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El Guerrero Troyano (NarutoxTroya)

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Synopsis
Naruto, un joven guerrero Troyano que desde que era un infante se distinguía de los demás niños por querer estar solo casi la mayor parte del tiempo y por la forma en que se defendía en las peleas. El chico era un huérfano desde que era un bebe y nunca se supo quienes eran sus padres, por lo que fue puesto en un orfanato con la intensión de que una familia lo adoptara, hasta que un día fue adoptado a la corta edad de 5 años por el mismísimo, Rey Príamo, en persona, que decidió acogerlo bajo su protección al ver las increíbles habilidades que demostraba a tan corta edad... aunque también su decisión se debió a que había descubierto algo inusual, pero interesante en el niño misterioso. (Advertencias: Naruto Overpowered.) Pareja o Harem? Posiblemente Harem xD.
Table of contents
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Chapter 1 - Parte 1

Descargo de responsabilidad: No soy dueño del anime/manga "Naruto" o de la película "Troya" (2004), y de lo único que soy dueño es de esta historia alternativa/paralela que he escrito por diversión.

El Guerrero Troyano

Parte 1: Ganador Inesperado

"Hablando"

"Pensando"

"¡Rasengan!" Ataques / Habilidades / Chakra / Jutsu / Magia / Técnicas

Lectura / Noticias / Intercomunicadores

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Nota: Otro remake xdxd. 

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TROYA

3200 años atrás.

Tras décadas de guerra, Agamenón, el Rey de Micenas, obligo a los reinos de Grecia a formar una alianza. Solo Tesalia no había sido conquistada.

El hermano de Agamenón, Menelao, el Rey de Esparta, estaba cansado de la guerra. Quiso hacer la paz con Troya, el rival más poderoso de la naciente nación griega.

Aquiles, uno de los mejores guerreros que el mundo había visto. Peleaba por el ejército Griego, pero su desprecio por el gobierno de Agamenón amenaza con romper la frágil alianza

...

..

.

Naruto, al contrario que Aquiles era un guerrero de bajo perfil... (pero las pocas personas que lo conocían sabían perfectamente que era alguien de respetar en el campo de batalla.) Luchaba por el ejército Troyano desde que era un infante, por lo que tenía una lealtad especial a Troya y su monarquía... pero su principal problema seria que el estaría en los ojos de los dioses griegos, los cuales no estarían contentos con este intruso.

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Dos ejércitos muy poderosos estaban por colisionar en una batalla que sería una completa masacre para ambos bandos y quedaría marcada para siempre en los anales de la historia...

El hombre está obsesionado con la eternidad. Y así, nos preguntamos: ¿Nuestras acciones sobrevivirán atreves de los siglos? ¿Después de muertos nuestros nombres la gente se preguntará... quienes fuimos... si peleábamos con valor... ¿Si amábamos con pasión?

Ambos ejércitos ya casi estaban por colisionar entre ellos, pero de pronto el ejército Espartano se detuvo de la nada quedándose observando de forma expectante los movimientos que iban a hacer sus enemigos, los Troyanos.

"Sigan avanzando". 

Un general troyano ordeno desde su caballo, hacia los hombres que tiene bajo a su mando.

Los soldados al oír a su oficial al mando obedecieron con lo pedido para seguir avanzando, hasta que de pronto el caballo del general Troyano se detuvo para que luego este les gritara algo a sus hombres.

"¡Alto!" 

El mismo oficial de alto rango grito hacia todos sus hombres, y estos hicieron lo que su superior les ordeno empezando a observar fijamente hacia sus enemigos con miradas para nada amigables.

Hasta que después de unos cuantos minutos en silencio, por un fin una carreta con un hombre llamado "Triopas", esta partió hacia el espacio desértico que dejaban ambos ejércitos, y también Agamenón siguió su ejemplo dirigiéndose hacia dicho lugar a paso intermedio, pero cuando ambos estaban a solos unos metros de verse las caras, las carretas se detuvieron a casi tres metros, para que seguidamente ambos reyes bajaran de ellas y empezaran a caminar durante unos segundos hasta que por fin se encontraron de frente.

Uno miraba hacia el otro con total superioridad y el otro solo tenía una mirada triste y cansada de haber luchado esta larga guerra, aunque lentamente Agamenón empezó a mirar hacia el cielo escuchando los graznidos de los cuervos que volaban alrededor del campo de batalla... hasta que de pronto el Rey de Micenas por fin decidió hablar, pero se dirigió hacia Triopas con un tono bastante burlesco e irónico:

"Los cuervos están felices." 

Agamenón comento con una sonrisa esperando una respuesta de su enemigo.

"Te lo dije ayer y te lo digo de nuevo hoy..." 

Triopas hizo una pausa, porque casi al instante dejo salir un suspiro cansado de sus labios. 

"Llévate a tus hombres de mi tierra." 

El peliblanco advirtió otra vez cansado de repetir lo mismo de nuevo.

"Me gusta tu tierra..." 

Agamenón hizo una pequeña pausa, ya que de pronto asintió con la cabeza. 

"Nos vamos a quedar." 

El castaño hizo otra pausa, desviando la mirada hacia los guerreros Troyanos. 

"Tus soldados me agradan..." 

El mismo tipo hizo nuevamente otra pausa, desviando su mirada de los soldados Troyanos hacia Triopas viendo atentamente que este frunció el ceño. 

"Ayer pelearon con valentía... No bien, pero con valentía..." 

El ojimarrón remarco lo último con sarcasmo ocasionando un tic en el ojo de su par Troyano. 

"En especial ese joven de extraño nombre, ¿Noratu o Narsuto? Como sea, ese chico cuando le proponga un jugoso trato estoy seguro que aceptara sin pensarlo." 

El castaño opino con la misma sonrisa en sus labios.

"Es Naruto, y jamás peleara por ti." 

Triopas corrigió con ira contenida, que su enemigo ignoro con una burlona carcajada.

