¿Por qué su hermano mayor había hecho esto?

"Vaya, vaya. ¿Que tenemos aquí? ¡Oh! ¿Es una pequeña palomita confundida lejos de su escenario?" Una voz burlona proveniente de su espalda hizo que Robin se volteara de inmediato.

Inclinada con despreocupación se encontraba allí una chica linda y menuda, observándola con una sonrisa amplia y ojos que brillaban con diversión.

"¿Qué hace alguien como tú en un lugar tan solitario?" Continuó Sparkle mientras ladeaba su cabeza "Creí que a las estrellas les gustaba estar donde todos pueden verlas ¡Oh no! ¡¿Podria ser que secretamente la gran diva de Penacony tenga extraños impulsos cleptomanos que resolver?! ¡No te preocupes, la gran Sparkle es la mejor guardando secretos!"

Robin frunció el ceño.

"¿Cómo despertaste? ¿Podrias explicarlo?..." Pregunto de forma un poco más brusca de lo que pretendía.

Sparkle parpadeó un par de veces antes de estallar en carcajadas. Se llevó una mano al rostro mientras reía sin parar, hasta que las lágrimas se acumularon en el rabillo de sus ojos. Al final suspiró, aún sonriente mientras se limpiaba las lágrimas con un dedo ignorado la expresión hosca en el rostro de Robin.

"¡Ese sueño era aburrido!" Dijo con mientras sacudía su mano con pereza. "Demasiado aburrido como para atraparme ¡Me quedé sin cosas que hacer allí después de un par de minutos! Me cansé de él luego de que Sampo explotó por 15va vez. Así que lo llené de incoherencias hasta que colapsó. Y listo. ¡Una hermosa y explosiva salida gratuita!"

Robin se quedó inmóvil, observandola en silencio, mientras intentaba detectar alguna mentira deliberada o al menos algún rastro de falsedad en las palabras de Sparkle, pero al final no pudo encontrar nada concluyente. Finalmente exhaló y se apoyó contra el carrusel cercano.

"¿Qué quieres? No creo que sea coincidencia encontrarme contigo tras despertar, el momento parece realmente demasiado conveniente ¿No lo crees?"

Sparkle ladeó la cabeza con una expresión inocente.

"¿Lo hice o no lo hice? ¡Pues parece que la pequeña palomita tendrá que quedarse con las dudas, ya que la gran Sparkle como la mejor guardando secretos, no le dirá nada!" Dijo con una expresión satisfecha mientras apoyaba sus puños contra su cintura con una expresión orgullosa.

Se acercó y, con un gesto casual, sacó de su bolsillo un pequeño dispositivo con forma de caja. Era roja, con un gran botón en la parte superior. Una flor estaba dibujada en él.

Robin dio un paso atrás, una sensación ominosa recorrió su espalda mientras su expresión se volvía un tanto rígida.

La sonrisa de Sparkle se ensanchó al notar su reacción.

"No hay necesidad de sobre reaccionar ni de poner una cara tan larga, no he hecho nada malo... Según como quieras verlo, claro esta ¡pero eso no es lo que importa ahora! Hay dos opciones." Dijo con suavidad mientras levantaba dos dedos. "No te presionaré. De verdad. Pero te recordaré que cada elección tiene sus incentivos... y sus consecuencias."

Sacudió la caja entre sus manos como si fuera poco más que un juguete bonito.

Por un instante, la expresión de Sparkle cambió. Sus ojos rojos se fijaron en los de Robin con seriedad.

"Te guste o no lo que hizo tu hermano, no hay forma de justificarlo. Debe ser detenido y casualmente tengo en mi poder dos métodos para arruinar su plan."

Agitó el botón otra vez y dejó escapar una pequeña risita.

"Este es uno de muchos detonadores y bombas que repartí por Penacony mientras usaba ilusiones para tomar tu apariencia." Sparkle le guiño un ojo juguetonamente. "Despues de todo ¿Quien rechazaría un lindo regalo ofrecido por su ídolo? Sabes... Si uno solo de estos se activa, ¡todo Penacony hará kaboom! Ofreciendo un fantástico espectáculo de fuegos artificiales, hermoso ¿Verdad? Sin los sueños que sostienen este lugar, Sunday se quedará sin poder."

"¿Estás loca?" Preguntó, horrorizada. "¿Cómo puedes considerar matar a todos aquí?"

Sparkle se echó a reír.

"¿Por qué estaría loca?" Respondió. "Es el sacrificio mínimo requerido para detener a alguien con delirios mesiánicos que gana poder a cada segundo para convertir sus fantasías en realidad. Si no, también podrías optar por ir a terapia con tu hermanito y ver si eso resuelve sus problemas."

Se encogió de hombros con indiferencia mientras le dirigía una linda sonrisa.

"Además, esa no es la única opción."

Robin la miró con firmeza.

"¿Cuál es la otra?"

"¡Espera un momentito!"

Sparkle desapareció a la vuelta de la esquina.

Robin parpadeó, desconcertada, hasta que la vio regresar arrastrando un baúl enorme, casi tan grande como ella misma. Al abrirlo comenzó a hurgar en su interior, arrojando objetos al suelo sin cuidado, una pelota de playa, un martillo gigante de juguete, una AK-47, un lanzamisiles así como también un libro titulado Cómo crear bombas: de nivel principiante hasta nivel Oppenheimer.

Una gota de sudor recorrió la frente de Robin.

"¡Eureka!" Exclamó Sparkle con una sonrisa mientras levantaba un micrófono con altura ajustable que rápidamente colocó en las manos de Robin.

Robin lo sostuvo sin comprender.

Sparkle cruzó los brazos mientras asentia.

"La otra opción es cantar." dijo. "Haciendo uso del poder de la Armonía deberás hacer esta apuesta e intentar despertar a aquellos que permanecen dormidos con la afinación para despertar en sus corazones el deseo de libertad. Es una apuesta arriesgada y como sabes, puede salir muy bien... o muy mal."

Ignorando la mirada incrédula de Robin, sonrió lindamente.

