Capítulo 100 – Noveno Desafío (Parte 4)
Mientras tanto, en la cocina, la pelea había alcanzado un punto crítico. Leshawna y Cody seguían lanzándose palabras como cuchillos, ninguno dispuesto a retroceder. El ambiente estaba tan cargado que parecía que todos contenían la respiración.
De pronto, la puerta se abrió y Chris entró con su sonrisa característica, aunque esta vez su tono fue más serio.
"¡Alto! Esto no es parte del show. Se acabó la pelea."
Su voz cortó el aire como un látigo. Noah y Owen reaccionaron de inmediato, acercándose a Cody, mientras Gwen se unía para ayudar a contenerlo. Cody aún respiraba agitado, con los ojos encendidos, pero dejó que lo apartaran, aunque su mirada seguía fija en Leshawna.
Por el otro lado, Lindsay y Beth se apresuraron hacia Leshawna, que todavía estaba alterada, con el rostro rojo y los puños apretados. DJ, siempre el más calmado, se colocó a su lado, intentando tranquilizarla mientras la guiaban fuera de la cocina.
El grupo se dividió en dos mitades: unos arrastrando a Cody, otros sosteniendo a Leshawna. El silencio que quedó atrás era pesado, como si todos supieran que lo que había pasado no se olvidaría fácilmente.
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Chris se acomodó frente a la mesa con su sonrisa característica, esa mezcla de burla y espectáculo que siempre usaba para mantener a todos tensos. Los Bagres estaban alineados, nerviosos, esperando que sus platos fueran juzgados. El silencio era pesado, hasta que Chris levantó la mano y anunció con voz teatral:
"Muy bien, llegó el momento de probar lo que han preparado. Espero que no me maten de hambre... o de aburrimiento," dijo Chris
El primer plato fue colocado frente a él: un antipasto sencillo, con vegetales y un toque de aceite. Chris lo miró con gesto crítico, levantó una ceja y tomó un bocado. Masticó despacio, exagerando cada movimiento, como si estuviera analizando un misterio. Se quedó en silencio unos segundos, mirando a los Bagres como si fuera a destrozarlos con un comentario. Finalmente, tragó y sonrió apenas.
"Bien... nada espectacular, pero cumple. No me voy a morir de hambre con esto. Pasan la prueba," dijo Chris, dejando el tenedor sobre el plato. Los Bagres soltaron un suspiro colectivo, aliviados de que no hubiera sido un desastre.
El segundo plato fue la pasta. Chris giró el tenedor con estilo, enrolló un poco y lo llevó a la boca. Cerró los ojos mientras masticaba, como si estuviera en un restaurante de lujo. De pronto, abrió los ojos y levantó las manos.
"¡Esto está delicioso! La textura está perfecta, el sabor equilibrado, y no me siento estafado como con el antipasto. Les doy un diez de diez," dijo Chris, con una sonrisa amplia. DJ levantó los brazos como si hubiera anotado un gol, mientras Courtney aplaudía emocionada.
Finalmente, llegó el postre: unos canelonis dulces. Chris cortó un trozo con el tenedor, lo probó y levantó las cejas con sorpresa. Se quedó pensativo, como si estuviera decidiendo si era un desastre o una genialidad.
"Interesante... no es lo más elegante que he visto, pero funciona. Tiene buen sabor, y eso es lo que importa. Pasan la prueba," dijo Chris, dejando el plato a un lado.
Los Bagres se miraron entre sí, sonriendo con alivio. Habían logrado superar la degustación sin tropiezos, y Chris, aunque sarcástico, había reconocido la calidad de sus platos. La tensión se aflojó un poco, pero todos sabían que lo más difícil aún estaba por venir: la degustación del otro equipo, el de Cody, después de todo el caos que había estallado en la cocina.
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Llegó el turno de los Topos. Leshawna, todavía con el rostro endurecido por la pelea anterior, tomó la iniciativa y empezó a colocar los platos en la mesa especial que habían preparado. Beth, queriendo darle un toque "exótico", había colocado su tiki de madera como decoración en el centro, convencida de que le daría personalidad a la presentación.
Chris se acomodó frente a ellos, con su sonrisa burlona, listo para probar. Pero apenas Leshawna terminó de colocar el último plato, se escuchó un crujido extraño. La mesa tembló, y antes de que nadie pudiera reaccionar, las patas cedieron.
El golpe fue brutal: los platos se estrellaron contra el suelo, la comida se desparramó por todas partes, y uno de los postres cayó sobre una vela decorativa, incendiándose de inmediato.
