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Chapter 102 - Capítulo 97 – Noveno Desafío

Capítulo 97 – Noveno Desafío

La cámara se enciende y aparece Chris, con su sonrisa burlona y su tono teatral.

"¡La última vez en Isla del Drama ... los campistas se convirtieron en cazadores y presas!" anuncia mientras detrás de él se proyectan imágenes del desafío: los cazadores vestidos con camuflaje, acechando entre los árboles, y las presas disfrazadas de venados con nariz, cola y cuernos ridículos.

El resumen comienza con Owen, que intentó un estilo muy peculiar para cazar. Su estrategia no funcionó y terminó delatado de la manera más absurda. Chris se ríe mientras la repetición muestra su fracaso.

Luego, la cámara se centra en Cody, paseándose por el bosque como si fuera de su casa. Esa calma le dio a Courtney una oportunidad inesperada. Tras un rato juntos, ocurrió lo que nadie esperaba: la imagen congelada muestra a Courtney besando a Cody.

"Algo que no puso nada feliz a Gwen..." comenta Chris, mientras se muestra la reacción seria y molesta de ella al ver la escena.

El caos siguió creciendo. En un giro arrepentido, Leshawna, Heather y Beth descargaron sus pistolas de pintura sin piedad, dejando a Lindsay atrapada en medio del fuego cruzado. El enfrentamiento fue intenso, una verdadera lucha por el dominio.

Al final, los Topos fueron llevados a la eliminación. La sorpresa fue total cuando el eliminado resultó ser Trent . La cámara lo muestra partiendo con el corazón roto, pero sosteniendo su collar del número 9, como si aún guardara una ilusión no perdida.

Chris con su tono dramático, mirando directo a la cámara:

"¿Las cosas mejorarán para los Topos? ¿Se calmarán las chicas? ¿Cody besará a alguien diferente esta vez? ¡No se pierdan lo que viene en... ISLA DEL DRAMA !"

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Introducción

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El sol apenas comenzaba a filtrarse por las ventanas de la cabaña cuando Duncan  bajó de su letra. Con la costumbre de empezar el día entrenando, se tira al suelo para hacer unas cuantas lagartijas, buscando despejarse.

Pero en medio del ejercicio, frunció el ceño. Un olor peculiar lo hizo detenerse. Al levantar la vista, justo frente a él, se encontraban unos calzones sucios, con marcas marrón que hablaban por sí solas.

"¡Oh, qué asco!" Soltó Duncan en voz alta, lo bastante fuerte para despertar a los demás. Geoff, DJ y Harold se removieron en sus camas, sorprendidos por el grito.

Geoff y DJ, al ver la escena, no pudieron contener la risa. El ambiente se llenó de carcajadas mientras Duncan se levantaba molesto, sosteniendo los calzones con dos dedos como si fueran veneno.

"¡Harold, en serio! ¿Qué rayos es esto?" Lo recriminó Duncan, con el ceño fruncido.

Harold, aún medio dormido, levantó las manos en defensa.

"¡No son míos!" dijo, negando con firmeza.

Pero los demás no le creyeron. Geoff y DJ seguían riendo, y Duncan lo miraba con incredulidad.

"Por favor, Harold", dijo Geoff entre risas. "Eres el único que usa esos calzones."

DJ asintiendo, divertido.

"Siempre deja tu ropa tirada, y estamos seguros que ninguno de nosotros fue."

Harold se cruzó de brazos, molesto por la acusación, pero el ambiente ya estaba cargado de risas y burlas. Duncan dejó caer los calzones al suelo, aún con cara de asco, mientras Geoff y DJ se reían sin parar.

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Harold se levantó molesto, cruzando los brazos con firmeza.

"¡Les digo que no fui yo!" dijo Harold, antes de tomar una toalla y dirigirse al baño.

Duncan lo siguió con la mirada y soltó una burla mientras Harold se alejaba:

"¡Más te vale limpiar la taza, Harold Norbert Cheever McGrady!" dijo Duncan, provocando risas de Geoff y DJ.

Al salir del baño, Harold se acercó a ellos con gesto serio.

"Este tipo merece una lección. ¿Quién me apoya?" dijo Harold.

Geoff y DJ se miraron por un instante, y sin decir palabra chocaron las manos.