"¡Yo te estaré animando desde atrás! Y no te preocupes. Si falla, simplemente iremos por el plan B, nunca es mal momento para ver unos hermosos fuegos artificiales ¿Verdad?"

Las manos de Robin temblaron alrededor del micrófono.

¿Que era esto si no una amenaza velada para forzarla a actuar?

Cerró sus ojos e inhaló profundamente. Al exhalar, dejó ir el miedo y la duda junto con el aire.

Su agarre sobre el micrófono se volvió más firme.

Estaba lista para cantar.

***********

A medida que avanzaban por los pasillos oscuros del hotel, la escena se volvía cada vez más inquietante. Figuras humanas caminaban con rigidez, arrastrando los pies, murmurando frases inconexas con la mirada perdida. Sus movimientos eran torpes y bastante erráticos, como si algo las empujara hacia adelante sin que realmente estuvieran presentes.

Stelle frunció el ceño mientras observaba a una pareja que se detuvo en seco frente a una pared inexistente, murmurando entre dientes antes de reanudar la marcha.

"¿Qué les ocurre a estas personas? No caminan como si estuvieran completamente despiertas, pero tampoco parecen seguir dormidas. Es como si algo se hubiera quedado a mitad de camino."

Acheron les dio una mirada de soslayo antes de continuar con tranquilidad.

"No todos son capaces de despertar por completo. Algunos dudan, otros se resisten sin darse cuenta. Esa indecisión impide que sus mentes alcancen este espacio intermedio en su totalidad, por lo que lo único que proyectan aquí es una versión incompleta de sí mismos, similar a alguien que camina dormido."

"Entonces… ¿siguen atrapados en sus sueños?" Pregunto Stelle mientras miraba a Black Swan.

"Sí. Sus cuerpos creen haber despertado, pero sus espíritus permanecen anclados. Son personas que se perdieron dentro de lo que deseaban ver."

"Vaya, esto empieza a darme escalofríos."

No les tomó mucho tiempo llegar al lobby

Stelle observó con curiosidad el estado tan familiar y a la vez extraño del lugar.

Boothill río con descaro, apoyando sin cuidado la punta del cañón de su revólver contra la sien de Aventurino.

"Ahora, socio, no hagamos esto complicado. Dime dónde está Oswaldo Schneider y prometo no dejarte en un estado peor del que ya estás. No te preocupes, si cooperas saldrás caminando en perfecto estado… bueno, más o menos caminando."

Aventurino soltó una carcajada y empujó el arma con un dedo para alejarla de su cabeza.

"Guarda el arma. Esto no está ayudando a nadie." Dan Heng se pasó una mano por el puente de la nariz mientras intentaba mediar.

"¿Ayudando? Vamos, compañero, solo estoy haciendo una pregunta muy simple. Todo lo que tiene que hacer es darme una respuesta y todos contentos." Dijo Boothill.

"Incluso si cooperara, dudo mucho que eso calmara tus impulsos. Además, hay cosas que no dependen únicamente de—" Comenzó, pero se detuvo al percatarse de la presencia de Acheron, Black Swan y Stelle acercándose.

".."

"Vaya, parece que tenemos compañia."

Boothill chasqueó la lengua y enfundó el revólver.

"Esto no ha terminado." Advirtió.

Aventurino le devolvió una sonrisa brillante mientras limpiaba con un pañuelo sacado de su bolsillo el área donde Boothill había apoyado el cañon de su revólver.

"¿Nunca termina? Supongo que puedo estar de acuerdo con esas palabras, pero ya habrá tiempo para continuar con el juego del gato y el ratón en otra oportunidad. Ahora es momento de trabajar."

Dan Heng dio un paso al frente al ver a Stelle llegar.

"Stelle, me alegra verte en buen estado." Comentó.

"Eso es discutible, pero gracias. ¿Qué hay de Himeko, Marzo, Welt y Aleph?"

Dan Heng sacudió su cabeza.

"Hasta donde sé, todavía no han despertado."

"Aleph sí despertó, hable con el un poco antes de que despertará Stelle, el eligió no no se quedarse, al parecer tenía sus propios asuntos que atender." Dijo Acheron.

"¿Asuntos propios…?" Murmuro Stelle con desconcierto.

Aventurino alzó una ceja.

"Eso suena al inicio de un posible caso avanzado de adicción al trabajo. En el futuro les enviaré somníferos como regalo, no vaya a ser que termine convirtiéndose en alguien como Topaz. Créeme, cuando alguien acumula tanta carga laboral... puede volverse peligrosamente volátil bajo el estímulo correcto."

Aventurino se estremeció ligeramente mientras ignoraba la mirada extraña de Stelle.

Black Swan dio un paso adelante.

"Ya es suficiente. El tiempo para bromas terminó. Lo que ocurre ahora es demasiado serio como para desperdiciarlo en provocaciones."

Viendo que los demás comenzaban a prestarle más atención Black Swan asintió antes de comenzar su explicación.

"¿Qué tan serio es el problema? Porque la verdad me está costando creer que esto pueda empeorar." Comentó Stelle mientras se sentaban en una silla cercana.

"La situación ha escalado de la peor manera posible. El enemigo ya no es solo Sunday ni el Coro Armonioso que usurpó."

Stelle chasqueó la lengua.

"¡Genial, Justo lo que quería escuchar! ¿De verdad no hay noticias peores?"

Black Swan dudo momentáneamente antes de suspirar y cruzarse de brazos.

"Las hay."

"Entonces dilo todo de una vez. Prefiero recibir el golpe completo a que me lo den por partes." Comentó Stelle mientras le daba una mirada un tanto hosca.

"El Maestro de los Sueños liberó la Plaga dentro del Sueño. El Enjambre se propaga mientras el miedo es grabado en las mentes y corazones de quienes aún permanecen dormidos, un temor lo bastante profundo como para que supliquen por protección al Orden. Esa súplica forzó una reacción en cadena que restauró la Vía del Orden y permitió que Sunday se convirtiera en Ena."

"…" Stelle se quedó con boca completamente abierta en una expresión bastante tonta.

