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Chapter 17 - Luth en peligro

Beasley, tras haberse reunido con las princesas para su informe mensual, no se dirigió de inmediato a su residencia como solía hacer. Aquella vez, en cambio, cambió su ruta y se internó en un callejón apartado.

En el oscuro callejón se encontraba un grupo de figuras reunidas en una conversación discreta.

La mayoría vestía armaduras de guardia; otros, en cambio, ocultaban sus rostros bajo capuchas. En el centro del grupo se hallaba el ministro Beasley.

"¿Han realizado todos los preparativos que ordené? " preguntó con voz baja, pero autoritaria.

"Sí, Beasley-sama " respondió uno de los guardias.

" Bien. Tal como acordamos, dejaremos las puertas traseras abiertas y sin protección para que el ejército pueda entrar a la ciudad sin obstáculos."

"Sí, Beasley-sama " respondieron al unísono.

Sin que ninguno de ellos lo notara, a unos metros de distancia, una silueta permanecía oculta entre las sombras, escuchando atentamente cada palabra.

Mientras tanto, en la habitación de Alicia:

Tanto Alicia como Primm se encontraban sorprendidas. Ambas observaban el atractivo rostro de Reik con una mezcla de fascinación y curiosidad.

Oye… sé que soy guapo, pero no se queden mirándome así sin decir nada. Me da un poco de vergüenza, pensó Reik.

"Ejem… " tosió levemente. "Mucho gusto en conocerlas. Mi nombre es Reik Droven. Disculpen mi visita repentina."

"N-no hay problema" respondió Alicia, intentando ocultar el leve sonrojo en su rostro.

"¿A qué se debe su visita?" preguntó Primm, visiblemente emocionada.

"Debo disculparme por mentir sobre mi identidad " dijo Reik con seriedad. "Lo hice para poder conocerlas. Mi verdadera identidad es la de un enviado por Dios, enviado para salvar a la humanidad de un futuro oscuro que se aproxima."

Sus palabras tensaron de inmediato el ambiente.

"Además" añadió con tono grave, "traigo malas noticias."

"¿Qué malas noticias?" preguntó Alicia, con expresión seria.

"Mi hermano y yo emprendimos una aventura. Durante una de ellas, en territorio de los elfos oscuros, nos encontramos con…" Reik comenzó a relatar los acontecimientos, omitiendo ciertos detalles clave" Y también he venido a informarles sobre la traición del ministro Beasley. Se ha aliado con el grupo de Vult para atacar la ciudad."

Cuando Reik terminó de hablar, nadie dijo nada.

El silencio se apoderó de la habitación hasta que Alicia finalmente habló:

"Parece que las pruebas que trajo esa persona eran ciertas " dijo con semblante solemne.

"¿Pruebas? " preguntó Reik, desconcertado.

"Antes de que llegaras, una mujer desconocida nos entregó evidencias de la traición de Vault y Beasley " explicó Alicia. "Al principio no quisimos creerlo, pero tu llegada confirma que podrían ser reales."

Primm asintió en silencio.

'¿Pruebas? ¿Una mujer desconocida?' pensó Reik. 'Eso no estaba en el anime…'

'¿Será que mi llegada a este mundo provocó un efecto mariposa?'

Negó internamente.

'No importa. Esto facilita las cosas. No tendré que perder tiempo buscando pruebas.'

"Bien" dijo finalmente. "Entonces iré a buscar a mi hermano para prepararnos e idear un plan para capturar a Beasley."

En la parte trasera de la ciudad, un pequeño grupo de soldados rodeaba a un joven jadeante, cubierto de heridas.

Aun así, sostenía su espada con firmeza, apuntándolos sin mostrar intención de retroceder.

"Muchacho, tu perseverancia es admirable" comentó uno de los soldados.

"Baja tu espada y únete a nosotros" añadió Beasley con una sonrisa obscena. "Podrás disfrutar de todas las mujeres de esta ciudad… incluso del cuerpo de la princesa Primm. Jajaja."

"Forzar a las mujeres es la única forma en que podrías estar con una" escupió Luth. "Ninguna te querría por voluntad propia con esa cara de cerdo que tienes."

"¡Estás cortejando a la muerte!" rugió Beasley.

Beasley dio una señal con la cabeza a un arquero y gritó a otros dos guardias:

"¿Qué esperan? ¡Maten a este bastardo!"

"¡Sí, Beasley-sama!" gritaron los guardias mientras atacaban.

Aunque herido y exhausto, Luth logró mantener una ligera ventaja contra ambos.

Sin embargo, no notó al arquero que, desde atrás, ya apuntaba hacia él.

Cuando se dio cuenta, era demasiado tarde.

"¡¡LUTH!! " se escuchó un grito desgarrador.

Justo antes de que la flecha impactara, una daga surcó el aire y la interceptó.

Luth alzó la mirada. Solo alcanzó a distinguir la silueta de lo que parecía ser una mujer.

Antes de poder reaccionar, los dos guardias que lo enfrentaban salieron despedidos contra los muros de la ciudad.

Punto de vista: Reik

La noche olía a hierro y traición.

Llegué demasiado tarde.

Luth estaba rodeado.

Su respiración era irregular, casi animal, y la sangre empapaba su ropa. Aun así, mantenía la espada alzada, temblando, pero sin retroceder. Orgullo. Terquedad. Idiotez.

Beasley estaba frente a él.

Sonreía.

"Admirable " dijo con voz untuosa. "De verdad lo es. Pero ya es suficiente."

Escuché el sonido.

El roce seco de una flecha tensándose.

"¡¡LUTH!!"

Grité con todo el aire que me quedaba en los pulmones.

La flecha salió disparada.

El mundo se ralentizó.

Vi el terror cruzar los ojos de mi hermano.

Entonces, clang.

Una daga apareció de la nada y desvió la flecha en el último instante. El impacto resonó como una campana fúnebre.

No me detuve a mirar quién la lanzó.

No me importó.

La rabia me nubló la vista.

Los dos guardias que estaban frente a Luth reaccionaron tarde. Demasiado tarde.

Aparecí entre ellos.

Golpeé al primero en la garganta. Sentí cómo el cartílago cedía bajo mi puño. El sonido fue húmedo, desagradable. Cayó sin siquiera gritar.

Al segundo lo tomé del rostro y lo estampé contra el muro.

Una vez.

Dos veces.

No hubo tercera.

Cuando lo solté, su cuerpo se deslizó lentamente hasta el suelo, dejando una mancha oscura en la piedra.

Silencio.

Pesado. Aplastante.

Beasley retrocedió un paso.

"Tú…" balbuceó.

Lo miré.

No como a un enemigo.

Como a algo que debía ser eliminado.

"Te dije que no actuaras solo " gruñí, girándome hacia Luth. "Te dije que me llamaras."

Él apenas podía sostenerse en pie.

"Lo… lo siento… " murmuró.

No respondí.

Mis ojos volvieron a Beasley.

El miedo ya no lo disimulaba.

"¿De verdad creíste " dije en voz baja " que podrías tocar a mi hermano sin consecuencias?"

Di un paso hacia él.

Luego otro.

La noche parecía contener la respiración.

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