"¡¿Qué demonios?!" gritó Leshawna, retrocediendo.
Noah reaccionó al instante, viendo cómo las llamas empezaban a crecer. Sin pensarlo, se lanzó hacia el plato en llamas y empezó a apagarlo a punta de pisotones, saltando sobre él mientras el resto miraba con horror.
"¡Esto no puede estar pasando!" dijo Noah, jadeando mientras lograba sofocar el fuego.
El desastre era total: comida en el suelo, platos rotos, el tiki rodando por un costado. Fue en ese momento que la puerta se abrió y Heather entró, todavía con el rostro pálido por su paso por la enfermería.
Se detuvo en seco al ver la escena.
"¿Qué... qué pasó aquí?" dijo Heather, con voz incrédula.
Nadie respondió de inmediato. Leshawna apretó los labios, Beth bajó la mirada avergonzada, y Lindsay parecía a punto de llorar. Heather avanzó un poco más, observando el desastre con frustración.
"Yo no aprobé nada de esto," dijo Heather, con tono cortante. "¿Quién pensó que era buena idea montar semejante circo?"
Su mirada se clavó en el tiki que yacía en el suelo, manchado de salsa y cenizas. Heather lo señaló con desprecio.
"¿Y esta cosa qué se supone que es?" dijo Heather, arqueando las cejas.
Beth intentó responder, nerviosa.
"Es... es mi tiki... pensé que sería una buena decoración..."
Heather la interrumpió con una risa seca, sin humor.
"Decoración... claro. Pues tu decoración acaba de arruinar todo. Felicidades, Beth."
El silencio cayó sobre los Topos. Chris, divertido, se cruzó de brazos y observó el desastre con una sonrisa maliciosa, disfrutando cada segundo del caos.
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Beth estaba nerviosa, con las manos sudorosas, mientras todos miraban el tiki en el suelo. Finalmente, con voz temblorosa, confesó:
"Es... es mío. Lo traje como recuerdo... de la isla de los huesos," dijo Beth.
El silencio se rompió de golpe. Todos se giraron hacia ella con expresiones de incredulidad. Gwen abrió los ojos como platos, Owen soltó un grito ahogado, Lindsay se llevó las manos a la boca, y Noah simplemente murmuró con sarcasmo:
"¿Qué hiciste qué?"
La reacción fue inmediata, como una cadena de explosiones. Leshawna la señaló con rabia, DJ retrocedió como si hubiera escuchado una maldición, y hasta Cody, aún furioso, frunció el ceño con sorpresa.
Chris, que hasta entonces se había mantenido sentado disfrutando del desastre, se levantó de golpe, con los ojos brillando de emoción teatral.
"¿La isla de los huesos? ¿¡La isla más peligrosa de Muskoka!? ¡La que dije específicamente que no trajeran nada porque quedarían malditos!" dijo Chris, alzando la voz como si estuviera narrando un episodio especial.
Beth bajó la mirada, con lágrimas en los ojos, y apenas pudo responder.
"Sí... pero... yo no lo sabía. Pensé que era solo un recuerdo... lo devolveré, lo juro," dijo Beth, con voz quebrada.
Sin esperar más, salió corriendo del comedor, dejando atrás el tiki tirado en el suelo y a todos los demás en un silencio cargado de miedo y tensión.
Chris la siguió con la mirada, luego se giró hacia los demás con una sonrisa maliciosa.
"Bueno... parece que tenemos un nuevo giro en la trama. ¡Un tiki maldito en la competencia! Esto se pone cada vez mejor," dijo Chris, disfrutando del caos.
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Chris se levantó con entusiasmo, frotándose las manos como si estuviera a punto de abrir un regalo.
"Y ahora... lo mejor para el final. ¡Cody!" dijo Chris, con voz teatral, arrancando murmullos de expectativa entre los demás.
Cody avanzó con calma, colocando el primer plato frente a él. Era un huevo mollet perfectamente preparado: la clara cuajada, firme pero delicada, y la yema cremosa que descansaba sobre un puré suave y elegante. El contraste de texturas hacía que el plato pareciera sacado de un restaurante de lujo.
Chris tomó la cuchara, rompió el huevo y dejó que la yema se deslizara sobre el puré. Probó un bocado y cerró los ojos, saboreando lentamente.
