LightReader

Chapter 31 - ¡Los Trajes de baño son de suma importancia ¿donde están?!

NOTA: ESTOY ENFERMO CHAVALESSSS, DEJEN SUS POWER STONEESSSS Y COLECCIONES AMIGOS!

—¡Uf! Sakurajima-san, la revisión está hecha. No tienes heridas —anunció Shizuka con un suspiro de alivio.

Dentro del autobús escolar, que todavía olía a sangre seca y aceite caliente, Shizuka había revisado con extremo cuidado cada parte del cuerpo de Mai, brazos, piernas, cuello, incluso detrás de las orejas, asegurándose de que no hubiera ni el más mínimo rasguño.

Al confirmar que los zombis no la habían tocado, por fin relajó los hombros.

—Qué alivio… de verdad —murmuró.

De inmediato, su expresión cambió por completo. Shizuka tomó ambas manos de Mai Sakurajima con entusiasmo, apretándolas entre las suyas.

—¡Así que estas son las manos de Mai-chan~! —exclamó con ojos brillantes—. ¡Son tan suaves!

Al tacto, eran cálidas y delicadas, como si estuviera apretando un caramelo de goma recién sacado del envoltorio. Shizuka no pudo evitar sonreír de oreja a oreja.

Antes de que Mai pudiera reaccionar, Shizuka se inclinó y frotó suavemente su mejilla contra la de ella.

—¡Ahhh~! Tu carita también es increíblemente suave… dan ganas de pellizcarla todo el día…

Mai se quedó completamente rígida sin saber que decir.

Shizuka había sido fan de Mai desde que la vio por primera vez en televisión. Siempre había admirado su imagen elegante y su aire distante, y en secreto soñaba con tener una hermana menor así, bonita, famosa y un poco torpe por dentro.

Una auténtica fan de las hermanas menores.

Jamás habría imaginado que, gracias al apocalipsis, terminaría conociendo a la hermana de sus sueños… y menos aún tocándola así.

Curiosamente, ni siquiera se cuestionó por qué Mai llevaba un traje de conejita en una biblioteca. Ese detalle pasó completamente a segundo plano.

—Por cierto, Sakurajima-san —intervino entonces Takagi Saya, acercándose con evidente emoción—¿por qué estaba vestida de conejita en la biblioteca? ¿Y cómo logró estar rodeada de zombis sin tener ni una sola herida?

Saya estaba prácticamente brillando.

Ella también era una gran fan de Mai: había visto sus dramas una y otra vez, comprado los productos que anunciaba e incluso asistido a entrevistas en vivo solo para verla de cerca.

En una ocasión, hasta había conseguido su autógrafo. "¿Se acordará de mí…?", pensó con nerviosismo.

Sin darse cuenta, Saya se inclinó demasiado hacia adelante, mirándola fijamente, esperando su respuesta como una niña frente a su ídolo.

—¿¡Ah…!? —Mai retrocedió instintivamente.

Ante la combinación de la efusiva Shizuka y la intensa mirada de Saya, el rostro de Mai se llenó de pánico. Sus ojos temblaron, sus hombros se encogieron y su respiración se volvió irregular.

—Oigan —intervino entonces Takesi —Ustedes dos… están asustando a Sakurajima-san.

Takeshi quien conducía habló separando a Shizuka y a Saya de Mai, estas hicieron un leve puchero y dejaron de acosar a Mai con tanto entusiasmo.

—Tómenlo con calma —añadió —Acaba de pasar por un mal momento.

Shizuka parpadeó un par de veces antes de darse cuenta de lo intensa que había sido, mientras Saya carraspeó, algo avergonzada.

Takeshi observó la escena con una expresión difícil de describir.

Al ver cuánto se había encariñado Shizuka con Mai en tan poco tiempo, sintió una ligera punzada en el pecho.

Después de todo, Shizuka ya era prácticamente mujer. Su atención debería estar puesta en él… no en otra chica famosa. ¿verdad?

¡Como pudo tratar a Mai así!

Además Mai también es uno de sus objetivos, por lo que bueno es algo difícil de describir.

Después de que Shizuka y Saya fueran separadas casi a la fuerza de Mai, el interior del autobús recuperó la calma, apenas rota por el rugido constante del motor y los golpes lejanos de algún zombi contra la carrocería, después de unos minutos Takeshi detuvo el autobús en un lugar tranquilo.

