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Chapter 51 - Especial San Valentin Parte 1

El timbre de la última clase terminó de sonar y yo seguía perdida, guardando las cosas en la mochila sin prestar atención.

Caminé por el pasillo de la escuela esquivando gente, pero mi cabeza seguía estancada en esa noche en la heladería. No puedo sacarme de la mente la forma en que Peter se tambaleaba en la pista de hielo,lo inteligente que es para todo y lo torpe que puede ser con unos patines.

Me reí sola recordándolo. Estuvimos tan cerca, platicamos tanto... pero sigo sin saber dónde estamos parados. ¿Somos amigos? ¿Somos algo más?

Llegué a mi casillero y la combinación me salió en automático. Mientras ordenaba los libros de la siguiente clase, me quedé mirando fijo un estante vacío.

«¿Y si lo invito yo?», pensé de repente. El corazón me dio un vuelco.

Me lo imaginé todo.

Papá sale de patrulla esta noche, así que tendría la casa para nosotros.

Me vi llamando a Peter, preparándole algo rico de cenar... lavar los platos juntos mientras nos reímos de cualquier tontería.

Quizás hasta me atrevería a sacar un poco del vino de papá.

Luego nos sentamos en el sillón, con una película de fondo que a ninguno le importaría realmente, comiendo palomitas y sintiendo ese roce eléctrico cuando nuestras manos se tocaran en el bol.

El silencio se volvería pesado, nuestras miradas se cruzarían y, poco a poco, nos iríamos acercando hasta sentir su respiración en mis labios y entonces...

-¡Ay, no, Gwen! *exclamé en un susurro, sintiendo que la cara me ardía.

Me tapé la cara con el libro de Física, apretando el papel frío contra mis mejillas.

¡Qué vergüenza!

Sacudí la cabeza con fuerza para espantar la imagen, tratando de recuperar la compostura antes de que alguien me viera así de roja.

«Cálmate, Stacy. Es Peter. Solo es Peter... el chico que te tiene hecha un desastre».

Respiré hondo y bajé el libro, tratando de parecer normal, aunque sentía que el corazón me iba a mil por hora.

Traté de respirar hondo, obligando a mi corazón a recuperar un ritmo normal mientras terminaba de acomodar los libros.

«Tú puedes hacerlo, Gwen. Solo es una invitación a cenar. No es el fin del mundo»

Me dije, dándome ánimos para cerrar el casillero de una vez y buscar a Peter.

Pero antes de que pudiera moverme, una sombra enorme se proyectó a mi derecha, bloqueándome el paso.

Cerré el casillero apenas unos centímetros y lo primero que vi fue esa chaqueta de cuero con las letras del equipo de fútbol americano. Subí la mirada y ahí estaba, la sonrisa más orgullosa de la escuela y ese pelo rubio peinado con un kilo de gel. Flash Thompson.

-Hola, preciosa *soltó, como si estuviera dándome una bendición* Escucha, los chicos y yo vamos a salir a celebrar lo de la victoria de ayer, así que pasaré por tu casa a las siete en el coche. Prepárate, ponte tu mejor vestido y maquíllate un poco. Ah, y no te pongas esos anteojos, quiero ver bien esos ojos azules.

Me quedé mirándolo con una ceja levantada, incrédula. ¿En serio este tipo acababa de decir todo eso sin siquiera preguntar?

-Hola, Flash *respondí con el tono más seco que pude encontrar* No recuerdo haber aceptado ninguna invitación tuya, a menos que cuentes las tutorías de los martes en la biblioteca para que no repruebes todas las materias.

Flash ni siquiera se inmutó. Apoyó un brazo contra el casillero, invadiendo mi espacio personal, y se inclinó un poco hacia mí con una expresión que él seguramente juraba que era seductora.

-Oh, por favor, Gwen. Sé que tú también lo sentiste *dijo, mientras cerraba los ojos dramáticamente y se ponía una mano sobre su propio pecho* Esa chispa entre nosotros. Ese calor que sube por todo el cuerpo y te quema el pecho...

