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Chapter 31 - Capítulo 30: La Prisión de Agua

El error de Kakashi fue confiar en su vista en un entorno diseñado para engañarla. 

Zabuza lo atrajo al agua.

Y la trampa se cerró.

Una esfera de agua densa y pesada encerró al Jōnin de Konoha. 

Zabuza mantenía un brazo dentro de la esfera, sonriendo bajo sus vendas.

—Se acabó, Kakashi.

Luego, con la mano libre, el Demonio de la Niebla creó un Clon de Agua. 

El clon emergió, líquido y mortal, y miró a los tres Genin.

—Ahora... ustedes. Jueguen a ser ninjas mientras su maestro muere.

Kakashi gritó desde dentro de la prisión: —¡Tomen a Tazuna y corran! ¡No pueden ganar! ¡Su clon no se alejará de su cuerpo real! ¡Corran!

Era una orden lógica. Sasuke dio un paso atrás, listo para huir. Sakura agarró el brazo de Tazuna.

Pero Naruto se quedó quieto.

Su mente táctica, fría como el hielo, desglosó la situación.

Si corremos, nos dará la espalda. Nos matará uno por uno con agujas a distancia.

Si nos quedamos y atacamos de frente, moriremos por diferencia de nivel.

Kakashi es nuestro único activo viable contra Zabuza real. Sin él, la misión es un fracaso y muerte segura.

Conclusión: Hay que liberar a Kakashi.

El clon de Zabuza atacó. 

Fue rápido. 

Naruto intentó bloquear, pero el clon le dio una patada en el estómago que le sacó el aire y lo envió rodando por el suelo. 

Su banda ninja salió volando.

Naruto tosió, sintiendo el sabor a hierro en la boca. 

Su sangre quiso reaccionar, quiso endurecerse en su abdomen para devolver el golpe, pero la contuvo. 

No uses la sangre. 

No uses la espada.

Se levantó, temblando (un 20% real, un 80% teatro). Corrió hacia su banda ninja y la pisó con fuerza.

—Oye, rarito sin cejas... —dijo Naruto, levantando la vista. Sus ojos azules brillaban con una intensidad maníaca—. Escribe esto en tu libro de bingo: El ninja que va a ser Hokage... ¡jamás huye!

Sasuke, al ver la determinación (fingida o no) de Naruto, detuvo su huida. 

El orgullo Uchiha le impidió ser menos valiente que el "perdedor".

Naruto sabía que no podía vencer al clon. 

Pero necesitaba que Zabuza real moviera el brazo. 

Solo eso. 

Que soltara la prisión.

Miró a Sasuke. 

No hubo palabras. 

No hubo señales de manos secretas. 

Solo una mirada. 

Naruto proyectó su intención: Tengo un plan. Sígueme la corriente.

Sasuke, sorprendentemente perceptivo en combate, captó la señal.

—¡Fūma Shuriken: Molino de Sombras! —gritó Sasuke, lanzando el arma gigante hacia el Zabuza real (no al clon).

El clon intentó interceptar, pero Sasuke era rápido. El shuriken voló hacia el cuerpo real de Zabuza. Zabuza lo atrapó con su mano libre, riendo. —Inútil.

Pero en la sombra del primer shuriken, había un segundo. Jutsu de Sombra Shuriken.

Zabuza saltó para esquivar el segundo. —¡Sigue siendo inútil! —se burló.

El segundo shuriken pasó de largo, volando detrás de él.

Kakashi, desde la prisión, abrió los ojos con horror. Zabuza sonrió.

Pero entonces, el sonido cambió. ¡POOF!

Detrás de la espalda de Zabuza, en su punto ciego, el segundo shuriken explotó en una nube de humo. 

De la nube no salió un arma. 

Salió Naruto Uzumaki.

Naruto había usado el Henge (Transformación) para convertirse en el arma.

Estaba en el aire, girando, con un kunai en la mano. 

No apuntaba a matar a Zabuza (imposible). 

Apuntaba a su brazo. 

Al brazo que mantenía la prisión.

—¡¡TOMA ESTO!! —rugió Naruto.

Zabuza sintió la presencia. Sus ojos se abrieron con sorpresa genuina. ¿Un moco se transformó? ¿Desde cuándo?

Zabuza tuvo que elegir: recibir un kunai en el codo o soltar la prisión para defenderse. Sus instintos de supervivencia ganaron. Retiró el brazo de la esfera de agua para intentar cortar a Naruto en el aire con su espada gigante.

La Prisión de Agua se deshizo. Kakashi cayó al agua, libre.

Naruto, viendo la espada gigante venir hacia él en el aire, sabía que iba a ser golpeado. Pero no importaba. Misión cumplida.

Kakashi interceptó el golpe de Zabuza con el dorso de su mano metálica, protegiendo a Naruto.

—Buen plan, Naruto —dijo Kakashi, con su ojo Sharingan girando furiosamente—. Realmente bueno.

Naruto cayó al agua, empapado, jadeando. Sonrió.

Sasuke miraba a Naruto con incredulidad. 

Sakura estaba boquiabierta.

Naruto se ajustó la banda en la frente. 

Su corazón latía rápido por el esfuerzo físico, pero su mente estaba tranquila.

En su interior, Kurama observaba la repetición de la jugada mentalmente. El chico no había reaccionado con miedo cuando su maestro fue capturado. No había dudado. Había evaluado los activos (Sasuke, el shuriken, su propia capacidad de transformación) y había ejecutado una maniobra de distracción de nivel Jōnin.

—Este niño no reacciona... —pensó el Kyūbi, sintiendo un extraño orgullo creciendo en la oscuridad. —Calcula.

—No es un héroe impulsivo. Es un jugador de ajedrez disfrazado de peón.

Naruto salió del agua, temblando de frío. —¡Jejeje! —rió con su risa de payaso—. ¡Se lo dije! ¡Nadie atrapa al Equipo 7!

Pero Kakashi, protegiéndolos ahora, sabía que aquello no había sido suerte. Naruto Uzumaki acababa de demostrar que era el miembro más peligroso del equipo, no por su poder, sino por su audacia táctica.

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