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Chapter 104 - Capítulo 99 – Noveno Desafío (Parte 3)

Capítulo 99 – Noveno Desafío (Parte 3)

El ambiente estaba cargado de risas y discusiones, pero todo se detuvo de golpe cuando Cody apareció en la puerta. Todos giraron la cabeza para mirarlo.

Su ropa estaba rota, empapada, y colgaba de su cuerpo como trapos desgastados. Llevaba la mochila a la espalda, pesada, como si cargara más que simples ingredientes. Su piel mostraba marcas y rasguños, testigos de la batalla que había librado en el lago. El agua aún goteaba de su cabello, y su respiración era lenta, cansada.

El silencio se apoderó de la cocina. Nadie dijo nada al principio, sorprendidos por su estado. Cody avanzó unos pasos, dejando un rastro húmedo en el suelo, y apoyó la mochila sobre la mesa con un golpe seco.

La tensión era palpable: todos sabían que había enfrentado algo más que un simple pez.

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Cody entró a la cocina empapado, con la ropa rota y la mochila colgando de su espalda. Sus pasos pesados llamaron la atención de todos, y Gwen fue la primera en acercarse.

"¿Qué te pasó?" preguntó Gwen, con gesto preocupado.

Cody, aún sonriendo a pesar de las marcas en su cuerpo, respondió con calma.

"Una loca aventura... pero te la cuento después, que voy tarde," dijo, dejando la mochila sobre la mesa y sacando los ingredientes.

Sin perder tiempo, Cody comenzó a cocinar. El reloj corría en su contra, pero Noah, Owen y Lindsay se quedaron a ayudarlo, mientras los demás se dirigían a preparar la mesa para Chris y adornar un poco el comedor.

Cody mezclaba y cortaba con rapidez, y en medio de la tensión miró a Lindsay.

"¿Ya terminaron ustedes?" preguntó Cody, sin dejar de mover las manos.

Lindsay asintió con entusiasmo, con una sonrisa amplia.

"¡Sí! Ya acabamos, y quedó súper lindo," dijo, emocionada.

Cody sonrió brevemente, pero pronto notó a Owen. El grandote no dejaba de mirar las costillitas que habían preparado antes, con los ojos fijos en la bandeja como si fueran un tesoro. Noah, a su lado, trataba de detenerlo, empujándole el brazo cada vez que intentaba acercarse.

"Owen..." dijo Cody, llamando su atención. El chico levantó la mirada, sorprendido. Cody tomó un poco de lo que estaba preparando y se lo ofreció.

"Prueba esto."

Owen lo tomó con gusto y, al probarlo, su expresión cambió de inmediato.

"¡Está buenísimo!" dijo Owen, con la boca llena, olvidándose por completo de las costillitas.

Noah soltó un suspiro de alivio, agradecido.

"Gracias, Cody. Me estaba volviendo loco tratando de que no se las comiera," dijo Noah, con tono sincero.

Cody asintió, concentrado en su plato, mientras el equipo se mantenía unido en esos últimos minutos de cocina, cada uno aportando lo que podía para que el reto saliera adelante.

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Mientras removía los ingredientes con rapidez, Cody continuó hablando con Lindsay, intentando mantener la calma a pesar del cansancio.

"Oye... ¿y Heather? No la he visto desde que llegué," preguntó Cody, sin apartar la vista de la olla.

Lindsay bajó la mirada y respondió con un tono incómodo, nada emocionado.

"Pues... Leshawna y Beth la encerraron en el congelador. Yo no estoy de acuerdo con eso, pero no me dejaron hacer nada," dijo, con un gesto de incomodidad.

Las palabras golpearon a Cody como un eco del pasado. De pronto, los recuerdos le vinieron a la mente: sabía que eso iba a pasar, pero lo había olvidado en medio de la locura de los retos. Su respiración se volvió más pesada, y su rostro comenzó a tensarse. La sonrisa que había mostrado antes se desvaneció poco a poco, reemplazada por una expresión molesta que se intensificaba con cada segundo.

Noah, que estaba a su lado cortando verduras, lo miró de reojo y frunció el ceño.

"Whoa... ¿qué le pasa?" murmuró, sorprendido.

Owen, que aún saboreaba lo que Cody le había dado, se detuvo con la boca llena, mirando a Cody con ojos abiertos.