-Lo único que siento es decepción, Flash *lo interrumpí, cruzándome de brazos* Especialmente después de que desaprobaras el examen de Historia después de todo el tiempo que perdí explicándote los temas.

Él rodó los ojos, soltando un bufido de impaciencia.

-No seas así, nena. Deja que me disculpe por eso *se acercó todavía más, bajando la voz de esa forma que me ponía los pelos de punta* Créeme, podría hacerte sentir muy, muy bien para compensar el mal rato.

Sentí una punzada de asco que me revolvió el estómago. Hice una mueca de puro rechazo, echándome hacia atrás lo poco que el casillero me permitía.

Tenía el "no" en la punta de la lengua, lista para soltárselo en la cara, cuando alguien carraspeó justo detrás de Flash.

Por un segundo se me paró el corazón. Pensé que era Peter, pero cuando el idiota de la chaqueta de fútbol se hizo a un lado, me encontré con la mirada de Harry Osborn.

Harry nos miraba con esa cara de "me aburre tu existencia" que siempre pone cuando quiere hacerse el malo

-¿Qué pasa, Flash? *soltó Harry, como quien no quiere la cosa* Juraría que estabas saliendo con Liz. No creo que le haga mucha gracia enterarse de tus planes para hoy, ¿no?

Flash se puso rígido y se enderezó por completo, sacando pecho para intentar intimidar con su estatura. Se le notaba en la cara que estaba ardiendo por dentro.

-¿Por qué no te metes en tus asuntos, Osborn?¿No ves que estoy ocupado?

Harry sonrió, pero de esa forma falsa, como si estuviera haciendo memoria.

-Ah, es cierto... ya me acordé. Liz te mandó al diablo después de que te encontraron sin ropa en el parque con la hermana de Sally. Los policías se divirtieron bastante ese día, ¿verdad?

A Flash se le inyectaron los ojos en sangre. En un movimiento brusco, agarró a Harry por el cuello de la remera y lo estampó contra los casilleros.

-¿Te crees muy listo porque tu papi tiene dinero? *le siseó Flash, casi escupiéndole en la cara* Todo el mundo sabe que el señor Osborn está decepcionado de ti. Me pregunto qué dirá cuando te pateen el trasero y te encuentren desnudo colgando de un poste.

Yo estaba a punto de gritarle que lo soltara, pero Harry ni se inmutó.

-¿Y por qué no lo intentas? *le contestó Harry* Seguro que a tu padre, el Jefe de Policía, le va a encantar perder su placa por un escándalo de su hijo. Así tendría mucho más tiempo para estar contigo en casa, ¿no te parece?

Flash se quedó congelado, apretando los dientes con tanta fuerza que pensé que se le iban a romper.

Flash soltó un bufido de rabia y soltó a Harry con un empujón brusco, estampándolo contra el metal de los casilleros antes de darse la vuelta.

Se fue caminando a pisotones, como un toro herido, y un pobre chico que pasaba con una pila de libros tuvo la mala suerte de no quitarse a tiempo. Flash chocó contra él de lleno, mandándolo al suelo junto con todos sus apuntes.

-¡No te metas en mi camino! *le gritó Flash sin siquiera mirar atrás.

Harry lo vio alejarse con una media sonrisa y luego me miró a mí. Nos quedamos en silencio un segundo hasta que, sin poder evitarlo, los dos nos largamos a reír.

-En serio, Gwen, tienes una suerte increíble *me dijo Harry entre risas* De todas las chicas de Midtown, tenías que ser tú el blanco de Flash.

Me corrí un mechón de pelo detrás de la oreja y solté un suspiro de fastidio.

-Ni me lo menciones. Solo le doy tutorías porque lo necesita para no quedar fuera del equipo, pero no sé qué tiene en esa cabeza hueca para pensar que yo tendría el más mínimo interés en él.

Harry volvió a reírse mientras yo negaba con la cabeza. Terminé de ordenar mis cosas de una vez, cerré el casillero con un golpe seco y me colgué la mochila al hombro.

