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Chapter 30 - ¡Manejo de la espada lvl 3 realmente aterrador, Salvando a Mai Sakurajima!

NOTA: CHICOS BUEN INICIO DE SEMANA, JODER ESTOY ENFERMO Y APROVECHE ESTAR DESCANSANDO PARA ESCRIBIR UN POCO, ESPERO Y OS GUSTE ESTE CAPITULO. DEJEN SUS POWER SSTONEEESSSSS! xD

El líquido rojo espeso brotaba sin control.

El fluido resbaló por su piel, empapó el suelo y salpicó sus propios pies. El hedor metálico, parecido al de pescado podrido mezclado con óxido, golpeó las fosas nasales de Mai con violencia, provocándole náuseas inmediatas y una arcada que no pudo contener.

Justo cuando creyó que el joven había muerto de una manera miserable sucedió lo impensable este se retorció una, dos veces, sus dedos arañando el piso mientras su cuerpo convulsionaba… hasta que quedó inmóvil.

Parecía muerto pero pocos segundos después, su cuerpo se estremeció de nuevo. Las articulaciones crujieron de forma grotesca se se incorporó lentamente, con la cabeza ladeada y los ojos inyectados en sangre.

Sin decir palabra, se lanzó sobre otra persona cercana y hundió los dientes en su cuello, arrancando carne y vasos sanguíneos con un sonido brutal.

Mai incrédula por la escena lo comprendió en ese instante, después de ser mordido por ese monstruo… todos se convertían en monstruos.

La infección se propagó como una plaga imparable.

En cuestión de minutos, la biblioteca se convirtió en un infierno. Gritos, cuerpos cayendo, sangre salpicando los estantes repletos de libros.

Personas que minutos antes leían en silencio ahora destrozaban a otros con los dientes, pronto, todos en la biblioteca, excepto Mai Sakurajima, se transformaron en esos "monstruos" mordedores.

Si no lo hubiera visto con sus propios ojos un cuello desgarrado, carne colgando, vasos sanguíneos claramente visibles habría pensado que estaba presenciando el rodaje de una serie de terror de mal gusto.

Pero esto era real, tan real que sus piernas cedieron. Mai se desplomó en un rincón, abrazándose a sí misma, completamente aturdida.

Por suerte si es que podía llamarse así los monstruos parecían ignorarla por completo. Incluso cuando pasaban a su lado, sus miradas vacías no se detenían en ella.

Aun así, Mai permaneció allí más de diez horas, con hambre, sed, un sueño aplastante y con un miedo que no la dejaba respirar.

No se atrevía a moverse incluso si quisiera notó que los monstruos eran extremadamente sensibles al sonido.

El más mínimo ruido bastaría para atraerlos. Así que se limitó a quedarse en ese rincón, aislada, temblando, esperando… sin saber exactamente qué, incluso a sabiendas que era probable que estos monstruos no la veían debido a su "don" no se atrevió a hacerlo por miedo.

Claro que había pensado en escapar empleando su ventaja pero en la entrada de la biblioteca se acumulaban más de una docena de monstruos. Cada intento terminaba igual que el anterior sus piernas se paralizaban antes de dar el primer paso.

No tenía fuerzas, ni físicas, ni mentales.

"¿Así que esta era la razón por la que se había vuelto invisible? ¿Para vivir los últimos momentos de belleza del mundo antes de morir?"

—Qué absurdo… —rió en voz baja, con amargura—Esto no es libertad… es solo una prórroga antes del final.

Entonces

¡BANG!

La puerta principal de la biblioteca estalló hacia dentro levantando polvo.

Un autobús escolar atravesó la entrada como un ariete, arrollando a los monstruos que se agolpaban allí.

Cráneos aplastados, cuerpos lanzados por los aires, huesos rompiéndose bajo toneladas de metal. El autobús avanzó varios metros y se detuvo bruscamente a unos cinco o seis metros de ella.

