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Chapter 9 - Capítulo 9: El Peso de los Nombres

El interior de la torre comenzó a llenarse lentamente.

Uno a uno, los equipos que habían logrado sobrevivir al Bosque de la Muerte fueron llegando. Algunos caminaban erguidos, otros heridos, varios con la mirada vacía. El aire estaba cargado de tensión, de orgullo… y de muerte reciente.

Mitsu observaba desde un costado, apoyado contra una columna de piedra.

No hablaba.

Analizaba.

Primero los vio entrar.

Un grupo con el abanico rojo y blanco bordado en la espalda.

—Uchiha… —pensó.

El chakra era denso, caliente, inestable. Incluso entre genin se notaba una presión distinta. No eran muchos, pero bastaban para que otros equipos se apartaran instintivamente.

Luego llegaron los Hyūga.

Silenciosos. Rectos. Miradas frías.

Sus ojos blancos parecían atravesarlo todo, incluso las paredes. Mitsu sintió un leve escalofrío al cruzar la mirada con uno de ellos.

—Byakugan… detección total… combate cercano perfecto.

Después aparecieron otros clanes de Konoha.

Sarutobi, con su chakra equilibrado y firme.

Aburame, cubiertos, callados, con ese zumbido apenas perceptible bajo la ropa.

Nara, con expresiones aburridas, pero mentes claramente afiladas.

Y también algunos Shimura, serios, rígidos, formados como soldados más que como ninjas.

Mitsu los observó a todos con calma.

—Así que estos son los verdaderos… —pensó—. Los que nacieron con ventajas.

Entonces su atención se desvió.

Un grupo diferente acababa de entrar.

Ropas claras. Vendas. Capuchas livianas.

El símbolo de la arena.

—Sunagakure…

El chakra era seco. Cortante. Como el viento del desierto.

No parecían amistosos.

Mitsu entornó los ojos, memorizando rostros, posturas, respiración, peso del paso.

Cada detalle.

No era miedo.

Era preparación.

Mientras observaba, sintió presencias conocidas.

Giró levemente la cabeza.

Asuma Sarutobi estaba conversando con otros jóvenes ninjas, relajado como si aquello no fuera un examen mortal.

Más allá, Kurenai Yūhi hablaba con su equipo, tranquila, pero con una mirada profunda, analítica, propia de una especialista en genjutsu.

Había otros también. Genios de su generación. Nombres que en el futuro serían maestros de la próxima generación.

Y él estaba allí.

Un huérfano.

Un ninja civil.

Sin clan.

Sin apellido poderoso.

Pero con algo que ninguno de ellos tenía.

El Árbol de origen.

Un ninja de Konoha apareció al frente del salón.

—Todos los participantes que hayan llegado a la torre han superado la segunda prueba —anunció—. Antes de continuar con la tercera fase, el estadio será preparado.

Hubo un murmullo general.

—Durante ese tiempo —continuó— tendrán tres días de descanso. Luego se reunirán todos en el estadio central.

El anuncio terminó.

Mitsu apretó el puño con calma.

Por dentro, sonrió.

—Perfecto…

Hizo el cálculo mental al instante.

Habían pasado cinco días desde que plantó los frutos con ADN en el bosque.

El Fruto del Origen necesitaba siete días completos para madurar al cien por ciento.

Tres días más.

Dos para cosechar los frutos y uno para acostumbrarse.

—Esto no es suerte… —pensó—. Es timing.

Esa noche, mientras sus compañeros dormían, Mitsu se sentó en posición de meditación.

El panel apareció frente a él.

[Sistema del Origen — Panel de Cultivo]

Frutos del Origen (ADN completo)

Cantidad: 3

Estado:

⏳ Maduración en curso

Tiempo restante: 2 días

—Dos días… —susurró—. Luego descanso. Luego la tercera prueba.

Perfecto.

El tiempo pasó.

Durante el primer día, Mitsu no hizo nada más que mantener el cuerpo estable.

Meditación. Respiración. Control de chakra.

En el segundo día, cuando el panel finalmente brilló…

[Frutos del Origen — Maduración completa]

Estado: ✔ Listos para consumo

Nivel: Genin enemigo (x3)

ADN: completo

Experiencia: 100% transferible

Mitu abrió los ojos.

Tomó el primer fruto.

Era oscuro, con vetas azuladas recorriéndolo como venas.

Lo mordió.

El impacto fue inmediato.

El chakra explotó dentro de su sistema como una marea violenta. No era solo energía: eran recuerdos de combate, reflejos, instintos asesinos.

Vio cuchillas. Arena. Sangre. Emboscadas nocturnas.

Su respiración se agitó.

Pero no perdió el control.

Su cuerpo absorbió todo.

Cuando terminó, exhaló lentamente.

—Esto… es completamente distinto…

Su reserva de chakra se había expandido de forma clara. Más densa. Más profunda.

Esperó.

Un minuto.

Dos.

No hubo más cambios.

Entonces tomó el segundo fruto.

Esta vez el flujo fue más estable, pero más pesado. Técnicas, movimientos, coordinación de manos, uso eficiente del chakra.

Su sistema nervioso ardió.

Los músculos se adaptaron.

Y finalmente, sin dudar, tomó el tercero.

El último cerró el ciclo.

Todo encajó.

Como piezas que por fin encontraban su lugar.

Cuando terminó, el panel apareció automáticamente.

Panel del Sistema — Actualización Completa]

Usuario: Mitsu

Rango real:

Genin avanzado → Chūnin bajo consolidado (fuerza)

(rango oficial aún no obtenido)

Chakra total: +320%

Control de chakra: +210%

Velocidad: +65%

Reflejos: +70%

Resistencia física: +60%

Capacidad mental:

– Análisis de combate: +80%

– Toma de decisiones bajo presión: +70%

Habilidades adquiridas:

– Dominio superior de técnicas básicas

– Experiencia completa de combate chūnin

– Lectura de campo de batalla

– Instinto asesino controlado

– Capacidad de liderazgo en escuadra

Estado general:

✔ Estable

✔ Crecimiento acelerado activo

Mitsu cerró los ojos.

Sintió su cuerpo.

Más pesado.

Más firme.

Más real.

—Ahora sí… —murmuró—. Puedo pararme frente a ellos.

Esa misma tarde se dirigió al campo de entrenamiento cercano a la torre.

No para aprender algo nuevo.

Sino para acostumbrarse.

Cada salto era más largo.

Cada movimiento más preciso.

Cada flujo de chakra más natural.

No sonreía.

No celebraba.

Solo entrenaba.

Porque sabía algo muy claro.

La tercera prueba ya no sería supervivencia.

Sería combate directo.

Uno contra uno.

Y esta vez…

No pensaba ser el eslabón débil.

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