"¡Jajaja! Esa es una buena broma, Triopas. Es obvio que si al chico le ofrezco mujeres y fama sin duda alguna luchara de mi lado." 

Agamenón aseguro resaltando las palabras mencionadas con una sonrisa confianzuda.

"Lo dudo." 

Triopas pensó con una sonrisa mental, ya que sabía perfectamente que Naruto lucharía del lado de Troya hasta el final de sus días. 

"Y mis soldados jamás pelearan por ti." 

El peliblanco comento con una expresión seria.

"Si eso dijeron los Mesenios y los Arcadios, y los Efesios... ahora, todos pelean por mí." 

El castaño dijo con total superioridad y soberbia.

"No tendrás todo el mundo, Agamenón..." 

Triopas exclamo lo obvio hacia su par Espartano, pero las carcajadas burlonas de este lo detuvieron por unos segundos, aunque eso no le impidió seguir con su comentario. 

"Es muy grande, aun para ti." 

El ojiazul explico lo último con algo de burla dirigida hacia el Rey de Micenas, pero este también decidió seguir con su 'juego'.

"No quiero ver otra masacre..." 

El ojimarrón hizo una pausa, mirando con aburrimiento hacia algún punto al azar. 

"Hay que resolver la guerra de otro modo." 

Agamenón hizo otra pausa, ya que esta vez señalo con su cetro hacia su par Troyano. 

"Tu mejor guerrero contra mi mejor hombre." 

El castaño propuso una oferta bastante 'generosa' que podría evitar una masacre total hacia el ejército Troyano al igual que el Espartano.

Triopas analizo la oferta durante unos segundos por si esto llegaba a hacer una trampa de Agamenón, pero viendo la expresión de este y sabiendo que no mentía decidió dar su opinión.

"¿Y si mi hombre gana?" 

El peliblanco pregunto con curiosidad queriendo saber que ganaba su gente si su mejor soldado ganaba la pelea, que obviamente iba a ganar porque ya sabía a quién elegiría.

"Nos vamos de inmediato de Tesalia... soy un hombre generoso, si el mío gana puedes conservar tu trono, pero Tesalia estará bajo mi comando... para pelear conmigo cuando yo lo decida."

Agamenón explico seriamente, aunque por dentro sonreía con locura porque sabe que tiene por ganado este duelo entre sus mejores guerreros con el hombre que tiene en mente, por lo que con una extraña sonrisa espero pacientemente la respuesta de su enemigo y futuro aliado forzado.

Al estar analizando durante unos cuantos segundos las palabras de su enemigo, Triopas asintió con la cabeza hacia el Rey de Micenas aceptando el trato que podía terminar esta larga guerra de tres décadas.

"¡Naruto!" 

El Rey de Tesalia grito hacia su ejército esperando al guerrero más fuerte que tiene bajo su mando.

Al escuchar ese nombre los soldados Troyanos dudaron un segundo en alentar a cierto guerrero, pero como son ordenes directas de su rey no les quedo de otra y casi al instante los gritos de los soldados Troyanos se hicieron escuchar en todo el campo de batalla porque de una manera u otra habría un duelo a muerte que decidirá el futuro de ambas naciones. Luego de eso Triopas se dio la vuelta hacia el castaño para ver que expresión tiene este en su cara, que resultó ser obviamente una de fastidio total porque ese joven soldado lo quería tener de su lado, pero no le quedo de otra que aceptar sin quejarse y que su campeón se enfrentara a dicho guerrero Troyano.

Luego de unos cuantos segundos de entre la multitud de soldados Troyanos, Naruto salió con una expresión tranquila y tal vez incluso divertida, el es joven (18) de tez semi bronceada y estatura por encima de la media (1,90m) con un físico bien marcado y, definido (que es de total admiración y envidia de muchos hombres, además de llamar la atención de todas las mujeres de Grecia y sus alrededores, que lo observaban con lujuria y deseo.). Tiene el cabello negro de punta con un extraño brillo gris en él y dos mechones enmarcando su frente, sus ojos son de color negro bastante llamativos, que reflejaban un toque de misterio y aburrimiento. Pero había algo que lo caracterizaba como único en el, y eso es, sus tres marcas de bigotes que tiene ambas mejillas dándole un aspecto salvaje con ellas. Su vestimenta consiste en la armadura del ejercito Troyano, pero sin la típica falda de cuero y su casco de combate, que en su lugar lo reemplazaban un pantalón blanco junto a una faja de color rojo clarito junto a unas extrañas botas de un extraño material elástico y muy duradero... sin duda era una vestimenta bastante peculiar y llamativa en un soldado troyano, pero al chico no le importaba como lo mirasen todos los demás, porque mientras estuviera cómodo le daba igual lo que los demás pensaran y dijeran a sus espaldas.

El pelinegro paso entre sus compañeros que le abrieron el paso alentándolo en voz alta, para que seguidamente este empezara a avanzar a paso lento y dramático, hasta que se detuvo a unos cuantos metros de Triopas y Agamenón, esperando con una expresión aburrida las órdenes del anciano.

"Ese es mi hombre". 

El peliblanco señalo con su pulgar de su mano derecha y una sonrisa orgullosa/confiada porque sin duda sabia que ganaría este trato, y por fin el ojimarrón invasor dejaría a su gente y tierra en paz.

Mientras que el castaño asintió bastante impresionado, sin duda alguna respectaba al joven guerrero Troyano por su increíble forma de luchar en el campo de batalla y por lo feroz que era este cuando peleaba mano a mano contra sus soldados, ya que este los destrozaba a puñetazos sin darle tiempo a contraatacar. Por lo que, con una mueca en sus labios y de mala gana, decidió llamar a su campeón y que todo este enorme problema se terminara ya de una vez por todas... pero por supuesto, siempre y cuando el ganara esta apuesta.

"¡Aquiles!" 

El Rey de Micenas llamo en voz alta hacia sus hombres dándose la vuelta lentamente hacia su ejército, esperando a que el guerrero que había llamado apareciera rápidamente... pero fue en vano, porque este nunca vino.