"Bro... nunca te había visto así," dijo Owen, tragando con dificultad.

Lindsay, nerviosa, retrocedió un poco, notando el cambio en su expresión.

"Cody... ¿estás bien?" preguntó, con voz insegura.

El ambiente en la cocina se volvió más pesado. El silencio de Noah, Owen y Lindsay reflejaba la sorpresa de ver a Cody molesto, un lado que rara vez mostraba. El recuerdo de Heather encerrada en el congelador lo había tocado más de lo que cualquiera esperaba.

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Cody corrió directo al congelador, decidido a sacar a Heather de allí. Al intentar abrir la puerta, notó que la chapa estaba rota, trabada de tal manera que no cedía. Desde dentro, podía escuchar la voz de Heather, temblando de frío, golpeando la puerta con desesperación.

"¡Sáquenme de aquí! ¡Me estoy congelando!" gritaba Heather, su voz quebrada por el frío.

Cody apretó los dientes, pensando un momento. Sabía que aún no podía mostrar su energía azul, no era el momento. Así que, con pura fuerza, levantó el puño y comenzó a golpear la puerta una y otra vez. Cada impacto resonaba en la cocina, el metal vibraba con fuerza, pero la chapa seguía resistiendo.

"¡Vamos... abre!" murmuraba Cody entre jadeos, descargando puñetazo tras puñetazo.

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POV de Lindsay

Lindsay observaba desde un rincón, con los ojos muy abiertos. Veía a Cody golpear la puerta con una intensidad que nunca había visto en él. Su rostro estaba serio, molesto, y cada golpe parecía más fuerte que el anterior.

De pronto, Lindsay notó algo extraño. Al mirar al suelo, vio una mancha roja extenderse lentamente. Era sangre, cayendo desde los nudillos de Cody, que se habían abierto por los golpes repetidos contra el metal.

"¡Oh no... Cody!" pensó Lindsay, llevándose las manos a la boca, sorprendida y preocupada.

El ambiente se volvió más pesado. Heather seguía gritando desde dentro, Cody no dejaba de golpear, y la sangre en el suelo mostraba lo lejos que estaba dispuesto a llegar para sacarla.

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Cody, con los nudillos ensangrentados, dio el último golpe y la puerta del congelador cedió con un estruendo metálico. El aire helado salió disparado hacia la cocina, y Cody entró de inmediato.

Heather estaba en un rincón, temblando de frío, con la piel pálida y un tono azulado en los labios. Sus brazos estaban cruzados sobre el pecho, intentando conservar calor, pero apenas podía sostenerse.

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POV de Heather

Los golpes habían resonado como un tambor desde dentro del congelador. Cada impacto le daba esperanza, aunque el frío la estaba consumiendo. Cuando la puerta finalmente se abrió, lo primero que vio fue la silueta de Cody entrando con fuerza. Antes de poder decir nada, él se inclinó y la abrazó con firmeza, levantándola del suelo. El calor de su cuerpo contrastaba con el hielo que la rodeaba, y por primera vez en minutos, Heather sintió alivio. Cody no dijo nada, solo la sostuvo y la sacó de allí con determinación.

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Cody la llevó rápidamente por los pasillos hasta la enfermería. El chef estaba allí, revisando utensilios, pero al verlos entrar dejó todo de lado. Heather fue colocada en una camilla, y el chef comenzó a revisarla de inmediato, palpando sus brazos, midiendo su temperatura y preparando mantas para cubrirla.

"Está muy fría, pero la vamos a estabilizar," dijo el chef con voz firme, mientras comenzaba el tratamiento.

Cody se quedó a un lado, respirando con dificultad, observando cómo Heather era atendida. Sus manos aún sangraban por los golpes contra la puerta, pero no parecía importarle. Lo único que le preocupaba era que Heather se recuperara.

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La cocina estaba llena de voces y platos terminados, pero todo se detuvo cuando Cody regresó. Sus pasos eran pesados, su mirada dura, y los vendajes improvisados en sus nudillos hablaban de lo que acababa de hacer. Nadie dijo nada, hasta que la puerta volvió a abrirse y entraron Leshawna y Gwen.

Cody se paró frente a Leshawna, bloqueando su paso. Su voz salió áspera, cargada de rabia.

"¿Qué carajo te pasa? ¿Encerrar a alguien en un congelador por más de una hora? Eso no es castigo, eso es estupidez. ¿Qué clase de persona hace algo tan miserable?"