—Sakurajima-san —dijo Takeshi con voz tranquila mientras se acercaba—¿Tiene hambre?

Sin esperar respuesta, sacó de su mochila un trozo de pan dulce que había robado de la tienda de conveniencia y se lo ofreció.

—Toma, come algo.

—¿¡Eh…!? —Mai abrió los ojos con sorpresa al ver el pan frente a ella, como si se tratara de algo irreal.

Aun así, lo tomó de inmediato, casi con temor de que desapareciera. Al sentir el peso real del pan en sus manos, los ojos de Mai se humedecieron.

Había pasado horas atrapada en la biblioteca, sin comida, sin agua, rodeada de muerte. En ese instante, un simple trozo de pan despertó en ella una mezcla abrumadora de emociones: alivio, esperanza… y una tristeza profunda por haber llegado tan lejos.

Nunca imaginó que algo tan cotidiano pudiera hacerla sentir ganas de llorar, sin decir palabra, abrió el envoltorio y empezó a comer.

Lo hizo rápido, demasiado rápido, sin la menor preocupación por su imagen de actriz famosa. El hambre había vencido cualquier pudor. A mitad del segundo bocado, tosió con fuerza, atragantándose.

—Despacio —dijo Takeshi.

De inmediato destapó una botella de refresco y se la pasó. Mai la tomó con ambas manos y bebió casi sin respirar.

—Ahh… —suspiró al terminar, sintiendo cómo la vida regresaba poco a poco a su cuerpo—. Gracias… de verdad.

—No es nada —respondió Takeshi, haciendo un gesto despreocupado con la mano, como si aquello fuera algo insignificante.

Pero para Mai no lo era, al mirarlo, su corazón comenzó a latir con fuerza.

Recordó con claridad la escena de hacía unos minutos, Takeshi saliendo del autobús sin dudar, avanzando entre los zombis, su espada describiendo arcos letales mientras abría camino hacia ella.

Sangre, huesos, cabezas cayendo… todo era aterrador, pero al mismo tiempo, increíblemente imponente.

Era guapo, fuerte, decidido, y había arriesgado su vida por salvarla. Cualquiera se habría conmovido ante algo así.

Y más aún alguien que ya había aceptado la muerte, Mai apretó la botella entre sus manos.

"Ya lo decidí… Me quedaré con ellos. Pase lo que pase."

…...

—¿E-eh? ¿¡Mai-san, quieres decir que puedes volverte invisible!? —exclamó Saya, aún incrédula, tras escuchar la explicación—¿Y que por eso los zombis no te atacaron aunque estabas rodeada?

—Hmmmm es posible —intervino Shizuka Marikawa, pensativa—Podría tratarse de algo como una habilidad ya sabes como un talento o algo así que Mai posee, de otro modo no se explica por qué no fue atacada por los zombies a pesar de estar rodeada por ellos.

"En comparación con averiguar por qué Mai-san puede volverse invisible, creo que deberíamos preocuparnos más por otra cosa." En ese momento Takeshi quien había vuelto al volante interrumpió con tono molesto.   

—¿Eh? ¿Qué cosa? —preguntó Saya, girándose hacia él completamente confundida.

—Hace demasiado calor… y nos estamos quedando sin agua, necesitamos encontrar la manera de conseguir más" respondió Takeshi con calma.

El ambiente se tensó de inmediato.

—¿¡Qué!? ¿¡Ya se acabó el agua!? —exclamó Saya con una expresión llena de asombro.

—Casi —respondió Takeshi con calma "Solo tomé unas cuantas docenas de botellas de la tienda de conveniencia, pero con este calor, no durarán mucho más"

Saya chasqueó la lengua, preocupada, lo que ella no sabía era que Takeshi llevaba en el almacén del sistema decenas de toneladas de agua potable. Pero no pensaba revelarlo aún.

Takeshi dijo esto para permitir que Mai desempeñará su papel. No muy lejos de aquí hay un hotel de lujo. Mai sabe de su existencia.  

Este hotel todavía tiene su propia piscina privada, y con el clima tan caluroso ahora, es el momento perfecto para usarla.   

¡Una piscina! ¡Si una piscina! Si vas a la piscina, podrás ver a Shizuka, Saeko, Meiko y las demás chicas en traje de baño!