Naruto al escuchar el nombre del héroe o 'semi dios' formo una sonrisa algo psicópata, porque sin duda alguna disfrutaría derrotar a ese maldito Espartano y humillarlo frente a todos los presentes. Triopas miro hacia todos los soldados de Agamenón, viendo si Aquiles aparecería frente a ellos... aunque este nunca vino. El joven guerrero Troyano de cabello negro en punta formo una mueca de completa decepción al ver que ese tal 'Aquiles' era un completo cobarde al no querer enfrentarlo en una pelea.

"Naruto, ha tenido ese efecto especial de provocar miedo en muchos héroes." 

El Rey de Tesalia comento con una sonrisa algo burlona dirigida a su enemigo, ya que bajo su mando tiene seguramente al guerrero más poderoso de toda Troya y posiblemente de todo el mundo conocido/explorado

Sin duda alguna tiene el haz bajo su manga para ganar esta larga y sangrienta guerra que se ha llevado las vidas de miles de soldado y civiles en ambos bandos. Aunque al contrario que Agamenón, el ojiazul no utilizaba al joven soldado para invadir otras naciones por avaricia, solo lo llamaba cuando era necesario como en esta ocasión que estaba en juego la vida de miles de soldados.

"... Cuida tus palabras, anciano." 

El ojimarrón advirtió con una expresión enojada, ya que no le gustaba quedar como un completo estúpido frente a su enemigo.

En respuesta Triopas se encogió de hombros con una pequeña sonrisa burlona en sus labios... pero de repente ambos fueron interrumpidos cuando un soldado Espartano vino hacía ellos en un caballo para decirle a su rey un importante mensaje.

"Señor Aquiles no está con los hombres." 

El soldado griego dijo con seriedad y un toque de miedo, porque sabía que esta noticia provocaría la ira de su rey.

Este mensaje sin duda alguna fue como una flecha en la rodilla para Agamenón, que inmediatamente fijo su mirada asesina en el pobre soldado.

"¿¡Donde esta!?" 

El castaño exigió con clara ira en su voz, sin duda estaba muy furioso.

"... Ya enviamos a un niño por él." 

El mismo soldado contesto algo nervioso y la vez trago algo de saliva, pero pudo simular su nerviosismo justo a tiempo con una expresión 'seria'.

Naruto al escuchar esto decidió hacer algo que dejo a más de unos con la boca abierta, ya que este se recostó sobre el caliente suelo de arena con sus manos detrás de la cabeza improvisando una almohada y casi al instante cerro los ojos, prefería descansar un poco y esperar a su oponente. Triopas en cambio se rió en voz baja por la actitud despreocupada que tiene el pelinegro frente a tantas personas, aunque por otro lado el joven guerrero siempre había sido de esa forma desde que era un niño.

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Un niño a caballo se dirigía hacia la tienda donde le habían ordenado que debía traer a un Aquiles todavía dormido en su tienda, cuando llego a dicho lugar galopando se bajó del caballo de un salto ágil para luego entrar lentamente dentro de la tienda con bastante precaución, mirando hacia el frente porque encontró al guerrero griego... pero este no estaba solo ya que había dos mujeres muy hermosas durmiendo con él, las cuales estaba completamente desnudas al igual que el guerrero. El chico lentamente se acercó hacia el rubio dormido, se agacho para quedar al nivel de este y cuando estaba por tocarlo para despertarlo, Aquiles sin abrir los ojos lo detuvo con su propia mano agarrando de los harapos al niño produciendo uno de los sustos más grandes de su vida a este último.

El griego abrió con dificultad sus ojos y al ver que solo era un niño lo soltó.

"Tenía un sueño estupendo..." 

El rubio hizo una pausa, porque de repente hizo un suspiro de puro cansancio. 

"Magnifico." 

El ojiazul gruño con clara irritación en su voz, para que seguidamente girara su cabeza hacia otro lado evitando la mirada asustada del chico queriendo seguir durmiendo en los brazos de Morfeo.

"El Rey fue quien me envió a verlo, el necesita-" 

Pero de repente el niño fue interrumpido por el soldado griego.

"Hablare con tu rey en la mañana." 

Aquiles dijo con molestia, sin duda quería seguir durmiendo y volver a su precioso sueño.

"Pero, señor... ya es de mañana." 

El niño revelo con algo de miedo en su rostro. El ojiazul en respuesta suspiro profundamente al escuchar esto. 

"Lo están esperando." 

El mismo niño insistió al griego, porque si volvía sin el guerrero al campo de batalla seguramente el rey lo asesinaría... (tragando saliva) Algo que sin duda preferiría evitar a toda costa.

Aquiles giro otra vez la cabeza mirando al niño, para luego sacarse de encima la mano femenina que rodeaba su espalda musculosa de forma algo bruta, la cual pertenecía a una mujer rubia con la que había tenido sexo anoche. Seguidamente el rubio se levantó de la cama improvisada que había hecho con pieles de animales con una expresión claramente de enojo dejando a las dos hermosas mujeres a que siguieran descansando después de una noche muy intensa con el famoso héroe griego.

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Un Buen Momento Después

El chico ayudo al griego sosteniendo su escudo junto a su lanza, mientras que este se subía en el caballo con el que había venido el niño hasta su tienda.

"Lo que dicen de usted es cierto... dicen que su madre es inmortal, que es una diosa {le pasa el casco al espartano} que nadie puede matarlo." 

El niño comento con entusiasmo e inocencia.

"No me molestaría en usar escudo si eso fuera cierto." 

Aquiles revelo con seriedad, para que seguidamente se pusiera el casco de combate en su cabeza.

"El soldado Troyano que lo espera... es un joven guerrero que destrozo a puñetazos a muchos Griegos durante la lucha de ayer, no me atrevería a enfrentarlo." 

El niño dijo con un pequeño escalofrió recorrer su columna vertebral, ya que solo pensar en eso casi lo hizo orinarse en sus pantalones.

"Es por eso que el mundo te olvidara, niño." 

