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Chapter 12 - Capítulo 11: La Flota del Ocaso (Parte II) — El Jardín de la Agonía

El Almirante Kiro aterrizó en la arena con un impacto que hizo que la isla entera vibrara. No voló, ni usó propulsión; fue un salto de pura potencia muscular. Al levantarse, el aire alrededor de sus pies se distorsionó. Su Haki de Armamento era tan vasto que no necesitaba endurecer su piel para ser peligroso; el aura misma que desprendía actuaba como una armadura invisible de varios centímetros de espesor.

​— Mis hombres han fallado porque intentaron pelear contra ustedes como si fueran humanos —dijo Kiro, sus ojos grises fijos en Malfurion—. Yo no cometeré ese error. Para mí, ustedes son maleza que debe ser arrancada de raíz.

​Malfurion Stormrage, de 13 años, soltó una risa seca. Dio un paso adelante, y con ese simple movimiento, el entorno respondió.

​— Mori Mori no Mi: Dominio de la Selva Soberana.

​Malfurion no creó árboles; transmutó la isla. En un radio de quinientos metros, la arena de la playa fue devorada por un crecimiento acelerado de raíces negras, gruesas como túneles de metro y recubiertas de espinas de diamante orgánico. El suelo dejó de ser sólido para convertirse en un organismo vivo bajo el control de Malfurion.

​— Linlin, mantén a los Vicealmirantes ocupados. El Almirante es mi abono —ordenó Malfurion.

​La Danza del Bosque y el Hierro

​Kiro se lanzó al ataque. Su velocidad era absurda para su tamaño. Apareció frente a Malfurion y lanzó un puñetazo directo al rostro. Malfurion no retrocedió; en su lugar, su brazo derecho se transformó instantáneamente. La piel esmeralda dio paso a una estructura de madera de Adam trenzada, imbuida en un Haki de Armamento: Grado Ébano.

​¡BOOM!

​El choque de los puños generó una onda de presión que vaporizó el agua del mar cercana. Kiro se sorprendió al sentir que su "Muro de Hierro" chocaba contra algo que no solo era duro, sino que absorbía el impacto.

​— ¿Crees que mi fruta es solo para crear plantas, Almirante? —susurró Malfurion mientras sus pies se hundían en las raíces del suelo—. Mi cuerpo es un conductor de energía vital. Cuanto más fuerte me golpeas, más energía absorben mis raíces de la tierra para devolverte el golpe.

​Malfurion contraatacó. Sus dedos se alargaron como lanzas de madera negra que buscaban los puntos vitales de Kiro. El Almirante esquivó con un juego de pies magistral, pero el suelo era el enemigo. De las raíces bajo Kiro brotaron cientos de lianas finas como hilos de seda pero resistentes como cables de acero, que se enredaron en sus tobillos.

​— Técnica Secreta: El Abrazo del Sauce Llorón —Malfurion cerró el puño.

​Las lianas se tensaron con una fuerza de toneladas. Kiro rugió, expandiendo su Haki para romperlas, pero Malfurion ya estaba sobre él. El niño de 13 años lanzó una ráfaga de golpes, cada uno imbuido en el Jugo de la Vida, lo que hacía que sus ataques tuvieran una "masa" biológica superior. Cada impacto de Malfurion dejaba una marca de quemadura verde en la armadura de Haki de Kiro.

​La Furia de la Reina y la Absorción Vital

​A unos metros, Linlin estaba disfrutando. Onibi y Dante intentaron un ataque combinado, pero Linlin expandió su estatura a 10 metros en un parpadeo.

​— ¡Miren cómo crezco! —rio ella. Su sombra cubrió a los Vicealmirantes.

​Linlin usó a Napoleón para lanzar un tajo circular, pero al mismo tiempo, Malfurion le dio apoyo táctico. De la espalda de Linlin brotaron alas de hojas de acero que le permitieron maniobrar en el aire con una agilidad imposible para su tamaño.

​— ¡Mori Mori no Mi: Espinas de la Reina! —Malfurion hizo que desde la piel de Linlin brotaran miles de espinas microscópicas cargadas con una neurotoxina paralizante.

​Onibi, al intentar golpear a Linlin, se pinchó. En segundos, su brazo se volvió pesado y su fuego azul empezó a apagarse.

​— Malfurion... —jadeó Kiro, viendo cómo sus oficiales eran diezmados—. ¡Tu poder es una blasfemia contra la naturaleza!

​— Al contrario, Almirante. Yo SOY la naturaleza —respondió Malfurion.

​Malfurion hundió ambos brazos en el suelo. De repente, de la espalda de Kiro brotó una flor gigante de color rojo sangre. Kiro intentó arrancarla, pero la flor ya había hundido sus raíces en su columna vertebral.

​— Esa es la Flor del Parásito Real —explicó Malfurion, cuya piel ahora brillaba con una intensidad aterradora—. Se alimenta de tu Haki. Cuanto más intentes pelear, más rápido drenará tu vitalidad para fortalecer mi bosque.

​El Contraataque Desesperado

​Kiro, sintiendo que su vida se escapaba, decidió jugárselo todo en un último movimiento. Concentró todo su Haki restante en su puño derecho, creando una esfera de presión tan densa que el espacio alrededor parecía colapsar.

​— ¡Si voy a morir, me llevaré este jardín al infierno contigo, mocoso! —rugió el Almirante.

​Malfurion no mostró miedo. Se mantuvo firme, dejando que las raíces de la isla se enredaran en sus propias piernas para anclarse al núcleo de Avaris. Su físico de 3.50 metros se cubrió totalmente de una corteza de diamante negro, y sus ojos se volvieron blancos, entrando en un estado de trance biológico puro.

​— Inténtalo, Muro de Hierro. Veamos si tu justicia puede romper el ciclo de la vida y la muerte.

​El Almirante Kiro se lanzó, convirtiéndose en un meteoro de Haki púrpura, mientras Malfurion preparaba su respuesta con la fruta despertando en su interior.

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