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Chapter 8 - Capítulo 8 — Camino a la Torre

El silencio del bosque ya no se sentía igual.

Después de la batalla, el equipo de Mitsu no habló durante horas.

Caminaron sin rumbo fijo hasta que el cansancio los obligó a detenerse. Esa noche no encendieron fuego. No comieron juntos. Apenas durmieron.

La imagen del cuerpo cayendo seguía presente.

Chiva fue la primera en romper el silencio, ya al amanecer del día siguiente.

—…matamos a alguien.

Su voz temblaba.

Ryo no respondió. Tenía la mirada fija en el suelo.

Mitsu se incorporó lentamente.

—Sí —dijo sin rodeos—. Y seguimos vivos por eso.

No era consuelo.

Era la verdad.

Ese día descansaron.

Curaron heridas leves, comieron lo poco que les quedaba y dejaron que el cuerpo se estabilizara.

Al segundo día retomaron el avance.

Esta vez, lo hicieron distinto.

No corrían.

No discutían.

No dejaban huellas claras.

El grupo había cambiado.

Más adelante se cruzaron con otro equipo.

Tres genin.

Bandanas de Konoha… pero algo no encajaba.

Tenían símbolos bordados en la ropa.

—Esos… —susurró Chiva— pertenecen al clan Shimura… y esos otros a Sarutobi y Homura.

—¿Tres clanes de Konoha? —murmuró, tensa.

Mitsu los observó un segundo.

Movimientos torpes.

Formaciones mal hechas.

Chakra sin pulir.

—Tranquilos —susurró—. Mantenemos la misma formación de siempre.

El enfrentamiento fue rápido.

Ryo entró primero, frontal.

Chiva lanzó una ilusión simple.

Mitsu apareció por detrás.

No hubo gritos.

No hubo sangre.

Solo cuerpos inconscientes cayendo entre raíces y hojas.

Cuando se alejaron, Ryo respiró agitado.

—Antes… habría entrado en pánico.

Mitsu no respondió, pero lo notó.

Están cambiando.

El cuarto día, el bosque se volvió más peligroso.

Una emboscada.

Cinco ninjas surgieron desde los árboles.

También de Konoha.

Clanes menores… pero aún sin dominar sus técnicas.

—Tengan cuidado —susurró Chiva.

Mitsu los analizó.

Chakra inestable.

Sellos lentos.

Mucho orgullo, poca experiencia.

—Podemos con ellos —dijo

La batalla fue dura, pero controlada.

Uno lanzó fuego sin forma.

Otro intentó taijutsu rígido.

Nada refinado.

Trabajando juntos, lograron derribarlos.

Solo inconscientes.

Mitsu se acercó y cortó mechones de cabello rápidamente.

—¿Por qué no los…? —preguntó Ryo en voz baja.

—No es necesario —respondió—. Ya aprendimos lo que hacía falta.

Finalmente, al anochecer del cuarto día, la torre apareció.

Oscura. Imponente.

Cuando cruzaron la entrada, el peso del examen pareció aflojar.

—Lo… logramos —susurró Chiva.

Dentro, varios equipos ya esperaban.

Mitsu se sentó contra la pared y cerró los ojos.

El bosque dura cinco días.

Llegamos en el cuarto.

Eso significa…

Abrió el panel del sistema.

[Frutos del Origen – ADN]

Estado: en maduración

Tiempo total requerido: 7 días

Mitsu hizo el cálculo mental.

Si nos dan dos días de descanso antes de la tercera prueba…

Los frutos estarán completos.

Su corazón latió más rápido.

Voy a entrar a la siguiente fase con un salto real de poder.

No por suerte.

No por talento.

Por planificación.

Por paciencia.

Por entender este mundo mejor que nadie.

Mitsu cerró los ojos.

La tercera prueba lo esperaba.

Y esta vez…

no iba a entrar débil.

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