El rubio aseguro con una pequeña sonrisa, aunque sin saberlo estas palabras lo marcarían de por vida.

En respuesta el niño se quedó en completo silencio, porque no sabía que responder a esas palabras del Griego. El ojiazul al ver que el chico no hablaría más, decidió irse del lugar para luchar contra ese tal soldado Troyano, que obviamente lo mataría fácilmente con su espada frente a todos y volvería nuevamente victorioso a su tienda para seguir durmiendo... oh, sí, también tendría otra ronda con las chicas... pero lo que Aquiles no sabía, es que esta sería la primera pelea que perdería, y por supuesto no sería la única.

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Otro Buen Momento Después

Los soldados griegos le dieron la bienvenida a Aquiles golpeando la parte inferior de sus lanzas contra el suelo en señal de aliento y respeto. Cuando el rubio salió de entre sus compañeros observo con el ceño fruncido como su contrincante estaba recostado sobre el suelo sin darle la mínima importancia de su llegada al campo de batalla, por lo que bajándose del caballo empezó a caminar con gracia hacia donde estaba el pelinegro... pero de pronto fue sacado de sus pensamientos por la voz del Rey de Micenas.

"¿Si gustas peleamos mañana para que puedas dormir?" 

Agamenón ofreció con una mirada ligeramente molesta, ya que habían estado esperando 'bastante tiempo' por la llegada del Espartano rebelde. 

"¡Por tu imprudencia debería azotarte!" 

El castaño advirtió en voz alta, desviando la mirada hacia el suelo en clara señal de ira.

Esto provocó que el ojiazul se detuviera en seco y le diera una mirada que, si pudiera matar, el ojimarrón estaría tres metros bajo tierra.

"Porque no peleas tú con él." 

Aquiles desafío al Rey de Micenas, para que luego diera media vuelta para irse del lugar y que se les arreglaran ellos como pudieran.

"Aquiles... Aquiles... " 

Un anciano llamo al soldado griego rebelde, provocando que este se detuviera frente al ejercito griego. 

"Solamente mira sus caras, tu puedes salvar a miles hoy. Puedes terminar la guerra con un golpe de tu espada, piensa en las canciones que cantaran en tu honor. Permite que estos hombres sobrevivan y puedan regresar a casa con sus esposas." 

Néstor pidió al ojiazul que observaba con una mueca los rostros cansados de sus compañeros y los de sus enemigos.

"Imagínate a un rey que pelee sus batallas, como quisiera verlo." 

El rubio gruño en voz alta, para que seguidamente clavara con fuerza su lanza en el suelo.

"De los guerreros queridos por los dioses, a él lo odio como ninguno." 

Agamenón opino con los puños apretados, intentando controlar su ira.

"Lo necesitamos, mi rey." 

Néstor recordó al castaño con una expresión tranquila.

"Por ahora." 

El castaño dijo con una mueca, ya que prefería que Naruto fuera parte de su ejército y no el problemático de Aquiles.

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Con Naruto

El ojinegro todavía descansaba tranquilamente sobre el suelo de arena, sin darle la más mínima importancia que ese tal 'Aquiles' por fin había llegado a pelear contra el... pero de repente fue sacado de su estado medio dormido cuando la voz del viejo lo llamo.

"Naruto, ya es hora." 

Triopas dijo lo suficientemente alto, provocando que el pelinegro abriera los ojos de golpe.

"Hmph, terminare esto de un golpe, viejo." 

El ojinegro aseguro con una expresión en blanco, mientras que a la vez se levantaba de un salto quedándose viendo fijamente a su contrincante que empezó a caminar hacia él.

El Rey de Tesalia ignoro que el chico le dijera viejo, ya que desde niño este le decía de esa forma y ya era costumbre.

"¿No vas a llevar una espada o por lo menos un escudo?" 

El peliblanco pregunto con una ceja alzada, ya que el joven guerrero estaba desarmado para su próxima pelea.

"No me va a hacer falta en esta pelea." 

El pelinegro respondió sin impórtale mucho su seguridad, mientras que a la vez empezaba a caminar de forma lenta hacia su enemigo.

El ojiazul mayor al escuchar esta respuesta del chico solo se encogió de hombros porque ya se esperaba ese tipo de palabras del muchacho, pero antes de que el joven soldado Troyano fuera a pelear contra el Espartano... Triopas lo detuvo al poner su mano derecha sobre el hombro del chico.

"Entiendo... entonces cuando esto termine recibirás tu recompensa." 

El Rey de Tesalia afirmo con una expresión seria.

En respuesta, Naruto asintió con la cabeza por el comentario del viejo, para que seguidamente empezara a caminar nuevamente hacia su enemigo que ya casi estaba en su zona. Cuando estuvieron a una distancia considerable ambos se analizaron fijamente de arriba y abajo tratando de descubrir una debilidad que les diera una leve ventaja sobre el otro.

"Así que tú eres, Naruto... en persona no eres tan intimidante-" 

Pero de repente el rubio fue interrumpido cuando el pelinegro empezó a correr hacia el con el puño extendido.

Cuando Aquiles empezó a hablar cosas sin importancia y sabiendo que este se tomaría su tiempo el ojinegro decidió adelantar su pelea, comenzando este ultimo la delantera hacia el Espartano que obviamente se sorprendió un poco como ese chico lo había interrumpido de forma grosera, pero en vez de enfadarse formo una sonrisa de pura soberbia en sus labios porque fin había encontrado un oponente que tomaba la decisión de atacar primero y no al revés como siempre sucedía.

El ojiazul bloqueo el puñetazo de su oponente con su escudo generando un fuerte sonido que se escuchó en todo el campo de batalla, pero ese golpe venía con tanta fuerza que lo envió varios pasos hacia atrás y eso fue lo de menos porque cuando vio por un instante a su escudo este estaba abollado en el centro con la forma de un puño de cierto muchacho de ojos negros. Esto por supuesto dejo al soldado griego con la boca ligeramente abierta de la impresión, ya que su escudo estaba hecho de un metal lo suficientemente fuerte como para soportar una lluvia de flechas y uno que otra lanza.