Dan Heng se llevó una mano a la cabeza mientras sentía los principios de una fuerte jaqueca.

"Tal vez Marzo tenía razón. La suerte de quienes abordan el Expreso siempre ha sido terrible."

Acheron se cruzó de brazos y negó con su cabeza.

"El proceso no está completo. Sunday aún no ha culminado su ascenso. Se encuentra en el umbral, con la trascendencia al alcance de la mano. Si no hubiera sido por la intervención inmediata de las naves de la Corporación, la energía de la Conservación no habría impregnado el Dulce Sueño y el desenlace habría sido distinto."

Aventurino bufó, cruzándose de brazos con una sonrisa ligeramente maliciosa.

"En mi guardia no nacerá un segundo Orden que amenace la estabilidad de la Corporación."

"No dejes que una pequeña victoria nuble tu visión, Ludopata. Esa intervención es temporal en el mejor de los casos. Y hay algo más que deben saber. La verdadera forma de Ena se ha liberado del Paisaje Onírico y ha crecido hasta alcanzar proporciones equivalentes a las de un Aeon. En este momento, el sistema estelar Asdana no es más que una canica en la palma de su mano."

"Enfrentarlo de frente no es una opción. En su estado actual, ni siquiera tendría que esforzarse para eliminarnos." Dijo Black Swan.

El bate de Stelle impactó contra una mesa cercana. La estructura salió despedida por el lobby, estrellándose a la distancia.

Boothill silbó, impresionado.

"Eso voló bastante lejos."

Stelle apretó los dientes y miró a Acheron y Black Swan.

"Entonces díganme algo. ¿Para qué nos reunieron aquí? ¿Para cumplir algún impulso cruel… o porque existe una posibilidad real, por mínima que sea, que nos permita vencerlo?"

"Hay una manera. El estado actual de Sunday no es muy diferente al de un falso Dios; aunque poderoso, no significa que sea tan estable como uno verdadero. Lo que lo sostiene son dos mentiras. Mientras los Dulces Sueños y el Miedo creados por el Orden sigan intactos, seguirá estando a un paso de ascender. Si caen los Dulces Sueños y el miedo que mantiene encadenados a quienes siguen dormidos, él caerá junto a ellos." Dijo Acheron con tranquilidad.

Stelle apretó los puños mientras procesaba la magnitud de lo que escuchaba. Su mirada recorrió a los presentes mientras trataba de pensar sin éxito en algún plan u algo para hacer uso de la información; lamentablemente, era mejor golpeando y destruyendo cosas que haciendo uso de su cabeza.

"Entonces… ¿todo depende de algo tan simple?" Murmuró, con una mezcla de incredulidad y esperanza.

"Así es." Respondió Black Swan mientras se cruzaba de brazos con suavidad. "Aunque, desafortunadamente, debo informarte que esta es una de esas situaciones donde la solución puede sonar más simple de lo que realmente es. Intentaré explicárselos de la manera más clara posible."

Black Swan suspiró mientras les dirigía a todos una mirada bastante seria.

"Actualmente hay tres capas dentro del paisaje onírico que impiden nuestra libertad. La primera es el Sueño de Ena tejido por Sunday. Cada soñador recibe una realidad adaptada a sus deseos, quedando atrapado en ella como moscas en la red de una araña. La segunda es el paisaje onírico primigenio. Zonas como el Arrecife Flujosueño ya han sido tomadas por la Plaga, convirtiéndolo en un infierno que genera un flujo constante de miedo, fortaleciendo al Orden. La tercera capa son los Doce Momentos creados por la Familia, que se fusionaron con la realidad y fueron magnificados, convirtiéndose en un laberinto imposible de atravesar."

Los ojos de Aventurino se entrecerraron.

"Incluso después de cruzar todo eso… tendríamos que enfrentarlo, ¿verdad?"

Black Swan suspiró mientras asentía a las palabras de Aventurino.

"...Deberías cambiar tu nombre a Black Cat. Pareces atraer los desastres con solo estar cerca." Murmuró Stelle mientras le daba una mirada un tanto plana e inexpresiva a Black Swan.

"¿Hmm?" Black Swan ladeó su cabeza con desconcierto al ver a Stelle murmurar algo, pero optó por no darle importancia, ya que no había logrado oír lo que dijo.

Boothill frunció el ceño y golpeó la mesa con el dorso de la mano.

"¿Eso es todo? ¿Lo único que nos queda es esperar a que esa criatura de Sunday ascienda sin intentar detenerlo?"

"No confundas la verdadera intención de mis palabras." Comentó Black Swan mientras miraba a Boothill directamente a los ojos. "Nunca dijimos que nos rendiríamos."

Acheron caminó unos cuantos pasos antes de detenerse al lado de Black Swan.

"Despertar a aquellos con voluntades fuertes era la primera parte del plan. Introducirán una disonancia en la perfección del Orden. Esto fue posible gracias a la asistencia de otras Memokeepers presentes en Penacony."

Dan Heng inclinó ligeramente la cabeza, consciente del peso de sus palabras.

"Ustedes mismas lo dijeron. No queda mucho tiempo antes de que Sunday se recupere y complete su ascensión. Los que estamos reunidos aquí en el lobby difícilmente podemos considerarnos una fuerza suficiente." Exhaló con pesadez. "Fue un esfuerzo insignificante comparado con lo que realmente necesitamos."

"Necesitamos un método inmediato para despertar a la mayor cantidad de personas posible, o al menos reunir un grupo con un ego lo suficientemente fuerte para sacudir la estructura del Sueño." Dijo Black Swan.

Dan Heng suspiró, cruzando los brazos mientras examinaba la situación.

"...Creo que el movimiento adecuado sería usar el ábaco de jade para contactar a la Alianza Xianzhou."

Boothill rió suavemente, inclinando la cabeza con diversión.

"Parece que quieres usar un tesoro de un solo uso en la vida. No te preocupes, el viejo Boothill tiene en sus manos un método para salvar el día."