"Cuenta con nosotros", dijo Geoff.

"Sí, vamos a darle su merecido", dijo DJ.

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Mientras tanto, en la otra cabaña, Cody apenas iba despertando. Se estiró con calma y miró alrededor: ahora solo compartía el espacio con Owen y Noah. La escena era divertida, pues Owen roncaba todavía con la boca abierta, mientras Noah le lanzaba una almohada para que se callara.

"¡Ya cállate, Owen!" dijo Noah.

"Déjame dormir cinco minutos más..." dijo Owen, medio dormido.

Cody emocionando, disfrutando el momento ligero antes de que el día comenzara.

De pronto, el altavoz sonó con fuerza, sacudiendo a los que aún dormían. La voz de Chris retumbó por todo el campamento:

"¡Campistas, reúnanse en la playa! Es hora de iniciar el noveno desafío", dijo Chris.

El ambiente cambió de inmediato. Los chicos comenzaron a moverse, recogiendo sus cosas y preparándose para lo que prometía ser otro día lleno de caos en la isla.

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La playa estaba lista para otro día de caos. Los campistas se reunieron frente a Chris, que los esperaban con su sonrisa burlona y su tono teatral.

"Campistas", dijo Chris, levantando las manos, "el desafío de hoy pondrá a prueba sus mentes, sus habilidades en equipo... y sus habilidades en la cocina".

El murmullo inmediato fue. Courtney dio un paso al frente, con los brazos cruzados y el ceño fruncido.

"¡Eso no es justo!" dijo Courtney.

Todos giraron la cabeza hacia Cody, que estaba en la fila de su equipo, sonriendo con calma. La mirada colectiva lo señalaba sin necesidad de palabras: todos sabían que Cody era muy bueno en la cocina, y que su equipo tendría una ventaja clara. Gwen lo miró con una mezcla de orgullo y complicidad, mientras Owen levantaba los brazos emocionado.

Chris arqueó una ceja y levantó el índice de dedo.

"¡No me interrumpan!" dijo Chris con firmeza, antes de continuar con su discurso.

"Hoy deberá preparar una comida completa de tres platos: entrada, plato fuerte y postre. Cada equipo servirá sus creaciones para que yo las pruebe. Los ganadores recibirán una recompensa especial... y los perdedores enviarán a alguien directo a la caza".

El ambiente se tensó. Algunos campistas murmuraban sobre quién podría ser el chef en jefe, mientras otros ya discutían qué platos podrían preparar.

Chris sonriendo con malicia.

"Cada equipo deberá designar un chef en jefe . Ese chef decidirá el tema de las comidas y supervisará la cocina. Así que elijan bien, porque de su liderazgo dependerá si ganan... o si pierden."

De pronto, el sonido de un motor interrumpió la tensión. El mar comenzó a burbujear y, como si fuera lo más normal del mundo, un enorme camión emergió desde las profundidades. Las ruedas chorreaban agua salada, y en el asiento del conductor... un delfín con gorra y gafas de sol manejaba como si fuera un profesional.

El camión se estacionó en la arena, abriendo sus puertas traseras para mostrar cajas llenas de ingredientes: verduras frescas, carnes, especias, frutas y hasta algunos productos extraños que nadie reconocía.

Los campistas quedaron boquiabiertos.

"¿Un delfín conduciendo un camión?" dijo Noah, incrédulo.

Chris dio un paso al frente, cerrando su discurso con tono solemne.

"La tarea de hoy empieza aquí. Sus ingredientes están listos, sus equipos están listos... y yo estoy listo para comer."

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La playa estaba llena de tensión. Los campistas se alinearon frente a Chris, que sonreía con esa expresión burlona que siempre anunciaba problemas.

Courtney dio un paso al frente, con los brazos cruzados y el ceño fruncido.

"¡Esto no es justo! Con Cody en los Topos no podremos ganar", dijo Courtney, señalando directamente hacia él.

Chris soltó una carcajada, disfrutando del momento.

"Tienes razón", dijo Chris, con una sonrisa aún mayor.

El comentario dejó a todos sorprendidos. Gwen, en cambio, se mantuvo seria, sin entender por qué Cody estaba siendo señalado.

Chris levantó la mano y continuó con su tono teatral:

"Hoy Cody tiene un castigo esperándolo. En este desafío, él no competirá con los Topos. Cody irá en solitario".