Silencio, silencio mortal!

—¿Eh…?

Mai se quedó completamente paralizada.

—¿Estoy… alucinando? —se frotó los ojos con manos temblorosas—.¿Ahora imagino que un autobús cae del cielo para salvarme?

Pero cuando volvió a mirar, el autobús seguía allí entonces la puerta del autobús se abrió y un joven descendió del vehículo.

Parecía tener veinte años. Alto, atlético, con un rostro atractivo y bien definido, rebosante de vitalidad.

Vestía ropa deportiva y daba la impresión de ser un profesor de educación física… o el protagonista de alguna novela isekai.

—No… —pensó Mai, incrédula—Mi imaginación ya está demasiado mal…

Entonces el hedor llegó a ella, el olor podrido de los monstruos que se acercaban.

—¡Señorita Mai! —una voz firme y clara resonó—¿Qué hace ahí sentada? ¡Levántese! ¡La sacaré de aquí!

El que habló era naturalmente Takeshi quien había venido a rescatar a otra doncella en apuros.

¡Minutos antes!

—Entonces, sensei… ¿cuál es el plan? —preguntó Saya con curiosidad.

Ante la pregunta de Saya las miradas de todos se concentraron en Takeshi. Incluso Saeko dejó quien miraba por la ventana sin aparentemente prestar atención enfocó sus hermosos ojos sobre Takeshi.

Takeshi, bajo tanta atención no se sintió nervioso, simplemente sonrió. Una sonrisa tranquilizadora, si tuviera unas gafas de montura negra y el cabello castaño se parecería a cierto villano… 

—No hay necesidad de planes engorrosos —respondió con naturalidad—Solo hay que usar fuerza abrumadora para abrirse paso.

—¿…?

El silencio cayó como un balde de agua fría.

—¿¡EH!? —exclamó Saya, incrédula—¿Eso es todo?

Rei frunció el ceño. —Sensei… si hacemos mucho ruido atraeremos a más zombis. No parece una buena idea…

Incluso Shizuka parpadeó varias veces. —E-eso suena un poquito peligroso, Takeshi-kun…

Saeko, en cambio, sonrió con interés. —Ara… qué directo. —sus ojos brillaron— Cada vez me gusta más Takeshi-sensei.

....

Antes de que alguien pudiera seguir cuestionándolo

VROOOOOM!

El motor del autobús rugió con violencia, rompiendo la conversación de golpe.

—¿¡Eh!? —Saya apenas tuvo tiempo de reaccionar.

Sin decir una sola palabra más, Takeshi pisó el acelerador a fondo.

—¡O-Oye! ¡Espera! —gritó Rei.

—¡¡Takeshi-sensei estás loco!! —exclamó Saya.

La aceleración fue tan brutal que todos se pegaron a sus asientos. Saya perdió el equilibrio y cayó hacia adelante, y una vez más su generoso pecho terminó presionado contra la parte trasera de la cabeza de Takeshi.

—¡Pervertido, sensei lo hiciste a propósito! —protestó ella, sonrojada por la vergüenza ya había perdido la cuenta de cuántas veces había sucedido esto.

Takeshi ni siquiera parpadeó pero en su corazón disfruto de esto.

Sus ojos se afilaron, su expresión se volvió fría y decidida. Ajustó el agarre en el volante y mantuvo el acelerador completamente hundido.

RUGIDOOOO

El autobús se lanzó hacia la calle como una bestia desatada, los primeros zombis apenas tuvieron tiempo de girar la cabeza.

¡CRASH!

El frontal reforzado del autobús los embistió sin piedad a los zombies.

Cráneos explotaron como sandías, organos internos salieron despedidos contra el parabrisas. Brazos y piernas giraron por el aire antes de caer inertes al asfalto.