"Esto... esto es elegante y delicioso. La yema cremosa con el puré suave es un golpe directo al paladar. Muy bien hecho, Cody," dijo Chris, sonriendo satisfecho.
Owen, que estaba detrás, no pudo contenerse y murmuró con la boca hecha agua:
"¡Eso parece un sueño! ¡Yo quiero probarlo ya!"
Cody, sin responder, colocó el segundo plato: un walleye en costra de hierbas, recién salido del horno. La mezcla de pan molido, perejil, eneldo y cáscara de limón formaba una cubierta dorada y crujiente. Al lado, una salsa ligera de limón y mantequilla esperaba para acompañar el pescado.
Chris cortó un trozo, lo sumergió en la salsa y lo llevó a la boca. Masticó despacio, levantando las cejas con sorpresa.
"¡Esto está increíble! La costra es crujiente, aromática, y el pescado está en su punto. La salsa de limón y mantequilla lo eleva aún más. Este plato podría servirse en cualquier restaurante de Muskoka y dejaría a todos callados," dijo Chris, con entusiasmo.
Owen prácticamente se inclinó hacia adelante, salivando.
"¡Eso huele tan bien que me está matando!" dijo Owen, mientras Gwen lo empujaba suavemente para que no se acercara demasiado.
Finalmente, Cody presentó el postre: un mille-feuille de manzana caramelizada. Capas finas y crujientes se alternaban con manzana dorada y caramelizada, formando una torre delicada y brillante. El aroma dulce llenó la cocina, haciendo que todos se quedaran en silencio por un instante.
Chris cortó con el tenedor, escuchando el crujido de las capas, y probó un bocado. Se quedó quieto, como si estuviera procesando cada sabor. Luego sonrió ampliamente.
"Esto es excelente. El crujiente de las capas con la manzana caramelizada es un final perfecto. Dulce en su punto, elegante y bien presentado. Cody, tu menú es sólido de principio a fin," dijo Chris, disfrutando del último bocado.
El silencio que siguió fue revelador. Owen estaba prácticamente babeando, Gwen lo miraba con cariño, Noah asintió con respeto, y hasta Lindsay parecía impresionada. Chris, más emocionado que nunca, sabía que Cody había logrado algo especial: no solo había mostrado furia en la cocina, sino también talento y precisión en cada plato.
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Chris se levantó de su asiento con gesto teatral, levantando las manos para llamar la atención de todos.
"¡Y el equipo ganador es... los Bagres!" dijo Chris, con voz triunfal. "Su recompensa: una lujosa cena, con todo lo que puedan comer y beber. Felicidades."
El anuncio estalló como una bomba en el comedor. Los Bagres gritaron de alegría, Owen levantó los brazos como si hubiera anotado un gol, Lindsay aplaudía emocionada, y Noah sonrió con discreta satisfacción. Courtney y Bridgette se miraron y, sin pensarlo, se abrazaron entre ellas como celebración.
Duncan, emocionado, intentó aprovechar el momento y se lanzó hacia Courtney para abrazarla, pero ella se apartó con rapidez, dejándolo con los brazos en el aire. Geoff hizo lo mismo con Bridgette, pero ella también esquivó el gesto, prefiriendo abrazarse con Courtney. Los dos chicos quedaron congelados, mientras las chicas reían juntas, disfrutando de su propia victoria.
Chris, divertido, no dejó pasar la oportunidad de añadir tensión.
"Ah, y Cody... aunque sigues siendo un Topo y no te salvas de la posible eliminación, te dejo ir a la cena. Considera esto un premio de consolación... o una última cena, quién sabe," dijo Chris, con una sonrisa maliciosa.
Cody no respondió, solo asintió con calma, aunque su mirada seguía cargada de la furia que había mostrado antes. Gwen lo observó con preocupación, Noah lo acompañó en silencio, y Owen ya estaba demasiado ocupado celebrando para notar la tensión.
Finalmente, los grupos se dispersaron. Los Bagres se fueron juntos, celebrando su victoria y hablando emocionados de la cena que les esperaba. Los Topos, en cambio, se retiraron en silencio, cargando con el peso del desastre de su presentación y la sombra de la posible eliminación.
El comedor quedó vacío, pero la tensión seguía flotando en el aire. La victoria de los Bagres había sido clara, pero el verdadero espectáculo había estado en la furia inesperada de Cody y el caos de los Topos.
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La cocina estaba más tranquila después del caos, pero la tensión seguía flotando en el aire. Cody había sido llevado a la lujosa cena con los Bagres, dejando a los Topos divididos y vulnerables. Leshawna aprovechó el momento: se acercó a Noah, Owen y Gwen, bajando la voz para que nadie más escuchara.