Los murmullos se intensificaron. Cody suena sin sorpresa, mientras Chris sacaba un mapa arrugado de su bolsillo. Lo desplegó frente a todos: tres puntos marcados con nombres de ingredientes. Nadie alcanzaba a leerlos, pero ahí estaban, claros y misteriosos.

"Cody deberá acudir a buscar estos ingredientes especiales, y deberán estar incluidos en sus preparaciones", dijo Chris. "Además, tiene prohibido ayudar a cualquier otro equipo. Y no solo eso: deberá presentar sus propios tres platos".

El silencio se volvió pesado. Chris suena aún más, disfrutando la incomodidad.

"Y para hacerlo más interesante... si Cody no logra entregar tres platos buenos, evaluados por mí, irá directamente a la fogata de eliminación junto al equipo perdedor."

Los Topos se miraron entre sí, molestos y confundidos. Gwen frunció el ceño, Heather bufó con fastidio y Lindsay murmuró que no entendía nada. Cody se sobó la cabeza, nervioso, y les dijo en voz baja:

"Lo siento... es mi culpa".

El equipo Bagre, en cambio, se relajó de inmediato. Geoff emocionado, DJ levantó el pulgar y Duncan soltó una risa burlona.

"Bueno, al menos hoy no nos toca sufrir tanto", dijo Duncan, con tono satisfecho.

La cámara se alejó mostrando a los campistas divididos: los Topos molestos y tensos, los Bagres más tranquilos y alegres, y Cody en medio, cargando con un desafío que lo pondría contra todos.

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Las cosas comenzaron de inmediato. Cody tomó su mochila y partió hacia el bosque, siguiendo el mapa que Chris le había entregado. Su silueta se fue perdiendo entre los árboles mientras los demás campistas se quedaban en la playa, listos para revisar el camión de comida.

DJ y Geoff fueron los primeros en abrir las puertas traseras del camión. Al ver la cantidad de ingredientes, Geoff sonrió con entusiasmo.

"¡Chicos, hagamos un tema italiano para morirse!" dijo Geoff, con los ojos brillando.

Duncan lo escuchó y soltó una carcajada.

"Hola, chef en jefe", dijo Duncan con tono burlón.

Geoff levantó las cejas, sorprendido.

"¿En serio?" dijo Geoff.

DJ y los demás asintieron con firmeza.

"Sí, tú eres el indicado", dijo DJ.

"Vamos, Geoff, tienes el estilo", dijo Duncan, confirmando la decisión.

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En el equipo de los Topos, Heather reaccionó de inmediato al ver desde Cody.

"Yo será el chef en jefe", dijo Heather con autoridad, caminando hacia el camión sin esperar respuesta.

Beth la miraba con cierta incomodidad, mientras Leshawna se puso a su lado y le susurró:

"Ignórala, no vale la pena discutir", dijo Leshawna, intentando calmarla.

Heather, sin embargo, ya había tomado el mando, convencida de que nadie más podía hacerlo.

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Confesionario de Cody

Cody apareció sentado en la cabina de confesiones, con la mochila aún colgada en su hombro.

"Bueno... supongo que me lo busqué", dijo Cody, encogiéndose de hombros. "No me molesta, en realidad hace las cosas más interesantes. Cocinar solo contra todos... suena divertido."

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Confesionario de Heather

Heather entró al confesionario con gesto molesto, cruzando los brazos.

"Que Cody fuera enviado a otra tarea es ridículo. Hubiera sido un regalo tenerlo en este desafío, pero bueno... ahora yo tomo el mando. Es necesario. Estamos en una racha de derrotas y, seamos honestos, todos los demás son inútiles."

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La cámara regresó a la playa, mostrando a los equipos organizándose: los Bagres emocionados con su menú italiano, los Topos bajo el mando férreo de Heather, y Cody desapareciendo en el bosque, listo para enfrentar su propio reto en solitario.

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Heather llegó al camión con paso firme, tomando el mando de inmediato.

"Necesito que cada uno lleve estos ingredientes", dijo Heather, señalando cajas y bolsas como si fuera una general en plena batalla.

Noah, junto a Gwen, la miró con sarcasmo.

"Genial", dijo Noah. "Apenas se va el héroe y ya tenemos a la reina del caos entrando por la ventana."

