LightReader

Chapter 103 - Capítulo 98 – Noveno Desafío (Parte 2)

Capítulo 98 – Noveno Desafío (Parte 2)

Heather caminaba con paso firme hacia la mesa donde trabajaban Leshawna y Beth. Beth estaba concentrada picando las pipas con cuidado, mientras Leshawna organizaba los ingredientes. Heather se inclinó sobre la tabla de cortar, observó los trozos y frunció el ceño.

"Esto no sirve, cambia de lugar. Beth, tú ve a otra estación", dijo Heather.

Beth levantó la mirada, sorprendida y asentada tímidamente.

"Está bien, si tú lo dices..." dijo Beth.

Pero Leshawna la detuvo, colocando una mano en su brazo.

"Un momento. A mí me parecen bien como están. No hay necesidad de cambiar nada", dijo Leshawna.

Heather arqueó una ceja, cruzando los brazos.

"Yo soy el chef en jefe. Si digo que algo no está bien, se cambia", dijo Heather.

Leshawna soltó una risa sarcástica.

"¿Chef en jefe? Eso te lo autoimpusiste tú solita. Nadie te eligió para mandar aquí", dijo Leshawna.

Heather dio un paso hacia adelante, con la mirada fría.

"Si no hay liderazgo, todo se convierte en un desastre. Y créeme, yo sé lo que hago", dijo Heather.

Beth miraba nerviosa entre ambas, sin saber qué hacer. Heather insistía en que los trozos estaban mal cortados, que la presentación debía ser perfecta. Leshawna replicaba que no había nada malo, que Heather solo quería imponer su voluntad.

"Además, soy alérgica a la piña. ¿Quieres que me ponga a cortar algo que ni siquiera puedo probar? No, gracias", dijo Leshawna.

Heather rodó los ojos, exasperada.

"Siempre tienes una excusa, Leshawna. Hazlo y punto", dijo Heather.

Finalmente, Beth y Leshawna terminaron por hacer los cortes como Heather pedía, aunque la tensión se podía cortar con un cuchillo. Heather se alejó con gesto triunfal, convencida de que había impuesto orden.

-----

En cuanto Heather salió de la cocina, Leshawna comenzó a despotricar a sus espaldas, sin contenerse.

"Gendrezucha, mandona, hipócrita... se cree la reina de la cocina, pero lo único que hace es fastidiar a todos. Algún día alguien le va a poner un alto", dijo Leshawna.

Beth la miró con una mezcla de nervios y complicidad.

"Tal vez deberíamos dejar que se calme", ​​dijo Beth.

Leshawna suspir, pero no baj la voz.

"Calmarse nada. Esa chica necesita que alguien le diga que no todo gire alrededor de ella", dijo Leshawna.

-----

El rugido del Sasquatchanakwa sacudió el bosque como un trueno. Cody apenas tuvo tiempo de levantar los brazos antes de que el gigante de tres metros se balanceara sobre él. El impacto fue brutal: el aire se llenó de hojas y polvo, y el suelo tembló bajo el peso de la criatura.

Cody retrocedió, levantando los puños. El monstruo lanzó un manotazo que habría partido un tronco en dos, pero Cody se agachó y respondió con un golpe directo al torso. Su puño se hundió en el pelaje morado, sintiendo la dureza de los músculos debajo. El Sasquatchanakwa gruñó, apenas inmutado, y levantó el brazo para golpearlo de nuevo.

Cody esquivó hacia un lado y lanzó una patada al muslo del gigante. El impacto resonó como un tambor, pero el monstruo apenas se tambaleó. Con un rugido, giró y trató de atraparlo con ambas manos. Cody se deslizó bajo su alcance y, aprovechando la cercanía, le dio un codazo en las costillas.

El Sasquatchanakwa rugió de dolor, retrocediendo un paso. Cody respiró con fuerza, el corazón latiendo como un tambor en su pecho.

"Vamos, grandote... ¿eso es todo?" murmuró Cody, levantando los puños.

El monstruo respondió con un golpe descendente, como un martillo. Cody rodó por el suelo, sintiendo el viento del impacto rozarle la espalda. El suelo se partió en pedazos donde el puño del Sasquatchanakwa cayó. Cody se levantó de inmediato y lanzó una serie de golpes rápidos: un puño al abdomen, otro al pecho, seguido de un codazo al hombro.

