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Chapter 18 - Capítulo 16 : Sacrilegio del Trono de Cristal

La medianoche en Mary Geoise no traía oscuridad, sino una luz artificial y perpetua que bañaba las cúpulas del Castillo de Pangea. En la habitación de los invitados, el aire se volvió denso. Malfurion Stormrage, a sus 16 años, se encontraba sentado en posición de loto. Sus raíces no eran hilos de micelio ahora; eran gruesos cables de madera de Adam que habían perforado el suelo de su alcoba, hundiéndose tres niveles hacia abajo, esquivando las vigas de Kairoseki con la precisión de un cirujano.

​— Es ahora, Linlin —susurró Malfurion. Su piel esmeralda brillaba con una intensidad febril. El esfuerzo de mantener sus raíces activas bajo la presión del Haki de los guardias lo estaba haciendo sudar savia dorada—. He localizado el nexo. La seguridad cambiará de turno en sesenta segundos.

​Charlotte Linlin se puso de pie. Su figura de 3.50 metros era una sombra terrorífica en la penumbra. Napoleón, en su cabeza, comenzó a vibrar, susurrando palabras de hambre y muerte.

— Finalmente. Mis Hominas están ansiosos, Malfurion. Sienten el miedo de los esclavos en los niveles inferiores... es como un banquete esperando a ser servido.

​La Infiltración se Desgarra

​No hubo sigilo por mucho tiempo. Al llegar al nivel inferior, una patrulla de agentes del CP0 con máscaras de mármol los interceptó en el pasillo de las reliquias.

​— Mori Mori no Mi: Bosque de Empalamiento Abisal.

​Malfurion no esperó. Sus manos se transformaron en un nudo de madera negra reforzada con Haki de Armamento. Del suelo de mármol brotaron estacas que atravesaron a los agentes antes de que pudieran activar el Tekkai. Sin embargo, estos no eran soldados comunes. Uno de ellos, antes de morir, activó una señal de socorro que resonó en todo el complejo como un rugido de metal.

​— ¡Se acabó el tiempo! —gritó Linlin. Con un movimiento devastador, desenvainó a Napoleón y lanzó un tajo de energía espiritual—. ¡Soru Soru: Cognac!

​La hoja de fuego y alma desgarró las puertas de la bóveda principal. En el centro, sobre pedestales que flotaban magnéticamente, brillaban las tres joyas: la Hie Hie no Mi, la Tori Tori: Fénix y la Nikyu Nikyu no Mi. Pero antes de que Malfurion pudiera tocarlas, el espacio entre él y las frutas se distorsionó.

​El Choque de los Titanes

​Una ráfaga de aire comprimido, imbuida con un Haki negro tan denso que parecía obsidiana, golpeó el pecho de Malfurion, lanzándolo contra la pared de piedra marina. La sangre dorada saltó de su boca, manchando el suelo inmaculado.

​— Se los advertí en la cena —dijo una voz fría. Garling, el comandante de los Caballeros Sagrados, emergió de las sombras. No estaba solo. A su lado, un Almirante de la Marina de la vieja era, un hombre cuya presencia hacía que la gravedad misma se sintiera insoportable, bloqueaba la única salida—. En Mary Geoise, la vida solo existe si nosotros lo permitimos.

​— ¡Entonces nosotros dejaremos de pedir permiso! —rugió Linlin, lanzándose contra Garling con una furia ciega.

​El choque fue sísmico. El acero de Napoleón chocó contra la espada de Garling, creando una onda de choque que desintegró los pilares de mármol cercanos. Malfurion se puso de pie, su costado izquierdo herido y su regeneración luchando contra el Haki residual que impedía que sus células se cerraran.

​— Mori Mori no Mi: Coloso de Adam.

​Malfurion se expandió, sus 3.50 metros se convirtieron en cinco mientras recubría su cuerpo con capas de madera de la más alta densidad, imbuida en su totalidad con Haki de Armamento. Se lanzó contra el Almirante, intentando atraparlo en una red de raíces, pero el Almirante levantó una mano y una columna de energía destructiva impactó en el hombro de Malfurion, arrancándole un trozo de corteza y carne viva.

​La Agonía del Robo

​La batalla era un torbellino de destrucción. Linlin peleaba como una deidad de la guerra, pero Garling era un maestro del Ryou. Cada uno de sus tajos encontraba las grietas en la defensa de Linlin. Un corte profundo se abrió en el muslo de la joven soberana, y por primera vez, un grito de dolor genuino escapó de sus labios.

​— ¡Malfurion, no puedo mantenerlo a raya por mucho tiempo! —gritó ella, mientras Zeus y Prometeo eran disipados una y otra vez por los ataques de Haki del Caballero Sagrado.

​Malfurion, ignorando el dolor punzante en su hombro y la sangre que nublaba su vista, realizó un último esfuerzo. Usó sus raíces para crear una distracción, haciendo colapsar el techo del ala este sobre el Almirante. En ese segundo de caos, saltó hacia el pedestal. Sus dedos se cerraron sobre las tres frutas.

​— ¡Las tengo! —rugió Malfurion.

​Pero el Almirante emergió de los escombros con una mirada de furia gélida. Extendió su brazo y una ráfaga de presión pura golpeó a Malfurion directamente en la espalda. Se escuchó el crujido de vértebras y madera rompiéndose. Malfurion cayó al suelo, escupiendo una gran cantidad de savia, con las tres frutas rodando cerca de sus manos.

​Garling se acercó a Linlin, con su espada apuntando a su garganta.

— Son fuertes, niños de Avaris. Pero el Haki es la voluntad que domina el mundo, y la vuestra todavía es demasiado joven.

​Malfurion, desde el suelo, miró a Linlin. Sus ojos dorados estaban inyectados en sangre. No era el momento de ganar; era el momento de sobrevivir. El capítulo termina con ambos soberanos heridos, rodeados por los dos guerreros más poderosos del Gobierno, mientras las alarmas de Mary Geoise anuncian la llegada de refuerzos.

​Estado de la Batalla:

​Malfurion: Columna vertebral dañada, hombro destrozado, Haki agotándose.

​Linlin: Herida profunda en el muslo y abdomen, Hominas debilitados.

​Enemigos: Garling y el Almirante están ilesos y preparan el golpe final.

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