Gwen soltó una risa breve, mientras Heather lo ignoraba y seguía repartiendo órdenes.

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Los equipos comenzaron a entrar a la cocina con los ingredientes. Los primeros fueron los Bagres , organizados por Geoff. Se detuvo frente a la mesa y miró a todos con entusiasmo.

"Tenemos tres platos y seis personas", dijo Geoff. "Así que vamos a hacer parejas."

DJ levantó la mano con seguridad.

"Yo sé hacer salsa para pasta", dijo DJ.

Bridgette sonrió y se acercó.

"Yo puedo hervir la pasta", dijo Bridgette.

"Perfecto, primer equipo", dijo Geoff, satisfecho.

Harold levantó la voz enseñada.

"Yo sé preparar un antipasto", dijo Harold.

Geoff lo miró y se acercó.

"Me uno a ti", dijo Geoff, formando el segundo equipo.

Eso dejó a Duncan y Courtney juntos. Duncan entusiasmado con picardía y lanzó una broma con tono coqueto.

"Bueno, Courtney, parece que nos toca ser la pareja perfecta", dijo Duncan.

Courtney lo miró con seriedad y cruzó los brazos.

"No hables. No haré equipo contigo", dijo Courtney.

Geoff se interpuso rápidamente, levantando las manos.

"Courtney, hazlo por el equipo, por ganar", dijo Geoff con firmeza.

Courtney suspendió, y al final aceptó. Duncan le lanzó una sonrisa confiada, y Geoff le devolvió otra, satisfecho de haber calmado la tensión.

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Confesionario de Courtney

Courtney apareció en la cabina de confesiones, visiblemente molesta.

"Duncan es antipático, nunca se lava las manos..." dijo Courtney, mientras la grabación se adelantaba porque no dejaba de quejarse.

"...tener lentes oscuros no te hace genial..." (adelanto).

Finalmente, se tocó la frente con pesar.

"¿Por qué no me pudo tocar con Cody?" dijo Courtney, suspirando frustrada.

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En la cocina, Geoff regresó de la cabaña cargando toda la ropa de Harold. Se acercó a DJ con una sonrisa cómplice.

"Ya la tengo", dijo Geoff.

DJ asintió y tomó una cubeta de agua. Caminó hacia Harold y, por "accidente", la dejó caer encima de él. Harold gritó, empapado y molesto.

"¡Oigan, qué les pasa!" dijo Harold, sacudiéndose.

Geoff lo miró con calma y le respondió con tono burlón:

"Mejor ve a cambiarte".

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Mientras tanto, el equipo Topo empezaba a acomodar sus ingredientes. Heather, como chef en jefe, repartía órdenes con autoridad.

"Gwen y Lindsay, ustedes harán el pastel flambe invertido con avellanas y cítricos", dijo Heather.

Lindsay levantó la mano con duda.

"¿Sabes cómo se hace la cosa flambeada volteada?" dijo Lindsay, mirando a Gwen.

Gwen la miró con cara de "no tengo idea", dejando claro que estaban perdidas desde el inicio.

En ese momento, Owen entró cargando una montaña de naranjas. Empujó sin querer a Heather, que estuvo a punto de caer, pero Noah la alcanzó justo a tiempo. Heather se recompuso y señaló con firmeza.

"Owen y Noah, ustedes harán las costillitas", dijo Heather.

Luego giró hacia Leshawna y Beth.

"Ustedes harán los pinchos de piña."

Leshawna levantó la mano con seguridad.

"Yo sé hacer un cóctel de piña que le bajará las medias al diablo", dijo Leshawna, con orgullo.

Heather la miró con una sonrisa falsa y respondió con tono directo y grosero:

"En serio, grandioso. Pero como soy la chef en jefe, te vas a apegar a mi plan. Y mi plan es piña en pinchos".

Leshawna la miró con incredulidad, mientras Beth bajaba la cabeza para evitar quedar atrapada en la tensión.

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Cody avanzaba solo por el bosque, revisando el mapa que Chris le había entregado.

"Primer ingrediente... huevos de ave prehistórica", dijo Cody en voz baja, leyendo la anotación.