El golpe verbal fue directo. Gwen abrió los ojos sorprendida, Lindsay se llevó las manos a la boca, y hasta Duncan dejó de bromear.

Leshawna arqueó las cejas, molesta.

"¿Y tú quién te crees para venir a gritarme? Heather se lo merece. Siempre trata a todos como basura, siempre se cree mejor que los demás. ¡Alguien tenía que darle una lección!"

Cody soltó una risa seca, sin humor.

"¿Una lección? No, Leshawna. Lo que hiciste fue mostrar lo poco que vales. Encerrar a alguien en un congelador no demuestra fuerza, demuestra que no tienes cerebro. ¿Así es como resuelves problemas? Con crueldad barata."

Leshawna lo señaló con dureza, su voz vibrando de rabia.

"¡No me vengas con sermones! Tú solo quieres jugar al héroe, como si fueras mejor que todos. Pero en realidad eres un poco hombre tratando de llamar la atención de otra chica. Todo porque la cosa en tus pantalones no puede quedarse quieta y tu novia no te da lo suficiente para calmarte."

Cody se inclinó hacia ella, con una sonrisa torcida.

"¿Eso es lo mejor que tienes? Atacar mi relación. Pues escucha bien: prefiero tener problemas de pareja que convertirme en alguien como tú. Una gritona con complejo de barrio que cree que gritar más fuerte la hace importante. ¿Sabes qué eres? Una caricatura de líder, alguien que solo sabe imponer miedo porque no tiene nada más."

Leshawna dio un paso adelante, alzando la voz.

"¡Débil eres tú! Siempre jugando al héroe, rodeándote de mujeres aunque tienes novia. ¿Qué clase de tipo necesita tantas chicas alrededor para sentirse importante?"

Cody la miró con furia, y esta vez no se contuvo.

"¿Y qué clase de mujer cree que el respeto se gana encerrando a alguien? Tú no eres fuerte, Leshawna, eres insegura. Te escondes detrás de gritos porque sabes que sin ellos nadie te escucharía. Tu rabia no es fuerza, es miedo. Y lo peor es que ni siquiera lo admites."

Leshawna no se detuvo.

"¡No eres nadie, Cody! Sin Heather, sin tu novia, sin tus discursos, no eres nada. Solo un chico invisible que intenta ser protagonista."

Cody soltó un golpe verbal aún más cruel.

"Invisible, sí. Pero al menos no soy recordado como la idiota que encerró a su compañera en un congelador. Tú hablas de respeto, pero no respetas a nadie. Ni siquiera a ti misma. Eres un chiste, Leshawna. Un chiste que cree que puede mandar, pero en realidad solo sirve para hacer ruido."

Leshawna lanzó su ataque más personal.

"¡Eres patético, Cody! Siempre buscando salvar a mujeres porque no sabes cómo ser un hombre de verdad. Tu novia debería abrir los ojos y ver que solo eres un niño jugando a ser héroe."

Cody no titubeó, su voz se volvió más fría, más mordaz.

"¿Un hombre de verdad? Tú no sabrías reconocer uno aunque lo tuvieras enfrente. Vives creyendo que tu voz es suficiente para mandar, pero lo único que logras es cansar a todos. No eres líder, no eres justa, no eres fuerte. Solo eres una gritona con complejo de barrio que cree que el dolor de otros es una victoria. Y eso, Leshawna, te hace más débil que cualquiera de nosotros."

El silencio cayó como un peso. Leshawna respiraba agitada, Cody la miraba con firmeza, y los demás no sabían qué hacer. Gwen estaba paralizada, Noah mantenía a los demás atrás, Owen se mordía los labios nervioso, y Lindsay parecía a punto de llorar. La cocina se había convertido en un campo de batalla verbal, donde cada palabra era un golpe directo, sin filtros, buscando herir lo más profundo.

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El aire en la cocina estaba tan denso que parecía que nadie podía respirar. Cody y Leshawna se miraban con rabia contenida, hasta que ella, frustrada, levantó la mano y le soltó una cachetada seca en la mejilla. El sonido resonó en toda la sala.

Cody giró apenas el rostro por el impacto, pero en lugar de enfurecerse, soltó una carcajada. Se llevó la mano a la mejilla y la miró con una sonrisa torcida.