El gigante gruñó, sacudiéndose como si los ataques fueran simples picaduras. Con un movimiento veloz, barrió el aire con su brazo, golpeando a Cody en el costado. El impacto lo lanzó contra un tronco, haciéndolo soltar un gemido de dolor.

Cody se levantó tambaleante, sacudiéndose el polvo. El Sasquatchanakwa avanzaba con pasos pesados, cada uno retumbando como un tambor de guerra. Cody apretó los dientes y corrió hacia él, lanzando una patada voladora que impactó en el rostro del monstruo. El golpe lo hizo retroceder un instante, pero la furia en sus ojos rojos se intensificó.

El gigante rugió y lanzó un puñetazo directo. Cody lo bloqueó con ambos brazos, sintiendo el dolor recorrerle los huesos. Aprovechó la cercanía para girar y clavarle un codazo en la mandíbula. El Sasquatchanakwa retrocedió, sorprendido por la fuerza del ataque.

Cody no se detuvo. Avanzó con una ráfaga de golpes: puños al abdomen, patadas a las piernas, codazos a los brazos. Cada impacto resonaba en el bosque, mezclado con los rugidos del monstruo. El Sasquatchanakwa intentaba atraparlo, pero Cody se movía con rapidez, esquivando y contraatacando.

El aire se llenó de tensión. Las ramas se quebraban, las hojas caían como lluvia, y el suelo estaba marcado por los golpes del gigante. Cody respiraba con dificultad, el sudor corriendo por su frente, pero no bajaba los brazos.

El Sasquatchanakwa rugió de nuevo y lanzó un golpe devastador. Cody se agachó y respondió con una patada giratoria al costado del monstruo. El impacto lo hizo tambalear, pero no caer. El gigante levantó ambos brazos y los dejó caer como martillos, intentando aplastarlo. Cody rodó hacia un lado y se levantó, lanzando un codazo directo al pecho.

El monstruo retrocedió, gruñendo con furia. Cody levantó los puños, jadeando, pero con una sonrisa desafiante.

"Carajo... esto apenas empieza," dijo Cody, preparando el siguiente ataque.

-----

El rugido del Sasquatchanakwa resonaba como un trueno en el bosque. Cody, jadeando, levantó los puños de nuevo. El gigante avanzaba con pasos pesados, cada uno sacudiendo el suelo como si fueran martillazos.

El monstruo lanzó un golpe descendente, enorme y devastador. Cody saltó hacia atrás, apenas esquivando el impacto, y rodó por el suelo. Aprovechó el impulso para levantarse con una voltereta y lanzar una patada acrobática al rostro del Sasquatchanakwa. El pie impactó con fuerza, haciendo que el gigante retrocediera un paso.

El Sasquatchanakwa rugió, furioso, y respondió con un manotazo lateral. Cody se agachó, giró sobre sí mismo y le dio un codazo directo al abdomen. El golpe resonó, pero el monstruo apenas se inmutó. Con un movimiento brutal, levantó a Cody por el brazo y lo lanzó contra un tronco cercano. El impacto sacudió su cuerpo, pero Cody se levantó tambaleante, negándose a rendirse.

"Carajo... eres duro," murmuró Cody, levantando los puños otra vez.

El gigante cargó de nuevo. Cody corrió hacia él, esquivando el primer golpe y saltando para apoyarse en el hombro del Sasquatchanakwa. Usó el impulso para girar y clavarle una patada en la mandíbula. El monstruo rugió, sorprendido por la agilidad del ataque, y agitó los brazos para sacudirlo. Cody cayó al suelo, rodó y se levantó de inmediato, lanzando una ráfaga de puños rápidos al torso del gigante.

El Sasquatchanakwa retrocedió, gruñendo, pero su furia no disminuía. Con un rugido ensordecedor, levantó ambos brazos y los dejó caer como martillos. Cody saltó hacia un lado, rodó y se impulsó con una voltereta, lanzando un codazo giratorio al costado del monstruo. El impacto lo hizo tambalear, pero no caer.

El aire estaba cargado de tensión. Las ramas se quebraban, las hojas caían como lluvia, y el suelo estaba marcado por los golpes del gigante. Cody respiraba con dificultad, el sudor corriendo por su frente, pero no bajaba los brazos.