"Escuchen," dijo Leshawna, con tono firme. "Este es el momento perfecto. Cody está ocupado en su cena, y Heather... Heather sigue siendo un problema. Si queremos tener una oportunidad, tenemos que eliminarla ahora."
Noah arqueó una ceja, cruzando los brazos con su habitual sarcasmo.
"¿Eliminar a Heather? ¿Así, de la nada? ¿No aprendiste nada del congelador? Porque eso no salió muy bien."
Leshawna apretó los labios, conteniendo la rabia.
"No hablo de encerrarla otra vez. Hablo de votarla. De sacarla del juego. Ella es la raíz de todos los problemas, y si no lo hacemos ahora, nos va a destruir uno por uno."
Owen, nervioso, se rascó la cabeza.
"Pero... Heather ya está débil. ¿No sería cruel aprovecharse de eso? Además, Cody la defendió... ¿qué va a decir cuando se entere?"
Leshawna lo miró con dureza.
"Cody no manda aquí. Él puede estar furioso, puede gritar todo lo que quiera, pero al final, las decisiones las tomamos nosotros. Y si no sacamos a Heather, ella va a manipularnos hasta que no quede nadie más."
Gwen, que había estado escuchando en silencio, finalmente intervino.
"Leshawna... no me gusta Heather, pero tampoco me gusta lo que estás proponiendo. Cody se arriesgó por ella, se lastimó por sacarla del congelador."
El silencio cayó por un momento. Leshawna respiró hondo, intentando mantener la calma.
"Sí. Porque si no lo hacemos ahora, será demasiado tarde. Heather no merece estar aquí. Y si Cody quiere enojarse, que se enoje. Yo no voy a dejar que ella siga controlando el juego."
Noah la miró fijamente, con una mezcla de ironía y seriedad.
"Tu plan suena más a venganza que a estrategia. Y si lo que quieres es convencerme... vas a tener que hacerlo mejor."
Owen bajó la mirada, incómodo, mientras Gwen se cruzaba de brazos. La propuesta de Leshawna había quedado flotando en el aire, pero ninguno parecía dispuesto a apoyarla tan fácilmente.
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La cena transcurría en un ambiente festivo. La mesa estaba llena de platos lujosos, copas brillantes y risas que se mezclaban con el sonido de los cubiertos. Los Bagres celebraban su victoria con energía, disfrutando cada bocado como si fuera un premio mayor.
Cody, sentado entre ellos, se convirtió en el centro inesperado de la velada. Su humor ligero y ocurrencias hacían reír a Geoff, DJ y Duncan, quienes no paraban de soltar carcajadas entre sorbos y bocados. Geoff golpeaba la mesa con entusiasmo, DJ sonreía relajado, y Duncan se inclinaba hacia atrás riendo con fuerza, disfrutando del momento como si fuera una fiesta privada.
Courtney y Bridgette se mantenían cerca de Cody, compartiendo la alegría de la cena y dejándose llevar por la atmósfera despreocupada. La mesa parecía girar alrededor de él, como si su presencia hubiera encendido la chispa de la celebración.
Harold, en cambio, no estaba tan animado. Aunque disfrutaba de la comida y no dejaba pasar ningún plato, su mirada se desviaba constantemente hacia Cody con cierto fastidio. No participaba en las bromas, limitándose a comer en silencio, como si quisiera aislarse del ruido y la energía que lo rodeaba.
El resto del grupo seguía riendo y celebrando, ajenos al malestar de Harold. La cena se convirtió en un momento de camaradería, con Cody como el motor de la diversión, mientras Harold se mantenía al margen, disfrutando de la comida pero sin compartir la alegría.
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La noche cayó sobre el campamento y los Topos se reunieron alrededor de la fogata. Chris, con su sonrisa característica, sostenía la bandeja con los malvaviscos de salvación. Cody ya había regresado de la cena con los Bagres, y ahora estaba sentado junto a su equipo, con el rostro serio.
Uno a uno, Chris fue entregando los malvaviscos. Cada nombre llamado era un suspiro de alivio, cada malvavisco recibido una garantía de seguir en el juego. Finalmente, la bandeja quedó con solo dos malvaviscos: Beth y Leshawna. El silencio se volvió pesado, todos sabían que la decisión estaba en manos de los votos.