"¿Eso es todo? Una cachetada. Vez, tu mente no te da para más. Así de patética eres: cuando te quedas sin palabras, recurres a los golpes. Bravo, Leshawna, muy original."

Los demás se tensaron aún más. Gwen dio un paso adelante, pero Noah la detuvo con un gesto. Owen tragó saliva, y Lindsay parecía a punto de llorar.

Leshawna, con los ojos encendidos, respondió con voz firme.

"Patética es esconderte detrás de burlas porque no soportas que alguien te enfrente. Te ríes porque sabes que si te callas, todos verán lo vacío que eres."

Cody se inclinó hacia ella, todavía sonriendo.

"Vacío... no, Leshawna. Yo no soy vacío, yo soy cruel. Y lo acepto. Tú en cambio te disfrazas de fuerte, pero eres solo inseguridad con volumen alto. Sin tus gritos, no eres nada. Eres silencio incómodo."

Leshawna apretó los puños, pero no retrocedió.

"¿Cruel? Tú no eres cruel, eres un niño resentido que cree que puede herir con palabras. Te burlas porque es lo único que sabes hacer. Sin tu sarcasmo, no tienes identidad."

Cody soltó otra risa, más fría.

"¿Identidad? La tuya es aún peor. Eres la caricatura de una líder: mucho ruido, cero respeto. La gente te sigue porque les gritas, no porque te admiren. Y cuando alguien te enfrenta, terminas dando cachetadas como si eso resolviera algo. ¿Sabes qué eres? Un espectáculo barato."

Leshawna lo señaló con rabia, su voz temblando.

"¡Espectáculo barato eres tú! Siempre buscando que te miren, siempre queriendo ser el centro. No defiendes a Heather por bondad, lo haces porque necesitas que alguien te agradezca. Eres un mendigo de atención."

Cody se acercó aún más, su voz baja pero mordaz.

"Y tú eres un mendigo de respeto. Lo exiges a gritos porque sabes que no lo mereces. Nadie te admira, Leshawna. Te toleran. Y cuando esto acabe, lo único que van a recordar de ti es que encerraste a alguien en un congelador y que no supiste defenderte sin usar las manos."

El silencio volvió a caer. La cachetada había sido fuerte, pero la burla de Cody había dolido más. Leshawna respiraba agitada, intentando mantener la compostura, mientras los demás miraban con miedo y sorpresa.

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Beth, que también había sido parte de la decisión de encerrar a Heather, se quedó en un rincón de la cocina, nerviosa, jugando con sus manos. La tensión entre Cody y Leshawna era tan fuerte que casi podía sentirse en el aire, pero aun así, Beth dio un paso adelante, intentando hablar.

"Yo... yo también..." empezó a decir, con voz temblorosa, queriendo justificar su parte.

Cody giró la cabeza hacia ella, con una mirada fría y cortante.

"Cállate, Beth." Su voz fue seca, sin espacio para réplica.

Beth se detuvo, sorprendida, mientras Cody continuaba, cada palabra como un cuchillo.

"Tú no tienes el valor para hacer algo así por tu cuenta. Si no fuera por Leshawna, jamás habrías encerrado a Heather. Tú solo sigues órdenes porque no sabes decidir nada por ti misma."

El golpe verbal la dejó paralizada. Beth bajó la mirada, incapaz de responder. Sus manos temblaban, y el silencio que cayó sobre ella fue aún más pesado que el de la discusión anterior.

Cody se inclinó un poco hacia ella, con una sonrisa torcida.

"¿Sabes qué es lo peor? Que ni siquiera eres culpable de verdad. Eres cómplice por cobardía. Y eso es más patético que ser cruel: al menos Leshawna tuvo la iniciativa, tú solo fuiste arrastrada."

Beth retrocedió un paso, con los ojos vidriosos, mientras Leshawna la miraba con rabia, como si las palabras de Cody fueran también un ataque hacia ella. Gwen y Lindsay observaron en silencio, incapaces de intervenir, y Noah apretó los labios, sabiendo que Cody estaba destrozando a todos con palabras.

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Confesionario de Owen

Owen se sienta en la silla del confesionario, todavía con los ojos abiertos de sorpresa.

