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Chapter 10 - Capítulo 10: La Semilla del Reino y el Trono de Esmeralda

Hachinosu era el centro del caos, pero Malfurion Stormrage sabía que un Dios no puede construir un templo en tierra prestada. A sus 11 años, su presencia se había vuelto tan imponente que incluso los capitanes veteranos de la flota de Rocks bajaban la mirada al cruzarse con él en los pasillos de la colmena pirata.

​Su estatura comprimida se mantenía en los 3.50 metros, pero la densidad de su cuerpo había alcanzado un punto crítico. Sus músculos no solo eran duros; vibraban con una energía contenida que hacía que el suelo bajo sus pies se agrietara levemente si perdía la concentración. Charlotte Linlin, también de 11 años, era su perfecta contraparte: una valquiria de acero rosa cuya risa podía derrumbar edificios y cuya lealtad a Malfurion era el único ancla de su inmenso poder.

​— Rocks ha aceptado, Linlin —dijo Malfurion mientras observaba una isla virgen en el horizonte del Nuevo Mundo—. A cambio de una producción constante de nuestro Jugo de la Vida para su guardia personal, nos ha cedido la soberanía de este archipiélago. Lo llamaremos Avaris.

​La Fundación: El Despertar de la Tierra

​Al desembarcar en la isla central, Malfurion no vio solo selva y roca. Vio un lienzo.

​Se despojó de su capa y caminó descalzo hasta el corazón de la isla, un valle rodeado de volcanes inactivos. Linlin lo seguía, observando con asombro cómo la naturaleza misma parecía contener el aliento ante su hermano.

​Malfurion se arrodilló y hundió sus manos profundamente en la tierra.

​— Mori Mori no Mi: Génesis del Reino Avaris.

​No fue un crecimiento rápido y caótico. Fue una obra de ingeniería biológica. Usando su conocimiento del futuro y su dominio absoluto de la fruta, Malfurion empezó a transmutar la flora local. Enormes árboles de Adam se entrelazaron para formar murallas naturales de cientos de metros de altura. Del suelo brotaron palacios de madera de ébano y cristal orgánico, cuyas ventanas eran flores translúcidas que filtraban la luz del sol en tonos esmeralda.

​Linlin, por su parte, usó su fuerza para aplanar el terreno y mover rocas colosales, creando los cimientos de lo que sería la ciudad principal. En pocas horas, lo que era una selva salvaje se convirtió en una capital viva, una estructura que respiraba y se alimentaba del sol y del mar.

​La Estructura Social: El Elixir del Súbdito

​Pronto, los primeros colonos llegaron. Eran los huérfanos de la Casa del Cordero (ahora adolescentes fuertes), piratas que buscaban orden y guerreros que Malfurion había "rescatado" de barcos esclavistas del Gobierno Mundial.

​Malfurion se paró en el balcón de su nuevo palacio, mirando a los cientos de personas que lo observaban con una mezcla de miedo y esperanza.

​— ¡Escuchen! —su voz, potenciada por su control sobre las plantas, resonó en toda la isla—. En Avaris no hay gremios, no hay nobles y no hay Gobierno Mundial. Aquí solo existe la Familia Stormrage.

​Malfurion levantó una gran tinaja de Jugo de la Vida, destilado de los Reyes del Mar más poderosos que habían cazado en el trayecto.

​— Aquellos que trabajen para el crecimiento de este reino, aquellos que juren lealtad absoluta a Linlin y a mí, recibirán el don de la longevidad y la fuerza. Sus enfermedades serán curadas, sus cuerpos serán endurecidos. Pero el que traicione nuestra sangre, se convertirá en el abono que alimenta estas murallas.

​Para demostrarlo, Malfurion llamó a uno de sus subordinados más leales, un joven espadachín que había perdido un brazo en una escaramuza contra la Marina. Le dio a beber una copa del Elixir puro. Ante los ojos de todos, el brazo del hombre empezó a regenerarse con fibras vegetales negras que luego se cubrieron de piel humana, dejándolo más fuerte que antes.

​La multitud cayó de rodillas. No adoraban a un rey; adoraban a un Dios que podía otorgar la vida eterna.

​El Entrenamiento de los Dioses

​Con el reino establecido, Malfurion y Linlin se dedicaron a lo que él llamaba el "Entrenamiento de Perfección".

​En las cámaras subterráneas de Avaris, donde la presión gravitacional era mayor debido a la densidad de las raíces del reino, Malfurion y Linlin se enfrentaban diariamente.

​— Haki de Observación: Visión de Futuro —susurró Malfurion, esquivando un golpe de Linlin antes de que ella siquiera lo lanzara.

​A sus 11 años, Malfurion ya empezaba a ver breves destellos del futuro, una fracción de segundo que le permitía ser intocable. Linlin, frustrada, activó su Haki de Conquistador, cubriendo sus puños con rayos negros.

​— ¡No te escapes, Malfurion! —rugió ella, lanzando un impacto que sacudió los cimientos de la isla.

​El choque de sus ataques generó una explosión de energía que habría matado a cualquier Almirante desprevenido. Malfurion detuvo el puño de Linlin con su propia mano cubierta en Haki de Armamento: Grado Negro. La onda expansiva fue absorbida por las raíces del palacio, alimentando aún más la estructura del reino.

​El Horizonte de God Valley

​— Estamos listos para el siguiente paso —dijo Malfurion después del entrenamiento, mientras ambos se relajaban en una piscina de nutrientes—. Tenemos tierra, tenemos súbditos leales y tenemos poder. Ahora necesito que busquemos la segunda Fruta del Diablo. He oído rumores de que una fruta de tipo Paramecia, la Gura Gura, podría estar siendo transportada cerca de nuestras fronteras.

​Linlin se acercó a él, apoyando su cabeza en su hombro. A pesar de su fuerza destructiva, con Malfurion siempre era la niña que buscaba su guía.

​— Lo que tú quieras, Malfurion. Construiremos la familia más poderosa que el mar haya visto.

​Malfurion sonrió. A los 11 años, ya era el soberano de un reino que el Gobierno Mundial no se atrevía a atacar directamente. Sabía que faltaban pocos años para alcanzar la madurez total, y para entonces, el mundo ya no sería el mismo. El Reino de Avaris era solo la primera semilla de un imperio que cubriría el mundo entero.

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