Sacó del pequeño bolsillo de su abrigo una bala de un púrpura brillante que exudaba un gas del mismo color.

"Esta es una reliquia especial que solo muestra su verdadero efecto en manos de un Vigilante de la Galaxia. Es una reliquia fúnebre usada para condecorar la caída de un colega que sirvió con honor. Cuando se dispara, su luz ilumina el universo y representa el instante exacto en que un héroe da su último respiro."

Boothill la sostuvo entre sus dedos.

"Desde todos los rincones del Cosmos, los meteoros de la Cacería atenderán el llamado. Cada uno responderá sin importar distancia, tiempo o razón. Los Vigilantes de la Galaxia caerán como estrellas fugaces en la noche más oscura… y con su llegada traerán un nuevo amanecer."

Boothill tosió falsamente en su mano al ver la mirada emocionada de Stelle; parecía como una niña pequeña viendo algo impresionante... Esos ojos brillantes traían a su mente viejos recuerdos que prefería no sacar a flote.

"Si se necesita un grupo con un fuerte ego, una voluntad indomable y una valentía sin precedentes, no hay mejor opción que los Vigilantes de la Galaxia." Boothill rió mientras les dirigía una sonrisa afilada. "Seré yo quien encienda esta chispa. Mucho tiempo ha pasado, y es hora de que el nombre de nuestra facción se escuche una vez más en cada rincón del Cosmos, recordando a todos los astutos villanos y malhechores que no hemos desaparecido. ¡Y que cada uno de ellos debe ir lavando su cuello en preparación!"

Black Swan asintió con calma.

"Eso cubre uno de los puntos importantes. Ya tenemos otra interferencia que retrasará la ascensión de Sunday. Pero aún falta un método para sacudir los cimientos del Sueño."

Acheron cerró momentáneamente sus ojos mientras murmuraba con suavidad.

"Eso ya está cubierto."

Todos la observaron con curiosidad, pero Acheron permaneció en silencio, sin agregar una sola palabra.

"¿Y qué haremos con las otras dos capas del paisaje onírico?" Preguntó Dan Heng, frunciendo ligeramente el ceño.

"No hay nada que podamos hacer por el momento." Dijo Black Swan con impotencia. "Esos lugares están más allá de nuestro alcance. El peligro es demasiado como para intervenir."

Acheron asintió en señal de acuerdo.

"Después de que movamos nuestras cartas para afectar el Sueño de Ena, Sunday sentirá la interferencia de inmediato debido a su conexión y procederá a enfrentarnos con toda su fuerza para erradicarnos por completo."

"¿No sería más seguro esperar a que las demás Memokeepers despierten a algunos aliados extra?" Murmuró Stelle, apoyándose ligeramente en el respaldo de la silla cercana.

"Odio ser quien siempre te da las malas noticias, Stelle. Pero lamentablemente eso no es posible." Black Swan sacudió la cabeza. "Tomaría demasiado tiempo, y el éxito sería incierto. Tal vez para cuando lo logren, Sunday ya habrá ascendido por completo, lo que volvería a cualquier plan inútil."

"¿Qué hay de esperar ayuda externa? ¿Sería viable tener la esperanza de que alguna facción aliada note la situación actual?" Preguntó Dan Heng.

"Nuestra única esperanza sería contar con la intervención de otro Aeon, pero eso equivaldría a una declaración de guerra entre ellos si es que hay alguno que apoye a Sunday. Es prácticamente una lata de gusanos." Black Swan suspiró mientras se pasaba una mano por la frente con molestia. "Seamos realistas. ¿Qué Aeon movería un dedo por lo que sucede en Penacony? Ni siquiera Xipe ha reaccionado, a pesar de que Ena está a punto de resurgir. Con el tiempo que queda, esperar la ayuda de los Dioses es una idiotez que roza el ridículo."

Aventurino soltó una carcajada, llamando la atención de todos.

"¿Acaso no se parece esto a una apuesta? Aquellos que busquen sobrevivir sin enfrentar riesgos se toparán inevitablemente con la muerte, mientras que los que se atrevan a enfrentar los desafíos venideros de frente… vivirán. Me gusta."

Pronto el sonido distintivo de unos tacones contra el suelo se escuchó mientras Constanza llegaba al lobby, siendo seguida de cerca por Kali, Silver Wolf y Firefly.

"¿Huh? ¿Tenían una reunión secreta sin invitarnos? Qué desagradable. Supongo que tendré que invitarme a mí misma. Traje un amable obsequio debido a mi intromisión. Son unas niñas perdidas con las que me topé en el camino, así que naturalmente las traje aquí."

Silver Wolf miró a Constanza inexpresivamente.

"Si vuelves a llamarme niña, sufrirás las consecuencias." Dijo con frialdad.

Firefly rió incómodamente.

"Vamos, Silver Wolf, solo cálmate. Estoy segura de que ella no lo dijo con malas intenciones."

Black Swan chasqueó su lengua con molestia y se cruzó de brazos, sin siquiera esforzarse en ocultar el puro desprecio que sentía hacia Constanza y Kali.

"¡Wolfie! Ah… ¿por qué la trajiste, Firefly? Este no es lugar para menores de edad."

Firefly parpadeó tontamente mientras se rascaba la mejilla.

"S-sí… lo siento, no quería…"

"Cállate, Stelle. Tú también eres menor de edad." Interrumpió Silver Wolf, frunciendo el ceño. "Tch. Estos niños de hoy en día son cada vez más rebeldes."

Luego miró a Firefly con intensidad.

"¿Por qué te disculpas?"

Firefly desvió la mirada con algo de vergüenza.

Aventurino sonrió divertido, apoyando la barbilla en su mano.

"¿Cazadoras de Stellaron, eh? Si pudiera capturar a alguna más tarde, tal vez hasta podría conseguir un buen ascenso y un perdón, a pesar de que el plan para Penacony ha fallado."

Silver Wolf bufó y lo miró como si dijera "¿Solo tú?".

"Hmph. Inténtalo si tienes las agallas. Muchos más capaces y fuertes que tú lo intentaron y se fueron con las manos vacías."