Me sentía más aliviada, pero el silencio que siguió se puso... raro.

-¿Y bien? *Pregunto Harry de la nada.

Levanté una ceja, confundida.

-¿"Y bien" qué?

-Vamos, ya sabes. Es San Valentín *dijo apoyándose de nuevo en el casillero, esta vez con más calma* ¿No hay ningún afortunado en tu lista?

Solté una risa sarcástica, tratando de restarle importancia.

-No tengo tiempo para esas cosas, Harry. Los exámenes finales no se van a aprobar solos.

-Oh, vamos, Gwen. No puedes tener la cabeza metida entre libros todo el tiempo. *me insistió con una sonrisa* Te vas a volver vieja antes de los veinte.

-¿Ah, no? *le respondí desafiante, aunque me hacía gracia su tono.

Harry negó con la cabeza mientras se reía, como si estuviera tramando algo. Se quedó pensando un momento y luego se iluminó.

-¿Sabes qué? Tengo una mansión enorme, una pantalla de cine en uno de los cuartos y un montón de dulces. ¿Por qué no vienes conmigo después de clase y vemos algo? Te juro que mi mayordomo hace las mejores palomitas de todo el país.

Me quedé helada. No me esperaba eso para nada.

-Yo... bueno... *empecé a tartamudear, buscando desesperadamente una forma de decir que no sin que sonara mal.

Harry es mi amigo, pero en mi cabeza ya estaba la imagen de esa cena, la película en mi sofá y, sobre todo, la cara de Peter.

No podía aceptar, no cuando ya tenía todo un plan armado con alguien más, aunque ese "alguien" todavía no lo supiera.

Estaba a punto de inventar cualquier excusa para decirle a Harry que no, cuando un torbellino de desorden apareció.

Peter llegó casi derrapando, saludándonos a los dos con un hilo de voz mientras forcejeaba con su casillero. Metía libros y sacaba cuadernos de esa mochila que parece que va a explotar en cualquier momento, todo hecho un desastre.

Harry y yo intercambiamos una mirada de "ya sabes cómo es él", y no pude evitar dar un paso al frente para ponerle una mano en el hombro.

-Tranquilo, Peter. Respira, todavía faltan cinco minutos para la clase *le dije, intentando que bajara las revoluciones*

Pero entonces lo vi.

Peter levantó la cabeza y el corazón se me apretó. Tenía un ojo morado que empezaba a hincharse y un corte bastante feo en la ceja. Sin pensarlo, le tomé la cara entre las manos, obligándolo a que me mirara.

-¿Pero qué demonios te pasó? *le pregunté, sintiendo cómo me subía la rabia por la espalda.

Peter se puso tenso al instante y empezó a tartamudear, moviendo los ojos de un lado a otro. Harry se acercó también, frunciendo el ceño con una expresión de pocos amigos.

-Fue Flash y su estúpida pandilla, ¿verdad? *Murmuró Harry, apretando los dientes.

-¡No! No, no fue él... yo... me caí bajando las escaleras y... bueno, ya saben que soy un poco torpe *balbuceó Peter, pero no me convencía ni un poco.

-Suficiente *dije, sintiendo cómo se me terminaba la paciencia.

Saqué el pequeño botiquín de emergencia que siempre llevo en la mochila. Saqué unas gasas, las empapé con antiséptico y empecé a limpiarle la herida con cuidado, aunque estaba furiosa.

-Se acabó, Peter. Voy a llevar esto al director y, si hace falta, voy a escribir una columna en el periódico escolar sobre el acoso de esos gorilas. Esto no puede seguir así.

Justo cuando estaba pasando la gasa por su ceja, Peter me tomó de las manos con suavidad, deteniéndome. Sus manos estaban un poco frías, pero su agarre era firme.

-Gwen, de verdad, está bien *me dijo, buscándome la mirada* Fue un accidente. Flash no tuvo nada que ver, te lo juro.