El Sasquatchanakwa rugió de nuevo y lanzó un golpe devastador. Cody se agachó y respondió con una patada giratoria al costado del monstruo. El impacto lo hizo tambalear, pero no caer. El gigante levantó ambos brazos y los dejó caer como martillos, intentando aplastarlo. Cody rodó hacia un lado y se levantó, lanzando un codazo directo al pecho.

El monstruo retrocedió, gruñendo con furia. Cody levantó los puños, jadeando, pero con una sonrisa desafiante.

-----

Cody respiraba con dificultad, el sudor corriendo por su frente, mientras el Sasquatchanakwa rugía con furia, golpeando el suelo con sus puños enormes. El bosque entero parecía temblar con cada movimiento del monstruo. Cody sabía que, por más que resistiera con puños, patadas y codazos, la diferencia de fuerza era abismal.

"Carajo... no basta con esto," murmuró Cody, apretando los dientes.

Fue entonces cuando decidió soltar un poco las riendas. Sintió cómo la energía recorría su cuerpo, un calor intenso que se concentraba en su brazo derecho. Poco a poco, la piel comenzó a brillar con un resplandor azul, como si una llama eléctrica se encendiera bajo su carne. El brillo iluminaba las ramas cercanas, reflejándose en los ojos rojos del Sasquatchanakwa, que gruñó al ver el cambio.

Cody levantó el brazo, ahora envuelto en esa luz azulada, y dio un paso hacia adelante. El monstruo lanzó un golpe brutal, pero Cody se movió con velocidad, esquivando con precisión. Cada ataque del Sasquatchanakwa pasaba rozando, destrozando troncos y levantando tierra, pero Cody se deslizaba entre ellos como una sombra, más rápido de lo que el gigante podía seguir.

Con un grito de esfuerzo, Cody se impulsó hacia adelante y descargó un golpe devastador con su brazo azul. El impacto resonó como un trueno, un estallido de energía que sacudió el aire. El puño golpeó directo en el pecho del Sasquatchanakwa, y el monstruo salió volando hacia atrás, estrellándose contra varios árboles que se quebraron bajo su peso.

El rugido del gigante se apagó en un gemido grave. El Sasquatchanakwa cayó al suelo, noqueado, su cuerpo inmenso inmóvil entre las ramas rotas. El bosque quedó en silencio, como si todo contuviera la respiración.

Cody bajó el brazo, jadeando, el brillo azul apagándose lentamente. Miró al monstruo inconsciente y luego al árbol de manzanas. Sin perder tiempo, corrió hacia él, recogió las frutas rojas y las guardó en su mochila.

"Segundo ingrediente... conseguido," murmuró Cody, con una sonrisa cansada.

Sin mirar atrás, se lanzó a huir del claro, aprovechando el tiempo que le había dado su golpe para escapar del guardián de la isla.

-----

Regresando a la cocina, Leshawna notó que sus manos y antebrazos comenzaban a llenarse de ronchas rojas por la alergia a las piñas. El ardor era evidente y la molestia la hizo soltar un bufido. Caminó directamente hacia Heather, levantando los brazos para mostrarle las marcas.

"Mira, ¿qué esperas que yo haga ahora?" dijo Leshawna, con tono molesto, enseñando sus brazos irritados.

Heather la observó con calma, sin mostrar preocupación.

"Recomiendo que te rasques después de que ganemos. Vuelve a trabajar," dijo Heather, antes de girarse y marcharse con indiferencia.

La respuesta fue como gasolina en fuego. Leshawna apretó los puños, lista para lanzarse contra Heather, pero Beth y Lindsay la sujetaron de inmediato.

"¡Suéltame! ¡Esa mandona hipócrita se va a enterar!" dijo Leshawna, forcejeando mientras las chicas la mantenían quieta.

Heather, sin mirar atrás, siguió caminando con aire triunfal, lo que solo aumentó la furia de Leshawna.

-----

Mientras tanto, Harold seguía preparando el antipasto, todavía en ropa interior. Su diminuto calzón rojo era imposible de ignorar. Geoff y DJ se acercaron, tratando de contener la risa.

"Bro, tienes que ponerte ropa. Es antihigiénico cocinar con algo tan pequeño," dijo Geoff, riéndose.

DJ asintió, intentando sonar serio pero con una sonrisa en el rostro.

"Sí, Harold, no podemos servir comida así. Ponte algo decente," dijo DJ.

Harold frunció el ceño, molesto.

"¡Entonces devuélvanme mi ropa! No pienso cocinar así," dijo Harold, cruzando los brazos.