"¿Es esa otra apuesta?" Aventurino se rió con descaro mientras hacía girar una ficha entre sus dedos. "Porque resulta que soy muy bueno en ellas."

Constanza se llevó la mano a la frente.

"Los niños de hoy en día no pueden estar cerca sin pelear."

Kali la miró de reojo.

"Eres la menos indicada para decir eso."

Dan Heng suspiró por quién sabe ya qué vez.

"No se distraigan de lo verdaderamente importante. Pueden discutir más tarde, cuando todo se haya solucionado."

Silver Wolf frunció el ceño.

"Los Cazadores de Stellaron se asegurarán de la segunda capa para volverla segura. En la primera capa, un colaborador nuestro se encargó de asegurar a la elegida de la Armonía."

"¿Robin? ¿Tan rápido? Vaya, realmente trabajan de una forma bastante eficiente." Comentó Aventurino.

"Robin dejó un mensaje."

Silver Wolf sostuvo su teléfono y activó una pantalla holográfica con un mensaje pregrabado.

"Ya sea que alguien nazca fuerte o débil, su voluntad no debería ser mancillada por los deseos de otros. Si trazar caminos es una misión acorde a los héroes, entonces la Armonía garantizará que el fuerte proteja al débil. La situación es terrible y todos siguen perdidos en sus sueños. La gente de Penacony es débil por su cuenta, pero juntos… juntos serán fuertes, lo suficiente para luchar por su mundo y su libertad."

No era difícil notar su incertidumbre por la expresión en su rostro y su agarre sobre el micrófono en sus manos, pero fue por eso que la mirada en sus ojos convenció a quienes la miraron.

"El camino a la felicidad será forjado con las manos de todos, ya no en los sueños, sino en la realidad. Daré todo de mí para infundir valor en los corazones de aquellos con dudas y terminar finalmente con este cruel sueño."

Ella estaba decidida.

"Tal vez gracias a Robin todos podrán despertar y reunirse… pero no importa. La obsesión por la felicidad de las personas hará que se aferren a los sueños de forma inconsciente, haciendo todo el proceso más difícil. Esto no es algo que se pueda erradicar de la noche a la mañana. ¿Cómo lograremos que den un paso hacia el camino correcto?" Dijo Black Swan.

"No se trata de empujarlos hacia adelante ni de señalarles el camino." Respondió Acheron. "Se trata de inspirar en ellos el deseo por encontrarlo y darles el valor para salvarse por sí mismos."

"Los preparativos para iniciar un alboroto en los Doce Momentos ya están listos para que puedan escabullirse." Silver Wolf miró a los demás. "En cuanto al paisaje onírico primigenio…"

"Aleph… él ya se está encargando de ello." Murmuró Firefly con una expresión conflictiva.

Stelle se acercó a ambas.

"¿Aleph está bien? Desde que dijeron que se fue por su cuenta no he podido dejar de pensar en ello… ¿saben por qué decidió eso?"

"..." Firefly se quedó en silencio sin saber muy bien qué responderle.

Silver Wolf suspiró y se acercó mucho más a Stelle para poder hablarle sin que los demás pudieran oírlos.

"Stelle, antes de que digas nada más… por favor, no te alteres. Aleph intervino en un punto crítico del guión. Un punto que Elio había marcado como inamovible. Evitó la muerte de Firefly, pero al hacerlo desvió los acontecimientos hacia una ruta que Elio considera extremadamente peligrosa. Una ruta con cuatro desenlaces posibles, hasta donde sabemos."

Firefly apretó sus puños con fuerza mientras dirigía su mirada hacia el suelo.

"No debía pasar así… se suponía que él no debía estar allí. Si hubiera sido mucho más rápida, él no habría tenido tiempo de intervenir."

"Tal vez, o tal vez no. No puedes estar realmente segura de ello. Tú sabes tan bien como yo que el guión no es infalible, nos guste o no. Por eso… hay cosas que no puedo decir en voz alta. Incluso ahora, incluso aquí. Hablar de ellas abiertamente sería peligroso." Dijo Silver Wolf con algo de cansancio.

Stelle parpadeó con desconcierto.

"¿Entonces… qué va a pasar con él?"

Silver Wolf hizo un movimiento con su dedo para indicarle que bajara el rostro.

"Acércate."

Stelle obedeció en silencio.

"...Como te dije, hay cuatro resultados posibles y no sabemos cuál es el que está en curso. El primero es que Aleph renazca como un Devastador, con un poder comparable al Fulgor Ígneo. El segundo es que se convierta en el nuevo Rey del Enjambre. El tercero… es que muera. Y el último… Elio no dio muchos detalles. Sólo dijo que es mucho peor que cualquiera de los anteriores."

"…Esa no es una respuesta tranquilizadora." Comentó Stelle mientras fruncía el ceño.

Silver Wolf pisoteó el suelo con fastidio.

"Créeme, yo también estoy preocupada, pero no podemos permitirnos perder la calma por ello. Puede sonar frío e insensible, pero ahora mismo no hay mucho que podamos hacer por Aleph. La situación en la que estamos no nos deja mucho margen de acción. Lo único que sí podemos hacer es asegurarnos de vencer a Sunday. Y para eso, te necesitamos en tu máxima capacidad."

Stelle suspiró mientras dejaba caer sus manos, lo que produjo un ruido seco cuando su bate tocó el suelo.

"…Tienes razón. Si me dejo llevar ahora, sólo empeoraré las cosas. Terminaré esto rápido. Pase lo que pase después… lo enfrentaré."

Silver Wolf asintió mientras se separaba de Stelle.

"Eso quería oír. Buena suerte, Stelle. Si todo sale bien y jugamos todas nuestras cartas correctamente, tú y los demás miembros del Expreso Astral deberán poder lanzarse directo al lugar donde se encuentra Sunday cuando esté debilitado. Firefly y yo nos encargaremos de los remanentes de los Seguidores del Orden. Esta será la única oportunidad real que tendremos para derrotarlo. Si fallamos… el sueño se fusionará con la realidad. Y Sunday ganará."