Me quedé quieta, mirándolo fijo a los ojos

Lo conozco demasiado bien. Sé cuándo está nervioso, sé cuándo está emocionado y sé perfectamente cuándo me está mintiendo descaradamente... pero tiene esa forma de pedirme las cosas...que me derrite

Resoplé con frustración y guardé las cosas en el botiquín, cerrando el cierre con más fuerza de la necesaria.

-Bien *cedí, aunque me moría de ganas de ir a buscar a Flash ahora mismo* Pero te lo advierto: la próxima vez, no importa que me pongas esa cara de perrito abandonado, voy a tomar cartas en el asunto yo misma.

Peter soltó un suspiro de alivio y miró a Harry. El simplemente asintió con una media sonrisa resignada.

-Ya lo oíste, Pete, sabes que si Gwen se pone seria con algo, no hay vuelta atrás. Mejor no la hagas enojar.

Peter asintió con la cabeza, todavía un poco aturdido

Me agaché para recoger el desastre de libros que Peter seguía teniendo en el suelo, tratando de poner algo de orden en su caos mientras él terminaba de calmarse.

Me gustaba ayudarlo, pero mi poco humor se fue a pique en cuanto Harry abrió la boca.

-¿Y cómo vas con eso, Pete? *preguntó Harry con una sonrisita de lado* Ya sabes, la tutoría con Liz.

Sentí que se me tensaba la nuca. Seguí apilando sus cuadernos, pero mis oídos se pusieron en alerta máxima, captando cada palabra.

-Bueno... al principio fue difícil *suspiró Peter, pasándose una mano por el pelo, dejándolo más revuelto todavía* Ni siquiera parecía interesarse o esforzarse. Pero de repente, un día, todo cambió. Ahora hace anotaciones, responde bien como al... no sé, ¿48% de las preguntas? Presta atención, pregunta cosas... Es un milagro, la verdad.

Harry me lanzó una mirada cómplice que intercepté de inmediato.

-Sí... un milagro desnudo *sonrio Harry con sarcasmo.

Peter lo miró sin entender nada, parpadeando con ese ojo morado.

-¿Desnudo? ¿De qué hablas?

-No importa, Pete, una tontería mía *Harry le restó importancia con la mano, pero siguió pinchando* Así que has pasado mucho tiempo a solas con una linda animadora, ¿eh?

Noté a Peter ponerse rígido. Sus mejillas empezaron a teñirse de un rosa suave.

-Bueno... no diría taaanto pero...su actitud hacia mí ha sido... extraña últimamente *balbuceó.

Me levanté de un salto, entregándole la mochila ya ordenada, y no pude evitar que mi voz sonara un poco más aguda de lo normal.

-¿Extraña? *pregunté, cruzándome de brazos.

-Sí, ella ha estado... *Peter empezó a explicar mientras me agradecía con la mirada, pero no pudo terminar la frase.

-¡¡PEETIIIIIIEEE!!

De la nada, un grito agudo rasgó el aire del pasillo.

Antes de que Peter pudiera reaccionar, una chica con el uniforme de animadora salió disparada y se lanzó contra su espalda con tanta fuerza que casi lo manda al suelo. Unas manos morenas rodearon su pecho, abrazándolo con una confianza que me hizo apretar los dientes.

-¿Liz? *preguntó Peter, totalmente en shock.

Ella lo soltó solo para enroscarse en su brazo como una hiedra, pegando su cuerpo al de él sin ningún tipo de pudor. Peter estaba rojo como un semáforo, pero Liz ni se inmutó. Lo saludó con una sonrisa radiante hasta que vio sus heridas.

-¿Pero qué te pasó en la cara? *preguntó, fingiendo una preocupación exagerada.

-Me... caí de las escaleras *repitió Peter con su excusa de siempre.

Liz soltó una risita tonta mientras le acariciaba la mejilla.

-Ay, Petie, eres tan distraído...

Y entonces, frente a mis ojos y sin que nadie pudiera detenerla, tomó su rostro y le plantó un beso justo en el ojo morado y otro en el corte de la ceja.

