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Chapter 6 - CAPÍTULO 6 — EL SILENCIO ANTES DE LA PRUEBA

Los cinco días pasaron rápido… y lentos al mismo tiempo.

Para Mitsu, cada hora era una oportunidad.

Seguía aceptando misiones simples, pero ahora ya no le parecían tan pesadas. Su cuerpo respondía mejor, su respiración era estable incluso después de largas jornadas, y el chakra fluía sin interrupciones.

El Árbol del Origen seguía produciendo frutos.

Frutos de ninjas civiles.

Genin.

Algún que otro chūnin común.

Nada especial… pero suficientes.

Cada fruto le dejaba algo nuevo. No técnicas legendarias, sino lo más importante: experiencia acumulada. Instinto. Comprensión. Reacciones.

No se volvía más fuerte de golpe.

Se volvía más sólido.

La mañana del examen, Mitsu se levantó antes del amanecer.

El cielo aún estaba oscuro cuando se sentó a desayunar en silencio. Pan simple, algo caliente y agua. Mientras comía, el panel apareció frente a él.

[Sistema del Árbol del Origen — Estado actual]

Tiempo total de crecimiento:

▸ 8 meses

Nivel estimado actual:

▸ Chūnin bajo (no oficial)

Chakra total:

▸ Incremento acumulado: +82%

Control de chakra:

▸ estable

▸ sin fugas

Habilidades registradas:

▸ Taijutsu básico avanzado

▸ Sellos de mano — velocidad media/alta

▸ Jutsus nivel C dominados

Frutos activos:

▸ Límite actual: 6 frutos

▸ Producción estable

Estado mental:

▸ calmo

▸ determinado

Mitsu cerró los ojos lentamente.

—Todavía no es suficiente… pero ya no soy el mismo.

Se colocó la bandana.

Y salió.

El lugar del examen estaba abarrotado.

Demasiados genin.

Demasiadas miradas tensas.

Demasiado silencio contenido.

Ahí fue cuando vio a su equipo.

Una chica de cabello oscuro, delgada, claramente nerviosa. Se llamaba Chiva. No pertenecía a ningún clan. Sus manos temblaban mientras sostenía su pergamino.

El otro era un chico parecido a él. Sin apellido famoso. Sin confianza. Mirada baja.

—Soy Mitsu —dijo con calma.

—Y-yo soy Chiva…

—Ryo… —agregó el chico.

Hablaron poco.

Nada profundo.

Solo nervios compartidos.

Cuando Mitsu les explicó cómo funcionaría la prueba, ambos se tensaron.

—Escuchen —dijo en voz baja—. Si no saben una respuesta… no escriban nada.

—¿E-eh?

—Esta prueba no es para responder. Es para no romperse.

Los dos lo miraron confundidos.

—Confíen en mí —agregó—. No copien mal. No se desesperen. Si no saben… dejen la hoja en blanco.

Tragaron saliva… pero asintieron.

No entendían del todo.

Pero querían aprobar.

El gran salón comenzó a llenarse.

Mitsu reconoció algunos rostros.

Asuma Sarutobi conversando con otros genin mayores.

Kurenai Yūhi observando todo en silencio.

Might Guy llamando la atención como siempre, lleno de energía.

Kakashi no estaba.

Él ya había pasado por esto hacía años.

Entonces—

Las puertas se cerraron de golpe.

El estruendo recorrió el salón.

El murmullo murió al instante.

El aire se volvió pesado, denso, como si una mano invisible oprimiera el pecho de cada genin.

Pasos lentos resonaron desde el fondo.

Un hombre alto avanzó con calma.

Cabello oscuro recogido.

Rostro marcado por cicatrices finas, precisas.

Ojos sin emoción visible.

Vestía el chaleco verde… pero su presencia era distinta.

No imponía por fuerza.

Imponía por control.

Solo con estar ahí, muchos bajaron la mirada.

—Bienvenidos al examen chūnin —dijo con voz seca—.

El silencio fue absoluto.

—Mi nombre es Genzō Karasuma. Departamento de Inteligencia de Konoha.

Algunos tragaron saliva.

Ese nombre no era famoso… pero los jōnin sí lo conocían.

—Esta es la primera prueba.

Mitu lo observó con atención.

Este tipo es peligroso.

No por poder.

Sino porque entendía la mente humana.

Genzō caminó lentamente entre las filas.

—Diez preguntas. Cada una vale diez puntos.

Escribió con tiza.

—Pero hay una condición.

Se detuvo.

Miró directamente a los genin.

—Si son atrapados copiando… serán eliminados de inmediato.

Un murmullo recorrió la sala.

—Y algo más.

Sonrió apenas.

No fue una sonrisa amable.

Fue quirúrgica.

—Cada uno comienza con diez puntos.

Cada vez que son atrapados… pierden dos.

—Si llegan a cero… quedan fuera.

El ambiente se tensó.

Chiva empezó a sudar.

Ryo apretó el lápiz.

—Y si uno de su equipo es expulsado…

Hizo una pausa deliberada.

—Todo el equipo queda eliminado.

La presión cayó como una losa.

Mitsu permaneció inmóvil.

—Así que no solo compiten contra los demás —continuó—,

sino contra el miedo de hacer fallar a quienes confían en ustedes.

Las hojas fueron repartidas.

Cuando Mitu leyó la primera pregunta, lo entendió todo.

Eran absurdas.

Análisis táctico avanzado.

Lectura de códigos.

Escenarios reales de combate.

Nivel chūnin alto.

—Exactamente como esperaba…

No escribió nada.

Se sentó derecho.

Respiró.

Y observó.

Vio genin copiando con desesperación.

Vio otros sudando, temblando, escribiendo respuestas incorrectas solo para "hacer algo".

Y vio a algunos… completamente tranquilos.

Asuma, recostado hacia atrás, sin escribir.

Kurenai, con la hoja limpia, los ojos cerrados.

Might Guy luchando por no moverse.

Mitsu sonrió internamente.

No es un examen de conocimiento…

Es un examen de convicción.

El sistema vibró suavemente dentro de él.

No apareció ningún panel.

Pero lo sintió.

Demasiados talentos reunidos.

Demasiadas semillas posibles.

El Árbol del Origen estaba atento.

Cuando llegó la última pregunta, Genzō volvió a hablar.

—La décima pregunta decide todo.

El salón contuvo el aliento.

—Si fallan… serán expulsados del examen chūnin de por vida.

El miedo explotó.

Algunos se levantaron.

Otros lloraron.

Otros temblaron.

Chiva respiraba con dificultad.

Ryo apretaba los dientes.

Mitsu se inclinó apenas hacia ellos.

—No se muevan.

—P-pero si fallamos…

—No van a fallar —respondió con calma—. Esto no es para responder. Es para resistir.

El silencio se volvió eterno.

Y entonces…

—Los que permanecieron sentados —dijo Genzō—… aprueban.

El salón estalló.

Gritos.

Llanto.

Alivio.

Chiva cayó sentada, temblando.

Ryo soltó el lápiz como si quemara.

Mitsu cerró los ojos lentamente.

—Primer paso… superado.

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