Naruto al ver que había dejado aturdido al rubio formo una sonrisa llena de locura, porque en un rápido movimiento le dio un puñetazo en el estómago a este último ocasionado que escupiera saliva en el proceso y a la vez lo dejo con los ojos en blanco por la fuerza del golpe que le saco todo el oxígeno de sus pulmones, pero ahí no termino la tortura para el soldado Espartano, ya que seguidamente su oponente lo agarro de su cabeza levantándolo del suelo como una especie de pluma.

"No vales la pena, Griego débil." 

El pelinegro gruño con una expresión de completa decepción, para que seguidamente lo arrojara como un saco de patatas a los pies de los soldados griegos que observaron con expresiones de completo miedo como Aquiles había sido derrotado con tanta facilidad por un muchacho desarmado.

Aunque hubo varios que demostraron total respeto hacia el joven Troyano por haber derrotado al mejor hombre que tienen en sus filas y también por tener piedad de dejarlo con vida. El ojinegro estaba por dar la media vuelta para caminar hacia sus camaradas, que lo esperaban para felicitarlo por su gran victoria... pero una voz autoritaria y sin duda molesta lo detuvo en seco.

"Hey, muchacho. Todavía no has acabado con la vida de Aquiles." 

El Rey de Micenas señalo al rubio que todavía estaba inconsciente en el suelo, mientras sus compañeros lo observaban con la boca totalmente abierto debido a que todavía no podían creer que el rubio había sido derrotado tan fácilmente por el guerrero Troyano.

"No, no vale la pena matarlo... su destino no es morir por mis manos". 

Naruto contesto con una mirada fría al poner sus ojos en el cuerpo inconsciente de Aquiles, y a la vez le dio una mirada molesta al Rey de Micenas.

"Como quieras es tu decisión, chico..." 

Agamenón acepto las palabras del joven Troyano a medias, porque le hubiera gustado ver como decapitaba a ese maldito soldado rebelde engreído. 

"Por cierto, ¿Cuál es tu nombre?" 

El castaño pregunto con una expresión tranquila, ya que quería escuchar el nombre del joven guerrero frente a frente.

"Naruto." 

Fue la simple respuesta del pelinegro, que esta vez tenía una expresión aburrida en su rostro.

La respuesta desconcertó al Rey de Micenas y los demás soldados Griegos, porque este no nombro a su padre como tradicionalmente se debía decir, pero encogiéndose de hombros no dijo nada al respecto debido a que no quiera ganarse el odio de ese muchacho y tenerlo en contra suya, sino todo lo contrario.

"Ya que ganaste esta lucha contra mi campeón y como soy un hombre de palabra. Te invito a que vengas conmigo a Esparta, haremos un tratado de paz entre ambas ciudades." 

El ojimarrón ofreció con una sonrisa falsa, ya que por dentro estaba sonriendo como una maldita serpiente venenosa.

El ojinegro se quedó en silencio pensando en esa oferta del Rey panzón, porque seguramente habría abundante comida y ya con eso lo 'compraban' por así decirlo... pero antes de aceptar giro la cabeza en dirección a Triopas para escuchar la opinión de este.

"Tranquilo, Naruto. Puedes ir si quieres, además vendría bien que cuides la espalda del Príncipe Héctor y el Príncipe Paris." 

El Rey de Tesalia comento con una pequeña sonrisa gentil, ya que seguramente el chico fue cautivado por la comida que habría en el gran banquete.

"Bien, acepto." 

El pelinegro dijo con una expresión despreocupada, mientras se daba media vuelta en dirección de un pequeño oasis para tomar un poco de agua de este y refrescar su cuerpo dejando atrás a varias personas con una expresión desconcertante e incrédula.

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Puerto De Esparta - Grecia

Un grupo de pescadores subían una gran cantidad de pescado a un barco Troyano que estaban abasteciendo con muchas provisiones para el largo viaje a casa.

"¡Somos hermanos! ¡Amistad! ¡Somos hermanos! ¡Amistad! ¡SI!" 

Fue lo que decían en voz alta los soldados Espartanos junto a sus pares Troyanos con expresiones muy felices, ya que por fin la larga y sangrienta guerra que les había quitado muchas cosas a lo largo de su duración había terminado, por fin.

Hombres y mujeres, comían y se divertían por igual con expresiones tan contentas que por un momento pensaron que estaban soñando, porque nadie todavía caía que la guerra había terminado. Aunque de pronto todos fueron interrumpidos de sus acciones por el Rey de Esparta que golpeo con su pesada mano contra la mesa de madera para llamar la atención de las personas que estaban en el lugar.

"Príncipes de Troya. En nuestra última noche juntos... la Reina Helena y yo los saludamos." 

Menelao dijo con la cabeza ligeramente inclinada en señal de respeto, ya que al igual que los demás también estaba cansado de la guerra.

Ambos príncipes Troyanos le devolvieron la inclinación de cabeza por respeto mutuo, mientras a su alrededor se escuchaba los gritos de emoción de los soldados de ambos bandos ahora en paz y por supuesto con ganas de divertirse toda la noche.

Pero había un joven soldado apoyado en una columna cercana que no le importaban en lo más mínimo las palabras del hermano del Rey gordo, (aunque este también era obeso como él) ya que Naruto en este momento no podía comer nada y esto es porque estaba siendo acosado sexualmente por un grupo de mujeres, que le coqueteaban y lo incitaban a que fuera a la cama con ellas para disfrutar de una alocada noche de sexo salvaje.

"Tuvimos conflictos, es verdad. Esparta y Troya, tuvimos combates, y ¡Muy intensos!" 

El rubio adulto dijo en voz alta con su puño apretado y extendido hacia arriba.

Estas palabras provocaron que una vez más el estallido emocionante de todos los presentes, que golpeaban con mucha emoción sus manos contra la gran mesa de madera en apoyo del Rey de Esparta.