-Listo *dijo ella con voz melosa* Ahora sanarán mucho más rápido.

Peter empezó a tartamudear cosas sin sentido, completamente desarmado.

Por mi parte, sentí un tic nervioso en la ceja y apreté los puños hasta que me dolieron los nudillos.

Me ardía la sangre. ¿"Petie"? ¿Besitos curativos en medio del pasillo? Es la muestra de afecto más barata e indiscriminada que he visto en mi vida.

Miré de reojo a Harry, que estaba disfrutando del espectáculo con una sonrisa de oreja a oreja

Tuve que carraspear con fuerza, casi forzando una tos, porque sentía que si no interrumpía ese espectáculo me iba a dar un ataque de algo ahí mismo.

Liz al fin pareció notar que no estaba sola con Peter y nos saludó con una sonrisa amigable, de esas que te dan ganas de responder con un portazo.

-Vaya, Liz *Comenzó Harry, arrastrando las palabras y poniendo un énfasis casi cruel en la siguiente palabra* Nuestro amigo "Petie" nos estaba contando que has avanzado muchísimo. Dice que está muy sorprendido por tu... rápido progreso.

Peter se encogió de hombros, hundiéndose en su cuello, muerto de la vergüenza.

Pero Liz, lejos de soltarlo, pegó su cuerpo todavía más a su brazo, si es que eso era físicamente posible.

-Bueno, es que tengo al mejor maestro de todos *dijo ella, mirándolo de abajo hacia arriba con una sonrisa*

Peter se puso de un rojo brillante, casi fluorescente.

Yo entrecerré los ojos, sintiendo que la paciencia se me escapaba entre los dedos como arena.

-Si has avanzado tanto *solté, tratando de que mi voz sonara razonable* supongo que ya no vas a necesitar que Peter pierda tanto tiempo con las tutorías, ¿no? Seguramente ya puedes seguir sola.

Liz negó con la cabeza de inmediato, haciendo que su largo cabello bailaran de izquierda a derecha

-Ay, no, todo lo contrario. Ahora es cuando más lo necesito. Si no tengo a mi maestro para guiarme, estoy segura de que me voy a perder *hizo un puchero minúsculo antes de mirarlo a él y guiñarle un ojo* Estoy en tus manos completamente, Petie. Haría lo que fuera que tú me digas, porque confío ciegamente en ti. En serio... lo que sea.

¿"Lo que sea"? ¿En serio acaba de decir eso en el pasillo de la escuela?

Peter, que ya no sabía dónde meterse, intercambió una mirada con Harry.

Mi "querido" amigo solo sonrió de lado, levantando las cejas y asintiendo levemente como si estuviera presenciando la mejor jugada del partido.

-Bueno... aún tenemos que terminar el año *tartamudeó Peter, tratando de recuperar algo de dignidad* Así que... mientras tanto, podemos seguir puliendo los métodos de estudio.

-Sí... pulir *repitió Liz, estirando un dedo para darle un toquecito juguetón en la punta de la nariz.

Cerré los ojos un segundo y obligué a mis pulmones a inhalar y exhalar lentamente.

«Inhala... exhala... no le lances el libro de física en la cabeza... inhala...»

Creo que nunca en mi vida había necesitado tanto hacer ejercicios de respiración para no perder los papeles frente a toda la escuela.

Estaba a punto de soltar una respuesta bastante ácida cuando Harry dio un paso al frente, con esa chispa de travesura en los ojos que nunca trae nada bueno.

-¡Tengo una idea increíble! *exclamó, captando la atención de todos como si fuera el presentador de un show. Nos miró a Peter, a mí, y luego a Liz* Gwen y yo estábamos planeando ir a mi mansión después de la escuela a pasar el rato.

Levanté una ceja de inmediato.

«¿"Estábamos planeando"? ¿En qué momento acepté yo eso?»

Peter me miró apenas un segundo con una expresión de extrañeza. Pero Harry no se detuvo ahí.