—D-Dios mío… —murmuró Shizuka, llevándose una mano a la boca, miró a Takeshi y sus hermosos ojos reflejaban admiración, después de todo ante tal maniobra el autobús no se tambaleo en lo absoluto lo que reflejaban sin duda las excelentes habilidades para conducir de Takeshi.

—Qué eficiencia… —comentó Saeko con calma, observando cómo los zombis eran reducidos a pedazos—Las modificaciones que realizó sensei funcionan de maravilla.

Al mismo tiempo tanta sangre hicieron que los impulsos violentos de Saeko comenzarán a aflorar, apretó con fuerza su katana de madera y espero con ansias su turno de actuar.

El autobús avanzó sin la intención de detenerse.

Zombi tras zombi era arrollado, empujado, aplastado contra el pavimento. El sonido era una mezcla grotesca de metal chocando, huesos rompiéndose y carne triturada.

—¡No están pudiendo acercarse! —gritó Rei con emoción— ¡Ni siquiera logran rodearnos!

—¡Esto es una locura! ¡Pero funciona! —admitió Saya, aferrándose a su asiento.

A lo lejos, la biblioteca ya era visible, frente a su entrada se agolpaban varios zombis, atraídos por el ruido.

Takeshi no redujo la velocidad en lo absoluto.

—¡¿No vas a frenar!? —gritó Saya presa del pánico al ver que se acercaba la pared de la biblioteca.

—No.

El autobús aceleró aún más, para ese punto el autobús había alcanzado su límite de velocidad, incluso si quisiera acelerar más este ya no podría.

—¡Takeshi-kun! —chilló Shizuka— ¡¡La puerta es de concreto!! 

—Hmmm, lo se ¡agarrense fuerte! —respondió él, los demás al ver lo que este planeaba hacer se aferraron con fuerza a sus asientos listos para el impacto al momento siguiente

¡¡BOOOOOOOM!!

El autobús se estrelló contra la fachada de la biblioteca, el impacto fue ensordecedor.

El vidrio estalló en miles de fragmentos que volaron como lluvia mortal. El concreto se resquebrajó, columnas se partieron y la entrada cedió violentamente, dejando una enorme abertura.

Los zombis que estaban allí fueron aplastados contra las paredes o lanzados al interior como muñecos de trapo.

El autobús avanzó varios metros dentro de la biblioteca antes de detenerse finalmente con un chirrido metálico.

Silencio.

Polvo flotando en el aire, restos de zombis esparcidos por el suelo y libros cayendo lentamente desde los estantes.

—… —Saya tragó saliva con el corazón acelerado.

Saeko sonrió con evidente satisfacción. —Fuerza abrumadora, huh… —miró a Takeshi—Sus métodos son bastante buenos sensei.

Takeshi soltó el volante y habló con voz firme: —Ahora. Vamos por ella.

Regreso al presente!

—¡Señorita Mai! ¿Qué hace ahí sentada? ¡Levántese! ¡La sacaré de aquí!

Mai se estremeció al escuchar esa voz no era una ilusión. Los monstruos restantes avanzaban arrastrando los pies, gruñendo, con mandíbulas manchadas de sangre seca. Cada uno de ellos emanaba un hedor nauseabundo que parecía espesar el aire.

Intentó ponerse de pie… pero sus piernas simplemente no respondieron.

—No… no puedo… —susurró con impotencia—.¡No me quedan fuerzas! ¡Váyanse! ¡No se preocupen por mí!

No quería convertirse en una carga, no quería que murieran por su culpa.

Pero el joven no se detuvo. Takeshi avanzó un paso al frente y desenvainó la katana que había conseguido antes con un movimiento suave, La hoja metálica captó la luz que se filtraba entre los escombros y brilló con un destello frío.

Su postura cambió por completo, la relajación desapareció, sus pies se plantaron firmes sobre el suelo y su respiración se volvió lenta y controlada.

En ese momento toda su aura cambió ahora parecía una katana desenvainada lista para cortarlo todo a su paso.