Black Swan se cruzó de brazos y le dirigió una mirada curiosa.

"¿Cómo puedes estar tan segura de que Sunday estará debilitado? Sabes tan bien como nosotros que su poder actual es suficiente para aplastarnos antes siquiera de que ejecutemos el plan."

"Hmph. Porque un imbécil de su calaña ya debería haber preparado su propia serie de artimañas de antemano en caso de que fueran necesarias…" Comentó mientras señalaba a Aventurino, quien sonrió con una expresión inocente cuando la vista de todos recayó sobre él.

"Vaya, vaya… qué manera tan poco elegante de referirse a mí. Aunque debo admitir que tienes razón. Después de todo, puedo ser muchas cosas, pero jamás sería el tipo de persona que deja que el juego termine antes de usar su última carta. Dime, ¿de verdad creyeron que la llegada de la flota de la Corporación era lo único que había planeado?"

Aventurino movió una ficha entre sus dedos mientras la expresión de Constanza y Black Swan cambiaba.

"No me digas que…"

"Ding ding. ¡Tu suposición es correcta! Lamentablemente, no hay un premio por acertar. Desde el principio, mi objetivo nunca fue combatir directamente. Como ya se explicó con anterioridad, la alta afluencia de seguidores de la Vía de la Conservación y el accionar de mis colegas logró algo mucho más interesante que simplemente interferir en el sueño con energía de la Conservación. En términos simples, sembramos el Corazón de la Conservación dentro del Sueño."

Black Swan sacudió su cabeza con una expresión bastante calmada.

"Aun así, los Diez Corazones de Piedra siguen siendo sólo seguidores de la Conservación que poseen apenas una fracción del poder real de un Emanador. Pretender enfrentarse con eso a un ser que está a un paso de convertirse en un Aeon… es ridículo."

Constanza apoyó una mano en su mejilla.

"Por mucho que no me guste darle la razón, no tengo más remedio que coincidir con ella. Es una apuesta insensata cuyo único resultado son las pérdidas."

Aventurino se encogió de hombros sin molestarse en desestimar sus palabras.

"Normalmente lo sería. Pero hay algo que ambas están pasando por alto. Por muy infalible que pareciera el plan del Maestro de los Sueños, cometió un error desde el primer momento. Díganme… ¿qué diferencia real existe entre clamar por el Orden y clamar por la Conservación? Por algo el Cosmos no necesita un segundo Orden. A través de la piedra angular de Jade absorberemos los sueños y el deseo de salvación de todos los que siguen atrapados en Penacony, condensándolo todo en una sola súplica desesperada. A cambio, obtendrán la promesa de protección de la Conservación. ¡Proclamando la Gloria al Señor del Ámbar!"

"…La Corporación es verdaderamente aterradora. Al no poder poseer Penacony físicamente, decidieron apropiarse de ella a nivel conceptual." Murmuró Dan Heng, mientras sus ojos se abrían con sorpresa.

Aventurino asintió complacido.

"Me alegra que lo entiendas. Esta fue una de las primeras lecciones que aprendí sirviendo a la Corporación. Nunca cuestiones tu propia crueldad. Nunca permitas que las dudas interfieran. Al final, lo único que importa es si puedes generar ganancias." La sonrisa en el rostro de Aventurino se ensanchó mientras un brillo juguetón y vengativo llenaba sus ojos. "El final de este calvario ya fue escrito y registrado en nuestros libros contables. La Familia, por supuesto, deberá ofrecer una generosa indemnización por todas las molestias causadas. En cuanto a la nueva plaga… ¿qué otro destino le espera, si no repetir el del pasado? El retumbar del martillo del Señor del Ámbar resonará en todo el sistema estelar Asdana mientras el Orden es sacudido hasta sus cimientos, y Sunday no podrá hacer nada mientras su poder le es arrebatado."

Black Swan asintió.

"Con todo dispuesto, queda una última cuestión que no podemos eludir. Incluso si logramos despojar a Sunday de su divinidad, alguien deberá enfrentarlo directamente. Para cuando lleguemos a ese punto, todos habremos cumplido nuestros roles y estaremos exhaustos. Ninguno estaría en condiciones de librar esa batalla final."

Antes de que alguien más pudiera responder, Stelle comenzó a dar saltos con una mano en lo alto, ganándose un suspiro exasperado tanto de Dan Heng como de Silver Wolf, mientras que Boothill y Aventurino rieron ante la vista.

La sonrisa en el rostro de Black Swan flaqueó momentáneamente ante la ridiculez de sus acciones, pero finalmente decidió dejarla de lado.

"…Veo determinación en tus ojos. No es una decisión que deba tomarse a la ligera, pero tampoco fingiré que estoy sorprendida ante tu deseo de luchar... Después de todo,¿deseas romper las cadenas que te aprisionan con tus propias manos? Sólo puedo elogiarte por esa decisión y desearte la mejor de las suertes mientras te arrojas a ti misma delante de un camino incierto, Stelle." Black Swan se recompuso con una expresión más seria y miró a todos aquellos reunidos en el lobby. "Entonces escuchen bien, todos. No habrá una segunda oportunidad. Un solo error significará el final. Si alguien duda, si alguien quiere retroceder o decir unas últimas palabras, este es el momento."

Boothill sonrió y, junto a Dan Heng, se acercó a Stelle y puso una mano en su hombro para darle una palmada.

"Jeh. Parece que nadie va a abrir la boca. Está bien así. Stelle, Dan Heng… cuando todo esto termine, asegúrense de mirar al cielo. Las estrellas fugaces cayendo juntas son una vista condenadamente hermosa." Sosteniendo el ala de su sombrero, lo ajustó con una sonrisa afilada. "Sería una pena que se lo pierdan."

Tras dejar sus palabras, el vaquero se marchó por su propio camino mientras se preparaba para disparar la reliquia.

Tanto Dan Heng como Stelle asintieron en su dirección con expresiones resueltas. Ambos caminaron hacia Acheron, quien les hizo señas para que se acercaran.