¡¡Esto es prácticamente un regalo para los ojos, jamás perdería una oportunidad como esta!!!  

"¡Uf, qué calor hace! ¡Ojalá hubiera una piscina ahora mismo!", añadió Takeshi fingiendo que no soportaba el calor.

Esto era prácticamente una oportunidad para que Mai hablará, si no captaba la indirecta realmente se quedaría sin palabras y se sentiría decepcionado de Mai, afortunadamente eso no paso.

En ese momento, todos al escuchar que el agua se acababa se mostraron visiblemente preocupados.

Mai parpadeó… y lentamente levantó la mano tímidamente. 

—E-en realidad… —dijo con timidez—Hay un hotel de lujo no muy lejos de aquí. Tiene piscina privada.

Los ojos de Saya brillaron al instante. —¿¡Una piscina privada!? ¿Dónde? ¡Dímelo ya!

Saeko sonrió levemente, Shizuka prácticamente empezó a imaginarse nadando con Takeshi-kun. No solo eran ellas la palabra piscina había encendido algo en todos.

Takeshi sonrió para sí. "Perfecto"

—Mai-san —preguntó Takeshi desde el asiento del conductor, con la vista fija en la carretera— ¿dijo que conocía un hotel de lujo cerca… y que incluso tenía piscina?

—Sí —respondió Mai sin dudar—Siga recto por esta avenida, gire a la izquierda en el segundo semáforo y luego continúe todo derecho. El hotel está al final.

Mientras hablaba, señaló con precisión la dirección, su tono seguro dejaba claro que conocía bien el lugar.

—Cuando estoy ocupada con filmaciones suelo alojarme ahí —añadió con una mirada melancólica — Estoy bastante familiarizada con el hotel.

No era una exageración. Como actriz famosa con una agenda saturada, Mai pasaba más tiempo en hoteles que en su propia casa.

Aquel hotel de lujo, en particular, era uno de los que frecuentaba con mayor regularidad.

—Pero… —intervino Saya, llevándose una mano a la barbilla pensativa— si es un hotel, ¿no debería haber mucha gente? Podría ser peligroso.

—No necesariamente —respondió Mai negando suavemente—El día que comenzó el brote vi varios helicópteros privados aterrizar y despegar de la azotea del hotel. Volaron de ida y vuelta varias veces.

—¿Helicópteros…? —repitió Saya con un brillo de esperanza.

—Sí. Supongo que evacuaron a la mayoría de los huéspedes importantes. Las personas que se alojaban ahí tenían recursos suficientes para pagar una salida inmediata.

Mai hizo una breve pausa antes de continuar: —Si quedó alguien, probablemente fueron pocos… o ya no están vivos.

El interior del autobús quedó en silencio durante un segundo.

—Entiendo… —murmuró Takeshi, asintiendo levemente pero en su corazón estaba ansioso por ir a la piscina.

Por otro lado finalmente entendió por qué, en la simulación, después de que Mai revelara la ubicación del hotel de lujo, todos fueron allí tan fácilmente.   

La piscina fue un aspecto, pero Mai proporcionó información importante. Varios helicópteros privados volaron de ida y vuelta entre los hoteles circundantes varias veces después del brote zombi, lo que sugiere que en realidad podría no haber muchos zombies en esos hoteles ahora.

—Entonces —dijo Saya, girándose hacia él—¿qué opina, sensei? ¿Vamos a ese hotel?

Aunque su pregunta sonaba formal, su expresión la delataba por completo: sus ojos brillaban con una expectativa infantil.

"Quiero piscina", gritaba su rostro.

—Takeshi-kun… —añadió Shizuka, acercándose y tomando a Takeshi del brazo con una sonrisa suplicante—Hace muchísimo calor… y el agua ya casi se acaba…yo también quiero ir.

No hacía falta que lo dijera dos veces, ella también quería ir ante esto Takeshi comenzó a emocionarse.

Takeshi asintió levemente y miró hacia atrás aunque ya sabía la respuesta aún así preguntó.

—¿Ustedes qué opinan?

Saeko, Rei y Meiko intercambiaron miradas por un instante.

—¡Hay piscina! ¡Claro que quiero ir! —dijo Rei sin pensarlo después de todo el calor era insoportable, realmente quería algo refrescante.

—Estoy de acuerdo —añadió Saeko con una sonrisa relajada—Un lugar así podría servirnos para descansar… y reabastecernos.