Mientras el Rey rubio seguía con su discurso emotivo, el joven pelinegro suspiraba con una expresión molesta al ser el centro de atención de este grupo molesto de mujeres, ya que estas no le dejaban en paz desde que entro a este lugar donde lo único que quería es poder comer tranquilo toda esa deliciosa comida (cerdo, pollo, pescado, etc.) y tomar agua, porque esa bebida de color rojo purpúreo era sin duda asquerosa y obviamente no le gustaba por su horrible sabor agrio/amargo.

"Pero siempre he respetado a su padre. Príamo es un buen Rey y un buen hombre. Lo respete como adversario y lo respeto ahora como aliado." 

El ojiazul mayor comento con absoluta sinceridad.

Nuevamente los soldados de ambos bandos, (ahora aliados) golpearon la mesa con un humor excelente sin duda muy contentos de poder disfrutar de este gran banquete.

"Héctor, Paris, jóvenes príncipes, pónganse de pie. Vamos a brindar." 

Menelao invito al par de príncipes Troyanos esta vez con una gran sonrisa en sus labios, en respuesta estos dos últimos se pusieron de pie rápidamente con expresiones ligeramente felices para disimular un poco en estar tan cerca de su mayor enemigo. 

"Es por la paz." 

El Rey de Esparta dijo con un tono amistoso, elevando su copa de vino hacia el Troyano.

"Por la paz, entre Troya y Esparta." 

Héctor estuvo de acuerdo con el Rey Espartano, por lo que elevo su propia copa de vino hacia este último con una expresión seria.

Esto otra vez provoco los rugidos de felicidad de todos los presentes, pero esta vez golpearon con más fuerza la gran mesa de madera.

"Que los dioses mantengan a las fieras en los bosques y a las mujeres en nuestras camas." 

El Rey ojiazul comento en voz alta y una sonrisa perversa en sus labios.

Al terminar de decir esas palabras provoco que una vez más los gritos de entusiasmo de todos y casi al instante empezaron a tocar una melodía bastante pegajosa seguido de un grupo de bailarinas muy atractivas que volvieron locos a los hombres presentes, que rápidamente se dirigieron hacia ellas como perros hambrientos.

Aunque un grupo numeroso de mujeres estaban casi "pegadas" a cierto ex shinobi reencarnado.

"Ya dejen de tocarme..." Naruto ordeno con un tono 'peligroso', ya que las manos de las chicas estaban tocando su torso musculoso. ¿La razón? Simple, ellas habían quedado totalmente maravilladas con este joven con músculos digno de un Dios Griego, y sin importarle la advertencia de este último poco a poco empezaron a bajar sus delicadas manos en dirección a su entrepierna.

"Vamos no seas tímido, muchacho." 

Una de las mujeres (mas maduro) del grupo insistió con una sonrisa depredadora, mientras acariciaba el brazo musculoso del chico.

El pelinegro la miro de reojo, observando fijamente su curioso cabello rubio ondulado sin duda esta mujer es muy hermosa principalmente con esas caderas de ensueño que las movió sensualmente un poco para cautivar al chico, aunque para su enojo este desvió la mirada hacia otro punto con una expresión... ¿Aburrida?

"¿Acaso no nos consideras atractivas?" 

Esta vez una mujer de cabello castaño pregunto con una pequeña sonrisa en sus sensuales labios, para que seguidamente pusiera el brazo izquierdo del chico entre medio de sus generosos pechos.

El ojinegro trago saliva al ver el tamaño de esos enormes pechos 'aplastando' su brazo como unas especies de almohadas bien suavecitas y calientes... eran del tamaño de Tsunade-baachan.

"Solo quiero disfrutar la comida..." 

Naruto respondió en voz baja con un pequeño tinte rojo en sus mejillas, desviando la mirada de las mujeres hacia la mesa repleta de comida. 

Esta simple y tímida respuesta fue una luz para el grupo de mujeres que sonrieron ampliamente, ya que se les ocurrió una gran idea que las ayudaría mucho.

"¿Quieres que te alimentemos nosotras?" 

Esta vez una mujer de unos llamativos ojos azules electrizantes y cabello negro como el carbón pregunto con una coqueta sonrisa.

El pelinegro se la quedó mirando durante unos cuantos segundos, porque esta mujer es digna de una diosa griega con un cuerpo de reloj perfecto... aunque lo que llamo más su atención fue su pregunta respecto a la comida, que sin duda no se la esperaba y que obviamente aceptaría sin pensarlo.

"Está bien..." 

El ojinegro acepto con una expresión algo nerviosa, mientras que a la vez se dejaba llevar sin poner resistencia por el pequeño grupo de mujeres hacia la mesa más cercana y vacía que vieron en donde inmediatamente empezó a comer con una pequeña sonrisa.

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Fin de la Parte 1

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Subido: 15/03/26

Actualizado (Corregido): ¿?/¿?/¿?

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Omake 1

Palacio Real de Troya - Varios años antes del viaje a Esparta

Las cocinas reales del Rey Príamo eran, por lo general, un lugar de orden militar. Decenas de cocineros, ayudantes y sirvientes se movían en una coreografía perfecta entre hornos de barro crepitantes, mesas de piedra cubiertas de harina y calderos de bronce donde hervían estofados que alimentarían a la realeza y a la guardia de élite. El aire siempre estaba denso, impregnado con el aroma de cordero asado, romero, aceite de oliva prensado en frío y vino dulce.

Sin embargo, en este día en particular, las cocinas parecían la zona cero de un asedio enemigo.

El ambiente era de pánico total.

"¡No, no, no y mil veces no!"

La voz juvenil pero peligrosamente autoritaria resonó en la gran sala, haciendo que dos ayudantes de cocina dejaran caer una canasta llena de granadas maduras al suelo.

Sentado con las piernas cruzadas sobre la mesa de preparación principal, ignorando por completo la etiqueta real, se encontraba un joven Naruto de unos quince años. Su rostro, usualmente relajado y aburrido, mostraba una expresión de pura agonía y decepción. Sus marcas de bigotes parecían temblar de indignación.

