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Chapter 20 - Capítulo 19: Células de Tres

En biología, una célula es la unidad fundamental de la vida. 

Para que un organismo funcione, las células deben cooperar, especializarse y cubrir las debilidades de las otras.

En el mundo shinobi, eso se llamaba "Escuadrón de Tres Hombres".

Pero mientras Naruto Uzumaki esperaba en el aula vacía junto a sus nuevos compañeros, sabía que aquello no era un organismo. 

Era un experimento volátil.

A su izquierda, Sasuke Uchiha: el prodigio, el hielo, la venganza personificada. 

A su derecha, Sakura Haruno: la inteligencia académica, la obsesión romántica, la debilidad física. 

Y él: el payaso ruidoso, el peso muerto.

O al menos, ese era el rol que había diseñado para encajar en la célula sin ser detectado.

Llevaban tres horas esperando. 

El Jōnin asignado llegaba tarde.

Naruto se levantó de su asiento. 

Podría haber usado ese tiempo para meditar, para ralentizar su ritmo cardíaco o repasar tácticas mentales. 

Pero "Naruto el idiota" no medita. 

"Naruto el idiota" se impacienta.

—¡Llega tarde! —gritó, rompiendo el silencio del aula.

Agarró el borrador de la pizarra, lleno de polvo de tiza blanca, y lo colocó en el marco de la puerta corrediza.

Sakura chilló: 

—¡Naruto! ¡No hagas eso! ¡Nos vas a meter en problemas! 

(Pero sus ojos brillaban con curiosidad. Quería ver qué pasaba).

Sasuke resopló, con los brazos cruzados. —Nuestro maestro es un Jōnin de élite. No caerá en un truco tan barato, inútil.

Naruto sonrió con su mueca zorruna habitual. —¡Jejeje! ¡Eso es lo que veremos!

Pero por dentro, la mente de Naruto estaba fría y calculadora.

No es una broma, analizó. 

Es una sonda.

Si el Jōnin esquivaba el borrador, era un tipo estricto y de reflejos rápidos. 

Si detenía el borrador con la mano, era dominante. 

Si el borrador le golpeaba... había dos opciones: o era un incompetente total, o estaba tan seguro de sí mismo que no le importaba parecer un bufón para bajar la guardia de sus alumnos.

La puerta se abrió. 

Una cabeza de cabello plateado asomó.

Pof.

El borrador cayó. 

Una nube de tiza blanca explotó sobre el cabello del hombre y su chaleco táctico.

Silencio.

Naruto señaló y soltó una carcajada estridente, doblándose por la cintura. —¡Jajajaja! ¡Le di! ¡Cayó redondito!

Sakura fingió disculparse. 

Sasuke miró con desdén.

El Jōnin, Kakashi Hatake, recogió el borrador del suelo. 

Su único ojo visible, lánguido y aburrido, recorrió a los tres niños.

—Mmm... ¿cómo lo digo? —murmuró Kakashi—. Mi primera impresión es... que son una pandilla de idiotas.

Naruto siguió riéndose. 

Pero bajo el flequillo, sus ojos azules no parpadearon.

Se dejó dar, concluyó Naruto. Vi su hombro moverse antes de que el borrador cayera. Calculó la trayectoria y decidió no esquivar. Este tipo es peligroso. Se hace el tonto... igual que yo.

Minutos después, estaban en la terraza de la Academia. 

El viento soplaba suavemente.

—Muy bien —dijo Kakashi, apoyado en la barandilla—. Preséntense. Lo que les gusta, lo que odian, sus sueños para el futuro... esas cosas.

Naruto observó al hombre. Máscara sobre la cara. Protector en la frente cubriendo un ojo. Postura relajada, casi perezosa, pero con el centro de gravedad perfecto para atacar en cualquier dirección.

Un perro guardián disfrazado de espantapájaros, pensó Naruto.

Después de que Kakashi diera una no-presentación frustrante, le tocó a Naruto.

Era el momento de cimentar su personaje frente a su superior directo.

—¡Yo soy Naruto Uzumaki! —gritó, ajustándose la banda ninja—. ¡Me gusta el ramen instantáneo! ¡Me gusta más el ramen de Ichiraku que me invita Iruka-sensei! ¡Odio los tres minutos que hay que esperar para que se haga!

Hizo una pausa dramática. —¡Y mi sueño para el futuro es... convertirme en el mejor Hokage! ¡Entonces toda la aldea dejará de despreciarme y me tratará como a alguien importante! ¡Dattebayo!