En ese momento, Duncan entró en la conversación, con su típica sonrisa burlona.

"Harold tiene razón. Si vuelves a la cabaña, encontrarás un short y un calzón limpio," dijo Duncan, con tono convincente.

Harold, aún molesto, decidió marcharse hacia la cabaña. Apenas salió, Geoff, DJ y Duncan se miraron entre sí y estallaron en carcajadas.

"¡No puedo creer que haya caído!" dijo Geoff, doblándose de la risa.

"Esto va a ser épico," agregó DJ, riendo a carcajadas.

-----

Harold llegó a la cabaña y encontró la ropa doblada sobre la cama. Sin sospechar nada, se puso el short y el calzón limpio. Pero apenas los ajustó, sintió un ardor enorme que lo hizo gritar.

"¡AAAAHHHH! ¡QUÉ DEMONIOS!" gritó Harold, saliendo corriendo de la cabaña con las manos en la cintura. El ardor era insoportable, como fuego en la piel.

Sin pensarlo, corrió directo hacia el lago y se lanzó de un brinco al agua, buscando alivio inmediato. El chapoteo resonó en toda la isla.

-----

Duncan, DJ y Geoff salieron de la cocina justo a tiempo para verlo entrar al lago de cabeza. Los tres se miraron y comenzaron a reír sin control. Duncan levantó un pequeño frasco y lo mostró con orgullo.

"La salsa extra picante... nunca falla," dijo Duncan, enseñando el frasco a DJ y Geoff, que se doblaban de la risa.

El lago se llenó de los gritos de Harold, mientras los tres se reían a carcajadas, sabiendo que su broma había funcionado a la perfección.

-----

Regresando con Cody, lo encontramos ahora en la costa del lago. El mapa en sus manos marcaba el último ingrediente: walleye del lago Wawanakwa. Al leerlo, Cody pensó que no debía ser tan complicado; después de todo, pescar un pez sonaba más sencillo que enfrentarse a aves prehistóricas o a un Sasquatchanakwa gigante.

Sin embargo, al levantar la mirada hacia el agua oscura y tranquila, supo de inmediato que no sería fácil. El lago tenía un aire extraño, como si guardara secretos bajo su superficie. Cody dio un paso hacia adelante, el viento frío golpeándole el rostro, y entonces lo vio: dos tiburones nadaban cerca de la orilla, como si lo hubieran estado esperando. Sus aletas cortaban el agua con precisión, y sus ojos brillaban con una ferocidad que le heló la sangre.

Cody apretó los dientes, sintiendo cómo la tensión le recorría el cuerpo.

"Carajo..." murmuró, con resignación.

Sabía que no podía retroceder. El desafío exigía ese último ingrediente, y sin él todo lo anterior habría sido en vano. Con decisión, abrió su mochila y sacó un cuchillo de hoja firme, el único arma que tenía para defenderse. Luego se colocó unos goggles, ajustándolos con rapidez, preparándose para sumergirse en el lago.

El agua frente a él parecía un campo de batalla silencioso. Los tiburones giraban en círculos, esperando el momento en que Cody entrara. El reflejo del sol sobre la superficie hacía que el lago brillara, pero debajo se escondía la amenaza. Cody respiró hondo, ajustó el cuchillo en su mano y se inclinó hacia adelante, listo para lanzarse.

-----

De nuevo en la cocina, Lindsay y Gwen ya casi terminaban el pastel flambe invertido. Ambas trabajaban con cuidado, aunque la inseguridad era evidente en sus gestos. Heather, con su habitual aire de superioridad, se acercó a revisar el progreso.

"¿Todavía no acaban su parte?" dijo Heather, arqueando una ceja.

Lindsay levantó la cabeza con una sonrisa ingenua.

"Usé toda la base del flambe... pero no flambea," dijo Lindsay, con tono inocente.

Heather la miró con incredulidad.

"¿Lo encendiste?" dijo Heather, cruzando los brazos.

Lindsay abrió los ojos sorprendida y soltó un pequeño "Oh...", reconociendo que no sabía que eso se tenía que hacer. Gwen se llevó la mano a la frente, frustrada, mientras Heather suspiraba con impaciencia.

"Dios mío, ¿cómo esperan ganar así?" dijo Heather, tomando un encendedor de la mesa.