-Pero piénsenlo bien... solo nosotros dos y mi mayordomo en esa mansión enorme sería muy solitario. ¿Por qué no hacemos una cita doble y vamos los cuatro? *Harry sonrió como si acabara de descubrir la cura para el cáncer* Liz con Peter, y Gwen conmigo.

-En realidad yo... *Peter y yo empezamos a decir al mismo tiempo, intentando poner un freno a esa locura, pero Liz fue más rápida.

Soltó un chillido de emoción que casi me deja sorda.

-¡Es una idea maravillosa! *gritó Liz, apretando el brazo de Peter contra ella* ¡Una cita doble en una mansión con mi Petie! ¡Aceptamos!

Peter y yo intercambiamos una mirada de "ayúdame", ninguno de los dos muy seguro de cómo habíamos terminado en este lío.

Harry aplaudió, cerrando el trato antes de que pudiéramos protestar.

-¡Hecho entonces! Pero si va a ser una cita doble, tiene que ser especial. Nada de hoy a las apuradas. Mañana sábado, pasaré por sus casas con una limosina y los traeré a mi casa. Hoy me encargaré de preparar todo para que sea la cita perfecta.

Intenté abrir la boca para decir que tenía otros planes, pero el timbre de la siguiente clase retumbó en el pasillo, cortándome las palabras.

-¡Es un trato, Harry! *dijo Liz, tirando del brazo de Peter con fuerza* Vamos, Petie, esta clase nos toca juntos.

Harry me guiñó un ojo, se colgó su mochila y también se retiró con paso ligero.

Me quedé ahí parada, sola por un momento, mientras el resto de los alumnos pasaba apurado a mi lado, golpeándome los hombros.

Me quedé mirando la espalda de Peter, se veía tan pequeño siendo arrastrado por Liz... lejos de mí.

Sentí una punzada de amargura, pero sacudí la cabeza con fuerza

«No, Gwen Stacy. Concéntrate».

Empecé a caminar hacia mi clase con la barbilla en alto.

No importaba que mi plan original se hubiera ido al traste. La mansión de los Osborn es gigantesca, casi como un laberinto.Tiene docenas de habitaciones, jardines y pasillos donde cualquiera podría perderse fácilmente por un buen rato... y ahí es donde entraría yo.

«Solo tengo que encontrar el momento para perdernos los dos»

Pensé con una renovada determinación.

Lejos de Harry y, sobre todo, lejos de esa rompehogares de Liz.

Un tropezón no me iba a detener.

De una manera u otra, mañana por la noche, Peter Parker iba a estar a solas conmigo.

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BUENAS MUCHACHADA, COMO ANDAN?

POR MI PARTE, PARA EL CULO PERO ACOSTUMBRADO, TENIA PENSADO UN CAPITULO MAS LARGO, PERO ESCRIBIR Y CORREGIR ES UN MARTIRIO POR CELULAR, APARTE DE QUE POR ALGUNA RAZON, VA INCREÍBLEMENTE LENTO

ASI QUE ESTE ES, POR ASÍ DECIRLO, LA PRIMERA PARTE DEL ESPECIAL DE SAN VALENTÍN, ESTOS EVENTOS SUCEDEN POSTERIORMENTE AL DE LOS JOVENES X MEN POR SI SE LO PREGUNTAN

GWEN POR FIN HABÍA TOMADO EL CORAJE PARA INVITAR A PETER A SU CASA A SOLAS, PERO DOS OBSTÁCULOS SE HAN PUESTO EN SU CAMINO

PERO NO IMPORTA, LA JOVEN STAICY NO ES UNA SEÑORITA QUE SE RINDA FACILMENTE, ESTO NO VA A QUEDARSE ASI

POR AHORA, ESTO ES TODO LO QUE PUEDO OFRECER, DISCULPEN LA TARDANZA Y LOS FALLOS QUE PODRIA HABER EN EL TEXTO

COMO SIEMPRE, AGRADEZCO MUCHO SUS COMENTARIOS Y SU APOYO

NOS VEMOS PRONTO, BESITOS :)

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