"Cierren sus ojos por un momento. Es hora de que vayamos al principio y al final. Con este Festival a punto de terminar... sólo puedo decir que toparme con ustedes fue verdaderamente un encuentro fortuito."

Acheron comenzó a desenvainar su katana mientras el espacio empezaba a deformarse.

"En la oscuridad, un niño pequeño llora. Una joven deja escapar suspiros cargados de arrepentimiento. Y un tonto se atraganta con su propia sangre mientras se ríe de su destino."

En medio del silencio, sólo el sonido de vidrios rotos asaltó los oídos de Stelle y Dan Heng.

"Porque es cuando la vida se atreve a dormitar que puede despertar y encontrar la luz del amanecer."

.....

Stelle abrió sus ojos lentamente mientras escuchaba el eco de sus propias pisadas sobre el agua.

Ante su vista sólo quedaba un mar negro y blanco interminable, atravesado por la silueta de un agujero negro que giraba en lo alto. La lluvia caía sin cesar, y cada gota parecía arrastrar un murmullo incierto con palabras indistinguibles.

Una silueta se hizo visible ante sus ojos; su vista estaba dirigida hacia adelante mientras le daba la espalda. A pesar de haber pasado por bastantes cambios, no fue difícil para Stelle darse cuenta de quién era esa mujer. Su piel era tan pálida que parecía no haber conocido la sangre jamás. Su cabello, más blanco que la nieve recién caída, le caía sobre los hombros.

"Te ofrezco una sincera bienvenida al Horizonte de la Existencia..."

Sus ojos ardían en un rojo profundo e inquietante mientras lágrimas derramadas manchaban su rostro; desde su brazo y su pecho brotaban flores escarlatas, dando una vista tan hermosa como inquietante.

"…Acheron… te ves diferente."

Acheron simplemente asintió, como si no fuera la primera vez que alguien la viera de esta forma.

"Te hablaré un poco más sobre este lugar. Este es uno de los muchos rostros que la Nihilidad puede adoptar. Un espacio abierto a la fuerza mediante mi poder. A través de este camino podrás alcanzar tu objetivo."

Stelle miró a su alrededor con desconcierto al percatarse de algo.

"¿Sabes dónde fue Dan Heng?"

Acheron asintió.

"Él ya ha atravesado este lugar." Comentó con tranquilidad. "Aquí es donde debemos despedirnos. Te esperaré al final del camino."

A medida que continuaba avanzando por el mar negro, varias figuras se hicieron visibles, asemejándose a conocidos suyos.

"Desearía que las personas aprendieran a mirar más allá de los recuerdos, viviendo sus vidas y atesorando a quienes caminan a su lado." Deseó la tonta memokeeper.

"Si al menos al morir pudiera volver a verla... Quizás así, aunque sea por un instante, podría ser feliz otra vez." Deseó el apostador.

"Quiero que todos sean capaces de volver a sus hogares. Que se abracen con los suyos, que rían alrededor de una mesa ruidosa y compartan una comida en paz." Deseó el tosco vaquero.

"Anhelo un mundo donde la sabiduría y la perseverancia permitan a las personas alcanzar el conocimiento necesario para comprenderse a sí mismas y, finalmente, ser felices." Ese fue el deseo de los mediocres.

"Deseo que las personas se abracen sin reservas y se dediquen palabras sinceras, que la belleza de un cumplido genuino ilumine incluso los días más grises." Ese fue el deseo de quienes persiguen la Belleza.

Cerca del final del camino, las figuras de Silver Wolf y Firefly se hicieron visibles.

"Stelle… gana. No importa cómo. Rompe el destino si es necesario, pero gana."

"Regresa con vida. Demuestra que incluso frente a la Conclusión, todavía se puede avanzar."

Un coro de voces susurró en el vacío una plegaria hacia quien aceptó cargar con todo.

"Confiamos en ti. Llévanos hacia el amanecer. No importa si es hoy o mañana, no importa cuántas noches más debamos atravesar. Te entregamos nuestros sueños, nuestra esperanza y nuestra voluntad."

En medio de esa multitud, cuatro figuras se destacaron del resto.

"Que al final de este viaje, la esperanza no sea traicionada." Fue el deseo de los sabios.

"Que los buenos deseos encuentren respuesta y no se pierdan en el vacío." Fue el deseo de los experimentados.

"Aunque duela y aunque el camino sea horrible… que todo termine bien. Eso es lo único que importa." Desearon los tontos.

"Que avanzar siempre valga la pena, incluso cuando el precio sea alto." Fue el deseo de los pecadores.

"¡Que la expedición Trazacaminos nunca termine, para que al final todos podamos despertar juntos!" Desearon los Trazacaminos.

Al final del camino, la figura de Aleph se hizo visible, mientras Acheron le hacía compañía.

"Ante el dolor de la pérdida, la ausencia de esperanza y el rencor que nace del miedo…" Murmuró suavemente mientras se volteaba para poder mirarla a los ojos."Deseo que todos puedan vencer a los demonios que habitan en su interior. Que experimenten, sin reservas, la alegría de estar vivos."

Ese fue el deseo de los inhumanos.

Las figuras comenzaron a desvanecerse una a una, disolviéndose en el vacío como reflejos sobre el agua al romperse la superficie. Sus voces se extinguieron sin resistencia, dejando tras de sí un silencio denso que parecía pesar sobre el horizonte.

Acheron observó ese final sin apartar la mirada.

"Es normal que te sientas confundida por todo lo que has visto y oído al caminar hasta aquí." Su voz no era distante, pero tampoco indulgente. "No todos los días se camina entre aquello que se niega a desaparecer."

Stelle bajó la vista un momento antes de alzarla de nuevo.

"Entonces… ¿qué era todo eso?"

Acheron giró levemente el rostro, como si eligiera sus palabras con cuidado.

"Eran los deseos de quienes despertaron del dulce sueño. Remanentes arrastrados hacia lo divino y lo amorfo. Todos ellos pudieron soñar porque se aferraron a esos deseos con suficiente fuerza. El Sueño del Orden intentó aprisionarlos, pero al no poder cumplirlos, fracasó. De ahí nació su capacidad de despertar."