Con gesto decidido, lo acercó al pastel. En cuanto lo encendió, una enorme llama explotó hacia su rostro. Heather retrocedió con un grito, agitando las manos. No salió herida, pero el fuego le quemó las cejas en un instante. El pastel quedó arruinado, carbonizado en la superficie.

Gwen y Lindsay se miraron, intentando contenerse, pero la escena era demasiado absurda. Ambas estallaron en risas, doblándose sobre la mesa.

"¡Oh por Dios, Heather!" dijo Gwen, riendo.

"¡Ya no tienes cejas!" dijo Lindsay, entre carcajadas.

Heather, furiosa, tomó un espejo de mano y se miró con desesperación. El reflejo confirmó lo que temía: sus cejas habían desaparecido por completo.

"¡Esto es un desastre!" gritó Heather, con voz aguda.

Sin perder tiempo, levantó la voz en dirección a la cocina.

"¡Owen! ¡Ve por mi maquillaje, ahora!" dijo Heather, con tono autoritario.

Owen, que todavía estaba nervioso por las picaduras de abejas que había sufrido antes, se sobresaltó al escucharla.

"¿Maquillaje? ¡Pero... las abejas...!" dijo Owen, con voz temblorosa, mirando alrededor como si esperara otro ataque.

Heather lo fulminó con la mirada, sin paciencia para sus miedos.

"¡No me importa! ¡Corre!" dijo Heather, señalando la salida.

Owen obedeció, aunque con pasos inseguros, mientras Gwen y Lindsay seguían riendo a carcajadas detrás de ella. Heather, sin cejas y con el pastel quemado frente a sí, apretó los dientes, decidida a recuperar el control aunque la situación fuera cada vez más ridícula.

-----

Leshawna se acercó con una risa burlona, todavía molesta por la actitud mandona de Heather.

"Necesito un descanso, chica," dijo Leshawna, cruzando los brazos con una sonrisa desafiante.

Heather la miró con frialdad, arqueando las cejas... o mejor dicho, el lugar donde solían estar.

"Yo necesito cejas, pero no podemos tener lo que deseamos," dijo Heather, con tono sarcástico, girándose para marcharse.

El comentario dejó a Leshawna con la sangre hirviendo, apretando los puños mientras la veía alejarse.

-----

Confesionario de Leshawna

"¡Heather necesita que alguien le enseñe a respetar! Se cree la reina del mundo, pero no es más que una mandona hipócrita. Algún día voy a asegurarme de que aprenda la lección," dijo Leshawna, con gesto firme y mirada llena de determinación.

-----

Cody estaba encima de un tiburón, aferrado con fuerza a su lomo mientras descargaba puñetazos contra la dura piel del animal. El agua salpicaba a cada movimiento, y el rugido del lago se mezclaba con los golpes desesperados. El tiburón se agitaba con violencia, intentando sacudírselo de encima, pero Cody mantenía el equilibrio, golpeando una y otra vez.

De pronto, el segundo tiburón emergió del agua con un salto brutal, las fauces abiertas y los dientes brillando bajo la luz. Se lanzó directo hacia la cabeza de Cody, intentando morderlo. Cody giró en el último instante, esquivando el ataque por centímetros, sintiendo el aire cortado por las mandíbulas.

El tiburón que montaba se debilitó tras los golpes y, con un último puñetazo, Cody logró noquearlo. El animal se hundió lentamente, inconsciente, mientras Cody se impulsaba hacia atrás para evitar quedar atrapado.

Pero el segundo tiburón no dio tregua. Con un movimiento rápido, intentó morderle el brazo. Cody reaccionó con reflejos agudos, retirando el brazo justo a tiempo. En lugar de retroceder, se lanzó hacia el costado del animal y, con ambas manos, sujetó su aleta trasera.

El tiburón se agitó con furia, pero Cody apretó los dientes y se aferró con toda su fuerza. El agua burbujeaba alrededor mientras el animal intentaba liberarse, pero Cody lo obligaba a descender, llevándolo hacia la profundidad del lago. La presión aumentaba, el entorno se oscurecía, y el combate se transformaba en una lucha de resistencia bajo el agua.

El lago Wawanakwa se volvía un campo de batalla silencioso, con Cody y el tiburón sumergiéndose cada vez más, la tensión creciendo a cada segundo.

-----

Regresando a la cocina, Harold apareció ahora vestido con una pijama holgada de colores chillones. Apenas cruzó la puerta, los chicos estallaron en risas, lanzando bromas sobre su atuendo. Harold, con gesto serio, levantó la voz.