De pronto, escuchó un grasnido fuerte. Al levantar la vista, vio a varias aves enormes mirándolo desde las ramas. Cody se llevó la mano a la nuca y soltó una sonrisa nerviosa.

"Carajo... las malditas me recuerdan por las piedras que les lancé", dijo Cody, antes de sonreír con más confianza. "Será divertido."

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Mientras tanto, en la cocina, DJ y Bridgette trabajaban juntos. DJ preparaba la salsa para la pasta mientras Bridgette vigilaba la olla con el agua hirviendo. Geoff pasó cerca de ellos, mirándolos con atención, y luego se alejó.

DJ se inclinó hacia Bridgette con voz baja.

"Parece que le gustas a Geoff", dijo DJ.

Bridgette sonriendo con calma.

"Tal vez... es simpático. Pero no creo fijarme en él", dijo Bridgette.

DJ pensó en silencio, mirando a su amigo a lo lejos.

Pobre de Geoff... pensó DJ, con cierta tristeza.

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Geoff regresó poco después, acercándose directamente a Bridgette.

"Te ves muy bien cocinando", dijo Geoff con entusiasmo. "Algo así como la súper sexy mamá de mi amigo Evan".

Bridgette se detuvo de golpe, girando hacia él con una expresión seria.

"¿Disculpa?" dijo Bridgette, con voz seca.

DJ reaccionó rápido, tomando a Geoff por el hombro y empujándolo hacia la salida.

"Ve a traer tomates", dijo DJ con firmeza.

Geoff levantó las manos en señal de rendición.

"Está bien, pero te veo después, Bridgette", dijo Geoff, guiñando un ojo antes de marcharse.

Bridgette lo miró irse y negocio con la cabeza, volviendo a concentrarse en la pasta.

"Qué desastre..." murmuró Bridgette, mientras seguía cocinando.

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Carajo...

El bosque se transformó en un campo de guerra. Cody corría entre los nidos, esquivando las garras que descendían como cuchillas desde el cielo. Las aves prehistóricas graznaban con furia, un sonido grave y áspero que vibraba en el aire como un rugido disfrazado. El suelo crujía bajo sus pasos, las ramas se quebraban, y cada sombra parecía esconder un nuevo ataque.

El primer nido estaba sobre un tronco inclinado, construido con ramas gruesas y hojas secas. Cody se lanzó hacia él, trepando con rapidez, sus manos resbalando en la corteza húmeda. El graznido de una de las aves lo hizo girar la cabeza: venía directo hacia él, las alas abiertas como un manto oscuro. Cody se agachó, rodó por el tronco y sintió el viento del ataque rozarle la espalda. El ave se estrelló contra el suelo, levantando hojas y polvo, pero se reincorporó con un salto ágil.

Con un último esfuerzo, Cody alcanzó el nido. Sus manos temblaban mientras tomaba el primer huevo. Era pesado, cálido, con una textura rugosa que parecía guardar un secreto. Lo guardó en la mochila, ajustando las correas para que no se rompiera.

El graznido volvió, más fuerte. Otra ave descendió en picada, extendiendo sus garras hacia él. Cody giró sobre sí mismo y, usando la mochila como arma improvisada, la golpe con fuerza. El impacto fue brutal, desviando el ataque y mandando al animal al suelo. No perdió tiempo: corrió hacia otro nido, esquivando un pico que intentaba golpearlo, y consiguió más huevos, guardándolos con rapidez.

El ataque no cesaba. Una garra rasgó su camiseta, dejando la tela hecha jirones y un ardor en la piel. Cody apretó los dientes, manteniendo el ritmo, sin detenerse. Cada movimiento era una lucha contra el caos del bosque, cada paso un riesgo calculado.

El segundo huevo estaba en un nido más bajo, protegido por ramas afiladas que parecían lanzas. Cody se lanzó hacia él, rompiendo las ramas con los brazos, sintiendo las astillas clavarse en su piel. El graznido de las aves se volvió más cercano, más amenazante. Una garra rozó su espalda, rasgando la tela y dejando un ardor que lo hizo apretar los dientes.

El tercer huevo fue el más difícil. Estaba en un nido protegido por dos aves que graznaban furiosas, golpeando el suelo con sus garras. Cody respiró hondo, midió la distancia y corrió directo hacia ellas. Una lo atacó de frente, pero Cody giró sobre sí mismo y la golpeó con la mochila, mandándola al suelo. La otra intentó interceptarlo, pero Cody se deslizó bajo sus alas, levantando polvo y hojas. Con un salto desesperado, alcanzó el nido y tomó el tercer huevo.