"Cody... wow. Yo siempre lo veía como el chico tranquilo, el que se ríe de todo, el que nunca se mete en problemas. Pero hoy... hoy estaba furioso. Y no era un enojo normal, era como si todo lo que guardó por meses explotara de golpe. Cuando Leshawna le dio la cachetada y él se rió... me dio miedo. No porque fuera malo, sino porque nunca pensé que Cody pudiera ser así. Es como ver a alguien que nunca levanta la voz, de pronto gritar más fuerte que todos."

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Confesionario de Gwen

Gwen cruza los brazos, con el ceño fruncido, hablando seria.

"Cody siempre fue el chico que hacía comentarios ligeros, que parecía incapaz de perder la calma. Pero hoy... estaba irreconocible. No era un héroe, no era un villano, era alguien furioso. Y esa furia dolía más que cualquier golpe. Cuando se rió después de la cachetada, sentí un escalofrío. No era la risa de siempre, era una risa amarga, como si quisiera demostrar que nada podía detenerlo. Nunca pensé que Cody pudiera romper a alguien con palabras... y lo hizo."

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Confesionario de Leshawna

Leshawna entra al confesionario con el rostro duro, intentando mantener la compostura.

"Cody... ese chico nunca se enoja. Siempre se ríe, siempre parece tranquilo. Pero hoy... hoy me gritó como nadie lo había hecho antes. Me llamó patética, me dijo que soy ruido, que soy insegura. Y lo peor es que lo dijo con esa calma furiosa, como si realmente lo pensara. Yo le di una cachetada, y él se rió. Se rió en mi cara. Eso me dolió más que cualquier insulto. Porque me hizo sentir que no podía ganarle, que no podía callarlo. Y... no sé si voy a olvidar esa mirada."

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Confesionario de Noah

Noah se acomoda en la silla, con una expresión analítica.

"Yo siempre pensé que Cody era el chico invisible, el que nunca explotaba. Pero verlo furioso fue... impactante. No era un héroe defendiendo a Heather, era alguien que estaba harto. Y cuando alguien que nunca se enoja finalmente explota... es brutal. Leshawna gritaba, pero Cody no se achicó. Se rió, y esa risa fue más fuerte que cualquier palabra. Fue como ver a alguien que siempre se guarda todo, finalmente soltarlo sin filtro. Y eso... eso cambia cómo lo veo."

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Confesionario de Lindsay

Lindsay entra con lágrimas en los ojos, nerviosa.

"Cody siempre fue tan lindo, tan tranquilo... nunca se enoja. Pero hoy... estaba furioso. Y me dio miedo. No porque fuera malo, sino porque no parecía él. Cuando Leshawna lo golpeó y él se rió... esa risa no era la de Cody. Era dura, era cruel. Yo no quiero que Cody sea así... pero al mismo tiempo, entiendo que estaba defendiendo a Heather. Solo... nunca pensé que pudiera ser tan fuerte con sus palabras."

Confesionario de Beth

Beth entra al confesionario con la mirada baja, jugando con sus manos.

"Yo intenté hablar... pero Cody me calló. Me dijo que no tenía valor, que solo seguía órdenes. Y... tiene razón. Yo nunca habría hecho nada sin Leshawna. Pero escucharlo así, con esa furia... me dolió. Porque Cody nunca habla así. Nunca se enoja. Y ahora me hizo sentir invisible, inútil. No sé qué es peor: haber sido parte de lo que le pasó a Heather, o que Cody me haya señalado como cobarde frente a todos. Esa furia... me atravesó más que cualquier cosa."

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Heather estaba recostada en la enfermería, envuelta en mantas, todavía temblando por el frío que había atravesado su cuerpo. El chef, serio pero atento, revisaba sus signos vitales mientras le hablaba.

"Fue Cody quien te sacó de ahí," dijo con voz grave. "Raro, ¿no? Que alguien se arriesgue tanto por ti... hasta lastimarse."

Heather frunció el ceño, confundida. Cody nunca había sido alguien que ella considerara cercano, mucho menos alguien que se pondría en riesgo por ella. Antes de que pudiera responder, el chef encendió una pantalla y le mostró la grabación: Cody golpeando la puerta del congelador una y otra vez, hasta que sus nudillos sangraron.

Heather se quedó en silencio. Sus labios se entreabrieron, pero ninguna palabra salió. La imagen de Cody, furioso, golpeando sin detenerse, la dejó inmóvil. Era un gesto que no esperaba, un sacrificio que no encajaba con la idea que tenía de él.

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