Sakura rodó los ojos. Sasuke miró hacia otro lado, aburrido.

Kakashi asintió lentamente. —Interesante.

Pero el ojo visible de Kakashi no estaba mirando la sonrisa de Naruto. Estaba mirando su garganta.

Kakashi Hatake había sido ANBU desde la niñez. 

Había interrogado a espías, asesinado a traidores y vivido entre mentirosos profesionales.

Había algo en el chico rubio que le chirriaba.

No era lo que decía. 

Era el tiempo.

Cuando un niño habla de sus pasiones, las palabras se atropellan. La emoción precede al pensamiento. El cuerpo se mueve antes de hablar. Pero Kakashi notó un micro-segundo de retraso en Naruto.

Antes de gritar "¡Me gusta el ramen!", hubo una pausa infinitesimal. Una inhalación controlada. Antes de decir "¡Seré Hokage!", sus ojos no se dilataron por la emoción. Se quedaron fijos, y luego la boca se movió.

Era como ver una película con el audio desincronizado.

Está midiendo, analizó Kakashi, con una leve alarma encendiéndose en su cerebro. Piensa lo que va a decir, lo revisa, y luego lo actúa.

Miró las manos de Naruto. Estaban relajadas detrás de su cabeza. Demasiado relajadas para un niño hiperactivo que acaba de declarar su ambición de vida.

O es muy lento de mente... o es mucho más listo de lo que aparenta.

Kakashi decidió archivar esa observación. Si el chico era lento, no importaba. Pero si estaba fingiendo... eso complicaba las cosas.

**—El Cíclope sospecha —**la voz de Kurama resonó, seca y directa.

Naruto, externamente, estaba hurgándose la nariz mientras Sakura hablaba de sus "sueños" (que consistían básicamente en mirar a Sasuke y chillar).

—Lo sé —respondió Naruto mentalmente, manteniendo su expresión vacía—. Es bueno. Notó el ritmo.

—Tendrás que ser más descuidado. Comete errores gramaticales. Tropieza al hablar.

—Entendido.

Luego fue el turno de Sasuke. —Mi nombre es Sasuke Uchiha. Disgustos... muchas cosas. Gustos... nada en particular. La temperatura en la azotea bajó diez grados. —Lo que tengo no es un sueño... porque se hará realidad. Voy a restablecer mi clan... y a matar a cierto hombre.

Naruto sintió la sed de sangre de Sasuke. Era real. Era cruda. Y era ruidosa.

Qué desperdicio, pensó Naruto. Si anuncias que vas a matar a alguien, le das tiempo para prepararse. La venganza debería ser silenciosa.

Kakashi rompió la tensión. —Bien, todos tienen personalidades... únicas.

El equipo estaba formado. 

Un vengador suicida. 

Una fanática civil. 

Y un espía camuflado de payaso.

—Mañana tendremos nuestra primera misión real —dijo Kakashi, con un tono ominoso—. Un ejercicio de supervivencia.

—¿Supervivencia? —preguntó Naruto, poniendo cara de pánico exagerado—. ¡Pero si ya nos graduamos!

—Este no es un examen normal. De los 27 graduados, solo 9 serán Genin. Los otros 18 volverán a la Academia. Es una prueba de tasa de fallo del 66%.

Sakura se asustó. 

Sasuke se tensó. 

Naruto abrió la boca en una "O" perfecta de terror cómico.

Pero por dentro, su sangre zumbó con satisfacción. Supervivencia. Ese era su terreno.

Kakashi los despidió. —Ah, y no desayunen. O vomitarán.

Cuando Kakashi desapareció en una nube de humo, Naruto se estiró. —¡Bueno! ¡Me voy a casa! ¡Hasta mañana, chicos!

Se alejó caminando con su paso saltarín característico.

Kurama observó desde el interior. —Ya no te cuesta —notó el Zorro. —Antes, ponerte la máscara te irritaba. Ahora eliges cuándo usarla como quien elige un kunai.

—Es una herramienta, Kurama —pensó Naruto, sintiendo la mirada de Sasuke clavada en su espalda mientras se alejaba—. Y mañana, en esa prueba de supervivencia, voy a tener que usarla muy bien. Porque si Kakashi es tan bueno como parece... va a intentar despellejarnos para ver qué hay debajo.

El Equipo 7 había nacido. Y Naruto Uzumaki era el único que sabía que, en realidad, estaba solo en el campo de batalla.

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