"Es lo único que me queda. Así que si quieren verme desnudo, denme su mejor golpe," dijo Harold, cruzando los brazos con firmeza.

Duncan se dobló de la risa y lo señaló con burla.

"Solo deja de tirar tus calzones por toda la cabaña y te dejaremos en paz," dijo Duncan, aún riendo.

Harold frunció el ceño, negando con la cabeza.

"¡No son míos!" dijo Harold, con tono molesto.

Duncan levantó las manos, resignado.

"Bueno, lo intenté," dijo Duncan, encogiéndose de hombros.

En ese momento, Geoff apareció con una bandeja llena de sándwiches recién preparados.

"¡Hora de comer, chicos!" dijo Geoff, ofreciendo al grupo.

Harold, emocionado, se acercó de inmediato.

"¡Me muero de hambre!" dijo Harold, tomando uno de los sándwiches y dándole una gran mordida.

Pero apenas lo probó, su expresión cambió por completo.

"¡Puaj! Esto sabe a sudor y loción," dijo Harold, con gesto de asco.

Confundido, revisó el interior del sándwich y encontró algo inesperado: un calzón sucio escondido entre el pan y los ingredientes. Harold soltó un grito horrorizado.

"¡Qué asco! ¡El peor sándwich del mundo!" dijo Harold, arrojando el plato al suelo.

Los Bagres no pudieron contenerse. Duncan, DJ y Geoff se doblaron de la risa, mientras Owen se tiraba al suelo riendo sin control.

Geoff, todavía riendo, levantó la voz.

"Te devolveremos toda tu ropa cuando admitas tu culpa," dijo Geoff, señalando a Harold con una sonrisa traviesa.

Harold, rojo de furia y vergüenza, apretó los puños mientras el resto del equipo seguía carcajeándose a su costa.

-----

Owen salió corriendo de la cocina rumbo a la cabaña, obedeciendo la orden de Heather de traer su maquillaje. Apenas había avanzado unos metros cuando el zumbido familiar lo hizo estremecerse: un enjambre de abejas volvía a perseguirlo, revoloteando tras él como si lo hubieran marcado desde antes.

"¡No otra vez! ¡Déjenme en paz!" gritó Owen, agitando los brazos mientras corría desesperado hacia la cabaña.

Las abejas lo rodeaban, picando el aire con insistencia. Justo cuando parecía que lo alcanzarían, apareció Noah con una manguera que había encontrado cerca de la entrada. Con calma, abrió la válvula y lanzó un chorro de agua directo hacia el enjambre.

"Relájate, grandote. Nada que un poco de agua no pueda arreglar," dijo Noah, mientras el chorro dispersaba a las abejas.

Owen se detuvo, jadeando, con el maquillaje aún en sus manos.

"¡Bro, me salvaste la vida!" dijo Owen, abrazando a Noah con fuerza, aunque empapándolo en el proceso.

Noah rodó los ojos, intentando zafarse.

"Sí, sí... ahora vamos antes de que vuelvan," dijo Noah, cerrando la manguera.

Ambos regresaron a la cocina, todavía empapados, con el maquillaje en las manos. Heather los esperaba con impaciencia, mientras Gwen y Lindsay seguían riéndose por lo de las cejas.

"Lo conseguimos... aunque no sabemos por qué, pero las abejas nos están cazando," dijo Owen, dejando el maquillaje sobre la mesa.

Noah asintió, sacudiéndose el agua de la ropa.

"Es como si tuvieran algo contra nosotros. No sé qué hiciste, Owen, pero parece personal," dijo Noah, con tono sarcástico.

Heather recibió finalmente el maquillaje que tanto había exigido, todavía furiosa por haber perdido sus cejas. Apenas lo tuvo en las manos, Leshawna apareció con una sonrisa burlona y, con un empujón, se lo arrebató.

"¡Dámelo!" dijo Heather, intentando recuperarlo.

Pero Leshawna ya lo había lanzado hacia Beth.

"¡Atrápalo!" dijo Leshawna, riendo.

Beth lo sostuvo por un instante, sorprendida, pero antes de que pudiera reaccionar Heather ya estaba corriendo hacia ella. Beth, nerviosa, lo lanzó a Lindsay.

"¡Tu turno!" dijo Beth, con voz temblorosa.