El bosque estalló en caos. Las aves graznaban, volaban en círculos, lanzaban ataques desde todas direcciones. Cody corría entre los nidos, esquivando garras y picos, su ropa rasgada en varios lugares. El sudor le corría por la frente, mezclándose con la tierra que se pegaba a su piel. Cada paso era una lucha, cada movimiento un riesgo.

El aire estaba cargado de tensión. El graznido de las aves se mezclaba con el crujido de las ramas y el latido acelerado de su corazón. Cody sintió que el bosque entero estaba en su contra, que cada sombra escondía un ataque. Pero no se detuvo. Con los tres huevos en la mochila, ajustó las correas y corrió hacia el claro.

Una última ave descendió en picada, más grande que las demás, con plumas negras y ojos rojos. Cody la vio venir y entusiasmado, agotado pero desafiante.

"¿En serio? ¿Otra vez?" murmuró, levantando la mochila.

El choque fue brutal. La mochila golpeó al ave en el pecho, desviando su ataque. El animal cayó al suelo, revolcándose entre ramas rotas. Cody siguió corriendo, sin mirar atrás.

Finalmente, salió del área de los nidos. El bosque se abrió en un claro iluminado por el sol. Cody se detuvo, respirando con dificultad, su ropa desgarrada y cubierta de polvo. Abró la mochila y miró los huevos: intactos, pesados, brillando con un tono extraño.

"Primer ingrediente... listo", murmuró Cody, con una sonrisa cansada.

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Regresando a la cocina, Lindsay y Gwen trabajaron juntas en la preparación del pastel flambe invertido con avellanas y cítricos. Aunque se esforzaban en mantener la coordinación y se apoyaban mutuamente, ninguna estaba completamente segura de que la receta estuviera bien. Lindsay preguntaba con ingenio si el "flambe volteado" se hacía con fuego de verdad, mientras Gwen intentaba mantener la calma y seguir adelante, aunque en su interior dudaba tanto como ella.

Mientras tanto, Owen y Noah, encargados de las costillitas, salieron hacia el camión para buscar más ingredientes. Apenas se acercaron, un zumbido intenso los rodeó: un enjambre de abejas los atacó sin piedad. Ambos comenzaron a correr desesperados por la playa, agitando los brazos y gritando, pero las abejas los alcanzaron, picándolos varias veces. En un intento desesperado por escapar, se lanzaron al lago, sumergiéndose bajo el agua hasta que el enjambre se dispersó. Empapados y adoloridos, regresaron finalmente a la cocina, con marcas visibles de las picaduras y un gesto de sufrimiento que arrancó algunas risas nerviosas de sus compañeros.

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Confesionario de Heather

Heather apareció en la cabina de confesiones, con los brazos cruzados y una calculadora de expresión.

"Las cosas van bien", dijo Heather con tono seguro. "Salvo por las picaduras de abejas en Noah y Owen, que casi los sacan de la competencia. Pero mientras yo esté al mando, no vamos a perder".

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La cocina improvisada de la isla estaba llena de movimiento. Los equipos se habían repartido sus tareas y el ambiente era una mezcla de tensión, risas y caos. Entre ollas, ingredientes y voces cruzadas, cada grupo intentaba mantener el control de su menú.

Courtney y Duncan habían quedado juntos, pero las cosas no fluían en absoluto. Desde el primer momento, la dinámica entre ellos fue un choque constante. Courtney, con su carácter perfeccionista y exigente, trataba de imponer orden en cada paso, mientras Duncan se dedicaba a burlarse de ella, lanzando comentarios sarcásticos y gestos exagerados.

"¡No pongas tanta sal, inútil!" dijo Courtney, arrebatándole el salero de las manos.

Duncan levantó las cejas y se sonrojó con burla.

"Relájate, princesa. Un poco de sal no mata a nadie... bueno, excepto a tu sentido del humor", dijo Duncan, soltando una carcajada.

Courtney lo miró con furia, apretando los dientes.

"¡No me llames princesa!" dijo Courtney, golpeando la mesa con la cuchara de madera.