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Confesionario de los votos
Cody
La cámara lo muestra con el ceño fruncido, todavía molesto.
"Mi voto es para Leshawna. Sigo furioso por lo que le hizo a Heather. No puedo dejarlo pasar."
Gwen
Seria, con los brazos cruzados.
"Voto por Beth. Ese tiki maldito fue demasiado. No quiero que esa cosa siga aquí."
Owen
Con expresión nerviosa, pero decidido.
"Voto por Beth. No me gustó ver cómo Leshawna le gritó a Cody... pero Noah me dijo que lo de las abejas fue culpa de Beth. Así que... Beth."
Noah
Con calma, casi aburrido.
"Beth. No hay mucho más que decir. Es la opción lógica."
Heather
Con mirada fría.
"Leshawna. No me importa lo que digan los demás, ella me quiso dejar congelada. No lo olvido."
Lindsay
Sonriendo nerviosa.
"Voto por Beth. Ese tiki me dio miedo... y además, no quiero que nos pase nada raro."
Beth
Con voz temblorosa, mirando hacia abajo.
"Yo... voto por Heather. No puedo con ella."
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La cámara regresó a la fogata. Chris levantó el último malvavisco y sonrió con teatralidad.
"Y la última persona en recibir su malvavisco es... Leshawna"
El silencio alrededor de la fogata era pesado. Chris levantó el último malvavisco y lo dejó caer en las manos de Leshawna. Beth, al quedarse sin nada, bajó la mirada. Nadie dijo palabra. Ella se levantó lentamente, con pasos cortos, y miró al grupo con nerviosismo.
No pudo decir mucho, apenas un "buena suerte" entrecortado, antes de girarse y caminar hacia el muelle. El bote de la vergüenza la esperaba, iluminado por la luna. Beth subió sin mirar atrás, y el motor se encendió, alejándola del campamento mientras su silueta se perdía en la oscuridad.
Chris, disfrutando del momento, se levantó con su sonrisa teatral.
"Bueno, con Beth fuera, queda un detalle. Para eliminar el resto de la maldición del tiki, deberán quemar un poco de savia. Así que... buena suerte con eso," dijo Chris, con tono burlón.
Leshawna, aún molesta, levantó la voz.
"¿Y el chef nos va a dar la savia?"
Chris soltó una carcajada, negando con la cabeza.
"¡Ja! No, no, no. Eso lo resuelven ustedes mismos. Yo solo doy las reglas," dijo Chris, antes de retirarse con paso ligero, dejando la tensión flotando en el aire.
El grupo se miró entre sí, confundido. Fue entonces que Cody, serio y aún con la rabia contenida, abrió su mochila. Sin decir palabra, sacó pequeños frascos con savia y los repartió uno por uno: a Gwen, a Noah, a Owen, a Lindsay, incluso a Heather. Todos recibieron su parte, agradecidos en silencio.
Menos Leshawna. Cody pasó de largo frente a ella, cerrando la mochila con firmeza. La dejó sin nada, sin siquiera mirarla.
Uno a uno, los demás se levantaron y se fueron, llevando su savia para cumplir con el ritual. La fogata quedó en silencio, iluminando solo a Leshawna, que permanecía sola, con el rostro endurecido y la sombra de la humillación cayendo sobre ella.
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La noche había caído sobre el campamento, y el aire fresco se mezclaba con el sonido del agua golpeando suavemente contra el muelle. Las antorchas iluminaban apenas los senderos, creando sombras largas y misteriosas.
En medio de ese ambiente, Duncan, DJ y Geoff aparecieron cargando a Harold junto con su cama improvisada. Entre risas y esfuerzo, lo llevaron hasta el muelle, alejándolo del resto del grupo. Harold, aunque no estaba del todo contento con la situación, no opuso resistencia; se limitó a dejarse llevar, con gesto serio, mientras los demás se divertían con la ocurrencia.
La cama quedó instalada al final del muelle, balanceándose ligeramente con el movimiento del agua. Harold se acomodó en silencio, mirando el reflejo de la luna sobre la superficie, mientras Duncan y Geoff se alejaban aún riendo por la travesura. DJ, más calmado, se aseguró de que la cama quedara firme antes de retirarse.
El muelle quedó tranquilo, con Harold recostado, aislado del resto del campamento. Aunque no parecía feliz por haber sido colocado allí, terminó disfrutando de la calma de la noche y del sonido del lago, mientras el resto del grupo se dispersaba hacia sus propias cabañas.
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