—Con este calor, una piscina no vendría nada mal —concluyó Meiko, ajustándose las gafas.

Los tres votos fueron unánimes, Takeshi no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa irónica.

Aunque ya lo esperaba desde que Mai había mencionado la palabra piscina, los ojos de las tres se habían iluminado como si hubieran encontrado un oasis en medio del desierto.

—Muy bien —dijo finalmente, girando el volante—Entonces vamos al hotel.

Sin embargo, justo cuando el autobús estaba a punto de volver a ponerse en marcha, Takeshi frunció ligeramente el ceño. Una expresión de duda cruzó su rostro.

—…Un momento.

—¿Eh? ¿Ocurre algo, Takeshi-sensei? —preguntó Mai al notar el cambio en su expresión.

Como todos en el autobús lo llamaban "sensei", y además vestía un chándal que reforzaba esa imagen de profesor de educación física, Mai comenzó a llamarlo igual de forma natural.

Takeshi se quedó pensativo unos segundos antes de hablar: —Estaba pensando… vamos a un hotel con piscina, pero ¿y los trajes de baño? —dijo con total seriedad—No se puede nadar sin traje, ¿o sí? ¿Hay alguna tienda cerca del hotel… o algo así?

En su mente, los recuerdos del simulador se superponían unos a otros. Allí, Shizuka y Saeko aparecían usando trajes de baño sin que jamás se explicara de dónde los habían sacado.

Eso dejaba solo dos posibilidades: o el hotel los proporcionaba… o antes habían pasado por alguna tienda, un detalle que el simulador simplemente había omitido.

Después de todo, el simulador nunca mostraban cada pequeño paso, solo partes importantes y el resultado final.

Además…

Los trajes de baño eran un asunto extremadamente importante....Muy importante.

—No tiene que preocuparse por eso, Takeshi-sensei —respondió Mai con calma—Ese hotel ya tiene previsto ese tipo de situaciones. Hay un área especial donde proporcionan trajes de baño a los huéspedes.

—Ah… ya veo —asintió Takeshi, relajando el ceño con una sensación de alivio invadiendolo.

—¡Sensei, es usted increíble! —intervino de pronto Saya, con una sonrisa sospechosa— Pensar que imagino que íbamos a nadar sin traje de baño… qué audaz de su parte.

—¡Oye! —Takeshi se giró de inmediato—¡Nunca dije algo así! ¿En qué momento sugerí que alguien nadara sin traje de baño?

—Ja —Saya se cruzó de brazos—Incluso, si no pensaba en eso… ¿por qué estaba tan preocupado por nuestros trajes de baño, eh? ¿no eres un pervertido?

Sus palabras eran deliberadas. Desde que Mai se había unido al grupo, Saya sentía que su "posición de mascota" dentro del equipo se tambaleaba peligrosamente.

Así que decidió provocarlo.

"Esa nueva chica puede ser bonita, pero yo no pienso quedarme callada."

El ambiente dentro del autobús se tensó de golpe, Saeko miró a Takeshi con interés pero con una sonrisa extraña, por su parte Rei se mostraba algo tímida, en cuanto a Meiko parecía no importarle, Shizuka parpadeó confundida sin entender del todo lo que sucedía y finalmente Mai se limitó a reírse tímidamente ante la interacción de ambos. 

La expresión de Takeshi se oscureció ante las burlas de Saya. —…¿Sabes que estamos en medio de un apocalipsis zombi, verdad?

Sin decir nada más, se levantó de su asiento, caminó hasta Saya y, sin previo aviso, la empujó suavemente hacia abajo para luego darle varias palmadas firmes en la cabeza.

—¡Auch! ¡Oiga! —protestó ella sin palabras.

—Para que aprendas a no decir tonterías —gruñó Takeshi.

Suave muy suave… Y se siente bastante bien en la mano, pensó con naturalidad antes de aclararse la garganta.

Volvió a su asiento como si nada hubiera pasado, tomó el volante y arrancó el autobús una vez más.

El motor rugió.

____________________________________________________________________

¿TE GUSTARÍA APOYAR ESTA OBRA?

¡SI ES ASÍ TE DEJO MI PAYPAL, LOS QUIERO GRACIAS POR EL APOYO!

https://www.paypal.com/donate/?hosted_button_id=4VXFA4NCR9B6C

More Chapters