El resto del equipo Bagre intentaba concentrarse en sus propias tareas, pero era imposible no escuchar la discusión. Geoff, que estaba preparando el antipasto junto a Harold, giró la cabeza y murmuró a DJ:

"Estos dos van a incendiar la cocina antes de terminar el plato".

DJ ascendiendo, intentando no reírse demasiado fuerte.

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En medio de esa tensión, la puerta de la cocina se abrió de golpe. Harold apareció, caminando con paso firme, pero con un detalle que nadie pudo ignorar: llevaba puesta únicamente su camisa y unos calzones rojos diminutos.

"¿Quién se robó mis pantalones cortos?" dijo Harold, con voz seria, mirando a todos los presentes.

El silencio dura apenas un segundo. Luego, el equipo Bagre se estalló en carcajadas. Geoff se dobló de la risa, DJ se cubrió la cara con las manos, y Owen, que acababa de entrar empapado por su encuentro con las abejas, se tiró al suelo riendo sin control.

"¡Hermano, parecen los calzones de mi abuelo!" dijo Duncan, entre risas, señalando el diminuto alzón rojo.

Courtney intentó mantener la compostura, pero no pudo evitar soltar una risa nerviosa.

"Harold, ¿en serio? ¿Así vas a cocinar?" dijo Courtney, tratando de sonar seria, pero con la voz quebrada por la risa.

Harold se cruzó de brazos, molesto.

"¡No es gracioso! ¡Alguien se llevó mis shorts y necesito saber quién fue!" dijo Harold, con el rostro rojo, aunque nadie sabía si era por la vergüenza o por el enojo.

Geoff, todavía riendo, levantó las manos.

"Tranquilo, Harold. Seguro aparecen... mientras tanto, disfruta el estilo retro", dijo Geoff, provocando otra ronda de carcajadas.

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En ese preciso momento, Chris apareció caminando por el pasillo, revisando cómo iban los equipos. Su sonrisa habitual se borró de inmediato al ver la escena. Se detuvo en seco, miró a Harold de arriba abajo y frunció el ceño con una expresión de asco.

"¿Qué... qué es esto?" dijo Chris, con voz cargada de repulsión.

Harold levantó la barbilla, tratando de mantener la dignidad.

"Estoy buscando mis cortos. Alguien los robó", dijo Harold, serio.

Chris lo miró por unos segundos más, luego se llevó la mano a la cara, como si quisiera borrar la imagen de su mente.

"Esto es... simplemente desagradable", dijo Chris, antes de girar y seguir caminando, murmurando algo sobre lo que estaba dispuesto a soportar por el rating del programa.

El equipo Bagre no podía parar de reír. Duncan se apoyó en la mesa, casi llorando de la risa.

"¡Harold, eres la estrella del show ahora mismo!" dijo Duncan, entre carcajadas.

Courtney, aunque intentaba mantener la seriedad, no pudo evitar soltar otra risa.

"Esto es ridículo... pero admito que es gracioso", dijo Courtney, sacudiendo la cabeza.

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Regresando con Cody, llegó al segundo punto marcado en el mapa: manzanas rojas . Al leerlo pensó que no sonaba complicado, casi un respiro después de lo anterior. Sin embargo, al acercarse al árbol cargado de frutos brillantes, un escalofrío recorrió su espalda. Sintió una presencia detrás de él, pesada, como si el aire se hubiera vuelto más denso.

Giró lentamente y lo vio: el Sasquatchanakwa , un coloso de tres metros cubierto de pelo morado, con unos ojos rojos encendidos de furia que lo atravesaban. La criatura parecía un monstruo salido de una pesadilla, cada músculo tensado, cada respiración un rugido grave.

Cody apenas alcanzó a murmurar:

"Carajo..."

El Sasquatchanakwa no esperaba. Con un rugido ensordecedor, se lanzó contra él, arrancando ramas y sacudiendo el suelo con su peso descomunal.

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Confesionario de Chris

"Bueno, esas manzanas no son cualquier fruta. Son conocidas como el manjar del monstruo. El árbol que las produce está custodiado por el Sasquatchanakwa, la criatura más temida de la isla. Pero hay que reconocerlo: Cody es lo suficientemente inteligente como para esquivar al monstruo y conseguirlas", dijo Chris.

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