Frente a él, sudando a mares y temblando como una hoja en medio de una tormenta, estaba Theron, el Jefe de Cocina de Troya, un hombre robusto que había cocinado para reyes y nobles de toda la costa del Egeo sin sudar una gota... hasta que le asignaron alimentar al hijo adoptivo del Rey Príamo.

"P-pero, mi joven Lord..." Theron tartamudeó, limpiándose la frente con un trapo manchado de harina. "Es el caldo más rico que tenemos. Huesos de ternera hervidos durante dos días, condimentados con las mejores hierbas de las laderas del monte Ida, un toque de azafrán y..."

"¡Es demasiado espeso, Theron! ¡Sabe a estofado de guerra, no a la gloria celestial que estoy buscando!" Naruto interrumpió, cruzándose de brazos y haciendo un puchero que no encajaba con los músculos que ya empezaban a marcarse en sus brazos. "¡Y ya te dije sobre la pasta! ¡Estos hilos de trigo son demasiado gruesos, se rompen al morderlos, no tienen la elasticidad correcta! ¡Carecen de alma!"

El Chef Theron miró con desesperación el cuenco de cerámica fina frente al chico. Contenía una sopa humeante con tiras largas de masa hervida. En la mente del cocinero troyano, era una obra maestra de la innovación culinaria, creada específicamente bajo las confusas y abstractas órdenes del muchacho.

"Señor... he intentado estirar la masa de trigo y agua como me pidió, batiéndola contra la mesa hasta que mis brazos casi se caen... pero no entiendo. ¿Qué es ese 'Gansui' del que tanto habla para hacer que la pasta sea amarilla y elástica? ¿Acaso es la sangre de alguna bestia mítica de oriente?" Theron preguntó, al borde de las lágrimas.

Naruto soltó un largo y dramático suspiro, recostándose de espaldas sobre la mesa y mirando el techo de piedra ahumada.

"Kansui, Theron. Agua alcalina... Ah, olvídalo. Supongo que la química básica aún no se inventa por aquí," murmuró el ojinegro, frotándose las sienes. A veces, recordar fragmentos de su vida pasada era una tortura. Su paladar exigía el sabor umami del miso, la salinidad perfecta de la salsa de soja y la textura inconfundible del ramen de Ichiraku. Pero estaba atrapado en la Edad de Bronce. Aquí la gente consideraba el pan con aceite una delicatessen.

"¿Y qué hay del... 'Narutomaki' ?" preguntó tímidamente uno de los ayudantes, asomando la cabeza detrás de un pilar. "Lord Naruto mencionó algo sobre un disco de pescado blanco con una espiral rosa mágica en el centro..."

(Nota: Ya se que eso fue inventado siglos después, pero es por bien de esta historia y el humor del momento xD.).

"¡Sí! ¡Por el amor de los dioses, sí!" Naruto se incorporó de un salto, sus ojos negros brillando con una intensidad que normalmente reservaba para el campo de batalla. Asustó tanto al ayudante que este se escondió de nuevo. "¡Es esencial! ¡No es ramen sin el narutomaki! ¡Lleva mi nombre, por el amor de Kami!"

Theron tragó saliva, mirando a sus asistentes. "Mi señor... hemos pescado los peces más blancos del mar Egeo. Los hemos molido hasta hacerlos pasta. Pero... no existe ningún pez en el mundo conocido que tenga una carne rosa en forma de espiral perfecta en su interior. ¿Acaso es una criatura bendecida por Poseidón que solo habita en los confines del mundo?"

"¡No es un pez natural, viejo tonto, se hace con...! Ugh." Naruto se detuvo en seco y se cubrió la cara con ambas manos. "No tienen colorante alimentario. No tienen vaporeras de bambú. No tienen salsa de soja. ¡Ni siquiera saben qué es un cerdo chashu estofado!"

"¡Podemos asar un jabalí entero en un pozo de fuego por doce horas!" ofreció Theron desesperadamente, intentando apaciguar al guerrero que, según los rumores, había levantado una carreta llena de rocas con una sola mano la semana pasada. "¡Le pondremos mucha miel y sal marina!"

Naruto bajó las manos, su expresión cambiando lentamente de la desesperación absoluta a una curiosidad resignada. Su estómago emitió un rugido que sonó peligrosamente parecido al de un león hambriento, haciendo eco en la gran cocina y silenciando a todos los presentes.

"Miel... sal marina... jabalí asado a fuego lento..." murmuró el pelinegro, entrecerrando los ojos mientras su cerebro procesaba las alternativas. "Y en lugar de narutomaki... ¿tienen pulpo?"

Theron asintió enérgicamente, viendo una luz de esperanza. "¡Los pescadores acaban de traer pulpos frescos del puerto, mi señor! Podemos hervirlos hasta que estén tiernos y cortarlos en rodajas finas. Sus ventosas tienen... bueno, formas circulares que se parecen a... espirales."

Naruto se quedó en silencio durante un minuto entero. La tensión en la cocina era palpable. Nadie se atrevía a mover un músculo. Finalmente, el chico cruzó las piernas, tomó un par de palitos de madera delgados que él mismo había tallado con un kunai improvisado, y asintió solemnemente.

"Bien. Theron, escúchame con atención. Esta es la 'Misión de Rango S' más importante de tu vida," declaró Naruto, señalando al chef con uno de los palillos. "Toma el caldo de huesos de ternera. Redúcelo. Añade aceite de sésamo si tienen, y si no, usa la grasa del jabalí asado. Pon esos fideos gruesos que hiciste. Corta la carne del jabalí en rodajas gruesas y colócala encima. Pon las rodajas de pulpo hervido a un lado, y no olvides un poco de cebolla verde silvestre picada finamente por encima. ¡Hazlo ahora!"

"¡S-sí, mi señor! ¡De inmediato!"