Los zombis se abalanzaron al mismo tiempo, Takeshi dio un solo paso lateral.

¡SWISH!

Un tajo horizontal recorrió el aire con una precisión aterradora, cortando tres cuellos en una misma línea. Las cabezas salieron despedidas antes de que los cuerpos siquiera comprendieran que estaban muertos.

Sin detener el movimiento, giró la muñeca.

¡CLANG!

La katana descendió en una estocada limpia que perforó un cráneo de frente, atravesándolo hasta la empuñadura. Takeshi retiró la hoja de un tirón y usó el propio cuerpo del zombi como escudo improvisado.

Otro monstruo saltó desde un costado, Takeshi no retrocedió y continuó avanzando como todo un maldito samurai.

Un corte diagonal ascendió desde la cadera hasta el hombro, partiendo el torso en dos, seguido inmediatamente de una patada que lanzó el cadáver contra otros dos zombis que se aproximaban.

Cada movimiento era aterrador y letal, en ese momento su esgrima nivel tres comenzó a brillar. Por otro lado con cada kill que se hacía el aviso de la experiencia obtenida del sistema no dejaba de sonar en su mente lo cual lo motivaba más a matar.

Mai lo observaba con los ojos abiertos de par en par. En menos de diez segundos, el suelo a su alrededor quedó cubierto de zombies muertos.

Takeshi llegó hasta ella.

—Tranquila —dijo con voz firme—Ya pasó.

Sin esperar respuesta, la cargó sobre su hombro con un movimiento seguro y comenzó a correr. A pesar del peso adicional, su velocidad no disminuyó en absoluto.

Sus pasos eran firmes y rápidos,. Los zombis que intentaron interceptarlo solo alcanzaron a rozar el aire.

Uno se lanzó desde atrás, sin mirar, Takeshi extendió el brazo libre.

SLASH!

¡CRACK!

La katana giró en un arco perfecto y decapitó al zombi con una sola mano, sin perder el ritmo de la carrera. El talento de [Fuerza Monstruosa] le permitió cargar a Mai. Por otro lado eliminar zombies con facilidad con una sola mano se debió a [Manejo de la Espada lvl 3].

—¡Suban! —ordenó con voz autoritaria.

Cerca del autobús, Saeko Busujima y Rei Miyamoto ya combatían. Saeko destrozaba cráneos con elegancia mortal, su katana trazando líneas rojas en el aire.

Rei atacaba con fiereza con su lanza, empujando y rematando a los zombies que Saeko no podía manejar.

Más zombis emergian desde el exterior de la biblioteca, Meiko no se quedaba atrás empleando su látigo destrozaba los cráneos de los zombies que se acercaban de más con una brutalidad aterradora.

Takeshi llegó al autobús, con Mai aún sobre el hombro, se giró de frente a la horda que se aproximaba.

—No pasarán.

Un paso adelante con ojos fríos y decididos.

¡SWISH—SWISH—SWISH!

Tres cortes consecutivos, tres cabezas al suelo, un cuarto zombi intentó agarrarlo.

Takeshi hundió la hoja en su cráneo, giró la empuñadura y sacó el arma de un tirón, dejando el cuerpo caer como un saco vacío.

[Eliminó con éxito a 5 zombis y obtuvo 5 puntos de experiencia]

[Puntos de experiencia actuales: 699.]

—¡Ahora! —ordenó.

Saeko, Rei y Meiko no dudaron ni un segundo y subieron al autobús.

Takeshi entró de un salto, cerró la puerta de golpe y dejó a Mai con cuidado en el asiento delantero, asegurándola con el cinturón.

El motor rugió, con manos firmes, giró el volante, engranó la marcha y pisó el acelerador. El autobús salió disparado, atravesando los restos de la biblioteca y dejando atrás el infierno de cadáveres y zombies que los seguían.

Mai Sakurajima, sentada y temblando, apenas podía respirar por todo lo que acababa de ocurrir.

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