Stelle recorrió con la mirada el paisaje monocromático, el cielo quebrado, el mar inmóvil, y luego volvió a fijarse en Acheron. Algo incómodo se agitó en su pecho.

"Entonces…" dudó por un corto instante. "¿El final de todo deseo… termina siempre aquí? ¿En la Nihilidad?"

Acheron cerró los ojos momentáneamente mientras pensaba en qué palabras usar.

"Esa conclusión es correcta… e incorrecta al mismo tiempo." Respondió. "Cumplir un sueño puede otorgar felicidad. Puede darle a una vida el impulso para seguir adelante. Pero si ningún deseo volviera a surgir… si el corazón quedara en completo silencio… ¿qué quedaría para contemplar?"

Sus ojos carmesí se alzaron hacia el horizonte.

"Oculta tras la Nihilidad se encuentra la luz más brillante. Tan intensa que obliga a buscarla con desesperación."

El viento inexistente agitó las flores escarlatas que brotaban de su cuerpo.

"El Cosmos posee varios finales ya escritos. Uno de ellos es caer ante la Nihilidad, cuando todo sea tragado por lo divino y lo amorfo."

El borde del camino comenzó a hacerse visible.

Acheron se volvió para mirarla.

"Dime, Stelle. ¿Qué deseo impulsa tu imprudente carga hacia adelante? ¿Cuál es el anhelo que yace en el fondo de tu corazón?"

Stelle parpadeó, sorprendida por la pregunta. Luego rió suavemente, rascándose la nuca con algo de vergüenza.

"Supongo que es bastante simple. En realidad… no tengo uno. No tengo un gran sueño ni una meta clara. Vivo el día a día, mato el tiempo jugando videojuegos, explorando botes de basura en busca de cosas interesantes… Pero precisamente porque hay tantas personas a mi alrededor que sí tienen sueños y esperanzas… hay algo que sostengo con fuerza."

Levantó su mirada para que coincidiera con la de Acheron.

"Pelear a su lado. Defender los deseos de los demás. Luchar con uñas y dientes para que no les sean arrebatados."

Acheron dejó escapar una leve sonrisa.

"Ya veo. Eso es algo bueno."

Stelle ladeó la cabeza.

"¿Y tú? ¿También tienes uno?"

Acheron parpadeó. Por un breve instante, su expresión se volvió distante en medio de su contemplación.

"Debido a mi condición… conservo poco de quien fui. Más allá de mi nombre, sólo quedan fragmentos y algunos destellos dispersos."

Su mirada se desvió hacia el punto donde antes había estado aquella figura semejante a Aleph.

"Lo único que me queda… es quien elijo ser ahora."

Una tercera voz irrumpió el silencio de aquel espacio monocromático.

"Las pequeñas chispas desatan incendios. Los incendios, con su vasta luz, atraen la atención de los insectos."

El espacio vibró ante el batir de innumerables alas.

"La vida desea a la muerte, y la muerte desea a la vida. Es por esta eterna persecución que nuestras acciones poseen peso."

Una presencia descendió.

"Así como las buenas intenciones pueden provocar resultados nefastos… las malas intenciones también pueden engendrar consecuencias benignas."

La figura de Aleph se manifestó ante ellas.

Su cabello era ahora de un castaño oscuro. Dos cuernos, semejantes a los de un escarabajo, emergían de su cabeza; púrpuras en la base, transicionando al rosa y al fucsia hacia la punta. Una armadura negra, surcada por finos trazos dorados, cubría su cuerpo, inquietantemente similar a la de un explorador del vacío de la Legión Antimateria.

"Una vida corta y pasajera…" murmuró suavemente. "Como el brillo de una estrella fugaz en un cielo distante o como las brasas a punto de extinguirse."

Una llama etérea, de un tono verdoso, brotó de su cuerpo. El chillido ensordecedor de una vasta legión de insectos gigantes inundó el espacio.

"¿Está mal querer darle un propósito?"

Ese fue el deseo de la Legión.

"El destino nunca es justo." Murmuró Acheron en voz baja. "Por mucho peso que queramos atribuir a nuestras decisiones, su importancia real es pequeña si el futuro ya existe. Entonces dime… ¿hay realmente valor en las acciones de los mortales? ¿O todo carece de significado desde el inicio?"

Abrió los ojos y miró a Stelle.

"Aun sabiendo esto… ¿seguirás persiguiendo el futuro que anhelas?"

Stelle exhaló lentamente.

"Precisamente por eso quiero hacerlo." Sonrió con determinación. "Tomaré esas dificultades con mis propias manos y las usaré para labrar el camino hacia el futuro que elegí. Sea posible o no, eso lo comprobaré yo misma."

Apretó los puños con fuerza.

"Y si este muro no se mueve… entonces lo romperé. Aunque tenga que golpearlo con mi propia cabeza."

Acheron la miró con desconcierto antes de comenzar a reír.

"¡Oye! ¡Me esforcé mucho pensando qué decir!" Protestó Stelle con un puchero. "¡Y tú te ríes!"

Acheron se limpió una lágrima del rabillo del ojo. Una sonrisa adornó su rostro mientras se volvía hacia Stelle; la expresión en su rostro fue tan hermosa y serena que Stelle se quedó sin aliento.

"Tienes razón… en más cosas de las que crees."

El espacio comenzó a fragmentarse mientras la mano de Acheron recaía sobre la funda de su katana.

"En los tiempos venideros presenciarás innumerables tragedias." La voz de Acheron se mantuvo firme mientras todo se resquebrajaba. "Enfrentarás tribulaciones que pondrán a prueba tu voluntad."

Con el estruendo de vidrios rotos, la realidad se vino abajo.

"En este espacio monocromático verás un destello distante de rojo." Una voz gentil le hizo un recordatorio. "Volveremos a encontrarnos."

El mundo se quebró por completo.

"Cuando llegue ese momento… quiero saber qué fue lo que vislumbraste en el futuro."

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