Lindsay lo recibió confundida, mirando el maquillaje sin saber qué hacer.

"¿Y ahora qué hago con esto?" dijo Lindsay, insegura.

Heather se acercaba rápidamente, pero Leshawna intervino de nuevo, arrebatándole el maquillaje a Lindsay y, sin pensarlo dos veces, lo lanzó directo al congelador.

"¡A ver si lo encuentras ahí!" dijo Leshawna, con tono desafiante.

Heather, desesperada, corrió hacia el congelador y entró para recuperar su maquillaje. Pero en cuanto lo tuvo en las manos, Leshawna cerró la puerta y la encerró dentro.

"¡No pueden hacer esto! ¡Soy la chef en jefe! ¡Tienen que sacarme de aquí!" gritó Heather desde adentro, golpeando la puerta con furia.

Lindsay, con gesto preocupado, dio un paso hacia la puerta.

"Tal vez deberíamos sacarla..." dijo Lindsay, insegura.

Pero Leshawna la detuvo con firmeza, mientras Beth asentía a su lado.

"No, se lo merece. Que aprenda a no mandar como si fuera la reina," dijo Leshawna, cruzando los brazos.

Beth agregó con una sonrisa tímida:

"Sí, Heather necesita un poco de frío para bajarse de su nube."

Heather seguía gritando desde dentro del congelador, mientras Lindsay miraba nerviosa, atrapada entre la compasión y la presión de sus compañeras.

-----

Confesionario de Lindsay

Lindsay apareció en la cabina, jugando nerviosa con su cabello mientras hablaba ante la cámara.

"No sé qué hacer... Heather es mi amiga, y aunque sea mandona, nadie debería estar encerrado en un congelador. Pero tampoco puedo con Leshawna y Beth, ellas son muy fuertes y siempre me dicen qué hacer. Me siento atrapada", dijo Lindsay, con un gesto de confusión y tristeza.

-----

Mientras tanto, Duncan y Courtney terminaron de preparar sus canelones. La tensión entre ellos era evidente, pues seguían discutiendo incluso mientras trabajaban.

"Lo estás haciendo mal, Duncan. No puedes poner la misma cantidad de relleno a todos, cada uno necesita equilibrio", dijo Courtney, con tono firme.

Duncan soltó una risa burlona, ​​encogiéndose de hombros.

"Deberías dejar de ser tan estirada y relajarte un poco", dijo Duncan.

Courtney lo miró con seriedad, sin perder la compostura.

"Eso no importa. Yo soy así, y así me gusta ser", dijo Courtney, con voz segura.

Duncan arqueó una ceja y sonriendo con picardía.

"Pues no conseguirías pareja siendo tan estirada... si no fueras linda coqueteando", dijo Duncan, con tono provocador.

Courtney no respondió. Su mirada se perdió por un instante, pensando en alguien más... cierto chico de labios dulces que la comprensión de verdad.

Duncan la observó, notando su distracción, y decidió romper el momento. Con una sonrisa traviesa, tomó un poco de relleno y se lo lanzó directo a la cara.

Courtney reaccionó de inmediato, sorprendida, y sin pensarlo le arrojó una vasija llena de relleno que le cayó en la cabeza. El impacto fue tan ridículo que Duncan quedó cubierto, y Courtney no pudo contenerse: estalló en una risa sincera, fuerte, que llenó la cocina.

Duncan, con relleno escurriendo por su cabello, también comenzó a reír. Por un instante, la discusión se transformó en un juego, y ambos olvidaron sus diferencias.

-----

Confesionario de Duncan

Duncan apareció en la cabina con su sonrisa burlona, ​​los brazos cruzados y la mirada relajada.

"Esa Courtney me desespera... pero me gusta eso en una chica", dijo Duncan, con un tono entre divertido y desafiante, dejando claro que la tensión con ella era parte de lo que lo mantenía interesado.

----

Confesionario de Courtney

Courtney entró al confesionario con gesto serio, aunque sus palabras estaban cargadas de ironía.

"¿Duncan y yo? Claro, estoy muy segura... ni en un millón de años, por favor. Cuando los cerdos vuelen, tal vez. Además, yo solo estoy esperando a que cierto chico no aguante más", dijo Courtney, con una sonrisa misteriosa, dejando entrever que sus pensamientos estaban en alguien más, alguien que la entendía de verdad.

-----

More Chapters