Las cocinas estallaron en un frenesí de actividad. Era como ver a un ejército preparándose para la guerra, pero con cucharones y cuchillos de carnicero. Theron gritaba órdenes, los ayudantes corrían de un lado a otro, el fuego rugía. Naruto observaba todo el proceso con los brazos cruzados y el ceño fruncido, actuando como un supervisor tiránico, asintiendo o negando con la cabeza ante la cantidad de sal o grasa que añadían.

Quince minutos después, un gran tazón de cerámica humeante fue colocado con reverencia frente al pelinegro.

No era ramen. Estaba muy lejos de serlo. El caldo era marrón oscuro y espeso, brillante por la grasa animal. Los fideos eran rústicos e irregulares. En lugar de chashu, había gruesos trozos de jabalí asado a la miel y sal, y en lugar de su amado narutomaki, extrañas rodajas de tentáculo de pulpo flotaban en el borde, junto a hierbas frescas del Mediterráneo.

Toda la cocina contenía la respiración. Incluso un par de guardias reales se habían asomado por la puerta para ver si el temible hijo del rey finalmente iba a destruir la cocina o no.

Naruto tomó sus palillos improvisados, agarró un buen montón de fideos, sopló un poco para enfriarlos y... ¡Sluuuuuuuurp!

El sonido de él sorbiendo los fideos escandalizó a todos los presentes (sorber comida era considerado de muy mala educación en Troya), pero nadie se atrevió a reprenderlo. Naruto cerró los ojos y masticó. Luego, tomó el tazón con ambas manos y bebió un gran trago del espeso y grasoso caldo.

Bajó el tazón lentamente. Sus ojos estaban ensombrecidos por su cabello.

Theron empezó a rezarle a Zeus, a Apolo, a Ares y a cualquier deidad que quisiera escucharlo, preparándose para su ejecución.

De repente, una lágrima cómica, gruesa y brillante, resbaló por la mejilla bronceada de Naruto. Sus ojos negros se abrieron de par en par, brillando con estrellas imaginarias.

"¡ESTO... ESTO ES INCREÍBLE!"

Naruto rugió, poniéndose de pie de un salto sobre la mesa, levantando el tazón hacia el techo como si fuera el Santo Grial.

"¡No es ramen de Ichiraku, pero por los Dioses antiguos y nuevos, es el mejor tazón de fideos carnívoros que he probado en esta época! ¡Theron, eres un maldito genio!"

El chef soltó un suspiro tan profundo que casi se desmaya del alivio, cayendo de rodillas mientras sus asistentes celebraban en silencio, abrazándose unos a otros como si hubieran sobrevivido al fin del mundo.

En ese momento, las grandes puertas de madera de la cocina se abrieron de par en par, y la majestuosa figura del Rey Príamo, con su túnica azul y dorada, entró en el recinto, flanqueado por dos guardias. El anciano monarca miró la caótica escena: su hijo adoptivo de pie sobre la mesa de preparación principal, llorando de felicidad y sorbiendo fideos ruidosamente, y a su jefe de cocina arrodillado en el suelo llorando de alivio.

"Por los dioses, Naruto. ¿Qué escándalo es este? Se escuchaban tus gritos desde la sala del trono," dijo Príamo, con una mezcla de cansancio paternal y diversión en su voz.

Naruto, con la boca llena a reventar y los cachetes inflados, saltó de la mesa y aterrizó graciosamente frente al Rey, extendiéndole el tazón a medio terminar.

"¡Viiejo! Tienesg khe prhobhar esshto," habló con la boca llena, tragando bruscamente. "Es la comida de los dioses. Le da mil vueltas a esas palomas rellenas de uvas que comen ustedes los nobles."

Príamo, acostumbrado a las excentricidades del chico desde que lo recogió siendo un huérfano con una fuerza anormal, suspiró y tomó una de las cucharas de madera de una mesa cercana. Tomó un poco del espeso caldo y probó.

Los ojos del viejo Rey se abrieron con sorpresa. El intenso sabor de la carne asada, la rica grasa, el toque salado del pulpo y la contundencia de la masa de trigo creaban una explosión de sabor que nunca antes había experimentado. Era pesado, bárbaro y absolutamente delicioso.

"Por Apolo..." susurró Príamo, mirando el cuenco con asombro. "¿Qué es esta maravilla?"

"Lo llamaremos... 'Ramen Troyano de Jabalí y Pulpo Estilo Uzumaki'," declaró Naruto con orgullo, poniéndose las manos en las caderas y asintiendo.

Príamo lo miró, levantó una ceja y se volvió hacia el chef que aún estaba en el suelo.

"Theron," ordenó el Rey, limpiándose la boca con un pañuelo de seda. "A partir de hoy, quiero que este plato se sirva a los soldados de la guardia de élite antes de cada campaña. Lo llamaremos... 'El Estofado del Héroe'."

"¡Oye! ¡Ese no es el nombre!" se quejó Naruto, agitando los brazos. "¡Tiene que llevar la palabra Ramen! ¡Es un principio sagrado!"

"La decisión está tomada, muchacho," rió Príamo, palmeando la espalda del chico con afecto y entregándole el tazón de vuelta. "Y más te vale que termines tu porción. Te necesito con el estómago lleno; mañana empiezas los entrenamientos de formación de falanges con Héctor."

"¡Sí, claro, como si necesitara una formación tonta cuando puedo romper las formaciones de ellos a puñetazos!" farfulló Naruto, sentándose de nuevo en un taburete para devorar el resto de su 'Ramen Troyano'.

Mientras el muchacho sorbía ruidosamente, ajeno a las miradas divertidas y aliviadas de todos a su alrededor, Theron sonrió débilmente. Sabía que su vida sería mucho más complicada a partir de ahora, teniendo que preparar esa bestialidad de sopa casi todos los días, pero al ver la sonrisa de satisfacción genuina en el rostro del guerrero más temible de Troya, supo que valía la pena.

Y así, aunque el verdadero Ramen nunca existiría en la Antigua Grecia, el corazón de un ninja rubio reencarnado había encontrado un pequeño, grasoso y delicioso consuelo en medio del Mar Egeo.

Fin del Omake 1